Bugatti EB 16.4 Veyron (2005)
22-dic-2008 21:36
#1
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Bugatti EB 16.4 Veyron EL HALCÓN MILENARIO Más próximo a una nave espacial que a un coche, el Veyron pertenece a otra galaxia. Acelera y corre como ningún otro automóvil del planeta, con sensaciones hasta ahora nunca vividas a bordo de ningún otro vehículo terrestre. Más de 1.000 caballos de potencia y superar la barrera de los 400 km/h lo dicen todo sobre sus posibilidades. ![]() A bordo del Veyron, no sé si me sentía como Han Solo o como Chewbacca manejando el Halcón Milenario en una de sus escapadas por el hiperespacio. Pero lo que sí puedo asegurar es que las sensaciones no tienen que ser muy diferentes a las que vivían los héroes de la epopeya galáctica. No hay un automóvil mínimamente parecido en el mercado. No se le puede medir bajo los parámetros con que analizamos los coches normales; ni siquiera bajo los que se emplean con los Enzo, SLR o Carrera GT. Porque en realidad, “esto”, aunque tiene cuatro ruedas, no es un coche, es un cohete. Puede parecer que estoy exagerando, pero en este caso es la pura realidad: sus condiciones están más próximas a las de una nave espacial que a las de un superdeportivo. Es más, incluso yo diría que el Veyron no es un deportivo. Se trata más bien de un dragster, un automóvil para realizar aceleraciones nunca vistas hasta ahora en un vehículo de venta al público. Y es que el Veyron es el paradigma del exceso. Por algo es el modelo que resucita una marca como Bugatti, que en sus días de gloria de principios de siglo también era la referente en eso, en el exceso. El culpable de su renacimiento no es otro que Ferdinand Piech. Jefe de Volkswagen cuando el gigante alemán se hizo con el control de la marca alsaciana, anunció a bombo y platillo en el Salón de Ginebra de 2001 que el Veyron tendría 1.000 CV y superaría los 400 km/h. Recuerdo aquella noche y me imagino ahora cómo los ingenieros de la empresa que estuvieran allí empezarían a sudar y temblar pensando en la que les venía encima. No es para menos, porque el reto era el más difícil llevado a cabo hasta el momento y además había que hacerlo contrarreloj. El “jefe” lo había anunciado antes incluso de saber si se podía hacer. De ahí que el proyecto Veyron se fuera retrasando una y otra vez, hasta el punto de estar a punto de cancelarse en múltiples ocasiones. Y hasta que llegó Wolfgang Schreiber, en 2003 como Director Técnico, no se vio la luz al final del túnel. Quizás por esa larga génesis, teníamos tantas ganas de probar el Veyron. Lo habíamos visto tantas veces en salones del automóvil y habíamos tenido tantas noticias de él, que ya empezaba a cansar. La curiosidad era ya hasta morbosa, una curiosidad que nos hacía preguntarnos ¿tendrá de verdad 1.000 CV? ¿Será capaz de alcanzar los 400 km/h, o será una fanfarronada? Todas estas interrogantes estaban a punto de desaparecer esa mañana que amanecía soleada en tierras sicilianas, donde nos convocaron para la gran prueba. Al verlo aparecer rodando por primera vez, ya te das cuenta que no es un superdeportivo más. Se desliza como flotando sobre el asfalto y sus dimensiones impresionan. Estéticamente resulta muy llamativo; no diría que bonito, pero sí imponente. Aunque dependiendo de la combinación de colores que se elija, el Veyron muestra un aspecto u otro. Los tonos claros, como el blanco marfil y plata que ha elegido el propio Piech para el coche que ha comprado para su esposa –esto sí que parece broma ¿verdad?-, resulta el más espectacular y realza mejor su silueta, disimulando tanto detalle que lo recarga y le hace ser muy barroco. Pero, ¿qué importan los colores en este caso? Estamos ante el coche más rápido del mundo, ante el más potente de la historia, y yo perdiendo el tiempo contemplándolo. Sin más dilación me “lancé” a su interior y… ¡sorpresa!: es más amplio y desahogado de lo esperado. Ahí empezamos a percibir que no es un deportivo al uso, que se ciñe más bien a la filosofía GT, con un habitáculo exquisitamente rematado y cuidado con los mejores materiales. El cuero recubre todo el interior, mientras el metal brilla es la consola central, el volante, con las inmensas siglas EB, y en algún y otro detalle. Y, sin dejarnos deslumbrar por tanto esplendor, conectamos la llave, apretamos el botón de puesta en marcha y, un segundo después (tarda más de la cuenta en arrancar), el motor despierta. Es un despertar dulce y suave, máxime cuando sabes que detrás hay una sofisticadísima mecánica, con 16 cilindros dispuestos de forma poco convencional y cuatro turbos soplando al unísono; por eso quizá esperas que aquello sea un arranque atronador. Te pones en marcha, con mucho cuidado de no rozarlo con nada, porque sus dimensiones son mayores de lo que parece y la visibilidad de sus extremos es complicada. Y no conviene comenzar mal una prueba con un coche de un millón de euros. Así que, sin necesidad de soltar ningún embrague –afortunadamente-, ya que el cambio secuencial DSG facilita la labor de cambiar, el Veyron comienza a deslizarse, a flotar sobre el asfalto. Porque la sensación es la de estar a bordo de un coche ligerísimo, cuando sabemos que, con el conductor, el peso del conjunto sobrepasa las dos toneladas. Sin embargo, parece, si no fuera por su tamaño, que manejamos un utilitario de menos de mil kilos. Y ello se debe a la potencia que hay en el motor. Nunca ha existido un coche de calle con tanta potencia y las referencias cambian por completo, incluso saliendo de un parking. Y es que, con 1.000 caballos, la relación peso/potencia siempre será muy favorable, aunque arrastremos con nosotros un remolque cargado de patatas. Además, la respuesta del motor es instantánea. No parece que haya cuatro turbos de los que esperas un tiempo de respuesta a bajas vueltas. Ni mucho menos. Su tacto es casi eléctrico. No te lo puedes creer. Se podría andar por el tráfico urbano sin ir a tirones; parece magia. Ahora bien, los tirones siempre existirán en un Veyron, porque al final hay que apretar el pedal del acelerador para sentir las emociones que es capaz de proporcionar. Conviene llevar la cabeza muy bien apoyada en el respaldo del asiento para que las cervicales no sufran ningún daño irreparable. Porque el primer pisotón a que sometes al pedal del gas no lo olvidas nunca. Te pegas al asiento como en ningún otro coche del mundo. Encima las marchas se van sucediendo consecutivamente, sin que haya que hacer nada por parte del conductor, porque en cuanto llega al corte pasa automáticamente a la relación siguiente. Así que, la única manera de despegarse del respaldo es desacelerado, lo cual hay que realizar inevitablemente seguida en cualquier circunstancia. No hay carretera en el mundo donde se pueda exprimir todo el potencial del Veyron. Y tampoco hay cuerpo humano que resista tanta emoción, porque acabas sobrecogido ante tamaña bestialidad. No es para menos cuando compruebas en tus propias carnes las aceleraciones de este misil. Acelera en menos de 2,5 segundos de 0 a 100 km/h; a 200 km/h pasa en 7,3 segundos; y a 300 km/h llega en 16,7 segundos. Un monoplaza de la Fórmula 1 no baja mucho tiempo estos registros. El empuje es inimaginable. Hay que vivirlo en situ para saber lo que se siente. Nada que ver con las prestaciones que te puede ofrecer cualquier deportivo por mucho pedigrí que tenga, se llame Porsche Carrera GT o Ferrari Enzo. Estos, en prestaciones puras no pueden llegarle a la altura del zapato. Porque el Veyron es un auténtico dragster, un aparato al que muy pocos vehículos del planeta pueden plantar cara; sólo le harán sombra los de competición. Por eso a sus mandos, te sorprendes en todo momento esperando a que llegue una recta para pegar un acelerón que permita “comérsela” casi al instante; es una conducción a la contra, porque lo normal en cualquier deportivo es ansiar que vengan curvas para disfrutar de sus cualidades y agilidad. Pero, desgraciadamente, con este coche no existen rectas. Porque por muy largas que sean, las engulle como por arte de magia. Es verdad, parece magia lo que sucede a bordo de un Veyron. No te puedes creer a la velocidad que se puede ir. Vuelas literalmente sobre el asfalto, mientras, aso sí, mantienes una concentración máxima sobre todo lo que haces. Porque todo sucede muy, muy, muy rápido; y el coche, además, tienda a “buscar” con el tren delantero cualquier irregularidad del asfalto, por lo que necesitas estar constantemente corrigiendo con la dirección para mantener bajo control los enormes rodillos que le calzan. En el momento que llegas a un túnel, algo que nos sucedió habitualmente por las “estrechas” autopistas sicilianas, conviene concentrarse y apuntar bien al centro, porque a esas velocidades cualquier error puede ser fatal. De hecho, a lo primero que hay que acostumbrarse en el Veyron es a saber calibrar a la velocidad a la que vas en cada instante, porque empiezas a frenar demasiado tarde cuando llegas a una curva. Y es que, cuando la vez aparecer en el horizonte, casi será el momento de empezar a disminuir la velocidad si no quieres tener un susto. Lógicamente, el Veyron es un coche en el que hay que apoyarse mucho en el freno para ir rápido. De todas formas no es un automóvil complicado de conducir. Todo lo contrario; lo técnicos de Bugatti han desarrollado un coche que, desde el punto de vista del comportamiento, no representa ningún problema para nadie. Muchos deportivos radicales sí que requieren ciertas dosis de habilidad y experiencia para llevarlos al límite, pero en este caso, para ir rápido basta con acelerar en la recta –lo cual sabemos hacer todos- y con la curvas conformarse simplemente con ir a la velocidad adecuada. Y llegados a ese punto hay que decir que todo esto no sería posible sin que un ángel de la guarda velara por nosotros en todo momento. Su nombre: ESP. Si él, el Veyron no podría mantenerse ni un segundo en la carretera. Cada vez que entra en acción el control de estabilidad, una lucecita amarilla en el salpicadero lo anuncia. Pues bien, en el Veyron está constantemente encendiéndose, incluidas las rectas y, por supuesto, con el asfalto en perfectas condiciones y en seco. No quiero pensar lo que tiene que ser un viaje lloviendo. Es cierto que cuenta con tracción total permanente, pero aún así, es incapaz de transmitir al suelo el caudal de par y potencia del propulsor. Afortunadamente “San ESP” nos acompaña siempre. Se podría desconectar, peor muy inteligentemente los responsables de la marca han colocado e botón de desconexión muy escondido debajo del salpicadero para que nadie lo apague por descuido. Porque si él puesto, el Veyron es inconducible, por muy experto que se sea en el arte de manejar el volante. Pero no todo se ha confiado a la electrónica. El trabajo en las suspensiones es también soberbio. Porque, si bien resulta algo dura, el confort es muy elogiable y este Bugatti del Siglo XXI absorbe los baches con una facilidad increíble. Se puede ir por una carretera de montaña retorcida y rizada con cierto grado de comodidad y de eficacia dinámica. Lo cual no está nada mal para un coche de semejante peso y prestaciones. El tren delantero va siempre muy bien guiado, entrando en las curvan con mucha soltura, con pocas tendencias al subviraje, las cuales acaban llegando en el momento en el que entras demasiado rápido en un giro. Puede parecer algo de creer, pero casi podría decirse que este gigante de 1001 CV tiene la misma agilidad que un GTI. Sólo su peso delata que estamos ante otra cosa. Y hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de frenar, a pesar de que el Veyron cuenta también con los mejores frenos del mundo. Los discos son carbonocerámicos, con unas medidas exageradísimas y, los más importante, han sido objeto de un trabajo de refrigeración encomiable. A lo largo del recorrido de montaña y autopista, a todo lo que este humilde conductor podía dar de sí, en ningún momento me abandonaron por fatiga. Lo cual es de agradecer cuando realizas múltiples frenadas a velocidades superiores a los 300 km/h; de 400 km/h a 0 necesita menos de 10 segundos. Porque si de algo puede presumir el Veyron –y nadie más puede hacerlo- es de que, para él, superar la barrera de los 300 km/h es algo natural. Lo hace sin el más mínimo esfuerzo. La aguja del velocímetro, tarado de 30 en 30 km/h hasta los 420 km/h, sube con la misma rapidez que lo hace la aguja de otro indicador que nos muestra la cantidad de caballos que utilizamos en cada momento. Desde luego, por falta de indicadores no se puede uno quejar. Ahora bien, hay pocos momentos para mirarlo. Todo el tiempo se dedica a mirar a la carretera, porque la velocidad impone mucho. En el recorrido de pruebas no pudimos alcanzar la mítica barrera de los 400 km/h. Porque, además, para realizar esto hay que efectuar el ritual denominado como top speed. Para completarlo hay que recurrir a la ya famosa llave que permite acceder al “ceremonial”: hay que conectarla a la cerradura al lado del asiento, y tras ello, pasar a la comprobación de las presiones de las ruedas, de las tapas difusoras delanteras, que ha de estar cerradas, y del alerón trasero, que tiene que estar bajado para que el Cx mejore y la penetración aerodinámica sea óptima, sin resistencia extra. Esto último es muy importante, pues se resta mucho apoyo y disminuye mucho la sustentación; es decir, hay que dominar mucho la conducción a alta velocidad. Pero, ni teníamos la llave ni tampoco había carreteras para ello. Así que, todo se quedó en pura teoría. Al respecto, Wolfgang Schreiber comentó: “no hay carreteras en el mundo ni condiciones de tráfico abierto, por óptimas que sean, que permitan ir a 400 km/h. Es una auténtica locura, pero el que se compre este coche le llevaremos a nuestro óvalo de pruebas para que alcance esa velocidad y le sacaremos una foto, así ya se quedará tranquilo y sabrá que su coche los alcanza sin problemas”. Todas las unidades están chequeadas y superan holgadamente esa velocidad. De hecho la velocidad homologada es de 407 km/h y, normalmente, muchas unidades consiguen alcanzar los 420 km/h según han comentado los responsables de la marca. Semejantes datos de punta llegan en parte gracias al excelente trabajo realizado en la aerodinámica del coche, que se deja ver en la conducción con un alerón trasero, que está trabajando constantemente. Cuando se superan los 220 km/h, se eleva a la posición Handling para conseguir carga aerodinámica que nos proporcione estabilidad al coche. A esas velocidades, ese mismo alerón sirve de aerofreno, como en el SLR, inclinando su ala hasta los 55º cuando se frena fuerte. Sin duda es muy espectacular el trabajo del alerón. Incluso por debajo de los 220 km/h, que en teoría el alerón está bajado, puede abrirse un poco para refrigerar el motor. Un motor que, curiosamente, no está tapado con nada. Va al aire completamente. Porque aire necesita, y mucho, para conseguir rendir lo que rinde. Por eso el coche está lleno de tomas aéreas, tanto para alimentar al motor (las entradas del techo), como para refrigerar sus diez radiadores (las del frontal y laterales). En fin, el recorrido con el Veyron terminó pronto. Fueron muchos kilómetros por las delicadas carreteras de Sicilia, y unos cuantos también en el rápido trazado del circuito de Enna-Pergusa. Pero, a esas velocidades y con tamaña concentración de stress y excitación, pasaron, nunca mejor dicho, volando. Porque el Veyron es un coche único, que se parece más a n cohete que a un automóvil de carretera; es un artefacto que vuela más que andar, que asusta más que entusiasma. No hay nada mínimamente similar en el mundo y, por lo que parecen indicar los responsables de la marca, no lo habrá nunca. Ni siquiera sellado con el emblema de Bugatti. Porque a pesar de venderse cada uno de los 300 coches que van a construirse a razón de un millón de euros la pieza, con este proyecto, con este proyecto, en el grupo Volkswagen no van a ganar dinero, sino que es posible que incluso pierdan, y no poco. Tal ha sido el desembolso realizado en su desarrollo y fabricación. Por eso, probablemente, no vuelvan a hacer otro similar nunca. Los afortunadísimos compradores de una unidad pertenecerán al más selecto club del mundo, al club de “lo más de lo más”. Porque el Veyron es eso, exceso por los cuatro costados… por cierto, puede gastar un depósito de combustible de 98 litros en 20 minutos. ¡Ahí queda eso! ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
22-dic-2008 21:40
#2
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TECNOLOGÍA AEROESPACIAL ![]() El Bugatti Veyron se ha convertido durante cuatro años en un laboratorio rodante donde se han ensayado las aportaciones técnicas más vanguardistas que el mundo del automóvil ha visto jamás. Para cumplir las exigencias que el pliego de condiciones había impuesto bajo la tutela de ferdinand Piech, los ingenieros de la firma alsaciana han tenido que agudizar el ingenio al máximo, porque todo había de estar sobredimendionado en este monstruo de cuatro ruedas. Empezando por el motor, porque, más que un propulsor, han tenido que desarrollar y construir una central térmica. No en vano, conseguir 1.001 CV de potencia no ha sido tarea nada fácil. No había bomba de combustible capaz de soportar la presión y el caudal que se necesitaba para alimentar a tantos cilindros con tanto cubicaje. Nada menos que 16 cilindros en dos bloques VR8 (a 15º) procedentes de la anterior generación del VW Passat, colocados entre sí formando una V a 90º. EL número de válvulas es de 64 en total y el de turbos con el que asistir de aire a los cilindros es de 4, con dos intercoolers sobre el motor. Los materiales son los más ligeros y resistentes que se conocen, como las bielas de titanio, para conseguir un propulsor bastante compacto (710 mm de largo, con un V12 convencional) y sobre todo ligero (400 kg). La potencia máxima es de 1.001 CV a 6.000 rpm, mientras que el par es de 127 mkg a partir de 2.200 rpm. Pero para generar estos 1.000 CV, hay que generar otros 2.000 adicionales de energía calorífica, que se van la mitad por los gases de escape y la otra mitad calentando el agua de refrigeración. Por eso hay dos circuitos de agua: el mayor con 40 litros está equipado con tres radiadores en la parte delantera, mientras que el segundo circuito, llamado de baja temperatura, tiene 15 litros. La lubricación también es impresionante, con cárter seco y una capacidad de 20 litros de aceite. La transmisión fue otro de los punto que hubo que trabajar y que estuvo dando bastantes quebraderos de cabeza para poder asimilar tanto par y tanta potencia. En un principio comenzó siendo una caja de cambios convencional, pero al final se apostó por lo último en la materia, desarrollando un cambio DSG de siete relaciones, tarea que realizó el especialista en transmisiones Ricardo. Por supuesto, la tracción es total, con un diferencial central tipo Haldex que es el que se encarga de repartir el par a los trenes rodantes. El diferencial trasero lleva un bloque transversal por láminas de accionamiento hidráulico y control electrónico. En cuanto a los frenos, son otro de los puntos interesantes desde el punto de vista tecnológico. Los discos son carbonocerámicos, con 400 mm/380 mm de diámetro, pinzas monobloque de 8 pistones (6 detrás) de titanio con una bomba de freno que ejerce una presión de hasta 180 bares, la más alta del mercado. El chasis, como otros muchos elementos, ha recibido la mejor tecnología de Fórmula 1. EL monocasco encargado de proteger a los dos ocupantes del habitáculo y que a la vez hace las veces de célula central y estructura autoportante es de fibra de carbono. Hacia delante sale una estructura de aluminio, mientras que hacia atrás se prolongan unos largueros de fibra de carbono que se unen con otro transversal bajo lo cual se forma una estructura de acero inoxidable para anclar el propulsor. Lo mejor de todo está en la rigidez torsional de este monocasco, que es de 60.000 Nm/grado, el más alto del mundo. Por lo que respecta a la carrocería de la parte posterior, la que protege el propulsor, las aletas delanteras y las puertas son de aluminio, mientras que el capó delantero y la parte visible del monocasco son de fibra de carbono. Todos estos materiales han permitido aligerar al Veyron hasta los 1.888 kg. Pero este proyecto no hubiese sido posible sin una firma como Michelin desarrollando unos neumáticos capaces de soportar los 400 km/h y los requerimientos que un deportivo de este tamaño y peso necesita. Así, la firma francesa a realizado unos neumáticos específicos para este modelo con la tecnología Pilot Sport PAX, es decir, antipinchazos. Las medidas son de 265/680 R500 delante y 365/710 R540 detrás. Ahora bien, estos exclusivísimos neumáticos tienen un precio que no es de ganga precisamente: 1.800 euros cada uno. Más vale que sean verdad los 20.000 km que anuncia el fabricante que aguantan los envites del Veyron. Aunque el dinero me parece que no será un problema en un comprador de este Bugatti. ![]() |
Editado: 22-dic-2008 21:43 -
22-dic-2008 21:42
#3
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A VOLAR TOCA ![]() En el desarrollo del Veyron, la aerodinámica ha sido el punto más crítico. Superar la barrera de los 400 km/h representa para un automóvil un reto muy difícil de lograr sin que suponga un peligro para la vida de los ocupantes. Cuando se hizo cargo de la ingeniería Wolfgang Schreider, el Veyron apenas alcanzaba los 360 km/h. Trabajando muy duramente sobre la aerodinámica en el túnel de viento del equipo de Fórmula 1 Sauber, se inventó la configuración de alta velocidad que más adelante explicaremos, aunque las últimas pruebas se realizaron en pista, ya que los túneles de viento no están preparados para analizar resultados por encima de los 400 km/h. Es decir, había que buscar el compromiso para que las fuerzas descendentes permitiesen pegar el coche al asfalto, pero por otro lado debían ser excesivas las soluciones para generar fuerzas descendentes que no permitiesen una buena penetración del aire para lograr la citada velocidad punta. En la elaboración de la aerodinámica se ha trabajado en los bajos del coche, con unas tapas difusoras en la parte delantera y unos difusores tipo venturi detrás. Hay un alerón retráctil en la cola y la altura de la carrocería se puede variar. Con todo ello, las configuraciones aerodinámicas varían según sea la necesidad. En una conducción normal, la altura de la carrocería es de 125 mm, las tapas difusoras están abiertas para generar fuerzas descendentes sobre el tren delantero y el alerón bajado (aunque se abre un poco si se calienta el motor). En esta posición el Cx es de 0,393. Si se superan los 220 km/h, la carrocería desciende automáticamente hasta quedarse a 80 mm delante y 95 mm detrás. Los difusores permanecen abiertos y el alerón trasero se eleva hasta alcanzar la posición handling con una inclinación de 50º y un spoiler por debajo. Con esta posición se pueden alcanzar los 375 km/h, teniendo unas fuerzas descendentes máximas de hasta 350 kg. Así, el Cx es de 0,417; cuando el Veyron baja su velocidad hasta los 140 km/h, entonces l alerón retorna a su posición normal. Pero ¿Qué hay que hacer para alcanzar los 400 km/h? Pues todo un ritual. Está claro que con la pared que crea el alerón trasero, generando esos kilos de fuerza descendente, no se puede penetrar en el aire. El Cx tiene que ser más favorable, así que se sacrifican esas fuerzas descendentes, es decir, el apoyo aerodinámico. Pero ello implica cierto riesgo, motivo por el cuál para realizar esta operación hay que empezar conectando una llave junto al asiento del conductor. A partir de ahí se realiza un protocolo de seguridad, donde hay que comprobar, entre otras cosas, la presión de los neumáticos; la carrocería se queda a una altura de 65 mm delante y 70 mm detrás, los difusores se cierran y ángulo de ataque del alerón se minimiza. Las fuerzas descendentes tienden a cero yel Cx es de 0,355. Ese es el Cx más favorable, mientras que el más desfavorable se consigue cuando se frena por encima de los 200 km/h, ya que el alerón trasero se despliega en 0,4 segundos, inclinando su ala a 113º y formando una pared de resistencia al aire que permite mejorar considerablemente las distancias de frenada. Con el aerofreno, el Cx es de 0,682. ![]() |
22-dic-2008 21:43
#4
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DE LA NADA AL TODO ABRIL 1998 ![]() Volkswagen adquiere Bugatti para resucitar la marca en una época la que máximo dirigente, el Dr. Piech en particular, y el sector del automóvil en general estaban sumidos es un enfer- mizo proceso de compras de otras firmas. Y como reclamo se presentó el concept llamado EB118 que Italdesign tenía hecho desde 1993, con una mecánica de 18 cilindros fruto de unir tres bloques VR6. Renacía el mito. ABRIL 1999 ![]() El trabajo era incesante en la firma de Molsheim y se realizó un segundo prototipo que se presentaba en el Salón de Gine- bra, también sellado por Italdesign, pero ahora con carrocería de cuatro puertas, el EB218. SEPTIEMBRE 1999 ![]() La actividad era incesante y en Franckfurt ya tenían listo un nuevo prototipo, el que se aproximaría más desde e punto de vista estético al que ha visto la luz: el Chiron EB 18/3, también obre de Giugiaro. OCTUBRE 1999 Poco después se presentó en Tokio el prototipo 18/4 Veyron, la verdadera antesala del actual. SEPTIEMBRE 2000 ![]() En el Salón de París ya se vio el primer prototipo del definitivo Veyron, con las siglas 16/4, ya que su mecánica había perdi- do 2 cilindros por el camino, empleando otra configuración. Tenía 16 cilindros fruto de acoplar dos bloques del 8 cilindros en V estrecha procendente del Passat. PRIMAVERA 2001 Volkswagen anuncia que en el 2003 se construirá este modelo, el veyron, y nombra al ingeniero padre del motor como presidente de la compañía que se afincaba en Molsheim (Alsacia). Anunciaba los 1000 CV de potencia. El reto estaba en marcha. SEPTIEMBRE 2001 ![]() Se presenta por vez primera el Veyron 16/4 de forma definiti- va, con sus características técnicas en un primer plano, como son los 1.001 CV, los 8 litros de cilindrada y sus 400 km/h de velocidad máxima. DICIEMBRE 2001 Se funda Bugatti Automobiles S.A.S., una filial de Volkswagen France con sede en Molsheim. PRIMAVERA 2002 Un año después, ya se anuncia su precio, que costará 1 millón de euros, así como su velocidad máxima. Sin embargo las cosas no estaban saliendo como querían y los ingenieros estaban tra- bajando contra-reloj para cumplir lo prometido. JUNIO 2003 Se rueda en el circuito de Laguna Seca delante de potenciales clientes... pero las cosas no "ruedan" del todo bien. JULIO 2003 ![]() Un mes después, ya con Bernd Pischetsrieder al frente de VW, y con mucha sganas de cancelar el proyecto desde que llegó al Grupo, se anula la presentación a la prensa tres días antes. Y el propio Pischetsrieder solicita que se hagan cambios en el Veyron. Se respira mal ambiente y muchos ingenieros empiezan a estar intranquilos. SEPTIEMBRE 2003 En el Salón de Frankfurt el presidente de Bugatti, Mt. Neumann, recibe muchas críticas y se percibe que el proyecto se tambalea. NOVIEMBRE 2003 Llega a Bugatti un nuevo presidente. Tomas Bscher, y Wolfgang Schreiber toma los mandos de la ingeniería como Director Técnico, para comenzar el rediseño del proyecto. Es un inge- niero padre del cambio de doble embrague DSG y se encuentra con un Veyron que "sólo" alcanza los 360 km/h y apenas alcanza los 700 CV de potencia máxima. PRIMAVERA 2004 ![]() Comienzan a trabajar en la aerodinámica del coche en el túnel de viento de Sauber, desarrollando la configuración de "alta velocidad"; pero para lograr los 400 km/h tuvieron que rodar en pista, ya que lo túneles de viento de la F1 no dan para tanto. La potencia del coche se solucionó consiguiendo bom- bas de combustible con la suficiente presión y caudal y con turbos capaces de alimentar de aire a los 16 cilindros. Los 4 turbos son Mitusbishi. Schreiber confió en una transmisión DSG de siete marchas, porque el coche más sofisticado del mundo tenía que tener la mejor transmisión. Se ahorraron también 200 kg a base de utilizar titanio y fibra de carbono. Todo parece que marcha mejor pero el lanzamiento se pos- pone un año por "problemas de calidad", dicen. Se trata de hacer pruebas de resistencia con 11 prototipos en paralelo durante un año entero. SEPTIEMBRE 2005 Comienza la producción en el Atelier, unas acristaladas ins- talaciones donde se construyen de forma artesanal los Veyron. OCTUBRE 2005 ![]() Por fin ve la luz el Veyron. Se presenta oficialmente y AUTOMOVIL Fórmula es una de ls dos revistas españolas convocadas para la presentación mundial. Juan Ignacio Eguiara, redactor jefe de la publicación, tiene la oportuni- dad de provarlo por fin y se anuncia que la primera unidad se entregará a finales de año. Siete años después de la compra por parte de VW, Bugatti renace de verdad. Fuentes: Automóvil |
Editado: 23-dic-2008 16:26 -
22-dic-2008 21:45
#5
Este es mi regalo de Navidad a forocoches Por favor, quita ese comentario y ponlo ahora si quieres, pero quita el anterior porque me has desestructurado el hilo colega
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22-dic-2008 21:53
#10
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Por cierto, está escrito por Juan Ignacio Eguiara (de AUTOMÓVIL), yo no me montado nunca en uno y menos conducirlo jeje ...yo solo lo he reescrito para subirlo |
22-dic-2008 21:54
#11
Maquinón ¿Alguien me podria decir como se llaman las fotos del tipo como la de arriba, que se ve el motor del coche? |
22-dic-2008 21:54
#12
| Impresionante!! Como mola el reloj que marca los caballos en vez de la velocidad!jeje |
22-dic-2008 21:55
#13
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No se que decirte... años y años de desarrollo para crear la máquina mas refinada posible. Lleva una tecnología increible y la de dios. Es mas, según el texto (no creo que lo hayas leido en dos minutos) Volkswagen perdará dinero en vez de ganarlo con semejante máquina y nunca se volverá a repetir cosa igual! |
22-dic-2008 22:08
#16
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Si has leido el tecto o cuando lo leas te darás cuenta. Muchos años de desarrollo y mucha tecnología... a ver si mañana en un rato pongo la "historia" resumida del Veyron Verás la cantidad de prototipos diferentes que hay!
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23-dic-2008 12:39
#22
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Gracias carbono!! la letra un poco mas grande le venia mejor q llevo media hora dejandome los ojos xDDD El mejor de tus hilos !5* |
23-dic-2008 14:23
#24
Si, el SSC Ultimate Aero TT, pero ten en cuenta que en este articulo hay algunas cosas desactualizadas porque tiene unos 3 años El mejor de mis hilos, puede ser, Bugatti Veyron, extenso a mas no poder, experiencias al volante y era el regalo navideño jejej.... Y ME TIRE REESCRIBIENDO ESTO LA VIDA CASI!!! Gracias por las estrellitas
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23-dic-2008 14:35
#26
Me gusta muchisimo mas asi normal, que con todas esas personalizaciones orteras que le han hecho
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23-dic-2008 14:38
#27
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Yo me quedo con la convinación blanco perlado y azul clarito, como en la fotos
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23-dic-2008 23:15
#30
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Bufff que maquinon!!! El Aero sera mas rapido en linea recta, pero seguro que ni es tan estable, ni lujos, ni comodo como el Veyron... |
















































y mas Racing ->> Socio 343 
Verás la cantidad de prototipos diferentes que hay!
