TP: O ellos, o nosotros.
16-ene-2005 18:11
#1
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(NOTA: este TP es el borrador de un artículo que se publicará próximamente en una revista extranjera, y está inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual. © 2005, todos los derechos reservados. Dado que no está prevista su publicación en castellano, el autor lo ofrece como cortesía al sitio de Internet www.forocoches.com y sus usuarios/as. Si desearas reproducirlo en otro lugar, ten la bondad de solicitármelo primero vía MP al alias YuriGagarin en este mismo servicio) La guerra de los 12.000 años O ellos, o nosotros. La especie humana ocupa el trono imperial, indiscutido e indiscutible, de entre todos los vivientes que medran sobre la faz de la Tierra. Somos el superdepredador por excelencia. Hemos desplazado o aniquilado a todos nuestros competidores biológicos en todos los lugares donde nos propusimos tal cosa, nos hemos extendido por tierras, hielos y mares y toda la creación yace a nuestros pies. De semejante manera, que estamos incluso poniendo en peligro la misma biosfera que nos permite vivir, al igual que hacen a nivel local las especies sin enemigos de su talla. Nada ni nadie se nos opone, hasta el extremo de que, tan solos, disfrutamos en la búsqueda de otros seres que alienten inteligencia en nuestro planeta o fuera de él.Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que existió oposición, en que nuestra corona tamborileó entre dos cabezas. Una vez, hubo dos humanidades. Y este universo era demasiado pequeño para las dos. Inevitablemente, estas dos humanidades se enfrascaron en una guerra por la supervivencia y la supremacía que se libró entre Europa y el Sur de Asia, hace ahora 40.000 años. Fue la guerra más larga que hayamos librado jamás, pues duró ciento veinte siglos, cuatrocientas ochenta generaciones; tan igualadas estaban las fuerzas. Fue una guerra de exterminio. Porque todos sabíamos que sólo concluiría cuando una de las dos desapareciera por siempre en las sombras, para no regresar jamás. Ellos Los primeros homínidos aparecieron en África Central, entre las gargantas de Olduvai y la costa del Océano Índico, hace entre dos y tres millones de años. No tardaron mucho en comenzar a extenderse, subiendo por la cuenca del Nilo hacia el Cáucaso, Asia y, como hemos descubierto recientemente, Europa. Esta migración sucedió hace aproximadamente un millón y medio de años. De sus descendientes surgiría el homo antecessor -localizado en el yacimiento de Atapuerca (España), el más importante del mundo- y el homo heidelbergensis, hallado en Alemania. De estos descendería una estirpe inteligente e intelectiva: el homo neanderthalis, conocido como el Neandertal. El neandertal era un ser alto y corpulento, de extraordinaria fortaleza física. Su impresionante estructura esqueletal y volumen muscular, unido a las potentes palancas que permitían sus inserciones óseas, hacían de él un oponente invencible en un combate a manos limpias. Cualquier muchacha neandertal promedio habría sido capaz de agarrar al más ciclado de nuestros musculitos de gimnasio, levantarlo del suelo con una mano y partirle el cuello con la otra sin mayores dificultades. Los golpes del desdichado, en cambio, serían fácilmente absorbidos por los sólidos huesos y músculos de la jovenzuela. Quien, por cierto, a la hora de parir tendría muchas menos dificultades que la novia del muerto. La anchura y morfología de su pelvis le facilitaba el parto, disminuyendo como consecuencia la mortalidad perinatal tanto en madres como en bebés. Demográficamente, pues, los neandertales constituían también un enemigo formidable. Excepto por el arco superciliar, la frente inclinada y la cara adelantada -o los pómulos retrasados-, el neandertal no se parecía en nada al ser simiesco y estúpido que describió cierta literatura eurocentrista de finales del siglo XIX. Su cerebro, el más grande de todos los homínidos, alcanzaba un coeficiente de encefalización sólo un poco por debajo del humano moderno. De la estructura interna del cráneo se ha establecido que al menos sus capas exteriores eran tan complejas como las nuestras. Más allá de toda duda, el neandertal era inteligente, utilizaba tecnologías líticas de nivel tres (el Musteriense, la tecnología más avanzada de su tiempo), enterraba a sus muertos con fastos funerarios y cuidaba de los componentes más débiles del grupo, en ocasiones alargando la vida de ancianos o enfermos durante muchos años. Y muy probablemente tenía un lenguaje oral estructurado que utilizaba con normalidad. Existen indicios para pensar que el neandertal creó sociedades paleolíticas complejas y altamente desarrolladas, con economía adelantada y comercio de trueque en su periodo final. Neandertal era un ser humano desde cualquier punto de vista. Neandertal era una humanidad. Nosotros Hace unos 160.000 años, el homo antecessor sufrió otra evolución, también en la zona situada entre Olduvai y la costa de la actual Etiopía (¿qué tendrá esta región...?). Su resultado fue un ser grácil, mucho menos corpulento que el neandertal, con una disposición cerebral distinta, más desplazada hacia el plano vertical que hacia el horizontal. Sus extremidades, finas y alargadas, le otorgaban mayor rapidez y agilidad. Aún conservaba el arco superciliar sobre los ojos, que iría desapareciendo progresivamente. Físicamente, esta nueva especie no resultaba demasiado impresionante. Era débil, poco dentada, con miembros débiles aunque extraordiariamente hábiles. Sus muchachas, con una pelvis demasiado estrecha, morían como moscas durante el parto llevándose con frecuencia al neonato con ellas. La imagen clásica del heroico nómada cazador hay que reservarla para ocasiones excepcionales, al menos durante su primera fase de existencia: fue mucho más recolector y carroñero que cazador. Huidizo y frágil, prefería rehuír los enfrentamientos. Sin embargo, al igual que el neandertal, estaba dotado de un coeficiente de encefalización muy alto y era capaz de desarrollos tecnológicos complejos; no está claro quién inventó la tecnología lítica de nivel 3 y quién la adoptó. También enterraba a sus muertos soñando con una vida más allá, y también cuidaba de sus vivos viejos o maltrechos. Pronto desarrolló un lenguaje oral estructurado de alta complejidad, una economía, un comercio. Mucho tiempo después, se llamaría a si mismo cromañón. U homo sapiens. Hace aproximadamente 100.000 años, homo sapiens subió también por el valle del Nilo hacia las inmensas extensiones euroasiáticas. Al hacerlo, se encontró con el neandertal. Sería fascinante poder observar estos primeros encuentros, sin duda plagados a un tiempo de desconfianza y curiosidad. Dos humanidades diferentes, ya demasiado separadas como para poder intercambiar genes, se observaron cara a cara. Los recursos eran escasos, la producción excesivamente primitiva, la vida demasiado dura. Y los dos eran demasiado inteligentes. Se miraron a los ojos, y vieron el centellear de la muerte en sus pupilas. Se supieron enemigos. Enemigos eternos, enemigos a muerte, enemigos hasta el exterminio. Sólo uno podía alcanzar la hegemonía. Sólo uno podía sobrevivir. La guerra de los doce mil años Las primeras escaramuzas debieron producirse en la zona del Cáucaso, el punto de entrada de cromañón en Eurasia. En un primer momento, resulta difícil concebir cómo el débil y huidizo homo sapiens pudo enfrentarse al poderoso neandertal. Seguramente, en las primeras broncas debieron darnos guantazos hasta en el velo del paladar. No obstante, existía una diferencia esencial entre nosotros y ellos. Neandertal era mucho más práctico, con una inteligencia aplicada a lo inmediato, especializada y estrictamente adaptada al entorno. Por el contrario, nosotros siempre hemos sido soñadores y visionarios, con una inteligencia simbólica muy desarrollada y versátil. Imaginativos y creativos, pronto desarrollamos manifestaciones artísticas -de las que neandertal carece- y, junto a ellas, los primeros mitos y leyendas. Los primeros héroes y mártires. Como consecuencia, debimos ser capaces de crear estrategias más elaboradas, sistemas de coordinación entre distintas tribus y etnias sapiens, trampas y acciones a largo plazo infinitamente más eficaces. Ambos teníamos inteligencias parecidas, pero neandertal era un pragmático contable y homo sapiens un genio con pajaritos en la cabeza. Enfrentado al poder de la imaginación, neandertal comenzó a retroceder. No fue fácil, ni mucho menos. En la Península Ibérica, por ejemplo, quedó establecida durante casi dos mil años la "frontera del Ebro", a cuyo norte dominaba cromañón/homo sapiens y al sur, neandertal. Fue en las tierras de Castilla, Extremadura, Andalucía donde el neandertal logró sobrevivir durante más tiempo, al igual que en la zona de Crimea y el Cáucaso Norte. Por fin, la inteligencia simbólica, creativa, versátil e imaginativa se impuso a la inteligencia práctica, especializada e inmediata. El último neandertal, herido, enfermo y hambriento, se adentró en las brumas siberianas. Y no regresó jamás. Sería homo sapiens quien conquistaría el mundo, quien aprendiera a escribir, quien viajará a las estrellas. No siempre enemigos Existen indicios para pensar que, a lo largo de estos doce mil años de guerra, la interacción entre homo sapiens y neandertal no fue siempre violenta. Más allá de toda duda, existió intercambio tecnológico, comercial y posiblemente cultural. También es fácil pensar que, aunque la reproducción interracial fuera biológicamente imposible, pudo existir contacto sexual entre ambas especies y particularmente con especímenes muy jóvenes (infantes tardíos y preadolescentes), donde las facciones están menos marcadas y por tanto el rechazo diferencial es mucho menor. Si no por otra razón, porque la práctica del robo de mujeres -un arma demográfica contra el enemigo- ha sido habitual desde tiempos arcaicos. Algunos neandertales pudieron asímismo copiar expresiones artísticas sapiens, aunque siempre de manera pobre y limitada. Vestigios de la gran guerra Algunos autores han querido ver vestigios de esta guerra de cuatrocientas ochenta generaciones en la cultura homo sapiens histórica. Los nephilim del Antiguo Testamento judeocristiano, los gigantes de la antigüedad a que se hace referencia en tantas tradiciones orales, los muchos David y Goliat que aparecen en incontables leyendas bien podrían ser referencias a aquellos neandertales con los que luchamos por la conquista del mundo durante tanto tiempo. Otros llegan más lejos, afirmando que la estructura simbólica que debió desarrollarse durante el conflicto se halla en las raíces culturales del racismo y la xenofobia común a la mayor parte de las civilizaciones sapiens. Y un tema recurrente en la producción artística de la humanidad superviviente, nosotros, es la lucha del débil genial e idealista contra el fuerte práctico y "desalmado", en la que el primero sale victorioso: un argumento que aún podemos ver frecuentemente en la filmografía moderna. Sean correctas o no estas especulaciones, lo cierto es que -28.000 años después- una disciplina científica que se deriva de este carácter aparentemente poco práctico del homo sapiens, es quien ha recuperado la memoria de aquél que fuera nuestro enemigo y de la guerra en que lo exterminamos sin piedad. Quien nos permite recordarles como la otra humanidad: los únicos "otros" de entre los vivientes en cuyos ojos brillaba la misma luz que en los nuestros. Y acariciar dulcemente sus huesos rotos y maltratados con el cariño y la nostalgia de quienes se saben tan únicos, tan solos. |
16-ene-2005 20:04
#14
Ahí va la Mahou. ![]() Una pregunta. Si la vida estimada en aquellas épocas era de unos 25-30 años, me salen que en 12.000 años de guerra fueron como unas 400 generaciones las que desempeñaron la guerra. ¿No es demasiado tiempo para ser una guerra contínua? Un comentario más, ya que hablas de Homo antecessor y Atapuerca. Se puede visitar la trinchera de los huesos (verla por fuera, claro) pero hay que pedirlo con antelación. También se ha hecho una especie de parque temático en el pueblo, en el que te muestran las técnicas, viviendas, utensilios y ropa que se supone que utilizaron los hombres primitivos. |
16-ene-2005 20:06
#15
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Cita de soc_alfa
¿Por qué?
pero de ahí a decir que una de ellas exterminó a la otra creo que es una afirmacion un tanto irreflexiva,tuvieron que intervenir otros factores como inadaptacion al medio y paulatina desaparicion,en algunos caso interviniendo los sapiens y su quiza superioridad intelectual y en otros casos no,pero exterminio como tal....a todos y cada uno de ellos? En todas las zonas del planeta? |
Editado: 16-ene-2005 20:10 -
16-ene-2005 20:10
#16
| No es necesario exterminar a toda un población para que se produzca su extinción. A veces basta con diezmar su población, fragmentar su medio y provocar una consanguineidad extrema. De ejemplos está el mundo natural lleno: El último bucardo murió cuando un árbol le cayó encima y lo del lince es cuestión de tiempo me temo. Y no es que estemos precisamente intentando exterminarlos |
16-ene-2005 20:45
#17
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Reconstrucción facial, mediante técnicas forenses contemporáneas, de la cara de una niña Neanderthal cuyo fósil se halló en Gibraltar: |
Editado: 16-ene-2005 20:51 -
16-ene-2005 20:59
#18
| Quitando esa nariz un poco ancha, podía ser la vecina o la sobrina de cualquiera. |
16-ene-2005 21:02
#19
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Cita de WildManBlues
Quitando esa nariz un poco ancha, podía ser la vecina o la sobrina de cualquiera.
La he puesto por si a alguien le quedaba alguna duda de que eran verdaderamente "la otra humanidad". Mañana iré contestando a las dudas que se han planteado, que hoy estoy un poco liado (puliendo y traduciendo el artículo, precisamente...). |
Editado: 16-ene-2005 21:10 -
16-ene-2005 21:10
#20
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Cita de YuriGagarin
Dan ganas de hacerle una caricia y acunarla a la pobrecita, ¿verdad?
.Una pasada la foto y el tema sin duda
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16-ene-2005 21:10
#21
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si señor,con gusto se ha leido esto.Solo unos apuntes;en la facul siempre se citaba la teoria de la desaparicion por la baja natalidad o por problemas de fertilidad ,que unido a esta "lucha",hizo descender paulatinamente el numero de individuos,.Tambien me ha extrañado rebajar la cifra a los 28000 años cuando siempre he estudiado entre los 35000y 40000 años¿ultimos descubrimientos? como anecdota decir que en el alentejo portugues se descubrio los restos de un recien nacido que,segun parece,presentaba rasgos comunes a ambas especies,aunque tambien pudieron haber sido malformaciones.Si al final se descubriese que los cruces fueron posibles........ |
16-ene-2005 21:16
#23
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Muy bueno exposicion. Y muy interesante el tema. Y si en vez de nosotros, ahora reinaran ellos? Ojala pudieramos verlos ahora... |
16-ene-2005 22:02
#24
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es tuyo el artículo? fascinante. Mucho me temo que miles de años después pasaría lo mismo, si ahora aparecieran de cuevas por todo el mundo y se dieran a la luz, tardaríamos nada en cargárnoslos.... Muy interesante , gracias. saludos. |
Editado: 16-ene-2005 22:14 -
16-ene-2005 22:15
#25
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Cita de Weezer
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Y si en vez de nosotros, ahora reinaran ellos? Ojala pudieramos verlos ahora... |
16-ene-2005 23:09
#27
| Ummm, un artículo sobre el punto donde la Geología pasa a llamarse História. Me gusta |




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