TP- Almogávares, la Compañía Catalana [tocho]
27-nov-2008 20:58
#1
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Los grupos, e incluso ejércitos mercenarios, eran un fenómeno habitual en la Edad Media. En aquel tiempo, nacer plebeyo no era precisamente un don de la existencia: hambruna, tiranía de los señores y pestes hacían que muchos hombres optasen por ser guerreros a sueldo y así, aunque siempre cerca de la muerte, tener días y semanas de puro y desenfrenado disfrute. Los almogávares eran un grupo más de los tantos que se habían forjado durante la reconquista ibérica; eran originarios de los Pirineos orientales y estaban al servicio de la corona de Aragón. Seguramente fueron los árabes quienes les bautizaron, pues parece bastante probable que la palabra almogávar provenga del árabe al-mugawar. “el que hace correrías”. Y si se ganaron nombre propio fue porque ellos fueron siempre muy suyos. Como montañeses que eran, vestían zamarra de piel, calzas de cuero, una redecilla de hierro o cuero por gorro y abarcas como calzado. El fiero look se aliñaba con la parafernalia en la lucha, a costa de golpear las armas contra las piedras hasta ser envueltos en una nube de chipas y a costa de gritar como posesos, sobre todo, su célebre desperta ferro (“despierta hierro”). Y ahí que iban ellos, cual manada enfurecida, retorciendo el gesto de rabia incontenida, y a atacar. Solamente a atacar, porque entre sus guerreras sienes no cabía la idea de defenderse. Y así sus armas eran ligeras y efectivas: una azcona (lanza corta arrojadiza), varios dardos y el colirtrell (cuchillo recio y de buen filo). Lo suyo era por tanto el cuerpo a cuerpo, y no las fortificaciones. A ras de suelo se crecían. Por eso, se deslizaban debajo de los caballos enemigos, destripándolos, y entonces el bien uniformado enemigo, por lo general envuelto en pesadas armaduras, era presa fácil. Su estrategia básica era causar el pánico en las filas enemigas, y una vez desatado, aquello se convertía en una frenética carnicería. Había caballeros de a caballo y buen linaje entre sus filas también, que compartían su gusto por las tropelías. Los almogávares se sabían poco dotados para el mando y solían permitir la entrada a gente dotada para ello, pero con su mismo espíritu fiero. Aunque no por eso mismo renunciaban a su democracia castrense, de cuyas elecciones salían los almacadenes, que eran algo así como sargentos, y los adalides o capitanes, en contacto directo con los caballeros. Por muy lejana que fuese la contienda, llevaban consigo a sus mujeres, tan duras como ellos, y a sus hijos, que diríase que nacían ya siendo almogávares. Terminada la contienda aragonesa, Pedro el Grande de Aragón enseguida les encontró ocupación: Sicilia estaba siendo hostigada por los franceses de Carlos de Anjou, que en ese momento, marzo de 1282, sitiaba la ciudad de Messina. En una incursión nocturna, se colaron los 2000 integrantes de la Compañía dentro de las murallas, sorprendiendo a sus habitantes. A la mañana siguiente, estos mismos les vieron salir fuera con su habitual estruendo y potencia, y asestar tan duros golpes a los sitiadores que, al numeroso y bien pertrechado ejército galo, no le quedó otra opción que huir. La brillante hazaña se remató poco después con la destrucción, ya en el continente, del campamento franco de La Gatona. A la muerte de Pedro el Grande, la amenaza de desempleo llega otra vez: su hijo Jaime II renuncia a Sicilia y ordena a catalanes y aragoneses que la abandonen. Tras este contratiempo se ponen a las órdenes del tercer hijo de Pedro, don Fadrique, bajo cuyos designios continúan las correrías y batallas contra los franceses, siempre triunfales. Todo ello termina en el 1302, en que un nuevo pacto les deja sin destino: a Aragón no pueden volver por contravenir al rey y don Fadrique anda escaso de fondos para mantenerlos. Las bravas huestes hallaron en el caballero Roger de Flor la solución. Este hombre, de denso pasado del que huía y con quien habían tenido muy buena relación y entendimiento desde que lo conocieron, cerró buenas negociaciones con el emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, que precisaba ayuda urgente contra los turcos. De Messina zarparon las ocho naves que transportarían a Constantinopla a 4000 almogávares, 1500 hombres a caballo, 1000 tripulantes y las familias de todo aquel que quiso llevarla consigo. Superado el primer estupor de la corte bizantina ante tan antiestéticos guerreros, Andrónico cumplió lo pactado: les adelantó cuatro de las altas pagas acordadas y, con la pompa y el beato acostumbrados en la capital imperial, se celebraron el nombramiento de Roger de Flor como megaduque y su boda con la princesa María, de 16 años. Pronto sabrían los bizantinos como se las gastaban los contratados. Vivían entonces en la ciudad muchos genoveses, soldados y mercaderes, que le sacaban buen partido a la debilidad del imperio. Dos de ellos, refinadamente ataviados, como era su costumbre, cometieron el desliz de mofarse del aspecto de un solitario almogávar. Los hechos se enredan, los orgullosos mercenarios se ofenden gravemente y se lían a matar genoveses. Murieron 3000 antes de que Roger de Flor les conminó a parar. Andrónico instó al megaduque a que alejase cuanto antes a sus compañeros. En noviembre de 1302 cruzaorn el mar de Mármara y no tardaron en acabar con el mismo campamento turco que, tiempo atrás, el príncipe heredero Miguel no se había atrevido a atacar a pesar de encabezar un numeroso ejército. La noticia causó el resentimiento de este último y la alegría parcial de la población bizantina. Los victoriosos combatientes eran demasiado salvajes según la corte, y lo sabían bien los habitantes de Cízico, donde invernaron, que se quejaron de sus constantes tropelías. Ello causó la deserción de 80 caballeros de la compañía, que se pusieron al servicio del duque de Atenas. Por esas fechas les acompañaban también un destacamento de alanos en calidad de mercenarios asimismo del imperio, y vuelta a lo mismo, incidente, enfado y 300 alanos que caen degollados. En marzo de 1303 da comienzo, sin más pesares, una nueva campaña. Esta vez se les asignó la liberación de la ciudad de Filadelfia, actual Alasehir, que estaba siendo sitiada por el emir turco de una región al este, Karamania. El ejército otomano, de 8000 hombres a caballo y 12000 infantes, no daba crédito ante la furia que les atacó, portando los estandartes del rey de Aragón y don Fadrique, siendo casi aniquilados por completo. La Compañía contabilizó meramente unas 180 bajas. La victoria y carnicería se repiten en Tiria, tras lo cual hacen una pausa durante el invierno. Recuperados y tras unírseles 1200 soldados en Éfeso, se internan en Anatolia. En el desfiladero de Puertas de Hierro les esperaba el mayor ejército contra el cual se habían enfrentado: 8000 hombres debían acometer contra 20000 infantes y 10000 jinetes. No se acobardaron, más bien se felicitaron entre ellos por estar presentes en una batalla que se preveía gloriosa. 18000 turcos fallecidos cubrían el campo de batalla el día siguiente, en una escena cuanto menos apocalíptica. Grandes fueron las derrotas contra los turcos, que apenas se atrevían a hostigar en lo sucesivo a los almogávares. Ebrios de éxito y con las bolsas llenas de botín, llegan hasta escasos cientos de kilómetros del Tigris y el Eúfrates. En este punto, Roger de Flor decide dar media vuelta y retirarse a Gallípoli en el otoño del 1304. En este punto, el mismo es ascendido a césar, el segundo cargo más importante del imperio sólo por debajo del emperador. La época de felicidad y entendimiento mutuo entre bizantino y catalanes apenas duró. El príncipe Miguel urdió una trampa, gracias a la cual asesinó a Roger de Flor y a su escaso séquito en un banquete celebrado en Adrianópolis. Tras esta traición, los hechos se precipitan y adquieren dimensiones demenciales incluso para el siglo XIV. Bajo el mando de Berenguer de Entenza, uno de los más fieles amigos de Roger, los 3500 acampados en Gallípoli, declaran la guerra a todo el imperio, incluidos genoveses y venecianos presentes en él. Y lo hacen saber a la corte formalmente a través de unos embajadores que son asesinados poco después por la plebe de la capital. El príncipe Miguel, al mando de unos 30000 hombres acude a sitiarles en la estrecha península de Gallípoli. No le esperan simplemente los de la Compañía, sino que aprovechan para tomar la ciudad de Heraclea y pasan a cuchillo a toda la población. Otro hecho idéntico tuvo lugar en Rodosto, y posteriormente terminaron de aniquilar al resto de alanos antes de que éstos huyesen a sus territorios de origen. En un exceso de confianza, Berenguer es hecho prisionero, pero inmediatamente es sustituido al mando por Rocafort, otro competente caballero de la Compañía. Este decide hacer una acometida el 7 de junio de 1305 contra los sitiadores. La situación era extrema y salieron a luchar con la fuerza de la desesperación. La fórmula fue efecto y los bizantinos sufrieron unos 9000 bajas frente a 3 de los defensores. Unos meses después saquean Tracia y parte de Macedonia, tras lo cual estalla la rivalidad entre Rocafort y Entenza (recién liberado por los genoveses), lo cual motivó escaramuzas entre miembros de la compañía, saldándose con la muerte al final de este último en de ellas. En la ciudad de Salónica sufren su primera derrota seria y tienen que pasar de largo. Un contrato incumplido con el duque de Atenas tuvo como consecuencia la muerte de éste de se corte sin miramiento alguno. Por primera vez poseen tierra propia y se plantean dejar el belicismo nómada que les ha caracterizado siempre. Añaden a sus posesiones el ducado de Neopatria y posteriormente se casan con las viudas de los cortesanos asesinados. Asentados, van pasando los años, hasta que en 1379 las Compañias Navarras les arrebatan los territorios de Neopatria y en 1385 unas tropas mercenarias pagadas por un comerciante florentino atacan Atenas. Unos almogávares de tercera generación, muy diferentes de aquellos luchadores oriundos de los Pirineos, se refugian y resisten hasta el final en la Acrópolis. Un lugar honorífico para el final de una desmedida aventura comenzada 83 años antes en Constantinopla. |
Editado: 13-jun-2009 12:39 -
27-nov-2008 21:15
#4
Magnífico. Desconocía que la matanza de genoveses fuera debido a una burla. Creía que la razón era que éstos constituían una gran competencia mercantil para los catalanes. |
27-nov-2008 21:24
#6
| Muy seguramente de la zona del Pirineo oriental de donde eran originarios, ya que no creo que en Grecia se les recuerde sino es de manera peyorativa. |
27-nov-2008 21:54
#8
| Estaban bajo las órdenes de la Corona de Aragón, pero nacieron en una zona pirenaica correspondiente a la actual Cataluña... |
27-nov-2008 21:58
#9
| No, eran catalanes por zona geográfica e idioma. Aunque había entre las tropas aragoneses y hasta sicilianos. |
27-nov-2008 22:06
#12
![]() Es que en el libro "Historia de España contada para escépticos" de Juan Eslava Galán, a veces se refería a ellos como "los aragoneses", así sin más. Tampoco mencionaba la procedencia exacta de esta gente. Por eso me has hecho dudar, Selphie. |
27-nov-2008 22:09
#13
| La mayoria eran aragoneses y catalanes pero tambien habia castellanos andaluces asturianos cantabros....eran los soldados mas duros de la reconquista.... |
27-nov-2008 22:42
#16
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En sus orígenes no son más que pequeñas bandas de pastores organizadas para practicar pillaje contra los moros; y con la reconquista, reclutadas para darle caña a los musulmanes, como se reclutaban campesinos de todos sitios. La diferencia estaba en que estos tios vivían ya de la guerra y por eso eran letales. Más tarde, cuando llegan hasta Grecia procedentes de Sicilia, y después de 80 años de campaña, buena parte de la tropa sería reclutada en la isla italiana. Si le pidiéramos el delorean a Doc y les preguntarámos de donde son, pues nos lo dejarían bien clarito con su grito de guerra: "Aragón, Aragón, Aragón!!!!" |
28-nov-2008 09:56
#18
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No estoy de acuerdo. Eso de encorsetarlos a una determinada área geográfica... Procedían del norte de la Peninsula, de las actuales Cataluña, Aragón y Navarra fundamentalmente como está documentado. Más adelante habrá valencianos, mallorquines, sicilianos,... En definitiva, como cualquier ejército mercenario, gente de todas partes.
En sus orígenes no son más que pequeñas bandas de pastores organizadas para practicar pillaje contra los moros; y con la reconquista, reclutadas para darle caña a los musulmanes, como se reclutaban campesinos de todos sitios. La diferencia estaba en que estos tios vivían ya de la guerra y por eso eran letales. Más tarde, cuando llegan hasta Grecia procedentes de Sicilia, y después de 80 años de campaña, buena parte de la tropa sería reclutada en la isla italiana. Si le pidiéramos el delorean a Doc y les preguntarámos de donde son, pues nos lo dejarían bien clarito con su grito de guerra: "Aragón, Aragón, Aragón!!!!" |
28-nov-2008 11:58
#21
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Normalmente, los Catalanes son gente de paz, pero el que sale guerrero, sale guerrero. Solamente echad un vistazo a los Voluntarios Catalanes. http://es.wikipedia.org/wiki/Primera..._Catalu%C3%B1a También en las campañas de Africa: http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_%C3%81frica A las ordenes del generan Prim ( de Reus), se batieron el cobre con los moros. En Alaska, si que fueron los pioneros.: http://www.angelfire.com/co2/muzaraq...asp/malasp.htm Solamente, comentar que los Almogávares, eran el banderín de enganche de muchos aventureros, su base era ciertamente catalana, pero, acogían a cualquier elemento peligroso para la sociedad, con ganas de prosperar a costa de su vida. |
28-nov-2008 12:31
#22
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Oriegen de los leones del Congreso de Diputados.: http://juanpabloarenas.blogspot.com/...catalanes.html |
28-nov-2008 16:33
#23
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Como bizantinofilo declarado, guardo rencor eterno a los almogavares
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Editado: 28-nov-2008 17:13 -
11-dic-2008 01:28
#24
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A parte de ese detalle (que afea el conjunto) el resto del post magnífico. |
21-may-2012 19:37
#26
| eran catalanistas separatistas que luchaban contra los arabes pero de buen rollo, contra el capitalismo y por cataluNYNYNYa y el comunismo |
21-may-2012 19:56
#27
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Vaya cuento para niños. Los bizantinos sufrieron cerca de 9.000 bajas por tan solo 3 de ellos. Y lo de los barcos....."De Messina zarparon las ocho naves que transportarían a Constantinopla a 4000 almogávares, 1500 hombres a caballo, 1000 tripulantes y las familias de todo aquel que quiso llevarla consigo", los catalanes ya inventaron el titanic en el siglo XIII? A ver quienes son los que modifican la historia... |
(Miembro nº 363) EUSKALDUNA ETA ESPAINIARRA