Psychokillers

drugo13
ForoCoches: Miembro
#1
10 Psychokillers,abajo dejo link de descarga de Pasajes del terror,con el gran Cebrián me masmola escucharlo tirao en la cama y fumandome unos petas


Adolph Louis Luetgert, el asesino del jabón




Adolph Louis Luetgert,el rey de las salchichas, era propietario de la fábrica de salchichas más famosa de Chicago de finales del siglo XIX. Afortunadamente se quedó en un esbozo de psychokiller gracias a un avispado capitán de policía.

Era un hombre muy mujeriego pero estaba casado. Su mujer era fea y estaba muy gorda de la incesante ingesta de salchichas y, era el obstáculo para que Adolph hiciera todo aquello que deseaba hacer. Así que decidió deshacerse de ella.

En Abril de 1987 encarga 150 kg de potasa cáustica para hacer jabón y limpiar la fábrica. Poco después su cuñado denuncia la desaparición de su hermana y el capitán de la policía de chicago encuentra horrorizado restos de ésta en una de las tinajas de jabón…

Él lo negaba todo y se consultó a un arqueólogo que constató que uno de los restos encontrados era un sesamoideo con un anillo de oro, que tenía las inciales de su mujer, que la potasa caústica no había podido deshacer.

Adolph fue condenado a cadena perpetua en septiembre de 1897. Murió de un infarto en julio de 1999 acosado por la pena y la culpa pero, no sufrió por la muerte de su mujer, sino por verguenza de que alguien tan importante como él estuviera condenado y encerrado...


Albert Fish, el ogro de Nueva York



Albert H. Fish nació en Nueva York en el año 1870. Comenzó a actuar en el año 1910 pero nada se supo de sus hazañas hasta que tuvo casi 60 años.

Se convirtió en el caníbal de niños de principios del siglo XX...
Con esa edad Fish era un ancianito muy apacible. Era un tipo normal, un ciudadano de clase media padre de 6 hijos y numerosos nietos a los que adoraba y cuidaba. Trabajaba ofreciéndose como cuidador de otros niños y nadie sospechaba de él porque claro, era una persona tan bonachona un ancianito tan simpático e inofensivo...

La familia de uno de los muchos niños desaparecidos de aquella época, recibió una carta donde se contaba con todo lujo de detalles como se la había comido. Explicaba como si fuera un excelente gourmet cómo hacía frituras y guisos muy especiales con la carne de aquella niña, preparándola con varios ingredientes ,y cómo se la estuvo comiendo durante 9 días. Fish había sido uno de sus cuidadores pero nadie sospecho de aquel apacible anciano.

La familia desolada entregó la carta a la policía. Un avispado detective de Nueva York utilizando aquella carta llego hasta la pensión donde Fish se alojaba. Descubrió al curioso ancianito y decidió entrar a curiosear a su habitación. En ella había un baúl lleno de recortes de prensa con noticias sobre infinidad de niños desaparecidos y otros sobre el caso del antropófago de Hamburgo.

El inspector interrogó a Fish y éste, confesó casi con orgullo todo lo que había hecho, aunque sólo reconocío 15 de los casi 400 crimenes que se cree pudo cometer...

El psiquiatra llego a afirmar que Fish era un sadomasoquista. Se introducía agujas entre las uñas, algodones impregnados de alcohol encendidos en el ano y, en una de las radiografías que se le hicieron, los médicos observaron como en los testículos tenía 29 agujas oxidadas. Ese era su mayor placer. Comentaba que si le condenaban a la silla eléctrica sería el mayor placer de su vida.Los psiquiatras querían internarle pero Nueva York quería un escarmiento.

En Enero de 1935 a punto de cumplir 66 años Fisk fue llevado a la silla eléctrica. Sus últimas palabras fueron: "como es posible que yo haya llegado hasta aqui"
Con la 1º descarga no murió. Dicen que las agujas oxidadas que tenía en los testículos provocaron un cortocircuito. Aplicaron una 2º descarga hasta que comenzó a salir humo de su cabeza.


El Ogro de Nueva York había muerto para siempre...


Andrei Chikatilo,el destripador de Rostov




Andrei Romanovich "chikatilo" Nació en Ucrania el 16 de Octubre de 1936. Se crió en un ambiente de horror y hambruna en la URSS de Stalin. Entre el 22 de diciembre de1978 y el 6 de noviembre de 1990 "la bestia de Rostov" acabó con la vida de 53 personas de la forma mas cruel inimaginable.

Con 8 años habia perdido a un hermano victima del canibalismo y a su padre marginado por haber fracasado en el ejercito soviético. Se refugió en el comunismo para hacerse fuerte y superar sus problemas. Se orinaba en la cama hasta los 12 años y no reconoció la fuerte miopía que sufría hasta los 30. Tenía problemas para acercarse a las mujeres y sus compañeros de la mili lo llamaban impotente.

Era incapaz de mantener relaciones con una mujer.Andrei se convirtió en maestro de escuela y muy pronto empezó a tener fijación por las niñas menores de 12 años.Conseguia a sus victimas mediante el engaño pero, por su impotencia, solo podía manosearlas hasta que, un buen día ocurrió.Una de las niñas a la que estaba acosando se hizo una herida y, Andrei al ver la sangre, consiguió la erección.Ahí empezó todo...

Les extraía los órganos y se los comía.Se convirtió en un auténtico carnicero y la policía consiguió detenerlo por casualidad pero, una extraña peliculiaridad en su grupo sanguíneo que les ocurre a uno de cada 10.000 hombres, hizo que lo soltaran y no dudaran de él. La suerte estaba de su lado.


Hasta que un día fue visto por un policía saliendo de un bosque, donde se encontró un cadaver, y fue detenido y finalmente ejecutado en febrero de 1994. Su cerebro aún se conserva para la ciencia...





Burke y Hare, vendedores de cadáveres




Burke y Hare fueron los mas famosos vendedores de cadáveres del siglo XVIII.En el Reino Unido, por aquellas fechas, los médicos tenían prohíbido la experimentacion con cadáveres, asi que se dedicaban a comprarlos clandestinamente.

Por un cuerpo humano se podía pagar el sueldo de 6 meses de un obrero.Se hizo habitual el saqueo de cementerios pero éstos, pronto empezaron a estar fuertemente vigilados.

Burke y Hare tuvieron en sus manos, por fortuna para ellos, un cadáver de forma casual que vendieron al doctor Knox.Pronto se dieron cuenta del suculento negocio y, ante la posibilidad de no poder conseguir mas cadáveres, se les ocurrió la idea de "hacer desaparecer" a gente a la cual nadie hecharía en falta.

Durante la década de 1820, Burke y Harke asesinaron en Edimburgo multitud de prostitutas, mendigos, borrachos... a los que vendieron al famoso doctor knox.Desgraciadamente para ellos la dueña de la pensión donde se hospedaban descubrió en la habitación de Burke un cadáver y lo denunció a la policía.

Este fue el fin de estos dos auténticos psychokillers...



Daniel Camargo, la bestia de los Andes

Daniel Camargo (Andes colombianos, 22 de enero de 1931). Asesino en serie colombiano conocido popularmente como "La Bestia de Los Andes".

Primeros años [editar]

Daniel Camargo nació en algún lugar de los Andes colombianos. Cuando no había cumplido ni un año de edad, su madre murió. Su padre se casó con otra mujer, que tuvo problemas de infertilidad. Eso le provocó problemas mentales en la mujer que cayeron en el pequeño Daniel. De hecho, vistió de niña al joven y lo obligaba a ir al colegio vestido de esta manera. A pesar de esta humillación, Daniel se destacó por ser un gran estudiante en el colegio León XIII de Bogotá. Sin embargo, su deseo de seguir estudiando se vio truncado cuando se vio obligado a dejar la escuela para ayudar económicamente a su familia.

Entrada en el mundo de la delincuencia [editar]

En 1960, Camargo se casaría con Alcira Castillo. Había dejado atrás los problemas que vivió en su familia natal. Sin embargo, su feliz matrimonio se acabó desmoronando cuando, en 1967, sorprendió a su mujer con otro hombre. En ese momento, el odio por las mujeres fue el motor vital de Camargo. Según confesaría años más tarde, consideraba al sexo femenino como las culpables de todos los males que le habían acontecido en su vida.
Eso provocó que a partir de entonces, Camargo, junto a su nueva compañera sentimental, comenzara a violar a jovencitas vírgenes a base de narcotizarlas previamente. Pero la policía consiguió detenerlo en 1968 e imponerle una pena de cinco años. A su salida, Camargo volvió a las andadas y volvió a ingresar en prisión, esta vez con una pena de 25 años en la isla penitenciaria de Gorgona.

Aparece "La Bestia de Los Andes" [editar]

De los 25 años inciales, Camargo tan sólo cumplió diez ya que consiguió escapar en 1984 y entrar en Ecuador. En un país nuevo y donde no tenía antecedentes penales, Camargo empezó a cometer con total impunidad sus crímenes. Sus víctimas fueron principalmente chicas jóvenes y vírgenes. Durante quince meses, la población ecuatoriana vivió aterrorizada por la presencia de una asesino, que despedazaba a sus víctimas. La policía no encontraba pistas ya que el asesino era extremadamente cuidadoso en sus crímenes. Se empezó a hablar de "La Bestia de Los Andes". Se calcula que entre 71 y 150 jóvenes fueron asesinadas por sus manos.
El final de las fechorías de Camargo llegaría en 1986. Una inspección rutinaria de la policía ecuatoriana detuvo a un hombre de aspecto harapiento. Para sorpresa de los miembros del cuerpo de seguridad, descubrieron que, en la maleta que portaba, había numerosas prendas de ropa manchadas en sangre. En el interrogatorio posterior, Camargo confesó 71 víctimas. Después de un juicio sumarísimo, Camargo fue condenado a 16 años de cárcel.
Camargo cumplió parte de esta condena y fue luego dejado en libertad. Desde ese momento se esfumó y no hay ningún dato certero de su paradero actual. Se han reportado nuevos casos de violacion seguida de muerte en niñas que se correponden con el perfil psicopático del "monstruo de los Andes".

Bibliografía [editar]

Daniel Camargo Barbosa fue asesinado por el sobrino de una de sus víctimas. Leer en: http://en.wikipedia.org/wiki/Daniel_Camargo_Barbosa



David Richard Berkowitz, el asesino del calibre 44




David Richard Berkowitz nació en Nueva York el 1 de julio de 1953. Era un chico gordo, de escasa fortuna y poco inteligente. Llevaba una vida mediocre y vivía en un apartamento oscuro con una televisión y multitud de revistas pornográficas. Le encantaba comer y llegó a pesar mas de 100 kg.

En la nochebuena de 1975, inspirado en las películas de terror y de asesinos, cogió un machete y salió a buscar una "pareja feliz" pero falló y terminó matando a una niña de 15 años. Le gustó lo que hizo y se fue a su casa a comer para celebrarlo. No soportaba a las parejas debido a que a él las mujeres no le hacían ningún caso.


Le gustó tanto lo que hizo que eligió un revolver "bulldog" del calibre 44 y salió de "caza" en 17 ocasiones provocando 6 muertos y varios heridos.El 27 juliode 1977 fue descubierto por ser tan tonto de ir a matar con su propio coche y haberlo aparcado en un parking cercano.

Se inventó una absurda historia de que estaba poseído por el perro de su vecino Sam que le ordenaba matar pero, cuando estaban a punto de enviarle a un hospital psiquiátrico, un inspector del FBI le hizo confesar que todo era mentira y que había matado simplemente porque había querido.

El 23 de Agosto de 1977 fue condenado a 365 años de cárcel.



Ed Gain y la mansión de los horrores




Ed Gein, el carnicero de Plainfield nació el 26 de agosto de 1906. Gein vivió solo desde la muerte de su madre en 1945, haciendo diversos trabajos para todo el pueblo, sobre todo en el aserradero. Anteriormente (y como suele suceder en estos casos) había sufrido malos tratos de su padre, que se emborrachaba y desencadenaba grandes peleas en la familia.


Pero el caso (criminológicamente hablando) comienza en 1954, cuando un granjero de Plainfield (Wisconsin) entró en la taberna de los Hogan, topándose con la gran sorpresa de que el suelo de madera estaba encharcado de algo que parecía ser sangre. Mary Hogan, la propietaria, había desaparecido.



Cuando el sheriff llegó al lugar, comenzaron los interrogantes. Para empezar, la caja registradora estaba llena, por lo que no se trataba de un robo. Además, no había señales de lucha como podrían indicar vasos rotos, o taburetes por el suelo. Cuando unos días más tarde, Ed Gein se acerca al aserradero, el propietario de este le comenta a Gein que habían raptado a Mary Hogan, y que estaba desaparecida, este respondió: ?No está desaparecida. La tengo en mi granja?.

La prensa de la época se hizo eco de los terribles hechos.



Sin embargo, no lo tomó en serio ya que Ed Gein era una persona excéntrica que solía contestar a todo con ironías y salidas de tono. El sábado 16 de noviembre de 1957, cuando Bernice Worden se dispuso a abrir la ferretería del pueblo, de la que era propietaria, no sabía que su vida cambiaría radicalmente desde aquel día.



Ed Gein, el vecino del que nadie sospecharía, entró por la puerta y pidió un anticongelante. Bernice lo apuntó en el libro de contabilidad, se introdujo en el almacén para buscar dicho material, cuando salió solo fue consciente de una cosa. Ed Gein la apuntaba con su viejo rifle de caza. Y sin tener tiempo para gritar o pedir auxilio, la bala salió del cañón y quedó incrustada en la cabeza de Bernice Worden.



Ed Gein se metió en el mostrador, cargó con el cuerpo de la propietaria y lo metió rápidamente en su furgoneta, tratando de no ser vista por ningún testigo. Entonces se marchó del lugar? Pero su astucia de lobo quedó nublada por el error que cometió. En el libro de contabilidad quedaba constancia de que él había sido el último cliente. El auténtico terror comienza entonces para los dos oficiales de policía que realizan un registro en la casa del asesino, mientras otros dos se encargan de arrestarlo y llevárselo del lugar.

Parte del museo del terror con el que se toparon los dos oficiales de policía aquella tarde...

uando uno de los policías entra en la casa, queda marcado para siempre por lo que ve y siente en ese lugar. Desde el primer momento un olor horrible acompaña a estos dos agentes. Además, una cantidad exagerada de moscas rompe el silencio de la casa.

Cuando uno de los dos policías continúa avanzando, siente cómo algo choca contra su hombro. Y al darse la vuelta, al girar sobre sus pasos, se arrepentiría para siempre de haber entrado en el lugar ya que colgado de un gancho del techo por los pies, decapitado y abierto en canal yacía el cadáver de quien posteriormente sería reconocida como Bernice Worden, propietaria de la ferretería, y última víctima de Ed Gein.
Cadáver de Bernice Worden.




Cadáver de Bernice Worden.



Edmund Emil Kemper III, el gigante cortacabezas



Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.

Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.

Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.
Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.

Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.
A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.
En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 16 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: "Solo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela".

Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.
Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.
El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente entierra los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.
En septiembre de 1972, cuatro meses después mata a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.

Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.
Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.

En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del "gigantón de Santa Cruz". Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.
Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.
Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.
Tras esto decide entregarse a la policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte.
En vida, la muerte siempre estaba con él.

Al preguntársele como reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de mí, dice, "que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo. Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que "la muerte por tortura".
Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.

En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de "serial killer"), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.
El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.
Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su cociente intelectual era de 145.
Allí les comentó que su madre siempre le había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.

Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).
Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).

Kemper les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.
Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: "Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia...".
Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. "No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa", le dice Ressler. "Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas", responde Kemper, mofándose.
Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?"


El caso de María del Carmen Broto Buil




Este podría ser uno de esos casos de tantos que, sin desmerecer nuestra atención, queda sumergido entre títulos y titulares de la prensa nuestra de cada día. Pero cierto es (y fue), que el caso del asesinato de Carmen Broto conmocionó a la sociedad "elitista" de la Barcelona de post-guerra.

La noticia apareció en la prensa de la época al día siguiente de los hechos:

El 11 de Enero de 1949, sobre las 2:00h de la madrugada, los serenos de la calle Alegre de Dalt escuchan lo que ellos creen ser un disparo. A ellos se les unen los serenos de la Calle Encarnación y el de la Calle San Luis, uno de los cuales da aviso al resto de haber visto un coche marca Ford modelo Sedan, cuatro puertas que iba calle abajo hacia la Calle del Escorial. Los serenos se dirigieron hacia dicha calle tomando como referencia tanto el testimonio como un rastro discontinuo de lo que parecía sangre. Al llegar al final de la calle encuentran el vehículo al que parece ser tiene la marca en la puerta derecha del copiloto de lo que podría ser un accidente. También puede apreciarse como la matricula ha sido forzada en lo que parece un intento de enmascarar la identidad del vehículo y dificultar así la identidad de su propietario.

Ya dentro del vehículo y desde el exterior, se ve en el asiento trasero gran cantidad de sangre y un martillo de madera, aparentemente nuevo, de grandes dimensiones (30cm. de largo en el mango y cabeza del tamaño de una botella de anís de la época), también ensangrentado, lo que hace que se llame rápidamente a la policía del 136 de la Travesera del Dalt, de donde se enviaron a dos agentes para la inspección del vehículo.

Los agentes, durante su inspección dieron cuenta de:

- Un bolso situado debajo del asiento delantero que contenía 280 pesetas en billetes de banco, diversos útiles de tocador y una cartilla de racionamiento a nombre de Carmen Broto Buil, de 30 años de edad y natural de Botaña (Huesca).

- Una fotografía del tamaño de una doble postal en la que aparecía Carmen junto a una mujer y dos hombres. La foto también se encontró debajo del asiento delantero.

- Un guante situado bajo los pedales del vehículo, perceptiblemente de mujer.

- Abundantes manchas de sangre esparcidas por todo el interior del vehículo, concentrándose estas entre el asiento del copiloto e inmediatamente detrás de ese asiento, siendo justo detrás donde se encuentra el martillo de ojalatero que anteriormente vieron los funcionarios municipales (serenos).

Una vez realizada la inspección del vehículo, los agentes procedieron con ayuda de los funcionarios municipales a averiguar el origen del mismo, tomando como referencia el testimonio de los serenos y siguiendo el rastro discontinuo que dejaba el coche desde su bajada por la calle del Dalt, la casual brigada se encontró con que el rastro se perdía junto a un portón de la calle Legalidad de la que nadie respondía al llamar.

De esa forma, y ante la gravedad de los indicios, los agentes echaron la puerta abajo (era el año 1949, el franquismo no daba para ordenes judiciales), y comenzaron a rastrear el terreno en busca de posibles pistas que pudieran arrojar luz a lo que estaba pasando. De esa forma y tras unos minutos encontraron una pala aparentemente nueva con restos de sangre tanto en su filo como en la punta y diversas manchas de sangre (gotas) en diversos puntos del camino entre una caseta y la puerta del terreno, por lo que el grupo se dirigió hacia la caseta donde pudieron apreciar que esta era más reducida de lo que aparentaba en el exterior. Así, después de comprobar el suelo del cobertizo (caseta), los agentes decidieron llamar a los bomberos y al juez de guardia que se personaron al rededor de las 7:30 de la mañana. La pista se perdía en el interior de esa caseta donde podía verse una pared de reciente construcción que los bomberos echaron abajo y que, tras cavar aproximadamente medio metro en la porción de suelo que quedaba aislada por el tabique, se toparon con el cuerpo sin vida de la mujer que aparecía en las fotos tanto de la cartilla de racionamiento como en la fotografía de doble tamaño de una postal.

El cadáver estaba vestido con un abrigo de astracán del que luego se supo que estaba valorado en unas 50.000 pesetas de las de entonces, se le había desprendido de sus joyas y presentaba sendas heridas contusas en el cráneo que hicieron practicamente casi imposible su pronta identificación, a no ser, como se citaba antes, por las fotografías y los posteriores testimonios de los que la conocían que con su ayuda confirmaron su identificación.

Curiosamente, el mismo día, en la calle de la Industria, a la altura del numero 246 se encontró otro cadáver, el de Jesús Navarro Carro, de 50 años, tendido en la acera y con síntomas de envenenamiento. ¿Lo curioso?, era el propietario del terreno en el cual se encontró a Carmen Broto. También tiene un hijo llamado Jesús al que en esos momentos se le anda buscando, pero aparece otro cadáver en un hostal con indicios de suicidio por envenenamiento, es el cuerpo de Jaime Viñas Pla, el ayudante de Jesús Navarro padre y amigo de Jesús hijo. Cuando parece ser que el caso podía cerrarse aparecen más piezas que complican este misterioso puzzle, el cual, en la época creó mucho revuelo en cafés, rinconcillos y tertulias, sobre todo, entre la aristocracia y burguesía barcelonesa de mitad del siglo XX, pues se rumoreaba que Carmen poseía información muy valiosa sobre altos cargos y que pronto, comenzaría a utilizarla por despecho a algunas calumnias que se habían vertido sobre ella.



Pasajes del Terror
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drugo13
ForoCoches: Miembro
#2
Joder como baja esto
moreno_moh
*AutoBan Spam/Flood/Troll*
#3
yo tengo el libro, buenísimo; te quedas aterrado al ver la hasta que limites llega la maldad humana.

PD: no se donde encontrar mas libros de juan antonio (solo tengo este y el los 100 enigmas), si algun forocohero me podria ayudar....
drugo13
ForoCoches: Miembro
#4
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