Ferrari 288 GTO (1984)
19-dic-2008 14:18
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Ferrari 288 GTO ![]() A mediados de los años 80, pocos automóviles se atrevían a declarar 400 CV de potencia máxima. Hoy en día continúa siendo una auténtica salvajada, pero ya entonces Ferrari se atrevió a transgredir las leyes de la lógica con el GTO de 1984, un proyecto desarrollado para la competición bajo el reglamente del Grupo B de Rallyes. Sin embargo, un cambio de legislación realizado por la FIA en la especialidad obligó a derivarlo hacia la comercialización en serie. Así se creó una de las máquinas más bestiales y bellas de la historia del automovilismo. Tal es la pureza de líneas que e consiguió con este Ferrari, que hoy todavía se aprecia como una maravilla rodante, una escultural obra de arte con un estilo singular y equilibrado, con una silueta llena de armonía y clase. No se puede decir lo mismo de su comportamiento dinámico, salvaje y brutal como ninguno. Con un V8 biturbo, desarrolla 400 CV a 7.000 rpm con un par de 50 mkg a 3.800 rpm. Pero lo más impresionante de todo es la forma que tiene el biplaza italiano de entregar tan espectacular rendimiento. Su condición de sobrealimentado le proporciona un talante violento como pocos, con una “patada” que sólo se puede vivir a lomos de una auténtica criatura de competición. Se trataba de un coche para pilotos curtidos, “de pelo en pecho”; no vale de nada ser cuidadoso y acariciar el acelerador, porque a la menor insinuación sobre el pedal del gas, en cuanto se intenta ir rápido a sus mandos, la fuerza de los dos turbos soplando a pleno pulmón hace temblar el asfalto. Sus hoy casi ridículos neumáticos traseros, de 265(50 montados en llantas de 16 pulgadas de diámetro –medidas que actualmente lleva cualquier modesto compacto del mercado-, se ven incapaces de absorber el “desparrame” de caballos que llega del explosivo motor. Por descontado, los controles de tracción y derivados no se estilaban por la época, y ni siquiera lleva servoasistencia en dirección o frenos, con el consiguiente desgaste para el piloto, que se ve obligado a una “pelea” constante, aunque altamente gratificante para los amantes del arte del contravolante. El efecto “turbo” que se vive a los mandos de este Grupo B de sólo propulsión trasera obliga emplearse al máximo, a anticiparse con el gas para poder controlar adecuadamente todas sus reacciones y salir airoso del trance. Porque el GTO es de esos automóviles indómitos cuyo bastidor está plenamente superado por el motor que le anima, sin demérito alguno del primero, que era de lo más afinado que había por aquel entonces, como buen Ferrari que es. Para conducirlo hay que ir extremadamente concentrado, ya que el V8 sobrealimentado es de esos de todo o nada; es decir que hasta los turbos soplan a fondo, aunque hay potencia y par suficientes, el coche tiende a subvirar al acometer un giro, mientras que cuando la sobrealimentación entra en juego, cuando se pisa a fondo, aparece un súbito sobreviraje que hay que controlar elevando a la conducción a la categoría de arte, combinando el acelerador y el volante al unísono de forma magistral para conseguir que el coche no se escape de la trayectoria marcada. Así eran los monstruos sagrados de su época, los míticos Grupo B de los rallyes, ligeros y sobremusculados, construidos para que únicamente los mejores pilotos pudieran sacarlos el máximo partido en pisto; en suma, no aptos para profanos ni para cardiacos. Por supuesto, como buen purasangre de la Scuderia, el motor del GTO es central-longitudinal, con lo que el centrado de masas es óptimo, la efectividad alta, pero el comportamiento al límite más delicado. No hay que decir, por tanto, que este tipo de planteamiento estructural se ha mantenido vivo a los largo de las siguientes generaciones, pero evolucionando y optimizando el concepto con la mejor tecnología disponible en cada momento, lo que ha permitido hacerlos más controlables, más fáciles de conducir, más comerciales y más cercanos a las cualidades de conducción de cualquiera que se los pueda permitir. No en vano, el motor central-longitudinal y la propulsión trasera son sinónimos de deportividad y semejanza con los monoplazas de la Fórmula 1. Porque desde siempre, todo lo que Ferrari experimenta en la categoría reina luego acaba pasando a modelos de calle como estos. El 288 GTO derivaba de los famosos 308/328, con los que compartía el molde de las puertas, el techo y el parabrisas. Su peso es de 1.160 kilos frente a los 1.265 del 308. Su exclusividad también es diferente que la de sus hermanos pequeños; sólo se fabricaron 272 unidades, cada una de ellas pintada en rojo y con el interior negro. El habitáculo también es austero, casi pobre, pero el volante y los asientos de kevlar con cuero perforado están a la altura. ¿Recuerdan a Eddie Irvine?, su estilo de vida era diferente al de la mayoría de pilotos de Fórmula 1 actuales, que sólo beben agua mineral y emplean su tiempo libre en jugar a la PlayStation. Eddie conducía un GTO. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Fuentes:
Automóvil Car |
19-dic-2008 14:58
#13
| Menudo bicho...uno de mis Ferraris favoritos. Tenía que dar miedo conducir uno de estos. |
19-dic-2008 15:37
#20
| Mi Ferrari preferido desde que mis padres me regalaron uno ( teledirigido, jeje )cuanto tenía como 5 años, una preciosidad, lo que no sabía es que era tan indómito. |
19-dic-2008 16:03
#23
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Es el coche de mis sueños desde que tengo uso de razón. Sencillamente, IMPRESIONANTE. |
19-dic-2008 16:20
#26
| Un modelo a escala de BBurago del GTO adorna mi habitación, junto a un F40 y un póster de un Testarossa. |
19-dic-2008 17:15
#30
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por cuanto estan ahora mismo?? lo mismo si vendo la c-15 y el vespino me pillo uno... |
























... lastima que sea de slot

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