La historia de mi RJ (otro relato inventado)

miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#1
30-60:Relato de un negocio

La historia de mi RJ






Obra registrada. Reservados todos los derechos



[/CENTER]

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------



30-60: Relato de un negocio

ADVERTENCIA: RELATO INVENTADO, CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA

La historia de mi RJ


1. El principio


Me desperté al escuchar el despertador, hacía calor, enseguida me levanté de la cama y miré el calendario, lo sabía de sobra pero quería asegurarme,21 de junio, ese mismo día terminaban las clases, corría el año 2002, tenía entonces 15 años y acaba 3º de la ESO con todo aprobado, esto significaba sólo dos cosas; dos meses con la única obligación de comerme el mundo, es decir, todas las chavalitas que se pusieran a tiro, y que ya podría comprarme la moto.

Era el último día y mi obligación era ir a recoger el boletín de notas que ya conocía; llegué a clase con ganas de largarme y me encontré con los compis de siempre, ahí estaba el Rafeta, mi mejor colega, es de mi quinta moreno de piel, ya llevaba algo de barba y de carácter nervioso e impulsivo, todo lo contrario a mí, seguramente por eso nos llevamos de puta madre.

También estaba el Cabezón, un chaval que ha ido desde siempre apegado a nosotros y siempre lo hemos ido puteando, es un tirillas y este año ha hecho otros amigos, tiene una Senda de 49 que rara vez saca de casa, sus nuevos amigos me caen como el culo, siempre he tenido rivalidad insana con ellos, sobre todo con Jordi, el que más lo protege, la pena es que está fuerte sino le reventaría.

- ¿Qué pasa chavales? – Saludé a la peña
- A ver si nos dan las notas y nos piramos – Respondió el Rafeta
- ¿Qué hacemos esta tarde? – Pregunté
- Bajamos al parque y lo de siempre, estamos allí un ratillo – me contestó el Joni
- Después me paso gente – mentí despidiéndome
- Venga tete

Me dirigí por el pasillo hacia la salida del insti y ahí estaba el Cabezón con su gente en un corrito ocupando todo el pasillo, elevé mi cabeza todo lo que pude para que vieran que no me achantaba de ninguno y me dispuse a mirar a los ojos a quién quiera que me mirase.

Estaba cruzando el corrito por el medio y Jordi se interpuso en mi camino tratando de golpearme con el hombro, pero estuve lo suficientemente hábil para esquivarlo por lo que continué mi camino no sin escuchar una amenaza.

- ¡Valiente, ten cuidao este verano! – dijo Jordi mientras el resto se mofaban
- Cuidao vas a tener que llevar tú payaso – respondí mientras doblaba la esquina y aceleraba por si las moscas ligeramente el paso

Llegué a casa y llamé a casa de mi primo Juancar, por aquel entonces los móviles eran para empresarios, mi primo me sacaba 4 años y era poseedor de una CBR, le comenté de pasada la amenaza aunque no me preocupaba, esa tarde no iría al parque ya que habíamos quedado para ver un par de motos.

Tenía ahorradas unas 200.000 pesetas, que traducidas a euros se quedan en 1.200. En el Trajín, un periódico de anuncios de segunda mano había buscado algo que me convenciera y finalmente encontré una Rieju RJ que me entraba en el presupuesto y tenía buen aspecto. Se veía nuevecita, llevaba un cilindro de 74cc Airsal, un 24” Mikuni y un tubo Metrakit.

Esperaba llevármela esa misma tarde y dar la sorpresa en el parque, pero tuve que esperar a la mañana del día siguiente para tenerla en mis manos. Recuerdo perfectamente el momento en que me dieron las llaves; puse el contacto, saqué la pata de arranque y le pegué la patadita, me faltó fuerza y me quedé a mitad, la segunda vez me pasé de fuerza y a la tercera arrancó manteniendo un ralentí bastante estable.

Embrague a fondo y primera, un poco de gas ya soltar embrague, el carburador respondía de forma rápida y precisa a los giros de mi puño y sentía en mis manos los pocos pero salvajes caballos que tenía mi moto.

Salí y sin apurar casi metí la segunda, al poco tercera y a puntica de gas hacia la gasolinera, el primer lugar al que fui con mi RJ, llené el depósito con 98 y le metí aceite Castrol TTS, seguía conduciendo despacito y sin apurar, llegué a una recta en tercera y suponiendo que la moto ya estaba caliente abrí gas a fondo, la moto que no iba en su rango bueno de revoluciones fue cogiendo velocidad lentamente hasta que llegó a la zona 2T, se abrió la válvula y pegó el perchón, solté gas en el primer instante algo asustado, pero rápidamente volví a abrirle a fondo hasta que se me acabó la marcha y subí a cuarta, quinta y sexta con la moto bramando como un molinillo.
Tras darme un par de vueltas fui a ver a mi mejor amigo, el Rafeta, conforme escucho el ruido de mi trucaje salió corriendo de casa:

- Ye Javi, vaya pepino tas echao – Me saludó y le explique lo que llevaba.
- Sube que vamos a dar un voltio
- Vamos a ser los más chulos de toa Villarreal


2. Al parque


Después de unas cuantas vueltas, revisar presión de los neumáticos y lavar la moto se nos hizo la hora de comer, dejé al Rafeta en su casa y me fui a casa.

Mientras comía iba preparando en mi imaginación mi triunfal entrada al parque a modo de presentación de mi RJ; visualizaba un largo caballito a por la calle que va a dar al parque para entrar en este picando embrague para cruzar la moto en la arena y acabar aparcando de invertido junto al banco en el que solemos sentarnos dejando la bicha apoyada en un árbol.

De camino al parque probé con los caballitos y el mundo real estaba muy lejos del imaginario, casi me pego una hostia tratando de probar a hacer invertidos, así que decidí omitir esas dos piruetas.

Llegando al parque me la RJ bramaba a más no poder por mis estrujadas, algo más cerca pude distinguir al Rafeta expectante que me habría guardado el secreto, señalando hacia mí para que todos se quedasen con mi entrada, metí la moto en el parque por la gravilla y girándola piqué embrague como tantas veces había visto esperando hacer un espectacular derrapaje.

Espectacular fue la forma en que agarró la rueda trasera y casi me voy contra una pared de caballito, terminé con los dos pies tocando el suelo, el embrague y puño a tope y la moto cortando o algo parecido, reaccioné y esta vez sí salí chiscando rueda hasta nuestro banco habitual, me quité el casco y se quedaron todos flipando.

Mi Rj había despertado admiración, la peña no paraba de preguntarme y yo respondía orgulloso, en ese momento pasó Jordi con su RS2, con un R azul; como la moto, seguido por el Cabezón y su panda, se fijaron en mi moto y pasaron de largo mientras yo miraba desafiante.

- Que mal me cae el Jordi – comentó el Joni
- El otro día me vaciló el subnormal, no le reventé al muy mierda porque eran seis pa mí solo
- Javi, tienes que echártela con el notas ese y le bajas un poco los humos – me incitó el Rafeta
- Pues ya ves – Añadió otro
- En cuanto coja práctica, chavales, ajusticiaré a ese gilipollas
- Venga 3 hurras por Javi – pidió el Rafeta cachondeándose mientras los demás nos partíamos el culo


3. Veranito


En mi mente rondaba la idea de pulir a Jordi en un pique, pero pasaría bastante tiempo hasta que me volviese a encontrar con él y su colega el Cabezón, así que empezó de puta madre el verano, gracias a la motico, amplié junto al Rafeta nuestra área de movimiento a los pueblos cercanos, conseguimos evitar la monotonía del mismo parque del mismo pueblo en el que nos juntábamos desde que teníamos 8 años y empezamos a conocer gente fuera de dicha frontera.

Nos juntábamos con distintos chavales que ya conocíamos por amigos en común u otras historias y tratábamos de calzarnos a sus chavalas, todo sea dicho, si no había suerte nos tirábamos las tardes hablando de motos y fumando canutos (yo le pegaba alguna calaica de vez en cuando).

La rutina de los primeros días de verano era estar un ratillo en Villarreal en el parque y cuando empezaba el aburrimiento volábamos hacia otro lugar; Betxí, Almazora, Castellón, o Burriana, en este último pueblo, en verano se veían muchas chotis, era mi destino preferido, no es necesario explicar por qué. Sabíamos en cada sitio donde se ponían nuestros conocidos, con alguno cogí más confianza y le di mi fijo.

- ¿Javi?
- ¿Quién es?
- Soy el Joni, escucha, ¿nos puedes traer 30 pavos?
- Claro tío, ¿Te los llevo al parque a las 5?
- Allí nos vemos


4. El caldo


No paraba de moverme de arriba para abajo y al final la moto gastaba lo suyo, últimamente hacía muchísimos recados, quedaba con unos y otros en el parque, en la plaza, incluso venían a mi casa…

Como habréis podido deducir pasaba porros; había entrado en el mundillo hacía casi un año, la cosa empezó pillando 100 pavos de chocolate a medias con el Rafeta y revendiendo parte de este algo más caro, después fue media placa y más adelante cogía una placa entera con mi socio y entre los dos la vendíamos, de los beneficios y alguna propina navideña saqué el dinero de la RJ.

Haciendo cuentas mentales y construyendo castillos en el aire estaba mientras terminaba de desayunar hasta que sonó el timbre:

- ¡Va despierta bella durmiente!
- Ya estoy despierto Rafa
- Pues vámonos que llegaremos tarde


Arranqué la motillo y nos fuimos chanelando pal puerto, era un viaje importante, íbamos a pillar cuatro placas en lugar de nuestra habitual unidad, con tanta visita a los pueblos aledaños nuestra clientela había crecido considerablemente y con ella la demanda de producto; dos de las cuatro placas ya las teníamos vendidas, y las otras dos al ritmo que llevábamos en un par de semanas estarían en los pulmones de unos cuantos chavales.

El gitano se portó y además de bajarnos el precio, nos regaló una bolsita con 6 o 7 pastillas y nos fuimos tan contentos pal pueblo a hacer los recados y con una cosa nueva para vender aunque todavía no supiéramos muy bien a quién.

Dejamos en el garaje del Rafeta tres placas y nos fuimos a entregar la cuarta; era para un grupo de colegas de Burriana, los conocimos por el primo del Rafeta y ya que los chavales fumaban bastante sacábamos algo de tajada y de paso veíamos a las veraneantes.

Llevaba mi RJ ya con algo más de soltura después de haberle hecho mi rodaje de 1.000 km, disfrutaba cada gota de gasolina, ahora le echaba 95, la moto iba igual y el bolsillo lo notaba, entré en la primera rotonda de Burriana bastante follaete para demostrarle mis destrezas al Rafeta y me dirigí a todo gas a por la segunda rotonda.

Entonces vi a una patrulla de tráfico y solté gas tocando un poco el freno trasero, estaban parando coches y tenían a un quinqui con una Jog RR, se le veía puteado al chaval sacando papeles mientras yo estaba parado detrás de dos coches esperando mi turno con los cojones de corbata o lo siguiente.

Me sentía cada vez más nervioso y no sabía si podría soportar la presión, notaba la placa de chocolate rozando en mi culo y espalda ya que el Rafeta la llevaba amagada en los huevos, si les daba por tocarnos o fijarse un poco iba a ser imposible que no nos pillasen, por mi mente pasó dar media vuelta y tirarnos a la fuga…

- ¿Qué hacemos tío? – pregunté nervioso a mi compañero
- No sé
- ¿Nos piramos?
- Si nos largamos nos trincan fijo, mira el 307 que tienen ahí
- Joder tío – respondí agobiado mientras pasaba el siguiente coche por el control y nos quedábamos a un coche de nuestro destino
- Joder nano, estamos jodidos

Pasó el siguiente coche y los guardias le indicaron que siguiese, ahora me tocaba pasar a mí; nervioso abrí un dedo el gas y salí despacito en primera mirando al frente, deseando que no nos parasen, de reojo me fijé en el guardia y no sé si tengo un ángel de la guarda o algo así pero nos indicó que siguiésemos por nuestro camino, pasamos la rotonda y el aire volvía a entrar en nuestros pulmones tras haber estado conteniendo la respiración, suspiramos aliviados, metí segunda a medio puño y en cuanto se cogió, abrí gas hasta tres cuartos para meter tercera desapareciendo de aquella zona.


5. Tratos


Tras callejear un poco y ver a la local de pasada, llegamos a nuestro destino; una tranquila plazuela con banquitos que quedaban a la sombra de varios edificios y alguna palmera:

- ¡Ye, esos dos fieras de Villarreal! – nos saludaron
- ¿Qué pasa peña? – respondimos mientras chocábamos las manos a los chavales
- Con el King Kong
- ¿Habéis traído el quifli?
- ¡Hombre clar! – respondió el Rafeta alegremente
- Menuda pirula hemos pasao colega, casi nos enganchan en un control – comenté haciéndome el interesante mientras el Rafeta sacaba la placa
- Tiene muy buena pinta primo
- Voy a hacerme uno
- A ver las perras
- Tomad – respondió el primo entregándonos un montoncito de pequeños billetes


Estuvimos un ratito cumpliendo con los clientes, dándoles palique, comentando la calidad del material, informándonos sobre las fechas de las fiestas del pueblo, zonas de marcha y algún cotilleo, dejamos en el aire juntarnos un día de fiestas para cenar y ponernos castañas y después de eso nos fuimos hacia la playa (el Grau) el Rafeta y yo a relajarnos un poquillo.

Entramos en un chiringuito y comentamos la jugada, habíamos tenido al mismo tiempo mala y buena suerte pero había prevalecido la buena, debíamos ser cautos con las autoridades y evitar la susodicha rotonda, nos fuimos a un chiringuito y nos pedimos un par de birras.

Pasaban muchas chiquillas por el lugar, algunas iban con la familia, otras con su grupillo de amigas y el Rafeta que no se cortaba ni tres, se acercó a unas para marear la perdiz:

- ¡Hola chicas! – rompió el hielo el Rafeta
- Hola – respondieron de mala gana, había una gordita, otra rubia y plana pero con buen culo y una morena que tenía dónde agarrar, la mejor de las tres
- ¿Sois de por aquí? – insistió el Rafeta
- No – contestó la rubia secamente
- Nosotros tampoco – hablé yo sin saber muy bien porqué
- Queríamos saber si aquí sale la gente por la noche y qué sitios hay…
- Pues si seguir por el paseo un poco más adelante está la zona de pubs, también hay chiringuitos y está más bien guay el ambiente – respondió cortésmente la morena a quién sonreí cuando me miró
- Nosotras iremos está noche – comentó la gorda sin quitarme ojo, mirándome de arriba abajo
- Pues a ver si nos vemos esta noche, por si acaso, yo soy Rafa y él Javi – la gorda rápidamente nos dijo los nombres de todas


El Rafeta tiró a darle dos besos a la rubia pero esta le dio la mano, le dio dos besos a las otras dos y yo ni lo intenté, pero la gorda ya se me había echado encima, así que mantuve las apariencias y en cuanto nos dimos la vuelta me limpié los mofletes que estaban llenos de babas.

- Javi tenemos que venir esta noche, a ver si vemos a la rubia
- No sé yo tío, me parece que no hay nada que hacer
- No has visto a la rubia lo buena que estaba, yo creo que sí, y la morena qué?
- Estaba guay
- Pa ti la morena y pa mi la rubia, venimos esta noche ¿vale?
- Venga…
Imágenes Adjuntas
Tipo de Archivo: jpg Mi RJ.jpg (140,8 KB, 3589 visitas)
azKaR
ForoCoches: Miembro
#2
Jodete kante18
Reydelabaraja
ForoCoches: Miembro
#3
Joder vaya tocho.
Pancracio
*AutoBan Spam/Flood/Troll*
#4
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#5
exitazo!
Arkangel3
Semper Fidelis
#6
Cita de miguelvlc90
exitazo!
M4.
ForoCoches: Miembro
#7
Te lo subo.
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#8
6. Julio


Aquella noche pillé la moto y nos fuimos hacia Burriana, poco después de recoger al Rafeta vimos una RS2 azul que ya conocía, era Jordi con la novia circulando en modo mechero, se acercaba a un Stop y decidí darle caza, en el cruce no pasaron unos cuantos coches, así que al llegar todavía estaba el chaval esperando, me puse a su lado y comencé a rugir la moto mientras le miraba desafiante y el Rafeta se reía.

- ¿A dónde vas con esa chatarra chaval? – me preguntó señalando a los alambres que sujetaban mi tubo de escape.
- Con esta chatarra te quito las pegatinas
- Ni con una CBR me ganas
- En cuanto pase el coche blanco salimos si tienes huevos
- Por favor no lo hagas – le suplicaba la novia a Jordi
- Porque voy con la novia que si no te pulo
- Venga fantasma, menudo mierda estás hecho – le insultó el Rafeta

Metí primera con el gas abierto y solté embrague de golpe, salimos pingando la moto mientras el otro salía despacito, le di algo de caña y en el primer cruce lo perdí, seguimos nuestro camino y una vez en la playa fuimos a los pubs estando pendientes por si veíamos a aquellas chicas, nos encontramos al primo del Rafeta y su gente, nos echamos un par de Jotabés-Naranja con ellos y al poco rato el Rafeta me insistió para buscar a las chicas de la playa, nos recorrimos todo el paseo pero nada.

Al día siguiente cogimos la tercera placa y la partimos por la mitad, media placa era para el vecino del Rafeta, la otra media era para dos chavales que se pasaban el día fumando y pillándola así les duraba bastante tiempo y les salía a buen precio. Las otras dos placas las partimos en cachos de 5, 10, 15 y 20 euros y se la vendíamos a los coleguitas y conocidos, también pasábamos algo a veraneantes de Burriana a quienes les subíamos el precio sensiblemente e incluso alguna vez aparecía alguien por el parque preguntando por nosotros para que le pasásemos algún troncho.

Sin darnos cuenta nos plantamos en Julio y tocó hacer otra compra, las cosas nos iban que ni pintás, el negocio había subido mucho desde que había empezado el verano, en las verbenas nos conocía to dios, nosotros conocíamos a lo mejorcito de cada casa y la gente nos tenía respeto. Me encantaba vender porque todo el mundo me buscaba, me sentía importante además me llevaba mi beneficio, pero solo por las experiencias y el mafiosete en el que me estaba convirtiendo creo que ya merecía la pena.

Solo faltaban un par de jamelgas para el Rafeta y para mí. Debo decir que el Rafeta sí, pero yo todavía no me había liado con ninguna y era algo de lo que me avergonzaba, incluso me inventé una novia ficticia antes de aquel verano no sé muy bien por qué.

Tuvimos alguna que otra movida; nos intentaron pegar el palo un par de veces, por suerte plantamos cara y quedamos bien, cada vez éramos más populares, pero no se pueden tener mil amigos sin hacer enemigos.

Una noche de fiesta me encontré mi moto tirada y me cagué en todo, sospechaba del Turco, un chaval que desde siempre me había tenido ganas sin saber yo muy bien por qué. Me pegó un bajón al verla, después de levantar la moto tiramos para casa pero nos encontramos a unos chavales mayores que alguna vez me pillaban petas, nos pararon para ver si nos fumábamos uno, nos sacaron bebida y les invitamos a caimanes.

- ¿Qué hacéis yendo pa casa a estas horas?
- No tenemos mucha gana de fiesta
- Va no digáis tonterías, deja la moto que nos vamos de fiesta
-
Les hicimos caso y nos fuimos con ellos al Pirámide en el Megane del Vicente, me lo pasé de lujo, me fumé un cacharro y con un par de cubatas iba de risas, por ahí pululaba un grupo de guiris buscando ponerse ciegos, me pidieron temas y le saqué lo único que llevaba; un par de barras de chauen, les pegamos el tangazo del siglo y entonces el Vicente se acercó:

- ¿Me acompañáis al coche?
- Sí, claro Vicente – y entramos al auto
- Dejadme un DNI
- Toma tío
- Pásame el CD ese de ahí bajo
- Aquí tienes
- Pinto 3 ¿no?
- Venga


Y probé la farli por primera vez, me encantó, pensaba que iba a rascar pero no, entraba de que te cagas, me puse un poco agresivo, y después me sentí un poco mal de todos modos no pensaba volver a hacerme pero se me ocurrió una idea.


7. Los piques


A mi padre no le gustaban los coches ni las motos, el muy ingenuo pensaba que la moto me costó 50.000 pesetas y para nada sospechaba de mis “negocios”. Poco a poco fui cogiendo soltura con la Rieju y aprendí a hacer caballitos, círculos, invertidos, trazar curvitas…

Con esto de tener moto me juntaba menos con la peña del parque (donde fumábamos petas y escuchábamos a los “mayores” contar sus aventuras) y más con otros chavales que también llevaban sus motos y a menudo coincidíamos todos en el parque y otros sitios. Se puso muy de moda irse al polígono a echársela y ahí nos juntábamos muchas tardes con un montón de peña que venía de fuera.

Era todo un evento social, los mayores que llevaban coche ponían musiquita y la gente sacaba botellas, había pibitas, drogas, motos, buen rollo y como no, peleas y movidas.

Me vino un chaval con una TZR nueva con un Tun y me pregunto si me la echaba en aceleración, le dije que sí por supuesto. Era mi primer pique y me puse algo nervioso, había visto muchos desde fuera pero nunca había sido yo el prota.

Nos colocamos al lado para hacer la salida y contemplé un montón de gente expectante de pie, otros sentados en la acera fumando porretes, mayores por ahí que se iban acercando dejando de lado los coches y a la que me di cuenta habría más de 50 personas mirándome.

La salida la iba a dar una chica guapísima que se llamaba Sonia, la conocía de vista del polígono, para ser sinceros, de mucha vista, recuerdo que era de Betxí, de mi quinta, le encantaban las motos, no tenía pero muchas veces llevaba alguna escúter trucá de los macarras de su pueblo, era morena con los ojos verdes, delgadita y muy desarrollada para su edad. La tenía más que fichada aunque ella ni siquiera sabía mi nombre.

Me preguntó si estaba listo y me puse rojo, por aquel entonces no estaba de moda llevar casco ni cinturón, aunque se empezaba a multar tímidamente. Revolucione la moto a unas 10.000 rpm para hacer la salida a tope, y jugué todo lo bien que pude con el embrague para salir lo mejor posible aunque por el final terminé de soltarlo de golpe y se levantó cuatro palmos.

Por ese pequeño fallo me pasó el de la TZR, con todo íbamos parejos y yo le retorcí todo lo que pude la oreja a mi RJ, cambiaba a ojo, mi moto no llevaba marcador pero tenía bastante más huevos que la TZR esa, al meter 3ª me puse a su lado, me la acabé enseguida y con la cuarta me fui, 5ª y 6ª cada vez más lejos del chaval hasta que la moto ya no cogía más, pero para entonces ya estaba en la línea de meta.

Había sido muy fácil, me di cuenta que mi moto tenía una fuerza tremenda al llevar los desarrollos cortos y el trucaje y para estos piques que la mayoría eran en recta iría de lujo.

Al volver se me acercó un puñaó de peña y me felicitaron, estaba Sonia y me dijo que había estado fino. Se acercó un gitanillo con una Vespino y me dijo que me la echase pero le dije que otro día, no quería quemar la motillo.

Empezó a vacilarme y a decirme que no tenía huevos, que era un cagao y un mierda, todo delante de Sonia y mis amigos, así que tuvimos nuevo pique. Esa Vespino no sé qué coño llevaba pero sonaba como un avión.

Nos pusimos otra vez en la salida, solo que ahora había un huevo de gitanos mirando, al parecer eran de Almazora y la estaban liando un poquillo, mareando a la peña y demás. Otra vez se puso Sonia para dar la salida, se me acerco y me dijo “mucha suerte campeón” y me sonrió.

Salí con el acelerador a fondo dejándome medio embrague en el acto, pero hice una salida de la hostia, le saque 3 motos en los primeros 15 metros, cuando metí 3ª me empezó a coger, estiré todas las marchas hasta que la moto no daba más de sí, creo que le saqué todo el jugo posible, cambiándole justo antes de que empezará a perder potencia, pero no era suficiente, cada vez que giraba la cabeza, veía la Vespino más cerca y escuchaba su ruido infernal.

Iba en 5ª al máximo y ya lo tenía a mi lado, me había agachado todo lo posible para mejorar la aerodinámica y el Vespino estaba a mi lado a punto de pasarme, había estirado demasiado la 5ª y la moto no subía, metí 6ª y nos pusimos paralelos a la misma velocidad durante unos cuantos metros, el gitano también se agachaba, quedaba muy poco para la meta, entonces el gitano aceleró un poco más (por lo visto no iba a tope) y despegó llegando primero a la meta.

Empezó a partirse de risa y no paraba de preguntar a la gente “¿Quién se la echa?” y se acercaba a los que tenían más cara de tontos y les decía:

- ¿Tú? Venga tonto, ¿te la echas?
- No
- ¿Pos déjame la moto no?
- No…
- Venga primo


Y la cosa se iba poniendo fina, le eché la mano, le felicité por el pepino y el pique y nos piramos antes de que nos marease porque la cosa se estaba poniendo muy fea con tanto gitano. Al día siguiente nos enteramos que había 2 chavales que se habían quedado sin moto.


8. Una tarde cualquiera


Una tarde de aquel cálido verano habíamos quedado con dos colegas de Almazora que conocíamos del polígono para ir al chalet de uno a bañarnos en su piscina, solo nos había dejado ir al Rafeta y a mí que nos veía buenos chavales y teníamos más confianza.

Llegamos al chalet y nos bañamos en la piscina los cuatro, estuvimos de risas y colegueo, jugando y riéndonos de todo el mundo y hasta de nosotros mismos, planeando hacer alguna fiesta guapa o liarla de alguna manera.

Llegaron unas amigas de los chavales, eran tres, no eran feas pero tampoco diosas, del montón. Nos las presentaron y yo hablé muy poco con ellas, en cambio el Rafeta y los otros dos no paraban de darles palique, me sentí un poco desplazado, pero quedamos para ir a cenar todos juntos esa misma noche. Además vendrían 4 ó 5 más.

Después de dejar al Rafeta en su casa relativamente pronto (20:00) porque se quería afeitar y maquear debidamente no sabía qué hacer, así que opté por lo que más me gustaba, darme una buena vuelta con mi RJ; la diferencia de llevar a no llevar paquete era impresionante, por “culpa” del Rafeta mi moto llevaba continuamente un lastre de 60 ó 70kg y eso se notaba.

Iba por mi pueblo bramando la moto y decidí desviarme hacia los campos para pillar caminos de tierra, no llevaba ruedas de tacos, pero aquellas pistas eran casi el terreno natural de mi RJ, había oído que por ahí cerca quedaba un circuito de supermotard abandonado y que estaba abierto, según me contaron no estaba muy lejos y al poco vi una vieja y estropeada señal que lo indicaba.

Esperaba que estuviese vacío pero había gente rodando, chavales con carracas de 49 como la mía, distinguí varios grupos de chavales y me acerqué tímidamente con la moto por si conocía a alguien.

En seguida me percaté de que estaba la RS2 de Jordi aparcada junto a las motos de los de su grupillo, pensé que quedaba algo mal llegar ahí solo pero… ¡qué coño! a loco no me ganaba nadie, bajé a 2ª y me incorporé a toda hostia en la pista por detrás del cabezón que rodaba con su Senda con la equipación completa mientras yo llevaba mi bañador y el casco de milagro, la camiseta estaba metida en el hueco que hay entre el marcador y el faro.

A pesar de que él llevaba un trucaje de los buenos y ruedas de tacos no me costaba seguirle por la tierra, de hecho no iba a fondo y dudo que él si lo fuera, no quise pasarle porque venía un salto y nunca había dado ninguno.

Traté de hacerlo igual que con la bici, pillar velocidad y echar el cuerpo para atrás procurando caer primero con la rueda trasera, volé un par de metros, ¡Qué pasada! Caí al suelo y volví a abrir gas y me comía al cabezón, pero decidí esperarme a la parte asfaltada para meterle el pase, ahora venían un par de curvas que tenían como palmo y medio de arena fina y hacían unos 160º, aquí sí que se notaba que mis ruedas lisas no iban bien, sobre todo la trasera que no traccionaba como debía pero empujaba lo justo para salir de la curva y tras bajar a primera, apurar la segunda y meter tercera llegué a la parte asfaltada.

En una chicane le metí el pase, después tumbé por el asfalto como si fuera un experimentado piloto y tras dar un par de vueltas adelantando peña me salí de la pista para que descansase el motor y también yo.

Se me acercaron los dos chavales del grupo del Cabezón que estaban con Jordi, los conocía de vista, vinieron de buen rollo y me preguntaron por la moto, orgulloso les di la información que me pidieron y me ofrecieron un trago de mistela que rechacé por no tener sed y les acompañé a dónde tenían las motos aparcadas para echarles un vistazo.

- ¿Qué pasa? ¿No tienes amigos o qué? – me preguntó Jordi
- Más que tú, compare – contesté
- ¿Qué vas de chungo hablando así?
- Mucha envidio tienes, y tú Cabezón a ver si aprendes a llevar la moto que menuda fundía te he pegao – respondí yo mientras los otros dos chavales flipaban con el percal
- Como sigas así menuda hostia te vas a pegar Javi
- ¡A lo mejor te la pegas tú que no pilotas una mierda o te la pego yo ahora mismo!
- Venga tranquilos – intervinieron los dos chavales
- Entonces, ¿Qué? ¿Te la echas? – le pregunté al cabezón
- Paso
- ¿Por qué no te la echas conmigo ahí afuera? – Me picó el Jordi
- Si eres un cagón, cuándo y dónde quieras
- En la recta de detrás del parque, esta noche
- Esta noche no puedo que he quedado para cenar
- Sí claro con tu mamá
- A ver cara-mierda vamos ya y nos la echamos


9. La Recta


Se trataba de una recta de unos 500 metros con un par de bandas sonoras y un badén de esos asquerosos con paso de cebra, al final había una rotonda y entre las bandas sonoras y el badén dos cruces.

Era peligroso pero no pensaba en ello; la salida la dio un chaval “neutro” y no salí demasiado deprisa, al meter segunda lo cogí y me fui un poco con la tercera, pasé por la primera banda sonora sin soltar gas, primer cruce igual, le sacaba como una moto a Jordi y metí quinta algo antes de llegar al badén, él iba a fondo, agachado bajo la cúpula de su RS2 para ganar aerodinámica y parecía que se iba acercando, la moto casi me pedía 6ª, pero la quinta de Jordi se debía de estirar mucho más.

Frené de golpe unos metros antes de llegar al badén ya que un coche cruzo por el siguiente cruce, Jordi me pasó para frenar algo más tarde que yo, en cuanto pisó el badén la rueda de atrás se le fue un poco, al bajar el badén se desestabilizó y la moto se le fue hacia un lado volcándose, hasta que sacó el pie de ese lado y lo apoyó contra el asfalto, le pasó mismo hacia el otro lado y terminó salvando la hostia de milagro, pasó rozando la acera con los dos pies por el asfalto y la moto se le fue al otro lado, terminó subido a la acera y pegándole a unos 5km/h a la pared de una casa.

Por mi parte la moto s eme fue de atrás en el badén pero solté el freno y acostumbrado a derrapar pude controlarla, bajé le badén recto y no se me fue, me tocó frenar más cuando vi las maniobras de Jordi que casi me lo como, una vez se salió fui hasta la rotonda y di la vuelta, cuando llegué a dónde estaba la RS2 ya estaban todos ahí “socorriéndole”.

- He vuelto a ganar – fanfarroneé
- Estás loco – me dijo el Cabezón y le pegué un empujón
- ¡Quita! – dijo Jordi empujándome y tirándome puñetazos mientras los otros dos chavles lo sujetaban
- Pírate ya que bastante la estás liando – me recomendaron
- ¡Venga chavales! – me despedí y salí picando embrague para levantar la moto mientras escuchaba de fondo “Lo voy a matar”


10. La cena


Llegamos el Rafeta y yo al bar donde habíamos quedado y ya estaba todo el mundo, hicieron las presentaciones pertinentes y empezamos a cenar. Había una chica que estaba muy buena, se llamaba Gemma y los jambos eran majos. Cuando terminamos nos fuimos a una verbena y por ahí estuvimos.

Se me acercó Laura, una de las tres chicas de la piscina y me pregunto si el Rafeta estaba disponible… no es que destacara mucho de por sí, pero al estar cerca de aquella chica me di cuenta de que era la que más me gustaba del grupo. Le contesté que el Rafeta estaba libre y se fue a hablar con otra amiga suya.

Y como todo llega, al cabo de un rato Laura volvió y me preguntó si me gustaba alguna de sus amigas, que le dijera quién que ella me la conseguía… En seguida respondí que Gemma, pero me dijo que tenía el listón muy alto y no iba a poder ser. Me volvió a hacer la misma pregunta y le pregunté si ella estaba incluida, tímidamente me respondió un “no sé…”.

Cuando ya nos íbamos a ir a casa se me acercó otra chica corriendo y me dijo que no me fuera aún que Laura se quería liar conmigo, así que nos fuimos detrás de una caseta y nos sentamos…

- Bueno me han dicho que te quieres liar conmigo, ¿es verdad? – le pregunté
- No sé…
- ¿Sí o no?
- No sé… es que me da corte
- Va empieza tú – le dije (se conocía que ella se había liado con unos cuantos chavales, yo todavía no sabía que era eso, me daba vergüenza y no estaba muy seguro de si lo iba a hacer bien o mal, ni de cómo aguantar la respiración)
- No empieza, tú


Finalmente me acerqué para darle un pico y la chavala me metió toda la lengua y ahí estuvimos un rato, me llené la cara de babas y nos fuimos, pero aún recuerdo que la sonrisilla de felicidad me duro hasta que me quedé dormido.


11. La otra bicha


El Rafeta y yo íbamos a todos los sitios juntos y éramos socios, él ya tenía ahorrada la suficiente pasta para pillarse una motillo y no lo dudó. Se hizo con una Aprilia RS que llevaba un Gianelli y un 21 Del’Orto .

Ahora sí que nos la estábamos gozando, hacíamos nuestros piques, negocios,… el Rafeta se había echado una novia del pueblo y yo quedaba de vez en cuando con Laura pero tampoco quería abusar.

Con tanto pique en el polígono había cogido algo de fama y para no variar de vez en cuando se dejaba caer el gitanillo de la Vespino, estaba tranquilamente en la acera sentado con los colegas y mi moto al lado con las llaves puestas (como casi todas) hasta que escuché aquel ruido atronador que había calado en lo más profundo de mi memoria, inconfundible la Vespino del gitanillo, deseé que pasara de largo pero paró en nuestro grupo mientras todos nos levantábamos nerviosos para quitarle las llaves a las motos.

- ¿Qué pasa payos? – dijo el gitanillo bajándose de la Vespino con otro amigo suyo parecido – darme un cigarro, enga
- Toma – sacó un compi un cigarro y le quitaron el paquete
- No sus pongáis nerviosos que no sus vamos a robá ná – Continuó su colega mirando las amotos – esta es nueva ¿no? – y se subió a la RS del Rafeta
- Es mía y aquí estamos muy tranquilos – contestó el Rafeta fingiendo que ignoraba su RS “nueva”
- ¿Sí? – preguntó el gitanillo – Pues a ver si no va a ser asín – dijo mientras sacaba una furga y se la ponía en el hígado al Rafeta
- Va párate socio, por favor – le pedí
- Tú cara me suena compai – respondió mirándome de arriba abajo
- Nos la echamos hace un tiempo
- Vaya, el payo este le echó huevos – le comentó a su colega mientras se guardaba la navaja – yo soy el Josué – se presentó echándome la mano
- Javi – le estreché la mano y me presentó a su colega, el Richi, le pidieron disculpas al Rafeta y nos devolvieron el paquete de tabaco de buenri.

Después de aquello siempre que nos veían nos saludaban y terminamos entablando “amistad” nos pasábamos los petas y hacíamos nuestros piques, les acompañábamos en sus “vueltas poligoneras” en las que saqueaban tabaco y algún eurillo, si alguien se rebotaba un poco, hacíamos de bulto y algo intimidábamos…

El Rafeta se dio cuenta de que circulaban algunas máquinas muy preparadas, se calentó porque su moto no iba del todo fina y le metió un cilindro MK Pro Race, de lo mejorcito que había por aquel entonces, pero le faltaba sopa y no rendía como él esperaba cosa que confirmó tras perder un par de piques.

- Josué tú que pilotas de motos, date un garbeo a ver qué le pasa que no tira
- Yo creo que va bien – la moto iba mucho – pero si insistes – contestó riendo
- ¡Que no insisto, eh! – siguió el Rafeta – no hace falta que la cates

A todo esto Josué ya estaba volando con la RS del Rafeta y tras darse un par de vueltas lo tenía claro:

- Primo a esto le falta sopa, hay que meterle un carburador más grande
- ¿Me puedes conseguir uno?
- Claro hombre
- ¿Cómo quedamos pues?
- Después de cenar en el campo de fútbol de Almazora

Volvimos para casa acompañando un cacho a los gitanillos y en cuanto se fueron iniciamos un pique, mi moto iba más en rectas ya que llevaba cilindro pero en las curvas el Rafeta al llevar moto de carretera y ser buen piloto me recortaba lo escapado.

Decidí tumbar un poco más en las curvas para darle la patada y cada vez que cambiaba notaba más suelto el embrague, me estaba empezando a ir, doblé una esquina y casi lo perdí, estiré la tercera y metí cuarta, tiré hasta la siguiente calle y cuando fui a reducir, sorpresa, el embrague no respondía, aun así pude frenar bien y salí con el motor ahogado en cuarta, el Rafeta me adelantó y siguió dándole cera.

Hice un “sin-embreich” (sin embrague) y cuando cogí al Rafeta le hice señales para parar, miramos la moto y efectivamente tenía el cable de embrague partido, llegué a casa cambiando sin embrague y dejé la moto para apañarla al día siguiente, por la noche me recogería el Rafeta con la RS.
GTi 1.9
Proxeneta amateur
#9
Sigue con la historia que tiene buena pinta!
unrealer
ForoCoches: Miembro
#10
Da para peli
Skaith*
Are you talking to me?
#11
Me espero a la trilogia...
alx_gz
PRG VTEC
#12
...bueeenooo va tirando....sin mas

esperando nuevas entregas a ver si se pone mejor
berco
ForoCoches: Miembro
#13
5 estrellas shurhand, a ver como termina
BVP
Melafo a Kentucky
#14
muy ghuapa la historieta.

pillo sitio
sangan
Gran miembro
#15
picando biela pero en canis

sigue
Aarón5
ForoCoches: Miembro
#16
Míticas las carreras en los piques.

Que pena que la historia no se a de verdad, pero si de verdad eres de por aquí, que edad tienes?
sanxez17
ForoCoches: Miembro
#17
+1
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#18
12. El carburador

El Rafeta fue puntual y nos fuimos a dobles en la RS al campo de fútbol del Almazora. Esperábamos encontrarnos con un carburador en el maletero de algún escúter pero no fue así…

- Yeee
- ¿Qué hay?
- Os estábamos esperando cabrones
- Bueno enséñame el carburadorcete
- No lo tengo
- No me jodas
- Tranquilo que lo vamos a conseguir ahora mismo
- De puta madre
- Javi, ¿Y la RJ?
- No la he podido traer, se me ha roto el cable del embrague al voler, mañana se lo cambio
- Casi que mejor – comentó un gitano
- ¡Venga seguidnos! – concluyó Josué

En total éramos 6 personas y 3 motos; una Zip, la RS del Rafeta y la Vespino del gitanillo, yo pensaba que íbamos a ir de piques, pero no, simplemente íbamos deprisa pero a la marcheta, había que esperar a la Zip.

Llegamos al Grao y paramos en una urbanización, junto a unas cuantas motitos que, por lo visto, ya las tenían localizadas.
Una cosa llevó a la otra y terminamos sacando del cajón de la Zip una caja de herramientas, el Rafeta se llevó un 24 Amal y un tubo Metrakit de una Rieju RR a la que yo le quité el cable del embrague y el bifaro Acerbis.

Ya teníamos nuestro carburador y estábamos dispuestos a marcharnos pero lo mejor todavía no había llegado; los gitanos nos enseñaron a robar las motos, casi ninguna llevaba pinza ni pitón, lo primero era romper el bloqueo, observé a uno de ellos hacerlo con una NSR y parecía fácil. Traté de imitarle con una Runner pero se resistía, lo golpeé varias veces pero no partía.

- Mira Javi – se me acercó Josué – no es así
- A ver, ¿Cómo es?
- Tienes que ayudarte del cuerpo – me indicaba mientras balanceaba la cadera y le pegaba un castañazo guapo – ya casi está, prueba tú
- Venga

Seguí sus indicaciones y notaba que sí que iba a partir, debía de forzarlo un poco más y a la segunda se partió, me explicaron que había que girar el manillar para los dos lados tantas veces como se pudiera antes de llevarse la moto porque si no luego la dirección va muy dura al rozar con el bloqueo, lo que consigues así es limarla y que roce menos.

Ahora tocaba hacerle el puente, me explicaron dos formas, ambas eran muy sencillas y rápidas; la primera era equivalente a dar el contacto de manera que si la moto tenía arranque eléctrico funcionaba perfectamente, consistía en arrancar ... [ CENSURADO, POR SI ACASO ].

El otro puente si estaba accesible resultaba todavía más rápido, buscabas la ... [ CENSURADO, POR SI ACASO ], este tipo de puente también se conoce como “hacer la ficha” y se puede hacer TAMBIÉN ... [ CENSURADO, POR SI ACASO ], la moto hay que arrancarla a pata o a empujón. Después de la teoría y la práctica los gitanos se llevaron una Runner y una NSR mientras que yo me llevé una Rieju RS1.

Al volver el gitanillo dejo la Vespino en un bajo que tenían y se llevó la RS1 para probarla, los demás también dejaron las motos en el bajo y nos dijeron que como dijéramos una palabra estábamos muertos y para todo lo demás éramos colegas, de buen rollo, contestamos que tranquilos, que no diríamos nada y nos fuimos a casa.


13. La apuesta


A la tarde del día siguiente fuimos al polígono con todo montado y el cable de embrague de mi moto cambiado. Decidimos que ya era hora de rentabilizar los trucajes y que habría que apostar. Nos juntamos con el gitanillo de la Vespino, Josué, y le comentamos la idea, le pareció de fábula y lo primero que acordamos era amañar las apuestas.

Yo me la iba a echar con una Jog y me dejaría perder, así todo el mundo apostaría por mí excepto los que ya conocíamos el resultado. La gente no se animó demasiado aunque hubo unos cuantos que se jugaban 5 pavetes, y alguno 20, como corredor de apuestas actuaba otro coleguita, el Juando.

Para darle más realismo yo aposté 20 euros directamente (sin intermediarios) contra mi oponente de la Jog a todo o nada. En esas que echamos el pique y yo sabía que tenía que dejarme ganar pero no hizo falta, me gripó el cilindro.

Me cagué en todo, hicimos el paripé y le di los 20€ a mi oponente que me los devolvió después y con la trama habíamos salido a 40€ por cabeza, pero el cilindro me iba a costar bastante más. Nos llevamos la moto en una flago de un compinche de Almazora y se la dejé a mi mecánico que me encargó un top morado, ahora sí que iba a dar caña.


14. La discomóvil


3 días después volvía a tener la máquina a punto, le puse otro carburador más gordo que me regaló el Josué, un 28 Oko y también le cambie el kit de arrastre por uno de largas, con piñón más grande y plato más pequeño, pero fallaba el tubo, el Josué me consiguió un Berna artesanal de competi y me lo quería regalar, le dije que no, pero insistió mucho y al final le di un buen troncho de chocolate por las molestias.

Seguíamos con el royo de las apuestas y nos iba bien hacer trampas, también nos la echábamos en serio multitud de veces (sin apaños) y la mayoría ganábamos. La costumbre de las apuestas empezaba a ganar adeptos y venía cada vez más gente a participar y apostar y cada vez más mayores.

Después de recaudar unos euretes nos fuimos a una discomóvil a celebrarlo, vendí todos los porros que saqué de casa y fui a por un par de trozos más, al volver dejé la motico apoyada en una pared y estate que me la tocaba alguien, todos sabían quién era y que me juntaba con gente problemática, aunque fuera un mafias, solo lo era entre la gente de 14-17 años, si subíamos más la edad no era nadie.

Me lié con una niña que ya la tenía vista pero se puso borrachísima y se la llevaron para su casa, me encontré con los colegas de Almazora (los amigos de Laura) y les pregunté por ella, me dijeron que estaba en un pub de su pueblo y decidí pasarme a ver qué podía hacer con ella.

Cuando fui a por la moto me la encontré de nuevo tirada, con las cachas rayadas y alguna que otra medio partida, la levanté y la dejé apoyada, volví a la discomóvil y vi de lejos al Turco riéndose con sus colegas, me acerqué al Josué y su peña y llamé al Rafeta y un par más, se lo iba a explicar claro.

- ¡Tú! ¡¿De qué coño vas?! – le grité conforme llegaba
- ¡A mí no me chilles hijo de puta! ¿Quieres que te reviente? – me contestó levantando la cabeza
- ¿Me estás vacilando? – le dije mientras le pegaba un empujón

Conforme le empujé me soltó un puñetazo con la derecha que esquive echándome atrás, pero me tiro otro con la izquierda casi al instante y sólo pude poner el brazo y girar la cabeza por lo que medio aunque no de lleno y entonces reaccioné.

Le pegué una patada en la pierna y le tiré un puñetazo y otro y otro, mientras tanto él hacía lo mismo, nos estábamos llevando por igual, en eso que tropecé y caí al suelo de espaldas, me pegó una patá en las costillas y me venía otra a la boca cuando se metió el Rafeta y me levantó el Josué, aprovechando que el Rafeta estaba sujetándole le casqué una frontal en toda la cara y quedó sangrando.

Entraron sus colegas y también los míos, me partieron un botellín de cerveza en la cabeza pero casi ni me inmuté, enganché un ladrillo y se lo estampé a uno, de repente la cosa se paró y dejamos de pelear.

Me acerqué al turco y le dije “esto por volcarme la moto” y le solté un cabezazo, continuamos peleando hasta que nos agotamos. Después cada uno se fue por su lado, me fui al médico para que me vieran la brecha de la cabeza, me pusieron una grapa y para casa.

Después me enteré de que el Turco no era quien me había tirado la moto sino uno de los que se juntaban en el parque de bajo de casa que consideraba mi amigo pero que por lo visto no lo era. De todas formas al Turco le tenía muchas ganas.


15. El Pirámide


Aprovechando el top morado, pinté la moto de ese mismo color y quedó muy guapa, también le puse las llantas de una Aprilia RS que robó el gitano y más tarde le monté unas slicks. Los piques ya no se hacían en el polígono, ahora se habían desplazado a la carretera vieja de Onda, se hacían en curva y más que la potencia de la moto mandaba el pilotaje.

Estábamos en Agosto y nos encontramos con el Vicente, el del Megane, me comentó que se iba a Pirámide y nos preguntó que si nos íbamos el Rafeta y yo con él, le dijimos que de lujo. Pasó por mi casa a las 10 de la noche y yo ya estaba con un bocata en el patio acompañado del Rafeta. Subimos en el auto y nos fuimos con otros 2 colegas del Vicente.

Esa noche me llevé las pastillas que me regaló el gitano del puerto, las vendí en un abrir y cerrar de ojos, el finde siguiente volví pero con una bolsa bien cargada de pastillas, también me llevé los porros.

Era increíble como vendíamos eso, el Rafeta y yo flipábamos y no debemos olvidar que Vicente y compañía nos vendían casi tanto como nosotros, por no decir que más, así que para compensar les invitábamos a pastis, porros, cubatas, incluso alguna vez le llenamos el depósito del coche.

Con tanto pirámide conocí una chavalilla que iba mucho a la discoteca, era bajita, más bien delgada y con un poquito de pecho… estábamos en la sala de la Isla, esa del pachangueo y nos pusimos a bailar, me cogió del cuello y yo a ella de la cintura, le dije cuatro tonterías por sacar conversación y a la que me caté me estaba comiendo los morros, se liaba de puta madre, no sabéis cómo movía la lengua…

Le tocaba el culo mientras tanto y poco a poco fui subiendo por la tripita en busca de las tetas pero alguien me cogió del brazo, me giré exaltado y era Vicente:

- ¿Qué coño haces?
- Tenemos que irnos loco
- No ves que estoy ocupado
- Vámonos – me sacó del brazo y salimos para fuera
- ¡Me cago en dios Vicente! – grité zafándome de su brazo - ¡O me dices qué coño pasa o de aquí no nos movemos!
- Que al Rafeta le ha dao un chungo y nos lo tenemos que llevar

Fui corriendo al Megane donde estaba el Rafeta, por lo visto se había comido alguna pastilla de más, cuando llegué le salía espuma por la boca y tenía los ojos en blanco, casi me da algo al verlo así… obligué a Vicente a volar con el coche jugándonos la vida a cada metro, de camino al ambulatorio se le fue pasando y simplemente se quedó aparentemente dormido…

Traté de despertarle pero no respondía y en lugar de al ambulatorio nos fuimos al hospital, casi metemos el coche en la sala de urgencias, entramos con el chaval en brazos echando voces y enseguida se lo llevó un médico, nos pidió la documentación del Rafeta y nos dijo que si era menor tenían que llamar a sus padres, mentimos contestando que estaban de camino pero que tardarían un rato porque vivían lejos.

Atendieron al Rafeta y mientras esperábamos Vicente se encontró con el hermano mayor de un viejo amigo suyo, por lo visto se había hecho médico y ya llevaba un año en aquel hospital, le comentamos lo ocurrido y se las arregló para no dejar rastros y que sus padres no supieran nada.

Al Rafeta nos lo devolvieron reventado, con un gotero y una buena lección, también para nosotros, lo único que tenía que hacer era descansar y beber mucha agua.

Al finde siguiente volvimos a nuestra discoteca con la única diferencia que el Rafeta iba de light, el zumitos le llamábamos, vendimos lo propio y me fui a buscar mi faena, la guarrilla de la otra noche.

- ¡Hola guapa!
- Hola, ¿qué pasó la otra noche? – respondió como algo mosqueada
- Me tuve que pirar porque un colega tuvo una movida…
- Ah bueno – me comió todo el morro y nos pusimos a bailar, mientras pensaba qué decirle

Empezó restregándome el culo mientras le cogía de la cintura, se puso de frente a mí e iba bajando al ritmo de la música mientras refregaba sus piernas con las mías y ya iba palote

- Me parece que dejamos algo a medias – le solté haciendo acopio de valor
- Creía que te gusta dejar las cosas a medias – me respondió besándome
- A decir verdad, no estas cosas…

Continuamos con los besos y llegamos a donde la noche anterior, me cogió de la mano y me llevó para fuera, se acercó a una amiga suya y, al volver, con los ojos prácticamente cerrados empezó a reírse mientras se dejaba caer encima de mí, iba totalmente pasada.

- ¡Tengo una sorpresita!
- Estoy deseando verla

Me dirigió hasta un Audi 80 que estaba aparcado en una esquina del parking, alejado de la multitud, entonces lo abrió, subimos a los asientos traseros y continuamos dándonos el lote, estaba algo nervioso, todavía era virgen, ella estaba claro que no, en esos momentos era plenamente consciente de lo que iba a suceder y quería disfrutarlo al máximo, al mismo tiempo me notaba algo tímido.

Me quitó la camiseta y yo hice lo mismo con la suya, no había pasado de sobarle con las manos y hacerle algún chupetón, ella tomó la iniciativa, me tumbó en los asientos y se tiró a chupetearme el abdomen, me pasaba la mano por el vientre arañándome con las uñas de una forma que hacía que me estremeciese.

Como he dicho antes yo estaba más bien paraete, salvó cuando me quité los pantalones y le ayude con los suyos me limitaba a mirar mientras llevaba el miembro que se me salía del calzoncillo y por alguna parte podía rozar con su tanga, ella se dio cuenta y decidió hacerme un jueguecito:

Me vendó los ojos con mi camiseta y noté como el calzoncillo se me despegaba, su pelo me acariciaba el pubis mientras notaba me notaba otra cosita humedeciéndose suavemente, apenas noté nada en ese primer contacto pero ella se esforzó y al mismo tiempo que me la meneaba con una mano me la seguía chupando.

Empezó a hacer cositas con la lengua y me gustó, poco a poco se fue centrando en la punta del capullo y me ejerció algo de presión sobre mis terminaciones nerviosas haciendo que me estremeciese tratando de mantenerme quieto, cuando más empezaba a disfrutar se apartó, me quitó la venda y me dijo:

- Ahora te toca a ti

Le coloqué la venda y pensé en que no había tenido vergüenza de ningún tipo (tampoco tenía motivos), estaba disfrutando del momento, ahora era mi turno y no podía decepcionarle pero me estaba estrenando y la experiencia no jugaba a mi favor.

Me di cuenta de que estaba indeciso y no pude evitar ponerme un poco nervioso pero no podía quedarme parado, empecé a hacerle chupetones por la barriguita y rápidamente pasé al sujetador, no sabía muy bien como abrirlo, busqué en su espalda un broche mientras le comía la boca pero no lo encontraba, ella, vendada, me mostró la solución; se abría por la parte de las tetas, entonces quedaron al descubierto…

- No tengas miedo – me susurró, al parecer se percató de mi situación

Redonditas, con un tamaño que cabían más bien justas en la mano (modo cuenco) y un tono de color morenito que no parecía muy diferente del resto de su cuerpo, tal vez por la oscuridad de la noche… las cogí suavemente y comencé a chupárselas, en seguida llegué al pezón de una de ellas, estaba blandito, lo mordisqueé como buenamente pude y pasé a la otra, al poco me percaté de que se le habían puesto duros y soplé sobre el que estaba más humedecido... me gustaba.

- Acuérdate de que tienes 2 manos

Le hice caso, con una le tocaba el pelo y con la otra fui bajando a buscar el agujerito, esto sí que era nuevo para mí, recorrí sus labios despacito y rozándolos suavemente para ir poco a poco frotándolos más fuerte y detener el contacto a diferentes intervalos para que cogiera ganas…

Continué bajando y me encontré con el premio, acercaba mis dedos y los alejaba sin llegar a entrar, haciéndoselo desear, cada vez los acercaba más hasta que decidí metérselos, entonces soltó un gemido que para ser sinceros me asustó un poco, me impresionó para ser exactos, pero yo seguí y mientras iba descubriendo qué había ahí escuché:

- Yo quiero que me metas otra cosa
- Vale – respondí con una sonrisa
- Pero… por favor, ve despacio

Había llegado mi momento y le hice caso con eso de ir despacito, además me apetecía jugar un poco con ella, no recuerdo muy bien cómo pero ya tenía la puntita preparada para entrar así que sin prisas me dispuse a metérsela.

Le costaba entrar, no sabía si era normal o no, no llevaba condón y su seta no paraba de lubricar, empujé ya haciendo fuerza y comenzó a entrar, por lo visto la chavala estaba bastante cerrada y le hacía mal, no había mucha luz pero me pareció que le saltaban las lágrimas…

- ¿Quieres que pare?
- No, no sigue – me respondió agobiada concentrándose para abrirse un poco más

Llevaba como un par de dedos dentro y la saqué un pelín para volvérsela a meter, así fui haciendo, se la sacaba y se la metía progresivamente, cada vez un poco más adentro, ella apretaba los dientes y yo me sentía como un campeón, lo notaba todo prieto, me fijé y unas pocas lágrimas le recorrían el rostro aunque eso no me preocupaba, estaba disfrutando del momento.

Una sensación maravillosa descubrir todo ese pequeño mundo, le empecé a dar como pude, me sentía muy cómodo, cada vez que sollozaba o gemía más me crecía, era una sensación fabulosa.

El agujero se fue dilatando cada vez más y pude subir el ritmo, por el momento yo estaba arriba y ella abajo, tumbados en los asientos traseros, lo estaba haciendo todo yo pero no estaba cansado, de vez en cuando ella movía un poco las caderas pero yo seguía dándole y no conseguíamos sincronizarnos bien.

Le pedí que cambiáramos de posición y se puso ella arriba, volvió a dolerle mucho y paramos un poco, le dije que se tomase el tiempo que necesitara pero ella insistió en volver a la faena y yo no me iba a negar, esta vez le indiqué que se pusiera a 4 patas y le di toda la caña que pude según permitía el coche.

Cuando estuvo lista me avisó y tumbo a tope el asiento del copiloto, yo me tumbé boca arriba, se me subió encima y me cabalgó bastante bien, después volvimos a la postura inicial y ella tuvo un orgasmo, ahí sí que me asusté, gritaba bastante la muy puta, como toda había no me había corrido volvimos a cambiar y se puso otra vez arriba, pero esta vez dándome la espalda, le cogía las tetas y ya empezábamos a entendernos (dentro de lo que cabe), unos 5 minutos más tarde se corrió y esta vez sí que noté sus fluidos deslizándose hasta el asiento del copi, llevábamos casi 40 minutos a todo trapo pero no me corría.

- ¡Vaya aguante! – exclamó llena de sudor y con una sonrisa
- Y me parece que aún tengo para rato – respondí crecidito viéndola tan excitada y contenta

Seguimos con la copla y poco después noté que ya no me faltaba mucho, entonces me dijo:

- Espera un momento – se sacó mi polla y se apartó un poco
- ¿Qué haces?
- Shhh
- Muy bien
- Cuando te vayas a correr avisa
- Tú tranquila que ya te aviso – si hubiera sido en la actualidad tendría la trollface en mi mente

Ambos sabíamos que no iba a haber aviso, al final me corrí en su boca y para mi sorpresa se lo tragó todo, se quedó tumbada encima de mí fumándose un cigarrito, nos vestimos y al poco nos fuimos de vuelta al Pirámide, recuerdo que hacía cosa de un año el Rafeta me había preguntado si todavía era virgen y me comentó que era una pasada follar, ahora ya se lo podía confirmar.

Cuando me desperté al día siguiente todavía conservaba el olor a coño impregnado por todo mi cuerpo y el reciente recuerdo de aquella primera vez llena de sensaciones nuevas que, cómo no, lo conservaré toda la vida.
sangan
Gran miembro
#19
veo un poco simplificado el relato tio...
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#20
16. La Masía


Sobre Laura (la chica del primer beso), la veía de alguna vez, pero intentaba ser todo lo golfo que pudiera yéndome con otras, tampoco hacía nada del otro mundo pero por lo menos lo intentaba.

Sobre la chica del Pirámide (me guardaré su nombre) después de aquella hubo más veces, nunca me llegué a poner condón excepto uno que terminó partiéndose, desconocía si llevaba DIU pero me imagino que no y que yo sepa las pastillas de superman no eran anti-baby.

Llegó septiembre y volvieron a empezar las clases, seguía yendo al Pirámide, prácticamente solo vendía porros a los amigos, con las pastillas eran todo ventajas, ocupaba poco espacio, se vendían rápido y daban buenos beneficios. Además en el Pirámide estaba aquella chica que casi se podía considerar mi rollete y de vez en cuando me daba una alegría, con todo, yo sabía que esa chavala era una golfa y se tiraba a todo lo que se movía. Además era un pagapastillas (total, me salían baratas).

Ocurrió que un sábado noche, el Vicente me dijo que tocaba Masía, me pegó un bajón, hacía dos findes que no me liaba con la guarra del Pirámide, más que nada porque no la había visto, recordemos que en aquella época no había móviles y había pasado de preguntarles a sus amigas por no parecer un arrastrao.

Estaba deseando mojar, lo estaba pasando mal, solo quería verla, además tenía una bolsa llena de pastillas para vender. Vicente me dijo que en Masía se venderían sin problemas, al final me fui con ellos, pero el Rafeta no se quiso venir, se fue al Pirámide con su vecino y así vendía su parte.

La Masía es una discoteca que estaba perdida en el monte, paraíso de la droga, se supone que ahí no entran las autoridades, un montón de colgaos, mucha zorra y sobretodo gente hasta las trancas, la gente se queda allí hasta el amanecer y muchos aguantan bastante más, incluso se hacen su paellita allí al día siguiente, de empalme por supuesto, llegando a cas pues el domingo por la tarde.

Pese a lo que la gente piensa no hay muy mal rollo en esa discoteca y eso que ahí está lo peorcito de la comunidad Valenciana y también se acerca bastante gentuza de Zaragoza, con todo no deja de ser un antro, es un chalet grande y poco más, como decía hay buen rollo, la gente se porta y cuando vas cuatro veces ya te conoces a todos.

Vendí antes de lo que jamás hubiese imaginado la bolsa de pastillas, con eso hicimos amigos, aunque sin darnos cuenta mucha gente se quedó con nosotros y no tenían muy buenas intenciones. Me puse muy ciego y me comí 3 pastillas para amenizar, la primera vez que las probaba, me lo pasé de lujo haciendo colegas.


17. Moscardón


Tras pasarme el domingo durmiendo y bebiendo agua a porrillo para combatir la resaca, sonó el despertador el lunes y me fui para clase, como siempre estaba ahí toda mi peñita repartiendo collejas en el típico pasillito del moscardón que se hacía antes de entrar a clase.

- Mosca muda entra…

En cuanto me vio llegar el Rafeta dejó el juego y se apresuró para contarme algo, pero también estaban Jordi, el Cabezón y su cuadrilla (al Cabezón le estaban calentando) y como ya sabréis ese juego tiene unas normas, una de ellas es que no se puede abandonar, en caso de hacerlo te toca los cuarenta y el bombo o en su defecto currito masivo.

- ¡El Rafeta se ha ido! – gritó Jordi – ¡Cuarenta y el bombo!
- ¡A por él! – la peña venía con indecisión mientras nuestros enemigos nos rodearon velozmente
- Venga tienes que pasar por el pasillo – le imputó Jordi
- Pues va a ser que no – respondió el Rafeta
- Entonces currito masivo
- A ver me cago en dios que me la suda el juego
- De eso nada – Jordi se acercó y le iba a coger para llevarlo al pasillito
- Aparta que esto es importante – dijo el Rafeta empujándole
- Irá que ta vacilao – decía algún alumno de 4º
- ¡Métele!

Jordi se lanzó a pegarle un castañazo pero intervinieron varios compinches de nuestro grupo poniendo paz y empujando por doquier, entonces sonó el timbre y tocaba irse para clase.

- De esta no te libras chaval – amenazó Jordi
- ¿Qué me vas a hacer? – respondió el Rafeta levantando la cabeza
- A la salida me esperas – dictaminó Jordi

Subimos para clase y tenía dos cosas en mente, la primera era la pelea, no se hablaba de otra cosa y la segunda era aquello que me quería contar el Rafeta… estaba de los nervios, la verdad es que iba a ser un día muy interesante.

En el recreo me quedé a solas con el Rafeta y pudimos hablar tranquilamente:

- Joder vaya movida – comenté
- No es nada, seguro que luego se caga
- No sé yo, estaba muy convencido, ¿Tú crees que le metes?
- Claro, a nervio no me gana – yo no las tenía todas con el Rafeta, la verdad es que Jordi estaba más fuerte
- Hombre yo trataría de evitarlo, a mí me han comentado que reparte
- No te preocupes que si no se caga lo inflo
- Si veo que te va mal yo me meto hermano, no voy a dejar que te toquen
- Tranqui que si se mete alguno los vamos a reventar
- Rafeta ¿Qué me querías contar antes?
- Ah sí, vi a tu rollete del Pirámide el sábado
- De puta madre tío, ya pensaba que estaba desaparecida
- Me preguntó por ti
- ¡Qué bien! ¿Y qué te dijo?
- Que quería hablar contigo
- Ya la buscaré este finde
- De eso te quería hablar
- He escuchado por ahí que puede estar preñá
- ¡No jodas!
- Yo que tú no aparecería
- Pero puede ser de cualquiera
- Por eso mismo, mi consejo es ese, además si yo voy al Pirámide y tú a la Masía venderemos el doble y por follar no te preocupes que con lo que saquemos nos podemos pillar un par de pilinguis


18. La fuga


Después del recreo el tema de conversación seguía siendo la bulla, no iba a haber forma de librarse sin quedar como un mierda, el Cabezón iba a nuestra clase y controlaba que no nos escapásemos, Jordi iba a la de al lado, si salíamos antes que ellos igual se podía evitar, las consecuencias serían quedar como un cagao al día siguiente y ya no tener que recibir, pero el Rafeta estaba dispuesto a todo y yo iba a ir con él detrás.

Se nos hizo la hora de comer, la hora de la verdad, salimos del aula y se podía sentir en el ambiente el conflicto inminente, los alumnos gritaban, se movían nerviosos y estaban muy atentos, nadie quería perderse el evento, la clase de Jordi había salido como un minuto antes y ya estarían todos en la puerta, el Cabezón nos custodiaba hasta la salida controlando que no cambiásemos de rumbo.

Como era de esperar nadie se había ido a su casa, la puerta del instituto estaba abarrotada de gente mientras los más rezagados cruzaban el patio corriendo para llegar a tiempo al imprevisto acontecimiento.

Llegamos a la puerta y ahí estaba Jordi, en la acera de enfrente sin camiseta, más chulo que nadie con dos chavales detrás a modo de guardaespaldas, uno estaba muy fuerte y llevaba una camiseta de tirantes, todavía no sabía que le llamaban “el Yoyas” y no tenía nada que ver con un yo-yo, Jordi, conforme nos vio llegar se lanzó decidido a por el Rafeta y éste no se achantó…

Estaban los dos en medio de la calle pisando el asfalto, sin mediar palabra empezaron a volar puñetazos y patadas mientras la gente se agolpaba en un corro para no perderse detalle, el Rafeta le había dado unos cuantos cates buenos pero Jordi tenía bastante aguante y el Rafeta achacaba mucho sus escasos pero fuertes golpes.

Llegó un momento en que forcejearon y cayeron al suelo, entonces uno de nuestros compañeros le cascó una patada a Jordi en los morros, el Greñas, otro colega cogió a nuestro compinche y se trató de llevárselo de la escena, pero eso desencadenó que el chaval este de tirantes se tirase a por nuestro colega y con tres castañas lo dejó en el suelo medio inconsciente mientras el Greñas no hacía otra cosa que mirar, por mi parte viendo que otro colega de Jordi se tiró a por el Rafeta me metí a separar junto a otra gente y ahí se terminó la pelea.

Sobre el chaval de tirantes nadie sabía de dónde había salido e igual que apareció desapareció y no volvimos a saber de él, al menos en un tiempo…
La semana fue pasando con los ánimos ya más relajados y al final, como todos los jueves, fui al puerto a pillar con la moto, como siempre al volver me metí por los caminos para evitar a las autoridades pero en esta ocasión no tuve suerte, me crucé con la Guardia Civil y me dieron el alto.
Iba en 4ª a puntica cuando me los crucé ellos venían en sentido opuesto al que yo circulaba, bajé a 3ª y le di gas a fondo. Era mi primera fuga, el camino me lo conocía al dedillo, hacía mucho tiempo que no lo arreglaban, la tierra estaba bastante suelta, por suerte le había puesto unas ruedas de tacos para el invierno, también había muchos baches y la suspensión flojeaba, era un camino “estrecho”, cabía un coche y medio.
Miré por el retrovisor un instante y detrás de la nube de polvo que estaba levantando se veía el coche de los guardias con las luces siguiéndome a todo trapo. Estamos hablando de un Nissan Terrano contra una RJ trucá por camino bastante jodío, la cosa iba a estar igualada.
4ª a tope y cuando me pedía 5ª frenada al máximo, bajada a 2ª y curvita medio derrapando, izquierda, derecha esquivada de baches y seguimos para adelante, recta, 4ª, 5ª, 80 km/, 90 km/h! Una locura en toda regla, y ahora sí la frenada del siglo, voy chafando y soltando el freno de atrás porque la rueda me derrapa, pero tengo que frenar porque si no me como un muro y acabo en un bancal sin dejar ni el chasis. Consigo frenar, y salgo en 1ª de la curva, me giro y lo estoy haciendo muy bien les he sacado muchos metros, pero ¿Cuánto tiempo lograré aguantar?
19. La decisión

Decido que debo tirar los porros y las pastillas en cuanto pierda algo de visibilidad, ya he rozado unas cuantas veces la muerte en un rato, más fuerte no podía ir, la moto se iba en las curvas y tenía que sacar el pie, aun así me veía muy apurado, por no hablar de las frenadas en que las ruedas me perdían tracción y los baches que aunque los esquivaba en la medida de lo posible estaban destrozando la horquilla y mis brazos.
Al girar por una curva había un árbol que me tapaba de los guardias, aproveche y lancé las drogas, al cabo de un rato me volví a girar y seguían detrás, eso era en parte bueno, significaba que no me habían visto tirar nada, ya iría otro día a recogerlo.
Todavía quedaba bastante camino, los guardias también estaban sufriendo tanto o más que yo, ya que en las rectas se acercaban pero con las curvas y desvíos que tomaba me alejaba. Solo necesitaba un coche de frente, yo pasaría por el lado mientras los guardias no podrían pasar y para cuando el otro se hubiera apartado en un ensanche del camino ya estaría demasiado lejos.
Continué dándole caña con la esperanza de que no hubieran pedido refuerzos y cruzarme con algún turismo para perderles definitivamente, entonces se me iluminó una bombilla; había un desvío en el camino, era una senda sumamente estrecha por donde solo cabía una moto, como mucho dos, el problema es que no la conocía, no sabía a donde iba ni como era pero estaba claro que metiéndome por ahí los perdería.


Estaba muy cerca de aquella senda, el riesgo valía la pena, era lo más lógico, el Terrano se me estaba echando encima, y lo que quedaba de camino no iba a mejorar mi situación ya que cada vez estaba en mejor estado.

Tomé la decisión, gire a la izquierda y me metí por la senda.


20. Hasta otra


Los perdí de vista en menos que canta un gallo, por si acaso iba a buen ritmo, sorprendiéndome a mí mismo lo bien que pilotaba por aquella sendica desconocida con las dificultades extra que entrañaba, fui aminorando, cada vez más despacio que no me la quería piñar y ¡Plaf! Me comí un bache con la rueda delantera y salí volando por encima del manillar.

Pensé en que mis padres me iban a encontrar en aquel sitio e inmediatamente iban a saber que iba muy deprisa, que me había dado a la fuga y que algo no estaba bien, les había fallado, pensé que no quería morir, todo ello en menos de medio segundo, me cubrí la cabeza con las manos, vi cómo me aproximaba a un cortao de piedra…

Me levanté, me había roto el chándal y me sangraba la rodilla, pero parecía que no tenía nada roto, estaba lleno de polvo, me miré las manos y los nudillos también sangraban pero no me dolía nada, supongo que porque estaba en caliente, levanté la moto y parecía que no estaba mal, se había quedado encendida con la rueda trasera girando con dios sabe qué marcha metida, la levante y se caló.

Estuve a punto de quedarme sentado en un bancal pero no me había pegado toda la fuga para que me pillaran por descansar, continué por la senda y me llamó la atención una caseta con algo muy verde que sobresalía por un muro pero no tenía tiempo para investigar, salí a un camino y vi una señal que ponía Villarreal, volví a casa y guardé la moto en el garaje.

Decidí no sacarla en un mes, con la matrícula no se podían haber quedado ya que la llevaba medio escondida y con toda la polvareda, difícil. Pero con la moto seguro, ya que una RJ toda morada daba el cante. Lo primero que haría sería pintarla, de blanco pensé, y ponerle pegatinas negras. De mi cara no se podían acordar porque llevaba el casco integral.


21. Mañana será otro día


Al día siguiente, al salir de clase, le conté todo al Rafeta y nos fuimos en su RS a por el tema, no sin que antes pasara otro colega nuestro para confirmar que no había moros en la costa.

Recogimos el tema y me acordé de la pequeña senda por la que escapé de la caseta que me llamó la atención, convencí al Rafeta para ir y echar un vistazo. Ahí estaba, una caseta perdida entre los campos, lo que había hecho que me fijara en ella era algo verde que sobresalía por el borde de un muro.

Empecé a chillarle al Rafeta para que parase y nos acercamos a confirmar nuestras sospechas, cuando nos acercamos el olor no dejó dudas, era hierba, miramos a ver si había perros y vimos un chucho que no parecía muy peligroso, decidimos que el fin de semana le haríamos una visita.


22. El finde


Llegó el viernes, terminé de comer y a la que me levantaba de hacer la siesta escuché un Metrakit, el sonido era inconfundible, era el Rafeta, como cada moto llevaba unas piezas distintas sonaba cada una de una forma particular y habíamos aprendido a distinguir quien llegaba por el sonido de la moto, los más finos de oído incluso eran capaces de decir es fulanito con la moto de pepito (por la manera de conducir). La que más difícil me resultaba de distinguir era mi propia moto, ya que siempre iba encima.

Esa tarde tocaba hacer algo especial, nos íbamos a Castellón a los recreativos Zipi-Zape, en aquella época aún existían pero no tardaron mucho en convertirse en cibers. Allí se reunía mazo peña, se llenaba ce macarras con Variants trucás y los más fuertes iban a pegarle a la máquina de los puñetazos, a ver quién hacía la puntuación máxima.

Con mucha idea nos habíamos llevado algo de material pero todavía no habíamos vendido nada, con tanto macarra había que cuidarse que eso era la capi y no conocíamos a nadie.
El motivo de nuestra visita a aquellos lares era que allí se ponía la prima del Rafeta con sus amigas, ni que decir cabe que estaban de muy buen ver y habíamos ido para ver lo que caía porque el Rafeta ya llevaba un par de semanas sin chica y había que subirle la moral, yo no sabía nada de Laura a ciencia cierta pero escuché que se había ido a Alicante a vivir con su padre.
Después de echarnos un par de filters y otro de futbolines nos preguntó un jambo sobre la moto del Rafeta, si era suya, qué piezas llevaba y nos contó que tenía una drac con motor de 80, nos dijo si íbamos a probarlas pero entonces el Rafeta vio aparecer a su prima y lo dejamos para otro día.
23. Las amigas y la prima

Tenían todas entre 15 y 17 años y vestían medio pijillas aunque eso no quería decir nada ya que al parecer conocían a todos los bakalas y pelo-ceniceros de la zona. Nos fuimos a un parque cercano con la prima (Cristina) y 3 amigas más (Silvia, Sandra y Ana) a hacernos un leño.
Estuvimos de muy buen rollo y conecté con Silvia, así que quedé para irme al centro comercial al día siguiente con ella. El Rafeta pues también hizo sus planes, entre otras cosas al día siguiente se la echaría con el de la Drac. Nos volvimos a cenar y esa noche teníamos faena.
Después de cenar nos fuimos zumbando a por la planta, cabe decir que esa noche saqué mi moto y los dos llevábamos un par de macutos, unas tijeras de podar y una bandeja de pollo que cogimos en Mercadona para camelarnos al perro.
Cuando ya estábamos cerca apagamos las motos y las llevamos andando hasta la caseta, las dejamos apoyadas en el muro y encaradas a una cuesta abajo, con la primera puesta, preparados para salir rápidamente arrancando a empujón.
El Rafeta le dio un trozo de pollo al perro por la verja para que no ladrara, me aupó y salté. No se veían luces y estaba todo tranquilo, me pasó las tijeras, corté la planta por bajo y se la lancé al Rafeta.
Había 3 macetas con 3 plantas pequeñas, el Rafeta sequía camelándose al chucho, le acariciaba y le iba dando la bandeja nos faltó un somnífero para metérselo en el pollo pero por suerte no fue necesario. Coloqué las 3 macetas en el borde del muro y le pasé las tijeras al Rafeta que troceó la planta grande y cogió las 3 pequeñas.
Estaban todas cogolladas y tal vez les faltaba madurar un poco, pero ya se sabe “más vale verde pal ladrón que madura pal agricultor”. Los macutos eran grandes y estaban a reventar y todavía quedaba meter dos plantas más.
Estuvimos a punto de llevárnoslas en la mano pero decidimos dejarlas escondidas por los alrededores y volver al día siguiente. Nos tiramos por la cuesta abajo con las motos pagadas y sin luces y a una distancia prudencial; embrague, primera, soltar embrague de golpe a la vez que das un pequeño salto sobre el asiento y gas.

Se escuchó el precioso sonido de las dos motos arrancando, por fin los faros de estas nos daban algo de luz y desaparecimos del lugar rápidamente y con mucha precaución.
kalsurfer03
ForoCoches: Miembro
#21
tocho, y encima inventada....no lo leo
chimi
ForoCoches: Miembro
#22

A la espera de más
ahs_loko
ForoCoches: Miembro
#23
Huella, me lo leo después
Focussero
*AutoBan Spam/Flood/Troll*
#24
muy buena sigue asi

p.d: Que recuerdos los piques en chicharras to trucass
tazoo
Miembro... Y que miembro!
#25
Que recuerdos me traen estas historias...
Pillo sitio! !
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#26
24. De compras


Llegué la Salera (el centro comercial) a la hora y el punto donde habíamos quedado y tras 5 minutos mirando para todos los lados llegó ella, se acercó me dio dos besos y nos fuimos pal Berska que se quería mirar alguna pijada.

Se probó un top rosa (un cilindro no, una camiseta) y joder como le quedaba, era rubia con ojos verdes, culete bonico, tripita plana y 2 buenas razones para no perderla de vista ni un segundo, además era solo un 3 o 4 de dedos más baja que yo.

- ¿Qué tal me queda?
- Bien…
- ¿Sí? ¿Seguro? ¿No se me marcan mucho las tetas?
- Yo te lo veo bien
-
- No sé, no me termina, vamos a ver unos zapatos.
¡Zapatos no, por favor! Pensé, pero que remedio, estuvimos un rato y joder que no se decidía, empezaba a aburrirme, pero por suerte la conversación con ella iba por buen camino y tonteábamos que si un empujoncito que si un abrazo…

- ¿Y tú no te miras nada?
- Pues si a todas las tiendas que vamos son de chica, lo veo difícil
- Va vamos a verte algo, ¿El Pull te parece bien?
- Mismo – entramos al Pull y me empecé a mirar ropa
- ¿Qué te parecen estos pantalones? – Le pregunté
- No me gustan , los veo de abuelo
- ¿Y estos?
- Tampoco, son muy de mascachapas
- Tsss, ¿a todo le tienes que poner pegas? Vamos a hacer una cosa, yo te elijo un par de modelitos y tú me los eliges a mí, ¿nos vemos en los probadores en 5 minutos?
- Vale pero dime tu talla ¡y no pienses que nos lo vamos a probar juntos!
Ya me estaba poniendo cachondo perdió, le busqué una faldita corta plisada de las que estaban de moda de color negro, otra igual pero blanca, unos pantalones de campana de marcar culo y unos vaqueros muy cortos de un palmo de largo, que parecían un cinturón de putón, para arriba un top negro (tampoco estoy hablando de cilindros) pero de una talla menos, y una camiseta de esas de enseñar ombligo que además llevaba escote, cogí algo más para hacer la gamba, una gorrica para el menda y un par de gafas de sol.
- Por fin, más te vale que me guste porque odio esperar – le dije en cuanto llegó
- Te va a encantar, ahora veremos qué me has traído
- Vamos – Pasamos y nos cogimos un probador del final que hacía esquina y quedaba medio aislado
- Venga yo primero – me cogió “su” ropa y se metió
ahs_loko
ForoCoches: Miembro
#27
Sigue!
Galicia_64
ForoCoches: Miembro
#28
La pelicula para cuando?
chicho88
ForoCoches: Miembro
#29
espero a que salga el libro
miguelvlc90
ForoCoches: Miembro
#30
25. Los probadores

Salió con los pantalones de campana, la camiseta esa que enseñaba el ombligo y una sonrisita picarona alegrándole la cara, menudo subidón me pegó
- ¿Te gusta? – me pregunto entre risas tontas
- No está mal – y le guiñé un ojo – venga date la vuelta a ver qué tal por detrás
- Jaja, seguro que lo has cogido para mirarme el culo – y se dio una vuelta muy rápida – Venga ahora tú, pruébate esto
Se me puso en frente, sonriéndome y estiró el brazo rozándome con las tetas en el pecho para coger un pantalón vaquero y una camiseta de tirantes, me cogió por la cintura con la otra mano y con su boca muy cerca de la mía, me dijo suavemente “venga pruébatelo” y con todo noté como algo en mi entrepierna hacía ademán de levantarse, como un cosquilleo por algún movimiento de sangre.
Me probé la ropa y salí, cogí los dos pares de gafas y le puse unas a ella y las otras a mí, me volvió a coger de la cintura y me dijo al oído, “tengo buen gusto ¿eh?” Sentía su aliento en la oreja y como me rozaba con los labios y ahora sí que se me empalmó. Me separé y le di la falda blanca con el top negro, cuando entró dentro aproveché para poner en su sitio el bicho y…
Toc Toc
- ¿Puedo pasar? – Le pregunté
- Venga
Entré y ya estaba cambiada vaya piernecitas se gastaba y encima el moreno que le quedaba del verano resaltaba con el blanco de la falda… y joder, el top ese de una talla menos le marcaba cosa mala.
- Creo que te has equivocado y me has cogido una talla menos – me dijo riéndose a sabiendas de que se le marcaba todo
- Yo creo que es tu talla

Dicho esto le ajusté un poco la camiseta, una excusa para tocarla, me agarró y con la tontería sentía que mi cuerpo se despegaba de donde estaba y se movía atraído hacia ese cuerpazo, esa boquita, esos labios, esos ojazos, me deje llevar.

Cada vez me acercaba más a ella, me pasó la mano por detrás de la cabeza y tocándome el pelo nos fundimos en un beso y situé mi mano derecha en su culo mientras con la izquierda iba subiendo por su costado lentamente, por encima del top, acariciándole poco a poco y llegando a una protuberancia sobre la que pasé el pulgar desde abajo, rozando la forma redondeada de aquél precioso globo con el resto de dedos, por el lado, para seguir subiendo sin entretenerme demasiado en ese punto ya que muchas veces resultaba crítico.

Continué para arriba y le pasé la mano por el cuello acariciándole la cabeza por detrás y terminar bajando por su pelo y jugueteando con sus puntas en la mano, todo ello sin dejar de besarnos con los ojos cerrados y la lengua sin parar de dar vueltas y terminar con mis dos manos en su apretado culo.

Nos despegamos un segundo y nos reímos “Vaya golfa estás echa”, “Calla, tonto” y me volvió a comer la boca, se puso a hacerme un chupetón y yo hice lo mismo, iba a dar horror como me estaba dejando el cuello, pero me daba igual.

Empecé a tocarle las tetas, que gozada, con la mano a modo de cuenco me caté del buen tamaño que tenían, con el sujetador aún puesto coloqué la palma de mi mano por la parte de abajo y las balancee con unos golpecitos, se movían como si fuera un flan y me estaba quedando hipnotizado viéndolas.

La chica me metió la mano por debajo de la camiseta y me la empezó a subir mientras me sobaba el pecho o pasaba su mano por mis abdominales y con la otra mano me tocaba el culo.

Le apreté sus tetas desde los lados y menudo canalillo le salía, encima estaban a punto de salirse del sujetador, tenía el miembro como una barra de acero…

Me quitó la camiseta y le pasé una mano por debajo de la falda (por detrás) le toqué el culo y rápidamente me di cuenta de que llevaba tanga, la idea de estar a un fino de hilo de aquel tesorito me ponía aún más burro de lo que ya estaba.


Silvia muy complaciente no dejaba de besarme en todas partes y empezó a hacerme otro chupetón por el pecho, le quité la camiseta y se quedó en sujetador, me senté en el taburete del probador y ella sobre mis piernas, no se le iba la sonrisa y me miraba con una cara de golfa alucinante.

Le quité el sujetador y saltaron al aire esos pechotes que debían ser el sueño de medio Castellón, después de ver que mis manos se quedaban cortas para abarcarlas enteras, por poco, pero no llegaban, empecé a comérselas y me empezó a tocar el rabo…

Le metí mi mano izquierda por debajo de la falda, esta vez por delante, y comprobé lo húmedo que estaba, mientras se me dibujaba una sonrisa de oreja a oreja en la cara, empezamos a decirnos guarradas al oído y seguimos con los menesteres…

Se la metí a pelo ahí mismo y antes de que pasaran 5 minutos vino una dependienta a tocar a la puerta, si no salíamos llamaba a seguridad… Salimos, nos fuimos corriendo a los baños del centro comercial haciendo parada para pillar condones y terminamos la faena.

Al despedirnos, como siempre, conservaba su risa tan agradable y esa miradita de “te voy a comer” pegó un salto y se me quedó abrazada, nos dimos un par de besos y me quedé con el detalle de que en el último, al soltarnos, me dio un piquito con los ojos cerrados, después los abrió y todavía me acuerdo de lo chulos que eran.
← A General