BMW Vision Z
23-dic-2008 20:29
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BMW VISION Z VISIÓN DE FUTURO Nos encontramos ante el coche que puede garantizar que BMW tenga un futuro en el que merezca la pena pensar. ![]() La climatología está cambiando. No la mezcla tóxica de gases que se emiten a la atmósfera desde la Tierra, pero sí la nube de opiniones incendiarias que agitan la conciencia humana. Políticos, muchos científicos, medios de comunicación y, finalmente, el público en general han adoptado la idea de que los cambios climáticos son producidos por el ser humano. Así que el coche –uno de los mejores amigos del hombre pero el culpable favorito por los políticos-, está en la línea de fuego. Con la llegada del impuesto verde en nuestro país, los vehículos que más emisiones generan son los que más pagan, un importante cambio en la legislación impositiva, pero no el último. Actualmente, los conductores deben pagar por conducir en el centro de Londres, una política que se está extendiendo por otras ciudades, y en Madrid se está planteando la posibilidad de prohibir que automóviles con más de diez años que circulan por el centro –se calcula que la cifra supera el millón de unidades-, dejen de hacerlo. La Comisión Europea está ultimando unos estrictos objetivos de CO2 en la automoción. Los eurócratas podrían decidir que en 2012 los fabricantes de coches deberán emitir una media de 130 gr/km o tendrán que hacer frente a multas. ¿Qué significa esto con respecto a los coches que nos gustan y conducimos? Son los fabricantes de coches de altas prestaciones –Porsche, Ferrari, BMW y Mercedes- los que están más expuestos. ¿Prohibiría la legislación el fantástico sonido y sensaciones que aporta un coche así en aceleración pura? ¿Estará el capricho personal –el mayor logro del automóvil- restringido por la ley, el peso de la opinión pública o los disparatados costes? El automóvil está cambiando por culpa de este clima. En los departamentos de I+D de todo fabricante o proveedor, nuevas tecnologías y procedimientos están redefiniéndolo. El Vision Z, por ejemplo, es nuestra proyección de un BMW cupé en 2018. Este coche podría haber sido un Toyota, un Mercedes o un Renault, porque todo el mundo está trabajando en ello. Pero este Vision Z con motor delantero/central es un BMW puro, basado en los proyectos futuros de la marca y en las entrevistas con las cabezas pensantes del sector. Es una extensión natural del liderazgo medioambiental que BMW ha llevado a cabo con el programa de Eficiencia Dinámica, que hace que la tecnología existente sea más eficiente a través de la precisión en la inyección de combustible, recuperación de la energía en la frenada y mecánicas con sistema de parada/arranque, aire acondicionado y asistencia en la dirección. Las marcas premium como BMW pueden permitirse investigar en tecnologías rompedoras. ¿Cómo difiere el Vision Z de 2018 del Z4 Coupé de 2008? Aparte de algunos detalles futuristas de diseño, tiene un aspecto familiar, dos asientos, cuatro ruedas y motor de combustión interna. Esto es porque los expertos dicen que la propulsión mediante hidrógeno, la célula de combustible y los coches eléctricos serán todavía muy caros para ser mayoría, incluso en 2018. Pero el Vision Z no es un fuera de la ley: funcionará parcialmente lebre de emisiones y estará por debajo de los mágicos 130 gr/km de CO2, si adquieres la versión híbrida. E incluso con mecánica de seis litros, de 400 CV, debería emitir 200 gr/km, tranquilamente por debajo de los taxativos límites. Potencia con responsabilidad, los coches de combustible dodavía tienen mucha vida… Y esto es porque el Vision Z pesará solo 1.000 kg. Habrá que pagar un 55.000 euros –el precio de un M Coupé- por ese coche deportivo con tecnología puntera y propulsión trasera que no beberá las gasolina. El habitáculo, de motor modular, acomodará tres mecánicas básicas. Como tope de gama, un seis cilindros, con inyección directa de gasolina que entregará unos 400 CV, emitirá 200 gr/km de CO2 y tendrá un consumo medio de 8l/100 km. Por debajo habrá dos motores de cuatro cilindros en gasolina y diesel, y ambos dispondrán de inyección directa, turbocompresores, capacidad híbrida opcional y posiblemente baterías de ion-litio. La versión de gasolina producirá 300 CV, pero emitirá menos de 130 gr/km de CO2, con un consumo medio de 7,4 l/100 km. El diesel dispondrá de unos respetables 225 CV, unas emisiones de CO2 similares y un consumo de 5 l/100 km. Como los Opel Flexitreme/ Chevrolet Volt, los modelos híbridos utilizarán un pequeño propulsor diesel para permitir más autonomía, en lugar de ser el origen principal de la potencia. Los proyectos de GM utilizan baterías de ion-litio, pero es posible que BMW use unas células energéticas más ligeras y avanzadas. El perfeccionamiento de los automóviles eléctricos es una de las mayores barreras que tienen los coches de cero emisiones, y los proveedores clave como Bosch y Denso solo están empezando a adentrarse en la materia. El cambo de velocidades se hará a través de un cambio convencional, eso sí, pilotado con doble embrague y ocho velocidades que tendrá programas tanto de ahorro de carburante como deportivos. Habrá que esperar hasta 2025 para que motores eléctricos integrados en las ruedas eliminen la necesidad de una transmisión. Y la tendencia es de una mayor presencia de componentes operados eléctricamente que reemplacen los hidráulicos, más pesados. Así que, en Vision Z cupé –podría ser roadster también- contará con dirección eléctrica delantera –una vuelta de volante entre topes-, frenos eléctricos sin cables, dirección eléctrica en las ruedas traseras y suspensión ajustable eléctricamente. Los expertos predicen que muchos de los componentes tomarán su enegía de baterías, incluyendo un pequeño compresor de aire acondicionado, alternador y bombas de fluido. Dispondrá de una estructura de carrocería avanzada que ya adelantó el actual Serie 5, y que mezcla componentes de aluminio con acero. El Vision Z elaborará este proceso dividiendo el bastidor en tres módulos: un frontal de aluminio, una estructura central de acero de alta resistencia –o fibra de carbono, aunque es posible que sea muy costosa-, y, por último, una estructura trasera de aluminio. El chasis estará recubierto de acero, aluminio y fibra termoplástica, que es ligera, asequible y flexible. En el futuro, será de esperar un mayor uso de elementos que podrían ser pintados utilizando un proceso denominado VARIP (inyección variable de resina y pintura), que reduce el coste medio ambiental y económico. Los fabricantes utilizarán en el chasis todos los componentes citados de acuerdo a las especificaciones del modelo concreto. Actualmente, todos los bastidores de BMW tienen que ser reforzados para cualquier modelo con vistas a una posible versión M más estresada y exigente, pero eso no será necesario en el futuro. Así que los ingenieros pueden aligerar la estructura para conseguir que los 1.000 kilos, los seis cilindros 1.100 kilos, mientras que los híbridos, que necesitan contar con baterías o capacitadores, estarán alrededor de los 1.300 kilos. Hace cinco años BMW enseñó a sus trescientos empleados más capacitados un prototipo que podría alterar las formas de los exteriores, mediante bolsas bajo su extrafina carrocería, para mejorar la aerodinámica. Estas bolsas se inflan y desinflan de acuerdo con la velocidad, variando la estética, y podrían adoptarse en la trasera y frontal para variar y mejorar el flujo aerodinámico. ¿Te parece que el Vision Z es de ciencia ficción? No debería. Muchos de los sistemas enunciados como los híbridos, los sistemas de parada y arranque, las mecánicas pequeñas y potentes turboalimentadas, los chasis de materiales múltiples, los paneles de plástico y los sistemas sin conexión física ni cables están ya en producción, y éste es solo el próximo paso. Ningún fabricante ha sacado deportivos que planten cara a las leyes de emisiones de 2015, pero el primero que lo haga se beneficiará de una imagen verde que devolverá dividendos a medio plazo. Y deberá ser híbrido, porque cada vez se ponen peor las cosas para los potentes gasolina. Ésta es una solución para los entusiastas de los deportivos sin castigar el medio ambiente ni sus bolsillos, y sería aventurado con reservas para el fabricante, pero marcas como BMW no deberían permitirse ignorarlo. Fuentes:
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