Algunas de las razones de por qué llegamos hasta aquí...
25-abr-2013 17:24
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Buenas, os presento un pequeño ladrillo, el cual pertenece al borrador de un libro (personal) en el que divago sobre la educación que hemos recibido, sobre la religión, sobre nuestra forma de comportarnos, sobre el capitalismo... OJO!!! Está escrito en plan totalmente irónico, aunque mi intención esconde, (no sé si lo consigo) una idea más profunda. La de que nos han estado engañado como a chinos. En esta historia "absurda" trato de reflexionar sobre la estupidez humana, sobre como la fe nos hace creer cualquier cuento. Este capítulo es un cuento, con crítica hacia la Iglesia y los políticos que nos gobiernan. Una crítica hacia la pasividad que mostramos ante casi todo. El hecho de que estemos como estamos se debe quizás a lo que explico en el desarrollo de este capítulo, o eso pretendo. Si alguien se anima a leerlo y a dar su sincera opinión se lo agradezco. He editado este hilo a ver si alguien entra un poco más a fondo en la cuestión. Por favor, no me vengáis ahora con que no sé que libro es la ostia y no sé que más. Yo no soy escritor ni pretendo serlo, simplemente escribo por placer y para reflexionar. Creo humildemente, que a nadie le puede venir mal perder 15 minutos en leerlo y reflexionar acerco de la historia que cuento. La primera persona de la narración pertenece a un observador de una especie superior a la humana, la cual nos han descubierto desde hace más de 2.000 años. Para estudiarnos adoptan la forma humana, para pasar desapercibidos, el primer experimento ha sido Jesucristo, el último Gurb, el protagonista de una obra de Eduardo Mendoza. He elegido escribir en clave de humor, ya que para hablar de estos temas tan serios me pareció apropiado, sino mejor nos echamos a llorar. VENGA, ÁNIMO, A VER SI ALGUIEN SE ATREVE. 9.- PROYECTO 23 A decir verdad, el escándalo de Jesucristo, allá en la Tierra, hace unos dos mil años, no nos vino del todo mal. Con tamaña imprudencia por nuestra parte, en la novel tentativa por conocer mejor a la especie humana, cerca estuvimos de revelarles el secreto mejor guardado y execrablemente encontrado de nuestra civilización. Tal confidencia no podía ser ofrecida ante los ojos de unos seres obsesionados con la muerte, los cuales, con una demora de varios siglos, nos siguen en la senda del tiempo describiendo análogos derroteros. Little lies, Fletwood Mac No nos vino del todo mal, todo lo contrario, lejos de hacerles ver la realidad, a pesar de que nuestro enviado humanizado se fue de la lengua más de la cuenta, desde la aparición del mismo, bautizado en honores con el nombre de Jesucristo, los humanos empezaron a proclamar con júbilo que aquel individuo de hirsuta barba, desaliñado, notable don de gentes y bien parecido (a pesar de lo que diga Sánchez Dragó), debía de ser el tan esperado hijo de Dios, el que les habría de salvar después de la muerte. ¡Qué manera de complicarlo todo! ¿Para qué le contaría semejantes monsergas a esos pobres hombres, con lo discreta que era su vida en la carpintería? A partir de ahí, Jesucristo empezaría a enmarañar su día a día de forma más que notoria... Lejos de aprender, cual humano convertido siguió haciendo de las suyas, como el día en que transformó el agua en vino o mismamente con el milagro del pan y los peces, que en realidad, tuvo más que ver con un golpe de suerte que otra cosa. Lo negativo de dichas anécdotas residió en que estas se vieron magnificadas hasta la exageración por un pueblo ávido de alegrías y cierta dosis de cotilleo morboso, cualidad esta que se mantiene vigente aún hoy en día en el más allá, en la remota Tierra. Jesucristo, a las buenas de Dios, viéndose líder de un grupo de gente que poco a poco iba en aumento, se sintió más Dios si cabe. Lo malo de esto, porque no hay bien que por mal no venga, radicó en que el número de sus enemigos fue“in crescendo” de forma más o menos equivalente al número de sus amigos. Estos últimos nunca habían visto nada semejante, ni a un hombre platicando de forma tan seductora, por lo que la masa de neófitos creció como la espuma rápidamente, eso sí, entre los doce no logró colar ni a una sola mujer. Con respecto a los apóstoles, lo único que no pudieron comprender, (aparte de todo lo que aquel Mesías de hirsuta barba y buen parecido les había contado hasta ahora), fue el hecho de que su tan aclamado Dios procediera de una familia marcadamente humilde. Nunca se hubieran imaginado tener como Rey a alguien tan campechano... Pero llegados hasta aquí, no era el momento de entrar en demasiadas conjeturas. Aquel hombre había hecho méritos para merecerse al menos una oportunidad a pesar de no habérsele visto afeitado más que de niño. Que además procediera de una estirpe humilde les llenaba de orgullo y satisfacción. Por tanto, de los treinta en adelante, un séquito de doce discípulos, aduladores hiperbólicos, empezó a seguirle por doquier, aunque no precisamente por su capacidad de oratoria, sino más bien porque pescaba mejor que nadie y el hambre en la Tierra ya acuciaba en aquellos tiempos, posiblemente más que ahora. Pero Jesucristo, otra vez, acusando las debilidades del ser humano en que se había convertido, hijo de la alabanza, tropezó de nuevo con la misma piedra, y hablando de piedras, no reparó en el refrán tan acertado que te avisa que del mejor amigo recibes la mayor pedrada, y refrán que avisa, no es traidor, quede dicho. Y como venía explicando, el Losada de turno, la arrogancia personificada, hizo de las suyas, en esto tampoco ha cambiado nada la humanidad en dos milenios. Con estas premisas, Jesucristo acabó crucificado por agitar a las masas contra el poder, así es como se ha escrito y se sigue escribiendo la historia. Sin embargo, dicen las malas lenguas, que no por malas menos ciertas, que la enemistad entre Jesús y Judas provino desde una noche en que fueron a faenar ellos dos juntos. Después de pescar, Jesucristo, valiéndose de la condición de líder y de la ventaja otorgada del que parte y reparte comenzó con el habitual reparto procediendo de la siguiente manera: “anguila pa´ti, anguila pa´mí, pa´mí anguila, anguila pa´ti, anguila pa´mí, pa´mí anguila...” y así sucesivamente aprovechando que el tal Judas era un poco lelo y que Jesús también le tenía un poco de manía, seamos justos, ya que “El Iscariote” era de la calaña de esos que tiran la piedra y esconden la mano, peor que Trillo y Aznar juntos... ¡qué era un cabrón vamos! Judas ya había notado algo raro al ver que su cesta no se llenaba en igual medida que la de Jesús, pero su candidez le hizo presagiar que se trataría de un nuevo milagro, por lo que evitó reclamar nada durante aquella partición junto a la orilla, a parte de temer quedar mal delante del Señor, al que admiraba envidiosamente. Cabizbajo, su mente se perdió recordando las extraordinarias citas y parábolas que había escuchado de la boca del Maestro, las cuales le habían endulzado las orejas hasta embotárselas, pero aún así, en su interior, un regusto amargo le hacía estremecer el cuerpo mientras una voz iracunda le imploraba una y otra vez: “desconfía, desconfía...” Los recuerdos le habían llevado hasta aquélla frase que una vez el Señor les había recitado: “Bienaventurados los que creen sin haber visto...” frase que tristemente repetiría Jesús después de ser sentenciado en la cruz. Por un instante, en un desaire de valentía, estuvo a punto de espetarle con arrogancia al Señor si también serían “Bienaventurados los que no creían a pesar de haber visto”, pero finalmente consideró que aparte de falso y un poco lelo, tonto, lo que se suele decir tonto, no lo era. Entonces, en un ejercicio de pragmatismo, decidió dar la callada por respuesta. Al llegar a casa con el amanecer, su mujer le regañó al ver lo poco que había pescado en toda la noche, y de guinda le dejó caer un-¿“tú no andarás por ahí de juerga con otras, verdad”? - Judas, cabizbajo una vez más, agotado y doblemente humillado se fue acostar como si aquello no fuese consigo. Hay días en que uno se levanta con el pie derecho...y se acuesta con el izquierdo. Eso era lo que le estaba ocurriendo, y con este último pensamiento buscó tranquilidad y sosiego encima de un sucio jergón, viendo entrar la luz del nuevo día antes de quedarse dormido. Al día siguiente, aunque realmente era el mismo día, ya recuperado físicamente, sangraba ira por todos los poros prometiéndose asimismo que algún día se vengaría. El resarcimiento llegaría más pronto que tarde puesto que... Semanas después de aquel episodio, el engaño quedó a merced de las viperinas lenguas cuando por enésima vez, nuestro amigo Jesús se fue de la misma ante los efectos de una monumental cogorza, las cuales ya empezaban a ser rutinarias como fruto secundario de ser capaz de transformar el agua en vino con sedienta destreza. Desde que Judas obtuvo pruebas clarividentes de la estafa, a partir de entonces sonreía cual fariseo delante de Jesús y los demás discípulos, como si en realidad le hubiese importado un bledo aquella humillación, aunque a los ojos de quienes con él se topaban, se veía a leguas que para sus adentros estaba planificando la venganza del siglo, venganza que esta vez sí, sería narrada por San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan de forma más o menos acorde a la realidad de los hechos, aunque, puestos a ser puntillosos, se deba indicar que dichos tratamientos vengan de más. Estos matices que se acaban de relatar no aparecen en ninguno de los cuatro evangelios canónicos al no pasar el filtro de Irineo de Lyon, quien consideró que tales detalles escabrosos era mejor ocultarlos bajo la categoría de evangelios apócrifos debido a la agudizada sensación de vergüenza ajena que le producía el conocimiento de dichos pasajes, ante los cuales se impedía mostrarse de forma estoica. Además, pensando en el ¿qué dirán?, esos bochornosos fragmentos provocarían, a buen seguro, el rechazo de los fieles y les espantarían como Hacienda al contribuyente. No queda fino desde luego, y esto lo ve cualquiera, vender la llegada de un Mesías todopoderoso y creador del mundo, ahí es nada, y luego tener que explicar que a veces, en sus ratos libres se cogía borracheras del quince y que este se dedicaba a ningunear a uno de sus discípulos a la hora de repartir el pescado, por más que este se lo mereciera. Estas nimiedades son más propias de conductas humanas barriobajeras o bien de quienes han alcanzado determinado poder, cuya inteligencia acostumbra ser más corta que las piernas de una braga, pero desde luego son indignas del Salvador de la humanidad y aún digo más, son indignas del Salvador de la humanidad. El Salvador del mundo, de igual modo que quienes nos gobiernan, han de predicar con el ejem...ejem...perdón, con el ejemplo. Quienes lean dicho testimonio sobre los hechos dudarán de su veracidad, no es de extrañar. Hasta yo mismo me estoy desc____ando ahora mismo... ¡pero continuemos! No les extrañe tampoco que si en los periódicos de hoy en día a veces los columnistas tiran para casa, ¿qué se puede esperar de quienes escribieron los evangelios hace dos mil años, cuando tan solo una minoría de la sociedad sabía leer y escribir, cuando la humanidad poseía un elevadísimo grado de sugestión y misticismo? Muchos no me darán la razón, tampoco se la pediría, aunque anduviese apurado. Y viendo como va el país y el mundo, lo que resulta patente y diáfano, es que los fanatismos del ser humano muchas veces solo les permiten ver lo que este quiere ver. ¿Qué necesidad habrá de clasificar todo en izquierdas o derechas? Cuando se sale a cenar a lo largo de toda una vida, ¿se va únicamente a un par de restaurantes? La pregunta que se debería hacer todo buen periodista que se precie de autoproclamarse así es la siguiente: ¿Dónde está la mierda que me tiro? Sin embargo, un amplio sector del periodismo tiene como función única y primordial lavarle los trapos sucios a quienes les dan de comer, dejando en un segundo o tercer plano la principal virtud que cualquier periodista debería poseer: “ser veraz”. Porque para cuentos esto que os cuento... Cuando recuperamos a nuestro enviado de aquel cuerpo moribundo respiramos al fin aliviados, ya que la misión empezaba a cobrar claros tintes surrealistas, máxime cuando Jesucristo les había prometido que un día habría de volver a la Tierra. Este tío nos está dejando con el culo al aire, sentenciamos. Al cobrar de nuevo la conciencia de su ser, y con ella todos los recuerdos de su experiencia en la Tierra, tratamos de analizar los errores cometidos en el Proyecto 1, en el proceso de humanización, ya que a juzgar por los hechos acontecidos y por la memoria almacenada, debidamente guardada para su estudio, quedó patente que en dicho proceso, el ser humano resultante, en una etapa de su vida comenzó a exteriorizar claros síntomas de que dentro de su organismo se hallaba recóndito un ser de otro planeta. No hay más que remitirse a los hechos consumados en la Tierra, y aquí se citan solo algunos de los más jocosos, que lo de Lázaro, ya por si solo, daría para escribir un libro... En la memoria también quedaron almacenados datos variopintos como la inusual apetencia por digerir ingentes proporciones de betarraga, pero averiguar el por qué de este vicio no nos atañe ahora. Como señalamos anteriormente, nuestra civilización está volcada en el estudio de los humanos para comprobar si así, mediante un sistema de viajes turísticos consistentes en vivir como seres humanos, podemos escapar durante la estancia del hallazgo que ha cambiado radicalmente nuestra forma de entender la vida... Por eso, como se hizo referencia al inicio de este capítulo, las consecuencias de nuestras imprudencias no nos vinieron del todo mal. El ser humano, al menos en la región en que se movió el Proyecto 1, no era de las más avanzadas que digamos y eso fue nuestra salvación, no la que ellos presuponían. Quienes se quedaron embelesados por el pico de oro de Proyecto 1, entendieron de aquéllas parábolas y supuestos milagros lo que les vino en gana. Con el tiempo, el mecanismo del boca a boca se encargaría de hacer el resto. Sobre lo que se cuenta hoy en día acerca de los hechos y vida de Jesús, cabe destacar que todo es cierto, menos lo que es falso. Es imposible ser más claro y ambiguo a la vez. Jamás llegaron a suponer ni desconfiaron de aquel hombre que les hablaba seductoramente como no habían visto antes a nadie por igual. Jamás cayeron en la cuenta de que todo aquello era un simple espejismo, y que en realidad se trataba de un ser perteneciente a una especie extra-terrestre más avanzada que la humana, cuyo origen nada tenía que ver con el esperado Mesías. ¿Qué iban a sospechar? Si la mayoría apenas entendían el concepto“extramuros”. Si carecían de la más remota idea asociada al darvinismo. Y es que en estas circunstancias, hasta la estéril Luna se convierte en una Diosa cuando una persona se mimetiza en un ñu. Sin embargo, y como nunca es bueno generalizar, Proyecto 1, o si se prefiere Jesucristo, abandonó la Tierra siendo un ejemplo para la sociedad humana, sembrando paz, amor y justicia, fomentando por encima de todo el perdón al prójimo y el desinterés por lo material. Erigiéndose embajador de la igualdad entre clases sociales, entre los hombres y las mujeres. Poniendo de moda la barba hirsuta y el look desaliñado. Ríanse de Beckam. Todas las ideas que él había aportado eran sin lugar a dudas extraordinarias, de otro planeta sugerían algunos como si de Julio Anguita hablaran. Jesucristo enseñó a sus discípulos y demás con el mismo gesto de bondad y sabiduría que una madre regala a sus hijos, siempre mostrando un carácter filántropo. Las parábolas de Jesús pretendían educar al hostigado pueblo sin ánimo de ofender a nadie, llevando como arma la verdad por delante. Ahora, que el pueblo entendiera su mensaje ya era harina de otro costal. Si Jesucristo y Michael Crichton fueran coetáneos, el primero hubiera entendido que quien habla sin molestar a nadie es porque en realidad no ha dicho nada, no era desde luego su caso ni lo que él pretendía, por mucho que sus formas fuesen más que correctas, superando con creces el perfil de Guardiola. Por su parte, el segundo hubiese comprendido que su expresión no era del todo cierta, porque, a juzgar por los hechos, Jesucristo no diría nada, pero molestar, vaya si molestó, más le valiera estar callado. En sus defectos de forma, nuestro Proyecto 1 se mostró ante la humanidad tal cual somos en nuestra civilización, y eso, en el cuerpo de Jesucristo significaba que “uno es dueño de sus palabras y esclavo de su silencio” aunque en la Tierra, a menudo, dicha expresión se utilice de forma sustancialmente opuesta. Nadie como él aportó tanta luz a una humanidad que caminaba hacia la carencia total de humanidad, valga la redundancia. Su filosofía de convivencia repelía rotundamente el sistema imperante en aquellos tiempos, mucho más burdo, donde la forma de resolver los conflictos, iba ligada casi siempre con la expugnación. Y cuando parecía que ya se habían quemado todas las naves, de las cenizas de aquel buen tipo empezaron a prender tenues rescoldos que poco a poco y sin descanso fueron formando un gran incendio, convirtiéndose sin haberlo pretendido, en el ser más importante de la historia de la Humanidad. Jesucristo, a día de hoy, sigue siendo el ser humano que más elogios y premios lleva acumulados a título póstumo. ¡Qué injusta es la vida!, ¡qué efímero y enrevesado es el éxito! A partir de aquel entonces decenas de personas empezaron a predicar, cada uno a su manera, la vida y muerte de Jesucristo, que ahora, de fallecido y supuestamente resucitado había alcanzado cotas mucho más elevadas. Igualmente les sucede a los humanos más terrenales y ordinarios. Y desde este atalaya de engreimiento por proclamar a los cuatro vientos que su Dios era el único y verdadero se sumergieron en una amalgama de conflictos sociales, políticos e incluso bélicos que nunca hubieran merecido la pena. Una vez más, la lucha encarnizada entre el dogmatismo y el nihilismo había salido a la calle con todas sus consecuencias, ambas exclamando que sus razones fuesen tomadas por verdades inconcusas. Irónico y espeluznante cuando menos. La esperanza pronto se tornó en escoria para la humanidad y de la luz emanada de Jesucristo apenas sobrevivieron sus sombras. A grandes rasgos, nuestra incursión en la Tierra con la presencia de un único individuo, ¡al loro!, les ha hecho retroceder en campos como la ciencia y la filosofía, donde los griegos junto a los egipcios se erigían como adalides de ambas disciplinas. En su lugar, lejos de nuestra intención, los hemos sumergido en un caos cenagoso del que todavía no se han recuperado íntegramente. Hasta los filósofos llegaron a casarse y un filósofo casado es, por decirlo claramente, una figura ridícula. Siglos más tarde, con la aparición de otras religiones, de los partidos políticos, de los medios de comunicación y sobre todo de un deporte llamado fútbol, la humanidad iría enriqueciendo la variedad de sus drogas y sus consiguientes locuras, las cuales casi siempre se tradujeron en guerras y más guerras, cubriendo la faz de la tierra de estúpidos vencedores y rencorosos vencidos. Con estas premisas, ante tal desbarajuste, nuestro proyecto seguía teniendo sentido. Sin embargo, en los últimos dos siglos, quizás algo menos, hemos percibido de forma evidente que el rollo este de las religiones ya empieza a mosquear de buen grado a un sector de la población, cuyo número de integrantes, a medida que transcurren los años se perfila al alza. A pesar de todo, una vez más, nuestro proyecto ha quedado a buen recaudo. Sin mediar esta vez en su capacidad de autogestión, les hemos dejado libres para que su gestión dependa de sí mismos, muchas veces con grandes dosis de sugestión. Ahora que el ser humano se empezó a despojar de los fatuos Dioses místicos ha caído en otros vicios aún peores, entre los que se destaca: la obsesión por la forma de vida basada en el capitalismo sin control. Sistema que hace afortunado a unos pocos y desdichado a la mayoría, sistema que premia al que vende, no al más trabajador o al que reúne más méritos generando a su vez una sociedad de clases móviles en relación con el éxito o el fracaso en el mercado de consumo. We are we now?-David Bowie Los humanos de occidente insinúan que han de tener sus cabezas ocupadas con los complejos juegos de la maquinaria capitalista, juegos innecesarios o quizás no para en cierta forma, encontrarle un sentido digno y atractivo a su propia existencia.- Estamos aquí para crecer, estudiar, salir de fiesta, encontrar pareja, endeudarse, pelearse muchos años con nuestros semejantes y finalmente morirnos. Quizás no sea un buen plan, pero sin duda supone un cómodo pretexto en la huída hacia delante, en el tortuoso camino de nuestra existencia, que nos evita pensar en el carácter abstracto de la misma y que tanto nos agobia. Entender por qué estamos aquí y a dónde iremos cuando la muerte nos aceche es preferible dejarlo en manos de la religión, la cual, a pesar de las pobres respuestas que nos aporta, sirve al menos para paliar los dilemas surgidos a través de la autorreflexión. Alcanzado semejante estado de frustración, es preferible aferrarse al “que sea lo que Dios quiera” .- Este es el guión de la película que baña las vidas, y anega el sentido común de buena parte de los humanos occidentales y que supone una de las mil y una formas de poner algo de sentido al suceso tan inexplicable como irreversible de la existencia, para el que no encuentran una explicación satisfactoria. Abonados a la fe religiosa que viene a significar no querer saber nada, el ser humano se siente aliviado encontrando en ella una dosis elevada de esperanza, sin caer en la cuenta de que esta es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. Por otro lado, si conocer la realidad de todo supone no encontrarle sentido a nada, ¿se hace necesario entonces, vivir en una mentira? Ya finalmente, en los últimos años empezamos a percibir que el ser humano ha conseguido perfeccionar sobremanera los medios de comunicación que no por ello la comunicación en sí misma. De forma análoga, la ciencia ha conseguido poner antes a un hombre en la Luna que un trozo de pan en la boca de quien lo necesite. Aún así, al igual que Judas, tontos no son por mucho que se dejen engañar. Después de los importantes adelantos en ciencia y comunicación que han experimentado, el invento que les hará dar el salto definitivo hacia la excelencia como especie ha de ser el del control de las emociones. Este se presume como el más difícil y arduo de todos, el que les ha de llevar más tiempo, el que les hará despojarse al fin de los primitivos instintos animales y adquirir la condición de humanos en el sentido más amplio de la palabra. La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era un niño. Sumergidos en el sin sentido de un materialismo exacerbado que tampoco les otorga la felicidad, todo lo contrario, les hace sentirse desdichados, muchos se han visto atrapados en su propia trampa, ahora entienden que a menudo no son poseedores de cosas, sino que son estos objetos inanimados quienes les poseen, lo que origina escenas esperpénticas desde luego. El capitalismo tampoco les ha demostrado ser el sistema ideal, posiblemente porque han hecho un mal uso del mismo al no establecer los debidos límites al mismo, cuyos daños colaterales arrastran consigo aquello del que todo en exceso daña. Quizás porque este sistema no ha sido adaptado a las necesidades que marcan los tiempos y las sociedades en continua evolución quedándose obsoleto como la Constitución española y su Monarquía. Hay quien dice que esta última se justifica por el mero hecho de ser un símbolo de España. La tortilla de patatas también lo es y les sale más económica. Tan fácil es engañarse a si mismo, sin darse cuenta, como difícil engañar a los demás. Hoy en día, una Constitución inamovible y una Monarquía como la española suponen una fisura perpetrada contra la lógica. Cada vez y con mayor ímpetu crece el sentimiento de que algo hay que hacer ya para despojarse de una vez por todas de las tremendas injusticias que existen entre los seres humanos y que las rutinas del lenguaje político disfrazan. No se puede permitir que como fruto de un sistema injusto, unos pocos vivan como Dios mientras una inmensa mayoría lo hagan como Dios les trajo al mundo. El hombre de occidente se muestra a menudo jubiloso de cintura hacia abajo mucho después de los sesenta y jubilados de cintura hacia arriba bastante antes de dicha edad. Un retazo de añoranza fruto del tedio y el cansancio les evoca y les invoca a recuperar de nuevo la filosofía, tan necesaria como el comer para poder vivir en paz consigo mismo. Por otro lado, la aristocracia, la troika y todos los demás grupos de poder observan con recelo que el pueblo adormecido empieza a mostrar signos clarividentes de querer despertarse. Desde la prepotencia que otorga el estar situado en la cúspide, quienes ostentan el mando y el yugo roñoso de la jactancia siembran miedo a raudales entre las clases obreras, las cuales se sienten aplastadas por el sistema. Razón no les falta a quienes con tristeza afirman que en vez de ir a trabajar van a prostituirse. En lo que atañe a la naturaleza del ser humano, son cada vez más quienes rechazan que el alma sea algo inmaterial o divino afirmando que la razón de la misma se encuentra en el interior de sus cabezas, lo que causa cierto desasosiego. Es posible que dentro de unas décadas, la filosofía vuelva a postularse en la primera escala de doctrinas de la humanidad y que la comunicación por fin se haga realidad, más allá de los Whatsapp, ahora que medios no les faltan, visto que vivir de otra forma, sumergido en las mentiras de lo artificial y superficial para no mirar cara a cara a los ojos de la vida, les haga si cabe, ser más infelices aún. El hombre empieza a despojarse de la prepotencia de justificar lo desconocido con la existencia de Dios y a asumir la ignorancia de su propia condición. Si este movimiento se perpetua en el tiempo, dicho gesto de humildad les hará avanzar sobremanera. Finalmente, de nuestra segunda experiencia en la Tierra poco hay que contar, simplemente mencionar que, si Jesucristo consiguió poner a medio mundo patas arriba, la llegada de Gurb y compañía no tuvo apenas repercusión alguna, su estancia en la Tierra transcurrió sin penas ni gloria. Rodríguez Mendoza detalla en su libro los pormenores. Apenas varias llamadas al programa de un tal Iker Jiménez asegurando que habían visto una nave de grandes dimensiones con luces cerca de un polígono industrial. Pistas manifiestamente absurdas, rayando la necedad explicadas de esa forma. Con la coña, alguien echó aún más gasolina a tales testimonios, diciendo que lo más sorprendente no era la aparición de unas naves con luces en un polígono industrial, sino la presencia de unos seres más o menos parecidos a los hombres ofreciendo varios puestos de trabajo. El caso llegó a ser parodiado por el humorista José Mota, un humano claramente superior, cuyas rutilantes parodias le han convertido en adalid de su género y el humor como es sabido, preserva la reversibilidad del discurso. Finalmente y por si aún no había quedado claro, se archivó el caso concluyendo que se trataba, sin género de duda, de una nave industrial. Lo de las luces tuvo también una fácil explicación, ¿quién no se queda hasta las tantas en el curro? Aparte de lo de la nave, algunas noticias a golpe de exclusivas se hicieron eco en diversos programas del corazón donde se noticiaba la aparición de varios personajes famosos en distintos saraos, y aquí viene lo chungo del tema: “a la misma hora”. Dicha contradicción no acarreó graves consecuencias, ya que para empezar, debido al poco rigor de estos espacios, tardaron cerca de un mes en cerciorarse de lo que había sucedido. Todo esto tenía lugar durante una lucha encarnizada entre Antena 3 y Telecinco por afanarse las exclusivas y lo que aún era más importante, el porcentaje de share. Cuando en un momento milagroso, cierta distensión se apoderó del plató de televisión, aprovechando que todos los colaboradores engullían las pastas y magdalenas de forma sincronizada, Jorge Javier comprobó perplejo que varios famosos faranduleros habían estado en distintos lugares a la misma hora. Visto el percal, este se asustó tanto que creyó que había llegado ya el momento de meterse de nuevo en el armario. Compungido reflexionó consigo mismo: A ver si estos de la derecha van a tener razón y el ser maricón provoca en mí este tipo de efectos secundarios. Ingeriré vitriolo y acabaré con mi vida...” Aparte, pudo corroborar que en silencio, el ser humano vive, piensa y trabaja mucho mejor, aunque tales ventajas, en su curro, nunca le darían de comer. Gracias a Dios, y sobre todo a la Diosa de la facundia María Patiño, en la cual sí tenían fe, a grito de “a mi me consta...” llegaron a la simple conclusión de que habrían cometido algún error al anotar las fechas de los eventos filmados, ya que la posibilidad de que fuesen dobles quedaba descartada por pura lógica, allí estaba la reputada Obregón con sus conocimientos de biología para refutar tales discrepancias. Además, archivando las causas biológicas, el hecho de que ciertos personajes tuviesen dobles tampoco se sostenía ya que, ¿quién en su sano juicio querría parecerse a esos individuos, entre ellos Carmen de Mairena, Paco Porras y demás miembros de la Realeza? Con todos mis respetos... hacia Dña. Carmen y el Sr. Porras. Al menos, Gurb y compañía pudieron analizar y concluir que el ser humano debe de cuidar más el agua que bebe, sobre todo en las grandes ciudades como Barcelona, donde los resultados de los análisis moleculares han arrojado el siguiente resultado: “dos átomos de hidrógeno, uno de oxígeno y una cantidad considerable de caca”. Después de Jesucristo, Gurb y otros diecinueve proyectos en la rampa de salida, con el Proyecto 23 cobrando conciencia paulatinamente en el cuerpo de un humano, nos encontramos ante la posibilidad de investigar a ciencia cierta, y sin que estos se enteren, como se comportan esos seres, y de paso, llevarnos una experiencia inolvidable de vuelta a casa. A través de nuestras agencias de viajes, ya se ofrece la posibilidad de anotarse al turismo de aventuras a través de las modalidades: “Humano-encantador “y “Tierra para perderse”. Ambas nos ofrecen viajar al mundo de las sensaciones, de las alegrías y de las penas. Ambas nos invitan al mundo más contradictorio jamás imaginado. Ambas nos incitan, en definitiva, a conocer un poco mejor a la Humanidad, aunque tememos que, como el principio de incertidumbre de Heimserberg, cuanto más querramos entenderlos menos les conozcamos. Por lo que a nosotros respecta, es de vital importancia que el ser humano siga perdiendo el tiempo entre Messis y Cristianos, derechas e izquierdas y rubias o morenas. Que sigan viviendo como anacoretas. El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar. Que el ser humano no se quite el preservativo de la locura y se quede tal cual está con sus pensamientos inocuos y rutinarios para poder seguir adelante con nuestro proyecto. - Mamá, ¿por qué el gobierno no lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida? - Son sus costumbres y hay que respetarlas. |
25-abr-2013 17:35
#2
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No me le leído el Bati-cao (sin acritud). Pero comienzas mal si ya empiezas hablando de la Iglesia como responsable de que no se que historias modernas. |
25-abr-2013 19:29
#3
| Hombre, ponle un poco de imaginación y ganas al tema. Piensa en doble sentido de las cosas... |