Mundo oculto Español, psicofonias, extraños sucesos, fantasmas, etc..

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#1
Visto lo que nos interesa el mundo oculto: Os voy a poner unas historias veridicas. --- La fuente será siempre, el mundo (periodico español, serio)
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#2
ESOTERISMO / BÉLMEZ, VUELVEN LAS CARASUn enigma aún pendienteJAVIER MEMBA

Un misterio. El 23 de agosto de 1971, cuando Miguel Pereira Gómez regresaba a su casa para comer, tras faenar en el campo durante toda la mañana, poco podía imaginar que estaba a punto de abrir un capítulo en la historia de la parapsicología española. Su madre, María Gómez Cámara, que trajinaba muy asustada en la cocina, le invitó a escrutar el suelo. Un vistazo fue suficiente para que Miguel Pereira apreciara una cara junto al fogón. Se trataba de un rostro no muy nítido, pero sí lo bastante como para ser calificado por los expertos de «teleplastia». El misterio de las caras de Bélmez acaba de nacer.

Es tanta la tradición esotérica de la sierra Mágina, donde se encuentra Bélmez de la Moraleda, que algunos la llaman la sierra «Mágica». Pero lo de las caras aparecidas en el número 5 de la calle Rodríguez Acosta, donde se llegarían a contabilizar hasta un total de 21 teleplastias, no tiene parangón. Si bien fue aquel caluroso mediodía de hace 33 años cuando el primer rostro se manifestó, según relató María Gómez, el misterio no surgió por generación espontánea. Muy por el contrario, fue el resultado de la evolución de una mancha, aparecida unos días antes, que por más que fregó nunca consiguió quitar. Como en los días siguientes la teleplastia fue ganando en nitidez, María, su marido y sus hijos acabaron por ver en ella una reproducción de la Santa Faz que hay en una iglesia de Jaén muy venerada.

Pese a lo piadoso de la representación, el pánico comenzó a cundir en la casa. Miguel, ni corto ni perezoso, picó el suelo donde apareció la extraña impresión. No sirvió de nada. Apenas unas semanas después, una nueva teleplastia volvía a aparecer en el hueco dejado por la anterior. En esta ocasión, la familia se tomó el asunto con más calma. Tras extraer el prodigio del suelo, lo colocó en la pared de la cocina y, como si de una marina a la acuarela se tratara, lo protegió con un cristal. Acto seguido, Miguel -acompañado por el maestro de obras del ayuntamiento- cavó un foso de 1,50 metros de diámetro por 2,80 de profundidad.Según estima Pedro Amorós, experto en transcomunicación instrumental y presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, parece ser que con estos trabajos esperaban «encontrar algunas fotografías» cuya emulsión fuera capaz de traspasar la tierra e impresionar el suelo. Con lo que dieron fue con los restos de un cementerio del siglo XIII, sito al lado de una ermita anterior al pueblo, cuyas primeras casas fueron alzadas en el siglo XV.

Corroborados todas estos datos mediante la prueba del carbono 14, el 10 de septiembre de 1971 un gran número de rostros hicieron su aparición. Todos ellos parecían agruparse en torno al más borroso. La inquietud volvió a hacer mella en Miguel Pereira, que acabó con todos ellos. Pero a esas alturas, toda España y parte del extranjero estaba pendiente de ellas, con lo que las teleplastias volvieron a aparecer. La favorita de los innumerables turistas que visitaban a diario la casa de los Pereira era la conocida como El pelao. La pava era la más desafiante. En el pasillo languidecían La dama de la escalera, La mujer del camisón y La mujer desnuda, la más borrosa de todas las formas. Aunque para los escépticos hace falta mucha imaginación para distinguir nada en esas imágenes antropomórficas, por verse, allí se vio hasta la teleplastia de Franco, «con bigote y todo», asegura Miguel.

Las caras de Bélmez despertaban tanto interés que los expertos, como el alemán Hans Bender -profesor de parapsicología en la universidad de Friburgo- o los españoles Fernando Jiménez del Oso y el padre Pilón, tomaron cartas en el asunto. El primero de noviembre de 1975, en presencia del parapsicólogo Germán de Argumosa, se procedió a levantar el suelo donde se imaginaba el rostro de El pelao. Ese mismo día, los hijos de María procedieron a tapar la nueva fosa y enlucir el suelo. El 18 de ese mismo mes se dejaron ver nuevos rostros, que desaparecieron en diciembre de 1976 para dar paso a otras teleplastias.

«La prensa amarilla las hizo callar», cantaba Alaska en Isis refiriéndose a las caras de Bélmez. Sin embargo, el cinco de abril de 1996, Pedro Amorós grabó unas psicofonías in situ en las que las mismas voces dicen pertenecer a almas en pena.

Cuando María falleció el pasado tres de febrero, los escépticos, que siempre aseguraron que el misterio obedecía a su inventiva, dieron el asunto por concluido. No fue ese el caso de Iker Jiménez y Luis Mario Fernández, quienes en su libro Tumbas sin nombre estiman que las caras de Bélmez son los rostros de la hermana de María, Isabel, el marido de ésta y cinco de sus hijas, muertos todos ellos durante el asedio del ejército republicano al santuario de la Virgen de la Cabeza durante la Guerra Civil.

Ocho meses después del fallecimiento de María, las caras han vuelto. Esta vez no ha sido en su casa, sino en la cuarta planta del inmueble donde nació. El pasado jueves, la Sociedad Española de Parapsicología, certificó que las nuevas caras son «perfectas».«El suelo es como una pizarra, la tinta es la humedad y hay un canal psíquico que es el que da forma a la caras», explicó Amorós.

CLAVES

UNA ATRACCION TURISTICA En los primeros años, llegaron a visitar la casa 1.000 personas al día. / Aunque María no cobraba la entrada a los curiosos, sí lo hacía a los fotógrafos y a las cámaras de televisión. / Todos los vecinos coinciden en que tanto trajín es bueno para Bélmez / El Ayuntamiento a vuelto a abrir las puertas de la primera casa, que permanecía deshabitada.
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#3
MADRIDMisterios. La capital cuenta con mil itinerarios, mil caminos distintos. Uno de ellos es aterrador, pero transcurre por algunos de los lugares más bellos de la ciudadRecorrido por el Madrid fantasmalALBERTO ROJAS / ELENA M. PIMPINELA

Hay una noche al año en la que las ánimas abandonan su eterno descanso. Y regresan al mundo de los vivos. En Madrid, cuando el día de Todos los Santos se extingue y llega el crepúsculo, las campanas de las iglesias doblan a muerto. Mientras, un espíritu visita el cementerio de la Almudena en autobús, dos antiguos palacios transmiten sus malos recuerdos a los que profanan su silencio y tres fantasmas se rebelan en casas embrujadas. Leyendas urbanas que componen un recorrido mágico por la capital. Un mapa marcado por cuatro puntos cardinales: el misterio, el escalofrío, la oscuridad y la angustia.

El trayecto comienza en uno de los edificios más céntricos y emblemáticos, el Palacio de Linares. En 1990, se iniciaron las obras de acondicionamiento para convertirlo en la actual Casa de América, y con ellas, el calvario de todos los empleados que allí trabajaban. Varios operarios escucharon voces de ultratumba, pasos, acordes de órgano y alaridos desgarradores que parecían salir de sus muros. Los guardias jurados que vigilaban el viejo caserón aseguraban, presos del miedo, que varias de las puertas del interior se abrían y se cerraban solas. Que las paredes se movían. Su pánico llegó a ser tan incontrolable que pidieron a la empresa que les proporcionara perros para acompañarles en su ronda nocturna por los solitarios pasillos.

Estos inquietantes fenómenos se asientan sobre una base histórica.En 1900, en una esquina de la plaza de Cibeles, José de Murga, el primer marqués de Linares, inauguró el palacio. El joven noble, que vivía con su padre don Mateo, se enamoró de una chiquilla llamada Raimunda Osorio, la hija de una pobre cigarrera que había sido una de las muchas amantes del libertino don Mateo.

Cuando el padre del marqués se enteró de la relación de su hijo con Raimunda, sospechó que ambos eran hermanos de sangre. Para evitar que su amor prosperara, don Mateo envió a José a estudiar a Londres. Pero cuando éste volvió se reencontró con su amada y se casaron. Para entonces, don Mateo había muerto llevándose el incestuoso secreto a la tumba. Años más tarde, la pareja, que había tenido una hija de nombre María, descubrió una carta en la que se revelaba su cercano parentesco. José de Murga se sintió tan culpable que acabó suicidándose. Raimunda asfixió a su hija y la emparedó en la casita de muñecas adosada al edificio.

Psicofonías

Unas estremecedoras psicofonías -grabación de sonidos y voces paranormales- prueban que algo extraño ocurre en el interior del edificio. Estos sonidos reproducen tres angustiosas voces de fantasmas.

Una de ellas, que pertenece al espíritu de Raimunda, proclama entre sollozos: «¡Yo tuve una hija, yo tuve una hija!». Otra, atribuida a una niña que podría ser María, responde a la madre asesina diciendo: «Mamá, mamá, yo no tengo mamá». La última es la de un hombre que conmina a alguien a abandonar el palacio gritando: «¡Fuera! ¡fuera! Aquí no». Así, don Mateo trataría de ahuyentar a Raimunda, su hija jamás reconocida, para que no se casara con José.

A poca distancia del Palacio de Linares se encuentra la Casa de las Siete Chimeneas. Ubicado en la Plaza del Rey, este edificio de principios del siglo XVI alberga otra de las leyendas sobre fantasmas más famosas de Madrid. Los protagonistas son el capitán Zapata y una joven llamada Elena, camarera al servicio del rey Felipe II. Pocos días después de la boda de ambos, el capitán tuvo que marcharse a combatir en la batalla de San Quintín, donde moriría con el nombre de su amada en la boca. Elena quedó destrozada y se encerró en su habitación durante meses.

La servidumbre solo la oía llorar y quejarse de su desdicha.Una mañana, su cuerpo apareció muerto sobre el lecho conyugal.Misteriosamente, el cadáver desapareció. Poco después, su padre se ahorcó de una de las vigas de la casa. El monarca ordenó que los sucesos se investigasen para acallar los rumores que le unían sentimentalmente a la fallecida.

Noches después de su muerte, cuando todo empezaba a olvidarse, Elena volvio a mostrarse a los vivos. Desde entonces, tras el toque de ánimas, aparece en el tejado la figura de una dama ataviada con un vestido blanco, alumbrándose con una antorcha, que camina por las tejas con decisión y sin miedo hasta situarse mirando hacia el antiguo Palacio Real. Allí se arrodilla mientras se golpea con el puño en el pecho, como recriminándole al rey su amargo destino. Luego la imagen se esfuma en la niebla.

Las interpretación histórica más creíble describe a Elena como una amante del rey que se casó con el capitán Zapata. Felipe II, enamorado de la doncella, mandó asesinar al capitán, cuando, a pesar de haber destinado a su marido al frente, esta se negaba a prestarle sus servicios.

En el siglo XIX, el inmueble se convirtió en la sede del Banco de Castilla. Durante los trabajos de reforma, la cuadrilla de obreros que trabajaba en el sótano topó con un macabro hallazgo: un esqueleto de mujer con un vestido blanco. No era el único cadáver que esperaba entre las paredes. En 1960 se encontró el cuerpo de una persona emparedada entre los ladrillos de un muro.¿Cuántos más esperan a ser descubiertos algún día?

Siguiendo con el misterioso recorrido, bajando el Paseo del Prado hacia Atocha, se llega al Museo de Arte Moderno Reina Sofía.El edificio fue antiguamente un hospital, el de San Carlos, destinado a los enfermos de tuberculosis.

En su interior morían cientos de enfermos aquejados por la terrible enfermedad. Cuando fallecían se les enterraba en el cementerio del centro. Una vez convertido en museo, numerosos sucesos extraños han ocurrido en su interior. En 1995, varios de los miembros del personal declaraban haber asistido a escalofriantes manifestaciones paranormales. Estaban seguros de haber visto una comitiva de monjas por los pasillos.

Una vigilante decidió pedir el traslado después de haber sido empujada por manos invisibles y de haber visto, noche tras noche, cómo los ascensores subían y bajaban solos. El personal de limpieza está convencido de que, entre sus filas, trabaja infiltrada una mujer fantasma que murió en el siglo XIX. Parece una persona de carne y hueso que incluso conversa con los visitantes. Sin embargo, todos saben que esta señora no está en nómina. Es un espectro.

El Metro que une Atocha con la Puerta del Sol -línea 1- también tiene su maldición, su leyenda y sus propios fantasmas. Durante la construcción de la estación en la plaza Tirso de Molina en 1921, los operarios que trabajaban en el subsuelo se encontraron con una desagradable sorpresa: un gigantesco osario repleto de esqueletos perteneciente al derruido Monasterio de la Merced.

Los obreros recibieron órdenes de tapar los huesos con cemento y baldosas -las mismas que pisan a diario miles de personas- y de sepultar los cadáveres. Las obras avanzaron, y con ellas, el mito de un fantasma. Un ente que se pasea por los andenes y por los túneles ante la mirada estupefacta de los trabajadores.Varias personas han atestiguado que escuchan gritos de socorro y alaridos desgarradores que provienen del interior de los túneles.Y siempre al filo de la medianoche.

Cuando las ánimas vuelven al cementerio tras su paseo nocturno, abandonan el Metro en Sol y toman el autobús hacia el barrio de La Elipa. El número 15 une la plaza con la necrópolis del Este. Durante el trayecto, cuando el autocar pasa delante del campo santo, se acciona automáticamente la llamada de parada solicitada. Muchos conductores afirman que ocurre siempre de noche, a última hora, cuando apenas hay viajeros dentro del vehículo.La alarma salta sin que nadie pulse el botón.

Las casas particulares no escapan a la presencia de los espíritus. Los vecinos del 126 de la calle Ayala, en el barrio de Salamanca, vivían atemorizados por el fantasma de un perturbado que se paseaba desde los años 80 por las habitaciones de sus apartamentos. Decidieron mudarse antes de morir del susto. Actualmente, el inmueble está ocupado por oficinas llenas de mesas y ordenadores. Todavía hoy existe gente que asegura que el loco errante sigue vagando por los despachos de madrugada.

Los habitantes de un chalé de Las Rozas, situado en la urbanización Bellavista, convivieron durante 18 años con un poltergeist en casa. Por la noche, en la víspera de Todos los Santos, despertados por ruidos extraños, descendían las escaleras que llevaban a la cocina. Allí encontraban un cigarrillo encendido que no pertenecía a ninguno de los miembros de la familia.

Una voz airada

Una voz airada llamaba sin cesar a «Elsa» y repentinas ráfagas de frío recorrían el salón de punta a punta. Una de las hijas se puso a investigar y descubrió que el terreno sobre el que se ubican las viviendas era una trinchera de la Guerra Civil en la que perecieron cientos de soldados.

El horror tiene rostro, pero no siempre se muestra bajo la apariencia de un fantasma. Una fastuosa casa del siglo XVI, situada en la calle Mártires de Alcalá, en el cruce con Santa Cruz, daba cobijo a unos seres parecidos a los gnomos. Hace dos siglos, un grupo de hombres la ocuparon para emborracharse y jugar una partida de cartas.

En medio de la timba, los jugadores vieron aproximarse a tres enanos que les advirtieron en varias ocasiones que dejaran de hacer ruido. Los ludópatas, ebrios hasta la médula, hicieron caso omiso y al cabo de un rato las luces se apagaron y recibieron una enorme paliza.

En otra ocasión, la marquesa de las Hornazas alquiló la casa.Estaba eligiendo el tejido de las cortinas cuando un gnomo surgió de la nada portando las telas. La marquesa cayó desmayada y al despertar encontró las cortinas confeccionadas y colgadas cubriendo los ventanales. Años más tarde, la Santa Inquisición llegó a tomar parte en el suceso y envió al Obispo para que exorcizara el inmueble. Mientras lo hacía, la chimenea, que llevaba años sin utilizarse, humeaba. Los presentes vieron salir del sótano a tres seres con rostros cetrinos. En la actualidad, la casa ya no existe, pero los habitantes de la vivienda construida en su lugar afirman que en sus hogares se producen ruidos extraños, voces, susurros y corrimientos de muebles.

APOYOS

MUSEO DE ARTE REINA SOFIA

En 1992, los Reyes inauguraron la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Se trasladaron allí fondos del Museo Español de Arte Contemporáneo junto a otras obras como el Guernica. La adaptación del edificio corrió a cargo de Antonio Fernández Alba. El edificio que lo alberga es el Antiguo Hospital General, idea concebida por Felipe II para unificar los distintos hospitales madrileños. El proyecto fue encargado por Fernando VI a José Hermosilla, que realizó los primeros planos, y cuya continuación encomendó Carlos III al arquitecto Sabatini, quien le confirió mayor grandiosidad. Sus 30.000 metros cuadrados le convierten en uno de los mayores museos del mundo.

PALACIO DE LINARES

El palacio de Linares fue construido a finales del siglo XIX por iniciativa del hijo de Juan de Murga, marqués de Linares. La construcción del edificio, de estilo neobarroco con fachada convexa, se atribuye a los arquitectos Adolfo Ombrecht y Carlos Colubí.El interior fue decorado por los principales artistas españoles del momento: Pardilla, Domínguez y Ferrant. Los tapices se hicieron en París, y la alfombra de la escalera principal en la Real Fábrica de Tapices. El jardín cuenta con una fuente diseñada por Aníbal Alvarez, y conserva la casa de las muñecas y las caballerizas.En la actualidad pertenece a la Comunidad de Madrid y aloja la Casa de América.

CASA DE LAS SIETE CHIMENEAS La Casa de las Siete Chimeneas está situada cerca de la Gran Vía, en la plaza del Rey número 1 (Centro). Se llama así por las siete chimeneas que asoman de su tejado. Fue construida en el tiempo del rey Felipe II para Juan de Ledesma, secretario de Indias.Se atribuye su traza a Antonio Sillero y a Juan Bautista de Toledo, y su ejecución a Juan de Herrera. En el año 1636 (siglo XVII), se cita por primera vez con su nombre actual. A finales del siglo XIX fue restaurada y reformada en su interior. Actualmente, el edificio pertenece al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.En la fachada hay un pórtico con columnas.

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#4
ELLAS SE LLAMABAN BRUJASUn día, Iria y Raquel dijeron a Clara que tenía un problema al no ser como ellas, «brujas». La advertencia le costó la vida. La tragedia de San Fernando esconde más claves que la muerte de una niña modélicaILDEFONSO OLMEDO

«Mamá, están locas... Iria dice que ella y Raquel son brujas, que yo no soy como ellas». Las palabras de Clara cobran ahora un sentido trágico que en su día, cuando la joven de 16 años hacía el comentario desenfadado a su madre, María Casado, ninguna de las dos pudo siquiera adivinar. En la tierra de Camarón, Clara representaba los cantes más frescos y festeros del mito de la Isla: era «como el agua», transparente, sin sombra de dudas. Tanto que nunca quiso, o pudo, ver que en los campos de la amistad sus antiguas compañeras de estudios no eran trigo limpio sino hierbas venenosas. Bajo sus atuendos negros consagrados a una estética siniestra escondían unas entrañas azabache que, la noche del sábado al domingo de la semana pasada, desnudaron a la luz de una navaja traicionera.

En un descampado junto al Observatorio de Marina de San Fernando (Cádiz), las menores Iria y Raquel pusieron su firma, con 18 puñaladas y un degüello sin piedad, al aquelarre más terrible. «Lo único que querían es matar», ha dicho el juez, «no hay más razones, no existe un móvil». También querían notoriedad... La fama.

Su muñeco de peluche preferido y el collar de su gata Luna acompañaron a Clara García Casado en su último viaje. Se fue, en un ataúd blanco, dejando a medio leer un libro que ahora reposa en su abultada biblioteca como una cruel ironía: La hija de la Fortuna, de Isabel Allende. Clara no la tuvo aquella noche aciaga. Ningún Hada acaramelada, como la protagonista del cuento de Gloria Fuertes que su padre le leía hace años «con voz gangosa y ella se deleitaba», fue a su encuentro. Nadie le levantó la condena de muerte que Iria, de 16 años, y Raquel, de 17, le firmaron cuando, en los pasillos del instituto Isla de León donde estudiaban las tres, le propusieron verse un rato a solas aquella noche para «rememorar viejos tiempos». Tenían un plan madurado en las últimas semanas y precisaban una víctima. Eligieron a Clara, han dicho tras reconocer su crimen, «porque era débil y fácilmente impresionable».

Las tres jóvenes se habían conocido en las aulas, cuando estudiaban tercero de ESO (equivalente a primero de BUP). El año pasado, en cuarto, coincidieron en la misma clase y se hicieron inseparables. Pero el propio carácter de Clara, abierta y extrovertida, ponía fecha de caducidad a esa relación cerrada en la que rara vez podía entrar nadie ajeno. No se trataba sólo de diferencias de posición social. Clara era hija de un suboficial de la Armada en la reserva transitoria que ahora trabaja en un hotel de Zahara de los Atunes, una familia de clase media feliz y con inquietudes culturales. Para sus amigas, un hogar envidiable. Y eso que a Iria nunca le faltaba de nada en casa. Su padre también es militar, un comandante de Infantería que espera un inminente ascenso a teniente coronel, al que el crimen sorprendió en misiones de paz en Bosnia. Fue su mujer, gallega como muchas esposas de militares destinados en la ciudad gaditana, la que abrió las puertas a la policía cuando fueron a detener a la niña.

CUENTOS DE TERROR

En la casa de Raquel, que lleva los mismos apellidos que su madre, los agentes hallaron mucha más modestia, además de cuentos de terror escritos por la joven. Antonio, el cabeza de familia, no tiene galones. Trabaja como mariscador y a lo que le sale. En el número 19 de la calle Hernán Cortés, en una de cuyas macetas la joven de 17 años clavó para esconder el arma homicida (una navaja de cachas marrones con 11 centímetros de hoja), caben pocos lujos y alguna que otra vieja pequeña tragedia.

Las diferencias entre las tres chicas se amortiguaban de puertas para fuera. En el viejo instituto público de San Fernando, una ciudad que se acerca a los 100.000 habitantes en la orilla sur de la Bahía de Cádiz, las fronteras sociales del alumnado se diluyen como la sal en los esteros. Entre más de 1.000 estudiantes caben muchas maneras de afrontar la edad difícil de la adolescencia. «En un centro tan grande», explica un profesor, «se dan todas lastribus estéticas: grunges, neohippies, rockers... y también los siniestros».

La apuesta de Raquel e Iria cada vez era más manifiesta para sus compañeros de estudio. «Iban de negro, como si se hubieran levantado de la tumba. Y aquí, con este sol y esta calor, pues vamos, para desmayarse», explicaba esta semana una joven de su misma edad. Siempre sentadas en la última fila de la clase, querían ser diferentes, raras, y que su amiga Clara tomara partido por ellas. Pero mientras la hija del suboficial dedicaba parte de su tiempo a estudiar idiomas (cursaba tercero de inglés y primero de alemán en la Escuela Oficial), o incluso a cantar en la Coral de San Fernando junto a su padre, Raquel e Iria caminaban con determinación hacia el abismo. Calladamente, sin levantar jamás una mínima sospecha de sus peores planes. Descubrieron el esoterismo, como otros tantos adolescentes, y se adentraron en él sin brújula. La música satánica de Marilyn Manson y otros fue la banda sonora que acompañó sus incursiones cada vez más frecuentes por el más allá. El tablero de ouija (el nombre viene de sí en francés y alemán, palabra con la que comienza todo contacto), la llave que les abría las puertas hacia otros mundos. Las cartas del tarot, un pasatiempo para los descansos. O sea, comenzaban a perder pie.

En sus respectivas habitaciones, Iria y Raquel empezaron a acumular, junto a manuales de brujería y vudú, libros y cintas de vídeos (no faltaban la películas El cuervo y El cementerio viviente) que chorreaban literatura negra, seres de ultratumba y grandes dosis de parapsicología. Había otros títulos, claro, pero no faltaban obras de Stephen King y algunas entregas de la serie de Anne Rice La bruja de Mayfair. «Que nadie se piense», explica no obstante uno de los policías que participaron en la detención de las adolescentes, «que sus cuartos fueran unos cubículos de brujería... No, no eran un santuario del demonio».

Las lecturas de Clara, a quien según su madre aburrían enormemente las «niñas que sólo saben hablar de camisetas y pantalones», iban por otros derroteros. Los títulos de la colección infantil Barco de Vapor habían dado paso, tiempo atrás, a novelas como El viejo y el mar, de Hemingway, El Quijote, El señor de los anillos, de Tolkien, Eva Luna, de Allende, o Plenilunio, que la joven tenía autografiada por el propio Antonio Muñoz Molina. Mientras su amigas garabateaban símbolos cabalísticos (entre ellos el demoniaco 666) en sus pupitres, Clara daba rienda suelta a su capacidad innata para el dibujo con caricaturas, cómics caseros o perfilados unicornios. Durante una época firmaba sus obras, o los cuentos con los que concurría a concursos literarios escolares, como Klara Luna, astro que ejercía sobre ella una especial fascinación.

La ruptura del trío estaba cantada. Ocurrió, sin estridencias, alrededor del último verano. Para José Antonio García y María Casado, los padres de Clara y de otro niño de 10 años, fue en cierto modo un alivio. «Le reprochaban continuamente que fuera lo que ellas consideraban una niña pija», explica su madre, «por cómo vestía y por los amigos que tenía. Al principio, cuando las conocimos a las dos, nos parecieron niñas normales, pero poco a poco nos fue preocupando su relación con Clara. Una de ellas era muy inteligente y siempre quería rivalizar en liderazgo e inteligencia con nuestra hija. Nada le faltaba pero recibía poca atención de sus padres. La otra tenía problemas familiares. Clara, que al principio siempre las intentaba disculpar, empezó a darse cuenta por sí misma de que lo que sus amigas querían no era lo que a ella le iba».

El fin del pasado curso, que Clara e Iria lograron superar pero no así Raquel, puso tierra de por medio. En verano, además, a las ahora detenidas no les gustaba ir a la playa, y no veían con buenos ojos que Clara lo hiciera. Cuando ésta las invitaba a salir con más gente, siempre la misma respuesta negativa. Cada vez más enrocadas, la lista de agravios contra quien ya empezaban a mirar como alguien ajeno no tenía ya final. Confirmar, a los pocos meses, que su otrora compañera inseparable había iniciado un noviazgo con Alejandro, que estudiaba como ella primero de Bachillerato (equivalente a 3º de BUP) pero en un colegio privado, el San José, les rearmó de razones. Definitivamente, Clara no era de las suyas. Cuando algún profesor les comentaba lo bien que iba su ex compañera, ellas se limitaban a dejar claro que ya no salían juntas.

El trío había quedado reducido a un dúo. Dicen que les gustaba bromear con asesinatos múltiples cometidos en escuelas de Estados Unidos («esos sí que molan»). Un alumno de su instituto las retrataba a las dos así: «La cara blanca, un piercing en la ceja y que no nos hacían caso a los tíos». Otros empezaron a llamarlas con un apodo que a buen seguro no les molestaba: las brujas.

Nadie sabe con certeza, ni ellas lo han aclarado, cuándo concibieron su plan asesino. De sus declaraciones ante el juez se deduce que antes de abordar a Clara lo intentaron con otras chicas. Primero, hará ya un mes, en un centro comercial (Bahía Sur) de la ciudad. Querían matar a una joven en los lavabos, pero la presencia de un guarda jurado que habría llegado hasta a pedirles que se identificaran les impidió clavar ese día la navaja. Luego probaron a concertar citas a solas con varias compañeras de instituto, entre ellas con una joven muy parecida, físicamente y de carácter, a la víctima. Al verse sin nadie, terminaron recurriendo a «la débil» Clara.

«Estamos seguros», dicen sus desconsolados padres, «de que atendió el requerimiento de sus compañeras guiada por sus convicciones. Pensaba que la amistad no puede acabar porque sí. Aunque se sabía diferente a ellas, era incapaz de romper. Fue al Barrero (lugar del crimen) por su inocencia. Nuestra hija ha muerto porque era demasiado inocente». Fermín Lobatón, profesor de inglés de la adolescente, es de parecida opinión: «Se aprovecharon de la candidez de Clara, de su generosidad. Mi opinión es que atendió la cita porque tenía un alto sentido de la lealtad».

APUÑALADA

Serían las 9.30 de la noche del viernes 24 cuando la joven se despidió de su madre y su hermano pequeño sin saber que para siempre. Vestía una camisa negra y una larga falda estampada. Cómo se desarrolló todo a partir de ese momento lo deberá aclarar la autopsia practicada al cadáver. Según el testimonio de las asesinas confesas, Raquel fue quien apuñaló mientras Iria sujetaba y tapaba los ojos a Clara. En la desigual lucha, la propia Iria recibió una puñalada en un antebrazo. Ya era noche cerrada cuando unos soldados que hacían guardia en una garita del Observatorio Astronómico de la Marina escucharon gritos en el descampado aledaño.

Saciada su hambre de muerte, ejecutado su plan, las dos jóvenes se fueron a cambiar de ropa a casa de la hija del militar de alta graduación, Iria, y volvieron a salir de copas. Esa noche dormirían juntas y, según se deduce de los documentos intervenidos en los registros judiciales de sus habitaciones, aún tuvieron tiempo para escribir sobre unas cuartillas una improvisada coartada que intentaron memorizar para despistar a la policía cuando fueran interrogadas.

Raquel e Iria estaban seguras de llegar a tener tanto control sobre sí mismas como su héroe José Rabadán, el adolescente murciano que asesinó con una katana (sable samuray) a sus padres y su hermana con síndrome de Down. Habían mirado una y mil veces las fotografías del joven y las noticias periodísticas, que guardaron como un tesoro, donde se narraba el baño de sangre. De esos recortes de prensa, y otros muchos que tenían archivados sobre hechos violentos protagonizados por jóvenes, creían haber extraído las enseñanzas adecuadas. Haber logrado formular toda una ecuación filosófica. Algo así como a más violencia, más fuerza interior y más paz.

LA PEOR MADRUGADA

Antes que con la policía, Iria y Raquel se tuvieron que enfrentar con las preguntas de los padres de Clara. Alejandro, el novio de ésta, llamó de madrugada extrañado de que no se hubiera reunido con él como habían acordado. José Antonio y María supieron así que a primera hora de esa noche su hija se había citado con sus dos viejas amigas. Fue una madrugada de llamadas telefónicas y recorridos cada vez más angustiados por los locales que seguían abiertos en la ciudad. Al amanecer, José Antonio García inició una desesperada búsqueda hasta localizar a las dos presuntas asesinas en la casa de una de ellas: Iria. Una tras otra, las contradicciones de las chiquillas hicieron temblar al padre de Clara.

El cuerpo de la desdichada joven fue hallado cuando José Antonio, ya con algo más que sospechas, terminaba de formular la denuncia de su desaparición en comisaría. Lo encontró el propio novio. La joven yacía muerta en el solar del Barrero, el mismo descampado donde un hombre ciego de desesperación buscaba horas antes una pista que le devolviera a Clara. Padre e hija llegaron a estar a apenas 10 metros de distancia.

Todo como en las más macabras películas gore que tanto gustaban a Raquel e Iria. Esta vez, en la vida real. Las mismas dos niñas que muchas noches durmieron en casa de los padres de Clara se habían convertido en monstruos capaces de devorar a «la niña de sus ojos», la niña de los García. Dos días después, camino del Juzgado, las adolescentes se mostraban una a la otra las esposas que apresaban sus muñecas. Jugaban con ellas. Sonreían. Frente a la multitud sólo levantaron burlescamente el dedo corazón cuando alguien les gritó: «¡Brujas, a la hoguera!».

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leía hace años «con voz gangosa y ella se deleitaba», fue a su encuentro. Nadie le levantó la condena de muerte que Iria, de 16 años, y Raquel, de 17, le firmaron cuando, en los pasillos del instituto Isla de León donde estudiaban las tres, le propusieron verse un rato a solas aquella noche para «rememorar viejos tiempos». Tenían un plan madurado en las últimas semanas y precisaban una víctima. Eligieron a Clara, han dicho tras reconocer su crimen, «porque era débil y fácilmente impresionable».

Las tres jóvenes se habían conocido en las aulas, cuando estudiaban tercero de ESO (equivalente a primero de BUP). El año pasado, en cuarto, coincidieron en la misma clase y se hicieron inseparables. Pero el propio carácter de Clara, abierta y extrovertida, ponía fecha de caducidad a esa relación cerrada en la que rara vez podía entrar nadie ajeno. No se trataba sólo de diferencias de posición social. Clara era hija de un suboficial de la Armada en la reserva transitoria que ahora trabaja en un hotel de Zahara de los Atunes, una familia de clase media feliz y con inquietudes culturales. Para sus amigas, un hogar envidiable. Y eso que a Iria nunca le faltaba de nada en casa. Su padre también es militar, un comandante de Infantería que espera un inminente ascenso a teniente coronel, al que el crimen sorprendió en misiones de paz en Bosnia. Fue su mujer, gallega como muchas esposas de militares destinados en la ciudad gaditana, la que abrió las puertas a la policía cuando fueron a detener a la niña.

CUENTOS DE TERROR

En la casa de Raquel, que lleva los mismos apellidos que su madre, los agentes hallaron mucha más modestia, además de cuentos de terror escritos por la joven. Antonio, el cabeza de familia, no tiene galones. Trabaja como mariscador y a lo que le sale. En el número 19 de la calle Hernán Cortés, en una de cuyas macetas la joven de 17 años clavó para esconder el arma homicida (una navaja de cachas marrones con 11 centímetros de hoja), caben pocos lujos y alguna que otra vieja pequeña tragedia.

Las diferencias entre las tres chicas se amortiguaban de puertas para fuera. En el viejo instituto público de San Fernando, una ciudad que se acerca a los 100.000 habitantes en la orilla sur de la Bahía de Cádiz, las fronteras sociales del alumnado se diluyen como la sal en los esteros. Entre más de 1.000 estudiantes caben muchas maneras de afrontar la edad difícil de la adolescencia. «En un centro tan grande», explica un profesor, «se dan todas las tribus estéticas: grunges, neohippies, rockers... y también los siniestros».

La apuesta de Raquel e Iria cada vez era más manifiesta para sus compañeros de estudio. «Iban de negro, como si se hubieran levantado de la tumba. Y aquí, con este sol y esta calor, pues vamos, para desmayarse», explicaba esta semana una joven de su misma edad. Siempre sentadas en la última fila de la clase, querían ser diferentes, raras, y que su amiga Clara tomara partido por ellas. Pero mientras la hija del suboficial dedicaba parte de su tiempo a estudiar idiomas (cursaba tercero de inglés y primero de alemán en la Escuela Oficial), o incluso a cantar en la Coral de San Fernando junto a su padre, Raquel e Iria caminaban con determinación hacia el abismo. Calladamente, sin levantar jamás una mínima sospecha de sus peores planes. Descubrieron el esoterismo, como otros tantos adolescentes, y se adentraron en él sin brújula. La música satánica de Marilyn Manson y otros fue la banda sonora que acompañó sus incursiones cada vez más frecuentes por el más allá. El tablero de ouija (el nombre viene de sí en francés y alemán, palabra con la que comienza todo contacto), la llave que les abría las puertas hacia otros mundos. Las cartas del tarot, un pasatiempo para los descansos. O sea, comenzaban a perder pie.

En sus respectivas habitaciones, Iria y Raquel empezaron a acumular, junto a manuales de brujería y vudú, libros y cintas de vídeos (no faltaban la películas El cuervo y El cementerio viviente) que chorreaban literatura negra, seres de ultratumba y grandes dosis de parapsicología. Había otros títulos, claro, pero no faltaban obras de Stephen King y algunas entregas de la serie de Anne Rice La bruja de Mayfair. «Que nadie se piense», explica no obstante uno de los policías que participaron en la detención de las adolescentes, «que sus cuartos fueran unos cubículos de brujería... No, no eran un santuario del demonio».

Las lecturas de Clara, a quien según su madre aburrían enormemente las «niñas que sólo saben hablar de camisetas y pantalones», iban por otros derroteros. Los títulos de la colección infantil Barco de Vapor habían dado paso, tiempo atrás, a novelas como El viejo y el mar, de Hemingway, El Quijote, El señor de los anillos, de Tolkien, Eva Luna, de Allende, o Plenilunio, que la joven tenía autografiada por el propio Antonio Muñoz Molina. Mientras su amigas garabateaban símbolos cabalísticos (entre ellos el demoniaco 666) en sus pupitres, Clara daba rienda suelta a su capacidad innata para el dibujo con caricaturas, cómics caseros o perfilados unicornios. Durante una época firmaba sus obras, o los cuentos con los que concurría a concursos literarios escolares, como Klara Luna, astro que ejercía sobre ella una especial fascinación.

La ruptura del trío estaba cantada. Ocurrió, sin estridencias, alrededor del último verano. Para José Antonio García y María Casado, los padres de Clara y de otro niño de 10 años, fue en cierto modo un alivio. «Le reprochaban continuamente que fuera lo que ellas consideraban una niña pija», explica su madre, «por cómo vestía y por los amigos que tenía. Al principio, cuando las conocimos a las dos, nos parecieron niñas normales, pero poco a poco nos fue preocupando su relación con Clara. Una de ellas era muy inteligente y siempre quería rivalizar en liderazgo e inteligencia con nuestra hija. Nada le faltaba pero recibía poca atención de sus padres. La otra tenía problemas familiares. Clara, que al principio siempre las intentaba disculpar, empezó a darse cuenta por sí misma de que lo que sus amigas querían no era lo que a ella le iba».

El fin del pasado curso, que Clara e Iria lograron superar pero no

Pie de foto titulada

LA BIBLIOTECA DE LAS ASESINAS.- Además de todo un archivo con fotos del joven parricida de Murcia José Rabadán y recortes sobre actos violentos protagonizados por menores, la policía encontró en las habitaciones de Iria y Raquel abundante literatura de esotéricay terror. Entre los libros, junto a los que reproducimos de Stephen King y Anne Rice, estaban «El pasillo de la muerte» y un manual de vudú y brujería. A Raquel se le intervino un diario con reflexiones sobre crímenes y algún cuento de terror de su puño y letra.

Raquel e Iria, con capucha, intentaron memorizar una coartada para despistar a la policía cuando fueran interrogadas.

Raquel e Iria, con capucha, intentaron memorizar una coartada para despistar a la policía cuando fueran interrogadas.

«AUNQUE CLARA HA SIDO LA VICTIMA, EN PARTE NOS SENTIMOS RESPONSABLES»

Han roto casi todas las fotografías que su hija tenía con las presuntas asesinas, y las que conservan nunca saldrán a la luz. «Aunque sean unos monstruos, siguen siendo menores», dice José Antonio García, padre de Clara. Es un hombre de principios, y aunque la tragedia ha derrumbado la casa del matrimonio que forma con María Casado, siguen en pie los valores en los que se educó la joven asesinada.

P.- ¿Por qué creen ustedes que eligieron a Clara?

R.- Dicen que ha sido un accidente, una casualidad, que le podía haber tocado a cualquier otra chica. Pensamos que la eligieron a ella porque era, a la vez que muy inteligente, muy ingenua y confiada. Además, por lo que nosotros habíamos visto, le podían tener algo de rabia. Envidiaban la situación de felicidad que se respiraba en nuestra casa. Recuerdo una noche que Raquel se quedó a dormir aquí porque decía que sus padres no la entendían.

P.- ¿Ella les hablaba de sus amistades?

R.- Siempre nos mostrábamos interesados en saber quiénes eran. Ella me decía: "Mamá, ya estás otra vez preguntando a qué se dedican sus padres". Yo intentaba explicarle que era importante, más que el dinero que tuvieran, cómo vivían... Queríamos que se sintiera en libertad, pero en una libertad controlada desde casa. Siempre con mucho diálogo y mucha confianza en ella.

P.- ¿Veían preocupada a su hija?

R.- Nuestra hija era feliz, ahora más que nunca. Había vuelto a verse con amigas y amigos que dejó un poco de lado cuando salía con Iria y Raquel. Además, estaba viviendo su primer amor, y eso se le notaba en la cara y los ojos. Su gran ilusión inmediata era un viaje de fin de curso que iban a realizar a París el 16 de junio.

P.- ¿Quién es responsable cuando un menor comete un crimen tan atroz?

R.- Lo somos un poco todos. La culpa comienza en la propia casa. Nosotros, aunque nuestra hija ha sido la víctima, nos sentimos responsables en parte. Somos sus educadores y algo debimos hacer mal. Desde que era pequeña intentamos inculcarle unos valores que le sirvieran para vivir honestamente en este mundo. A partir de ahora no podré criar a mi otro hijo en la misma libertad en la que educamos a Clara. Y sé que es injusto; por miedo puedo llegar a fallarle.

P.- ¿Qué le parece que la pena máxima a que pueden ser condenados los menores es a cinco años de reclusión, por muy grave que sea el hecho que realicen?

R.- Vamos a luchar para sensibilizar a la opinión pública y que se modifique esa ley. No se puede proteger a alguien para desproteger al resto de la sociedad. Los adolescentes reciben el mensaje de que pueden matar a quien quieran por sólo cinco años de condena. Habrá hasta quien lo haga sabiendo que pasado ese tiempo, si escribe un libro sobre lo ocurrido, terminará haciéndose famoso. P.- ¿Cuál sería la solución? R.- La Ley del Menor debería contemplar de alguna forma la edad mental de quien delinque, no sólo la edad biológica. No se puede ser un niño y cometer la monstruosidad que hicieron a Clara.
mafiaz
ForoCoches: Miembro
#5
oS INVITO A PONER AKA, TODAS LAS VIVENCIAS O COSAS QUE TENGAIS SOBRE ESTOS TEMAS
igortxo
Integrista italiano
#6
La noticia la adelantó en primicia, como siempre, el programa radiofónico Milenio 3: fue espeluznante el relato de los hechos, oído de viva voz de sus protagonistas. Aprovecho para recomendar encarecidamente el programa a todos los amigos de lo paranormal

Un saludo
corsa45cv
ForoCoches: Miembro
#7
Cita de igortxo
La noticia la adelantó en primicia, como siempre, el programa radiofónico Milenio 3: fue espeluznante el relato de los hechos, oído de viva voz de sus protagonistas. Aprovecho para recomendar encarecidamente el programa a todos los amigos de lo paranormal

Un saludo
¿cuando emiten ese programa que nunca he oido hablar de el?
alice t
ForoCoches: Miembro
#8
¡¡¡¡Por qué habré leído esto!!!! Ayyy, y esta noche tengo que dormir sola, seguro que no pego ojo!!!
Joer, qué miedosa soy!!
igortxo
Integrista italiano
#9
Cita de corsa45cv
¿cuando emiten ese programa que nunca he oido hablar de el?
¿No? Pues es el mejor de España; ha recibido muchos premios y su presentador, Iker Jiménez, se cuenta entre los más reputados investigadores a nivel mundial, por lo visto. Lo emite la SER, todos los viernes de 1:30 a 3:00 de la madrugada y ahora tambiñen los domingos de 3:00 a 4:00
mafiaz
ForoCoches: Miembro
#10
Cita de alice t
¡¡¡¡Por qué habré leído esto!!!! Ayyy, y esta noche tengo que dormir sola, seguro que no pego ojo!!!
Joer, qué miedosa soy!!
jeje, pq la parienta se me mosquea, que si no....

dreams
nada es lo que parece
#11
vale, yo paso de leer nada, asi duermo como un tronco
igortxo
Integrista italiano
#12
Joer, pues ya os digo, teneis que escuchar el programilla que os digo a las 3 de la madrugada... no veais a esas horas que bien suenan las sicofonías en la soledad de una habitación XDD
igortxo
Integrista italiano
#13
Pero estoy enganchado, lo reconozco... cuanto más bestia es el programa, más me engancho
mafiaz
ForoCoches: Miembro
#14
igortxo te podrías currar unas grabaciones de ese programa, yo me encargo de que todo el que la quiera, la consiga.
alice t
ForoCoches: Miembro
#15
Cita de igortxo
Joer, pues ya os digo, teneis que escuchar el programilla que os digo a las 3 de la madrugada... no veais a esas horas que bien suenan las sicofonías en la soledad de una habitación XDD
Prefiero vivir en la ignorancia..
igortxo
Integrista italiano
#16
Cita de mafiaz
igortxo te podrías currar unas grabaciones de ese programa, yo me encargo de que todo el que la quiera, la consiga.
Bueno, para abrir boca simpre tendremos la fonoteca de la cadena SER

http://www.cadenaser.com/fonoteca/

Podemos escuchar ahora completo el programa de hace un par de semanas. El siguiente en colgarse ha de ser el de la semana pasada, precisamente el de las caras de Bélmez; esperarmos pues, a que lo cuelgen
igortxo
Integrista italiano
#17
Cita de alice t
Prefiero vivir en la ignorancia..
Mira que he escuchado yo programas y programas de Milenio 3, pues te puedo asegurar que con el de la semana pasada me tuve que quitar varias veces los auriculares con los que estaba escuchando la radio; las sicofonías todavía resuenan en mi cabeza...
alice t
ForoCoches: Miembro
#18
Cita de igortxo
Mira que he escuchado yo programas y programas de Milenio 3, pues te puedo asegurar que con el de la semana pasada me tuve que quitar varias veces los auriculares con los que estaba escuchando la radio; las sicofonías todavía resuenan en mi cabeza...
A mí me hubiera dado un infarto en el momento. Vamos, que yo no escucho este programa ni acompañada.
dreams
nada es lo que parece
#19
Yo tb escuchaba algunas veces Milenio3, escuchaba el sumario, claro luego apaga y vamonos, aqui otro que prefiere vivir en la ignorancia
alice t
ForoCoches: Miembro
#20
Cita de dreams
Yo tb escuchaba algunas veces Milenio3, escuchaba el sumario, claro luego apaga y vamonos, aqui otro que prefiere vivir en la ignorancia
¡Pues sí que somos valientes los zamoranos!!
Fletator
Miembrote
#21
Buen post


yo de pequeño tenía una cinta de las psicofonías del palacio de Linares y un tío que las iba explicando... no sé ande habrá ido a parar
igortxo
Integrista italiano
#22
Cita de Pauli
y de dónde eran esas psicofonías?
De la casa de Bélmez donde han aparecido nuevas caras (21 en total). Parece ser que como sucedió en la otra casa, la de la Sra. María, en los años 70, los fenómenos en esta nueva casa se encuentran en pleno proceso de desarrollo: las caras cambian constantemente, hay una gran actividad psicofónica, sillas que se mueven 33 cm...
dreams
nada es lo que parece
#23
Cita de alice t
¡Pues sí que somos valientes los zamoranos!!
Uhy compañera , nos estamos ganando una fama de cuidado. Bueno para disimular un poco, hare mencion de un suceso que me llamo mucho la atencion, se trata del incidente de Manises con cazas de ejercito del aire incluidos, aqui os dejo un breve resumen.



JK297 despegó de Palma de Mallorca tras efectuar su escala. El Super Caravelle de la compañía TAE (Trabajos Aéreos y Enlaces) procedía de Salzburgo y viajaba con destino a Tenerife. A los mandos del avión se encontraba el comandante Javier Lerdo de Tejada, con catorce años de experiencia y más de 8.000 horas de vuelo. En la cabina viajaban también Ramón Zuazu, como segundo piloto y Francisco Javier Rodríguez, como mecánico del avión. Obedeciendo el plan de vuelo Lerdo de Tejada se situó a 23.000 pies de altura para, a continuación, tomar contacto con la torre de control de Barcelona quien les acompañaría hasta las inmediaciones de Alicante. El cielo estaba completamente despejado, con buena visibilidad y sin apenas viento. Fue poco después de comunicar con Barcelona cuando percibieron una extraña comunicación en el canal de emergencia; un SOS. Pero aquella señal no identificada parecía proceder de alguien que desconocía el morse. Su origen se estimaba en algún lugar situado a 40 millas al noroeste de Valencia, justo en la trayectoria del vuelo del TAE. El comandante apagó las luces del habitáculo para prestar mayor atención al exterior y, entonces, el mecánico del avión pudo divisar dos extrañas luces rojas a la izquierda del avión . Miró su reloj: eran las once y ocho minutos. Aquellas potentes luces parecían haber salido de la nada y se dirigían con celeridad hacia el avión. La tripulación del TAE estaba a punto de vivir los minutos más tensos de sus vidas. -Barcelona, JK297 -JK297, dígame. -¿Puede confirmarnos si tenemos algún tráfico próximo a nosotros, a nuestra izquierda, aproximadamente a cuatro o cinco millas? La cabina quedó en silencio por unos segundos, sólo se escuchaba el zumbido de los reactores… -297, negativo. No hay tráfico notificado.- informó, al fin, control Barcelona. Lerdo de Tejada entendió entonces que se encontraba frente a un OVNI. En los días posteriores los tripulantes del TAE sabrían, por la prensa, que diversas personas fueron testigos del acontecimiento desde tierra. En Fornalutx, una aldea cercana a Sóller, el contactado mallorquín Pep Climent pudo fotografiar, incluso, el impresionante objeto. De hecho Climent había decidido hacer caso a la intuición de otro célebre contactado, Juan Coll quien aquella tarde estaba inquieto porque sentía una presencia OVNI. "Pude ver como una gran luz salía por detrás de las montañas y se dividía en varios fragmentos", explicó más tarde.
RIESGO DE COLISION

El OVNI seguía aproximándose y Lerdo de Tejada decidió, entonces, comprobar si aquello que les perseguía era inteligente. Ascendió a 28000 pies para dejar atrás aquellas luces pero, inexplicablemente el objeto aceleró mucho más rápido que el avión y se situó a menos de media milla, a unos 700 metros. El objeto tendría unos 200 metros de diámetro y viajaba a una velocidad desconcertante. Durante ocho minutos subió y bajó de altitud como jugando con el Super Caravelle. El pasaje, a pesar de todo, permanecía ajeno al acontecimiento. Sólo dos mujeres, situadas en el lado izquierdo del avión notaron la presencia de las luces sin darles mucha importancia. Esta tranquilidad contrastaba con la tensión de la cabina. Las imprevisibles maniobras de aquellas luces ponían a prueba los nervios de la tripulación y, además, hacían peligrar la integridad del vuelo así que Lerdo de Tejada puso rumbo a Valencia. En Barcelona pronto se dio la voz de alarma. Por primera vez en la historia de la aviación española un OVNI obligaba a desviar la ruta de un avión comercial.

INTERVIENE LA DEFENSA AÉREA

Mientras en el Centro de Operaciones de Sector, donde se sitúa el radar de Pegaso, en Torrejón de Ardoz, Madrid, el operador radar no salía de su asombro. Pese a localizar sin dificultad la traza del avión la pantalla del radar no reflejaba rastro alguno del misterioso objeto. El oficial de aviación, que contemplaba aquella escena ordenó entonces un nuevo chequeo del espacio aéreo y, en contacto con Escuadrón de vigilancia Aérea de Benidorm, conocido con las siglas EVA 5, logró distinguir hasta cinco objetos volando entre los nueve mil y los once mil metros. Ahora no había duda, el TAE estaba siendo perseguido por varios OVNIS. El director accidental del Aeropuerto de Manises, Miguel Morlán, pudo observar también el misterioso objeto luminoso, situado a 30 grados sobre el horizonte al sur-Este del aeropuerto. Poco después de que el TAE tomara tierra tres luces que no eran detectadas por el radar se aproximaron a las instalaciones. Cerca de cuarenta personas pudieron verlas sin ayuda de instrumento alguno. Debían de ser tan potentes como las luces anticolisión de un avión. Así lo interpretaron los ingenieros de pista quienes, pensando que se trataba de un avión, procedieron al encendido de las luces de la misma. Finalmente, a las dos de la madrugada el capitán Fernando Cámara despegaría a bordo de un caza Mirage F-1 del ejército para interceptar el objeto. El avión, en pocos minutos, localizó sobre la vertical de Valencia una luz extraña pero, a pesar de que viajaba a 1000 kilómetros por hora, no consiguió disminuir la distancia con aquel objeto. La luz cambiaba de color y estaba situada a la izquierda de la Luna que ahora se encontraba majestuosa en la bóveda celeste. Al llegar a Valencia, Cámara solicitó incrementar su velocidad a 1.4 de Mach, es decir, a velocidad supersónica. Era la única forma de disminuir la distancia entre aquellas misteriosas luces y el moderno caza de combate. Fue entonces, al aproximarse, cuando distinguió una forma como de un tronco de cono del que emanaba la luz. El capitán notó, también, unas extrañas interferencias. Se parecían a la que días antes había detectado al sobrevolar los buques de la sexta flota norteamericana en unas maniobras en el Mediterráneo. Tampoco aquel objeto daba señal de infrarrojos, es decir, no emitía ninguna fuente de calor. Debía de propulsarse por alguna energía desconocida. Después de una hora y media de persecución estéril y a riesgo de no tener suficiente combustible Cámara puso rumbo a la base. La aventura había terminado. Once meses más tarde el diputado socialista Enrique Múgica formularía en el congreso de los diputados tres preguntas al gobierno que supondrían una investigación oficial. Era la primera vez que el gobierno reconocía la existencia del fenómeno OVNI aunque dieciocho años después, estas preguntas sigan todavía sin responder. La investigación del juez informador supuso requisar a punta de metralleta los negativos fotográficos de los testigos mallorquines además de interrogatorios a los pilotos civiles y militares y comprobaciones meteorológicas así como la invervención de aviones americanos. Ninguna de ellas dio frutos y, hasta hoy, se ignora quien violó nuestro espacio aéreo obligando aterrizar un avión de pasajeros.
dreams
nada es lo que parece
#24
Lo que yo no entiendo es porque no se abrio fuego contra un objeto que se negaba a identificarse sobre suelo español. Le hubiera enviado un Sparrow a ver que hacia, claro que a lo mejor empezabamos la guerra de las galaxias

Un saludo
mafiaz
ForoCoches: Miembro
#25
WUOW WUOW, FLIPANTE LO DE LOS OVNIS
Ferriz
Ahhhhhhhhh!!!!
#26
todos los programas de Milenio 3 los podeis escuchar enteritos en www.ikerjimenez.com de nada
igortxo
Integrista italiano
#27
Mira, eso no sabía Ferriz; muchas gracias, me interesa mucho
yotedigoque
ForoCoches: Miembro
#28
Solo tengo una duda enorme que si fuese verdad sería NOTICION MUNDIAL!!
Sobre las caras de belmez dicen que una se parece a JESUCRISTO y yo me pregunto, quien a afirmado eso como sabe que es JESUCRISTO? si nadie lo sabe no hay fotos de él ni retratos ni nada de nada, lo mismo han visto alguna peli donde sale rubio pelo largo y ojos azules y se lo han creido que era así pero solo son películas.
HAYA
Mato hilos
#29
Como aficionado a lo paranormal desde hace la tira de años digo:

1º Que una noticia de este tipo aparezca en El Mundo no le da credibilidad por el hecho de aparecer. Es más, son bastante proclives a dar este tipo de noticias sin contrastar adecuadamente los hechos.

2º Decir que Iker Jiménez es un investigador de primera línea a nivel mundial es un poco exagerado. Y no sé ni por qué digo un poco.

3º Las caras de Bélmez llevan en la más tormentosa de las polémicas prácticamente desde su aparición. A día de hoy no está nada clara su autencidad (por no decir que demostrada su falsedad).

4º El caso Manises es, para mí, un caso real de avistamiento OVNI. Un escéptico llegó a publicar un libro desmontando el caso punto por punto. Es una lástima que un estudio posterior (que los escépticos no airean, ya que no les conviene) venga a refutar todas las teorías del escéptico.

5º A día de hoy, estoy convencido de que la mayoría de los sucesos paranormales tienen explicación racional cuando no son directamente fraudulentos (estoy en mi época más escéptica, qué voy a hacerle).

Si queréis un consejo...tomaros con mucha calma estas cosas, realmente hay mucho vendedor de misterios con ganas de hacer negocio de la credibilidad de la gente. Y, la verdad, ya son demasiados.

Salu2.
igortxo
Integrista italiano
#30
Cita de HAYA
Como aficionado a lo paranormal desde hace la tira de años digo:

1º Que una noticia de este tipo aparezca en El Mundo no le da credibilidad por el hecho de aparecer. Es más, son bastante proclives a dar este tipo de noticias sin contrastar adecuadamente los hechos.

2º Decir que Iker Jiménez es un investigador de primera línea a nivel mundial es un poco exagerado. Y no sé ni por qué digo un poco.

3º Las caras de Bélmez llevan en la más tormentosa de las polémicas prácticamente desde su aparición. A día de hoy no está nada clara su autencidad (por no decir que demostrada su falsedad).

4º El caso Manises es, para mí, un caso real de avistamiento OVNI. Un escéptico llegó a publicar un libro desmontando el caso punto por punto. Es una lástima que un estudio posterior (que los escépticos no airean, ya que no les conviene) venga a refutar todas las teorías del escéptico.

5º A día de hoy, estoy convencido de que la mayoría de los sucesos paranormales tienen explicación racional cuando no son directamente fraudulentos (estoy en mi época más escéptica, qué voy a hacerle).

Si queréis un consejo...tomaros con mucha calma estas cosas, realmente hay mucho vendedor de misterios con ganas de hacer negocio de la credibilidad de la gente. Y, la verdad, ya son demasiados.

Salu2.
Quizá haya exagerado un poco respecto a Iker Jiménez, pero su profesonalidad, en cualquier caso, está sobradamente avalada.

Por otra parte, es evidente que la mayoría son los sucesos son racionalmente explicables e, incluso, fraudulentos, como bien dices, pero aún sigue quedando una minoría sin explicar. El caso de Manises forma parte, sin duda, de esta minoría.

¿Qué hechos demuestran la falsedad de las caras de Bélmez? Te pregunto porque parece que sabes bastante del tema

Saludos
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