Un mundo feliz... o quizá no [RELATO CURIOSO Y PROFÉTICO)
17-ago-2009 11:18
#1
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Me despierta la sacudida de mi mujer, tumbada junto a mi en la cama; he vuelto a dormirme. Es difícil despertarse con la alarma silenciosa, puesto que la normativa de ruidos de la zona acústicamente saturada es especialmente restrictiva en cuanto a timbres de relojes estridentes. El desayuno es todavía más cruel que el empujón que me ha puesto en pie: Ya no hay café, lo prohibieron por resultar adictivo; la leche desapareció del mercado cuando la Asociación Contra la Crueldad Animal consideró que era un abuso arrebatar por la fuerza la lactancia de los pobres terneros, y la bebida de soja me parece, cuanto menos, asquerosa. Las galletas, cuatro, son como cartón prensado. Hay que tomar fibra, dicen, que ayuda a regular el tránsito; debe ser verdad, porque últimamente siempre me estoy cagando: En el Gobierno, en la justicia y en el vecino del quinto. Me despido de mi mujer y me retira la cara, asustada. No beses, no des la mano, di hola repite como una consigna electoral. Jodida gripe A y jodido colegio médico. Bajo a coger el coche, y recuerdo que hoy es día impar, así que me toca dejarlo donde está: La normativa exige que los días impares no circulen los vehículos con matrícula impar, por aquello del efecto invernadero; llevan cincuenta años desarrollando combustibles alternativos, pero siempre se quedan en prototipos. Antes decíamos que era culpa de los moros de los cojones, de los jeques, con sus petrodólares y su compra de patentes, pero, ahora, si dices eso te abren un expediente por mal ciudadano, y pagas un dineral por racista en un juicio rápido. Decido coger el bus, que tarda vida y media en llegar, puesto que el transporte público también se ve afectado por la estúpida norma de los pares y los impares. Está atestado de gente, no hay un solo asiento libre. Un par de respetables ecuatorianos ponen reggaeton a todo trapo en sus móviles de última generación, y tres gitanillos cantan un palo flamenco, con caja de ritmos incluida. Nadie se queda al conductor, porque está prohibido hablar con él, y la multa es considerable. Pienso que es extraño que a indios y camarones no los multe nadie, aunque me callo mi reflexión; de decirla en voz alta, me comería el segundo expediente del día por ciudadano racista y malvado. Toso. Es una tos seca, grave. La gente se aparta de mí, con los ojos desencajados. Quiero explicarles que solo es una garganta seca por la mala noche, pero ya no hay remedio. Tengo grandes posibilidades de ser invitado a abandonar el bus pero, por fortuna, me dejan un hueco tan grande que puedo sentirme cómodo por primera vez desde que me levanté de la cama. En la siguiente parada baja prácticamente todo el pasaje, a la carrera, mirándome por el rabillo del ojo. Cuando me apeo, veo que el conductor pone las luces de emergencia y comienza a esterilizar la zona donde me encontraba. Hace frío. En la puerta de la oficina han instalado hace poco un fumadero que funciona con monedas, donde puedes echarte un pitillo a la vista de todo el mundo, pero sin tentar a la suerte y que te caiga una multa por emisión de humos tóxicos en zonas comunes. En unos años, el tabaco ha triplicado su precio, solo en impuestos, y el coste de diez minutos en los fumaderos equivalen casi a media cajetilla, pero es el único remedio para quien no ha podido dejar su vicio. Ahora, pedir que prohiban su comercio está penado por exaltación anti-patriótica, y no me extraña; la tercera parte de los ingresos del Estado proceden de este vicio. Saludo a mi jefa de sección: Es una completa inútil, pero hay que cubrir los cupos de igualdad, y mientras que el antiguo gerente, un tipo competente y entregado a su trabajo, ha vuelto a sellar papeles y hacer fotocopias, ella se dedica a delegar, pintarse las uñas y cobrar a fin de mes. Está divorciada y tiene dos hijos que cría su madre, porque es la mejor manera de seguir justificando la pensión que le pasa su marido; antes, con el sueldo que ella disfruta se le habría acabado el chollo, pero el Ministerio de Igualdad considera que cualquier divorcio supone un delito de maltrato psicológico automático del hombre respecto a la mujer, por lo que hace unos años compatibilizó sueldo, pensión y amante. Mediodía. Los musulmanes se van bastante felices a su sala de oración, con las esteras debajo del brazo; tienen media hora por cada rezo dentro del horario laboral. A los que todavía tenemos la desgracia de haber sido bautizados, el acta de impropiedad religiosa nos obliga a trabajar los domingos, para compensar las maldades que nuestra prohibida fe cometió antaño. Hora de comer. Los restaurantes se parecen cada vez más a una sala de quirófano. Está prohibida la carne roja, el pescado capturado con métodos poco convencionales, los alimentos grasos... Anoche saboreé un guiso con rabo de toro, de contrabando; un amigo, en una capea ilegal, me dejó un pedazo de carne que mi mujer no sabía no como se cocinaba. Hoy, en cambio, me enfrento a una bandejas de pasta sosa y verduras asadas, sin mucha sal, sin mucho aceite... sin mucha vida. La tarde transcurre como la mañana, y se hace pesada, interminable... Los empresarios exprimen lo mejor posible las 65 horas semanales que la Unión Europea acordó en su momento; los sindicatos no dicen nada, ¿qué van a decir?. Las subvenciones del Estado los tienen atados de pies y manos, estómagos agradecidos. Te convencen para que te afilies, asegurándote que defenderán tus derechos; luego preguntas quién es el enlace sindical de la oficina y todos se alzan de hombros. Dicen que el Gobierno es solialista, comunista, liberal. A mí solo me parecen unos hijos de puta vestidos de Armani que de vez en cuando alzan el puño y cantan La Internacional desafinando bastante. Vuelvo a casa. Estoy cansando y entumecido. No tosí en el autobús de vuelta, y tuve que pasar una hora larga de pie, mientras media docena de churumbeles nos pisaban los zapatos y teníamos que mirar hacia otro lado: Llamarles la atención estaba prohibido por la Ley de Protección de la Infancia, y no hablemos de levantarles la mano. A duras penas mantuve mi cartera dentro del bolsillo; un chaval trataba torpemente de quitármela, sabiendo que la impunidad adolescente le protegía, y tuve que pelear duro por defender mis intereses sin saltarme la Ley de Protección del a Infancia, nuevamente. Lástima de Herodes. La cena es tan insulsa como la comida. Las noticias estatales, pues no hay cadena que se atreva a programar información distinta a la que le dicta el Ministerio de Información, hablan de grandes logros de Gobierno y grades desastres en el extranjero, justificando la llegada masiva de inmigrantes que puedan disfrutar de nuestro maravilloso país. Mi mujer me cuenta que han despedido al humorista que se atrevió a calcular las horas de trabajo que harían falta para soportar otra ola de rumanos, aplicándole la Ley Europea de Respeto Multicultural; a pesar de que los gitanos centroeuropeos habían estado detrás del saqueo de buena parte de los cultivos en invernaderos, debía imponerse el talante y el respeto de sus tradiciones. - Nosotros también teníamos tradiciones - mascullé mientras mordía la insípida col hervida -. Nos pintamos una cruz en el escudo y eschamos a patadas a esos hijos... Mi mujer me tapó la boca a tiempo. El detector de xenofobia instalado en el recibidor estaba pasando de amarillo a naranja; de haber pasado a rojo, habríamos recibido la molesta visita de la inspectora social, recordándonos que la Ley de Memoria Histórica prohibía de forma taxativa el recuerdo a cualquier guerra o conquista producida en nuestro país, y nos habría obligado a hacer una visita al Museo Don Santiago Carillo de gloriosas víctimas del fascismo voraz. Llegamos a la cama. Estaba agotado, pero todavía era un hombre, un culo seguía siendo un culo, y las ganas apretaban. Mi mujer se volvió, con ojos tristes, y me dijo: - No tenemos remanente de sueldo social para preservativos, mi vida; la partida de este mes la han dedicado a subvencionar a una Asociación de Gays y Lesbianas de Zimbabwe. - Pues que le den por el culo a los preservativos, al sueldo social, a las normas de los cojones y a los gays de Zimbabwe - dije, mientras el detector de xenofobia vibraba en el recibidor, y el timbre sonaba, anunciándonos la llegada de la inspectora social -. Hoy es sábado, sabadete. Y como estoy hasta los cojones de fútbol y pan de fibras, vida mía, vamos a deshacer esta cama como que hay un Dios en el cielo. Y luego ya diremos que nos encanta Almodóval y Bardem para que nos quiten la multa... JOSÉ VILASECA |
17-ago-2009 11:55
#9
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primero, si se ha de parecer algo, es a 1984, no a un mundo feliz y luego no es más que una propaganda fascistoide bastante penosa. y no, no soy ni progre, ni rojo, ni socialista |
17-ago-2009 12:03
#12
| Hombre, por parecerse también se puede parecer a "Farenheit 451" o a "TEO y el tren". Y, hombre, lo de "propaganda fascistoide bastante penosa", teniendo en cuenta que a algunos de los foreros les ha parecido "más real que la realidad", pues no sabría que decirte. A "Brigadas del Espacio" también se la calificó como "obra fascistoide" y, a medida que avanzan los años, se va quedando más y más corta... |
17-ago-2009 12:04
#13
| Aprovechando que se cumplen 25 años de aquel "año mágico" que señalaba Orwell... |
17-ago-2009 12:34
#16
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Hombre, por parecerse también se puede parecer a "Farenheit 451" o a "TEO y el tren". Y, hombre, lo de "propaganda fascistoide bastante penosa", teniendo en cuenta que a algunos de los foreros les ha parecido "más real que la realidad", pues no sabría que decirte. A "Brigadas del Espacio" también se la calificó como "obra fascistoide" y, a medida que avanzan los años, se va quedando más y más corta...
![]() y lo de starship troopers es cierto, cada día me encuentro más "bichos" que aniquilar por la calle, lo que no sé es identificar si son de otro planeta o del mismo que yo. |
17-ago-2009 12:49
#17
| La referencia a "Brigadas del Espacio" era, precisamente, por su contendo político. La expresión "El servicio otorga la ciudadanía", que muchos empiezan a plantearse como posible en una sociedad donde "todo vale", y los elementos se dedican a puentear la justicia, a vivir de las subvenciones, etc... quizá deberían pasar por ese "servicio" que otorga la ciudadanía... |
17-ago-2009 13:05
#19
| me gusta, a mi me parece bastante real, pero nada profético porque ya está pasando... |
17-ago-2009 13:19
#22
| Es bastante incoherente. Hay tecnología para poner un detector de xenofobia y no la hay para construir una red de tranvías y metro con una alta eficiencia energética y limpia en emisiones? Se prohíbe la leche de vaca por crueldad animal pero se permite la de soja cuyo cultivo propicia la tala de árboles? |
17-ago-2009 13:26
#25
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Es bastante incoherente. Hay tecnología para poner un detector de xenofobia y no la hay para construir una red de tranvías y metro con una alta eficiencia energética y limpia en emisiones? Se prohíbe la leche de vaca por crueldad animal pero se permite la de soja cuyo cultivo propicia la tala de árboles?
Y, si conoces las teorías extremistas vegetarianas, el argumento de la leche de vaca frente a la leche de soja es MUY SIMILAR al que he planteado en el texto. |
17-ago-2009 13:31
#27
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Los métodos poco convencionales son la caña de pescar? Porque lo que se lleva desde hace mucho, mucho tiempo es la red de arrastre en la pesca de altura... Definitivamente, hay que mejorar esos detalles. Aparte de eso, como relato de ciencia ficción no está mal, pero falta la trama, no todo es el contexto. |
17-ago-2009 13:42
#29
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¿Por? Habrá quien le guste, habrá quien no... Pero de ahí a "tamaña mierda" (hombre, que nos conocemos, nos leemos, y sabemos qué opina cada cual... y cómo se expresa...) |


