Tema Propio: La historia del Submarino Republicano C-5
15-sep-2004 17:24
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Antes de nada comentar que es recomendable leer este otro post a fin de contextualizar hechos y protagonistas: Submarinos Republicanos en la Guerra Civil Española La historia del C-5 El 2 de septiembre de 1936, el submarino republicano destacado en el Cantábrico y con base en Portugalete C-5 (Capitán de Corbeta D. José de Lara), en su ronda habitual Santurce - Gijón, avista al Crucero nacionalista Almirante Cervera, no decidiéndose sin embargo el Comandante a hacer fuego, alegando que el Crucero alemán Königsberg se estaba interponiendo. Ésta apreciación no es compartida por el comité político (Presidente D. José Porto, auxiliar de radio). Los ánimos se cargan, pero el C-5 finalmente abandona la zona. El intento de bloqueo y entorpecimiento de ataques republicanos fue una constante de los buques alemanes en tránsito por el Cantábrico, pues eran claros coloboradores de la causa nacionalista. Perfil del Cervera y debajo, su protector aquél día, el Königsberg: Al amanecer del día siguiente, en proceso de carga de baterías y con espesa niebla, es avistada, a unas 7 millas al norte de Luarca (costa occidental de Asturias) una pareja de bous artillados, el Juan Ignacio y el Argos. (Los bous eran normalmente barcos de pesca que trabajaban por parejas, pero reformados, blindados y armados para la guerra, fueron muy utilizados por ambos bandos. Foto abajo). El comité político decide esta vez no pasar la oportunidad y da orden de atacar, pese a ser el Comandante contrario a ésta acción. Se emplea para ello el cañón antiaéreo de 76 mm, haciéndose una cadena humana para subir la munición a cubierta, no haciéndose uso de torpedos debido al escaso calado de este tipo de barcos. Se hace fuego a distancia aproximada de 1.500 metros, tardando bastante tiempo el submarino en centrar el tiro, lo que le permite al Juan Ignacio revolverse y atacar con sus armas al C-5, y al Argos ampararse en un banco de niebla con la intención de ganar velocidad y pasar por el ojo (embestir) al C-5. Demostrada la mala planificación del ataque, el Comandante toma el mando y ordena inmersión, evitando así el abordaje del bou Argos pero quedando abandonada en cubierta la munición y el cañón sin trincar. Entonces otras dos parejas de bous (Tritonia - Virgen del Carmen y Denis - Galicia) se suman al Juan Ignacio - Argos y comienza la persecución del submarino. Éste emerge sin embargo para navegar en superficie (velocidad en superficie 17 nudos, en inmersión 8), debido a su ligera ventaja de velocidad respecto a los bous en este modo y al desconocimiento de si alguno ya había sido equipado con cargas de profundidad. Estas 6 embarcaciones hacen fuego en las horas posteriores contra el C-5 con todo lo que llevan, en una distancia oscilante entre 4.000 y 7.000 metros. Posteriormente avisarían al hidroavión tipo "Savoia 62” S-19 (4 tripulantes, 4 ametralladoras y 600 kg. en bombas, arriba), con base en Marín, que localiza y ametralla en pasadas rasantes al C-5 y lo bombardea sin acierto pero mantiéndolo localizado hasta que aparece por la vía de escape el destructor Velasco (abajo), quien cañonea y obliga al submarino a sumergirse adoptando para ello trayectoria de colisión, para lanzar seguidamente en toda la zona cargas de profundidad. Mientras, los bous se colocaban en abanico para cercar al submarino. El C-5, tras la aparición del Velasco, efectúa inmersión rápida, entrando en picado profundo y alcanzando los 50 metros en pocos segundos. Se paran bombas de achique para minimizar los ruidos, mientras se oyen las hélices pasar por encima. El C-5 soportó 3 cargas de profundidad antes de perder el fluído eléctrico, lo que le dejó sin luz ni propulsión, por lo que empezó a caer lentamente hacia el fondo marino. Los submarinos de clase C tenían como cota máxima unos 80 metros, pero la sonda no funcionaba y era imposible saber la profundidad en ese punto, y las cartas marinas resultaron inútiles por no conocerse con exactitud el lugar de inmersión. Pasada esta profundidad era cuestión de segundos el aplastamiento del submarino; el manómetro indicaba que ya se había superado el límite y la desazón se apoderó de la cámara de mando, cuando de repente una gran e inesperada sacudida sobrevino. El C-5 tocaba fondo a 85 metros. El buque, escorado 15 grados a estribor, había tocado primeramente por la popa, y en esa zona los daños fueron mayores. Prontamente se restableció el fluído y se hizo inspección de daños. Ante la incógnita de saber el estado real de hélices y timones, se sumo la dificultad de saber si duraría el oxígeno el tiempo necesario para la posible reparación de las averías. El Comandante estableció entonces que para ahorrar las órdenes se darían por escrito o por señas, y los hombres que no estaban ocupados en las reparaciones debían permanecer inmóviles en sus literas. Se vaciaron a mano con cubos y cazos de cocina las cámaras inundadas trasladando el agua a la cámara de proa, debido a que las bombas de achique no funcionaban a esa profundidad, o estaban averiadas. Tras las 12 primeras horas de trabajo la escasez de oxígeno hacía cualquier tarea pesada. Las hélices de los barcos enemigos se siguieron oyendo durante horas y se abortaron intentos de suicidio en la tripulación. Finalmente, pasadas 44 horas desde que el C-5 hubiera tocado fondo, se acabaron las reparaciones. Sólo habría un intento para, con el aire que quedaba, vaciar los tanques de lastre a tal profundidad. También cabía la posibilidad de que el buque estuviera encallado en una fosa o que las hélices estuvieran dañadas. Tras unas emotivas palabras del Comandante y una oración, éste ordenó soplar, y tras unos instantes, el submarino empezó a ascender, alcanzando la superficie sin mayores problemas, casi dos días después de su obligada y accidentada inmersión. Tras su llegada a la Base Naval de Portugalete (arriba) se hacen unas lentas y precarias reparaciones, y unas semanas después el C-5 se hace a la mar de nuevo a principios de noviembre. En una de sus salidas contacta con el Acorazado España, al que le lanza 4 torpedos, pero debido al estado del material, sólo hace blanco uno, y éste no llega a explotar. La falta de atenciones técnicas, no sólo debilitaba las garantías del buque, también iba minando la moral de la dotación. Pocas semanas después, el día de Nochevieja de 1936, al de 4 meses de empezar su participación en la guerra, el submarino C-5 parte hacia Cartagena, a fin de hacer una reparación íntegra, pero se quedará para siempre en algún punto entre la costa occidental de Vizcaya y la oriental de Asturias. Mucho se ha hablado del fin del C-5, y la mayoría de historiadores sostienen que el Comandante, afín a la causa nacionalista, quiso entregar el submarino cuando pasaran por Ribadeo (Galicia, zona franquista) y lo hundió debido a la negativa de su dotación. Lo cierto es que cuesta creer que un Comandante que había salvado a su tripulación en más de una ocasión y había pasado con ellos grandes penalidades, en las que se había ganado su respeto más allá de los galones, tomara esa decisión. Por otra parte, el comité político estaba siempre vigilante de las acciones del Comandante, hubiéndole resultado ciertamente dificil (pero no imposible, ciertamente) el hundimiento deliberado del submarino. ¿Qué pasó es ese último viaje del C-5? ¿Pudo ser acaso un encuentro con algún submarino alemán de incógnito, como le ocurrió al C-3 dos semanas antes? ¿O fue simplemente una avería mecánica debido al estado que presentaba el buque? Nunca lo sabremos. "Sobre la tumba de un marino no florecen flores" |
Editado: 04-jun-2007 12:14 -
15-sep-2004 17:39
#2
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Impresionante relato !!!!! Para hacerse al idea de la vida en un submarino en esos tiempos..vean la película Das-Boot ... Saludos |
15-sep-2004 21:19
#4
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Me gusto el primer tema y me gustado ha gustado tambien este Tengo dos dudas: Que significa la expresion "pasar por ojo", pudiera ser avanzar en sentido perpendicular al enemigo para poder disparar dando el menor perfil para ser atacado??? Y segundo cuando dices que no les dio tiempo a "trincar" el cañon a que te refieres a taparlo o a desmontarlo o .... siempre tuve la duda de que se hacia con las armas de superficie de los submarinos al sumergirse. Por supuesto para el post.
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15-sep-2004 22:13
#5
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Buenísimo post al igual que el anterior, mis felicitaciones por divulgar estas desconocidas historias. Y no disparar porque estaba el Konigsberg... aichs! si le hubieran acertado!!, probablemente las consecuencias hubieran sido funestas, pero... ¡que gloria!. Un saludo y gracias. |
15-sep-2004 22:44
#6
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Cita de Cunaxa
Me gusto el primer tema y me gustado ha gustado tambien este
Tengo dos dudas: Que significa la expresion "pasar por ojo", pudiera ser avanzar en sentido perpendicular al enemigo para poder disparar dando el menor perfil para ser atacado??? Y segundo cuando dices que no les dio tiempo a "trincar" el cañon a que te refieres a taparlo o a desmontarlo o .... siempre tuve la duda de que se hacia con las armas de superficie de los submarinos al sumergirse. Por supuesto para el post.Y lo de trincar el cañón, en este caso el cañón no se guardaba, creo que en esa época ninguno lo hacía, simplemente es referido a la necesidad de "amarrarlo" o sujetarlo mecánicamente para que las oscilaciones y bamboleos del barco no lo dañen contra la propia cubierta o haga más resistencia al agua de la necesaria girando "loco", no sé si me explico. También contaba con una ametralladora pesada que se montaba en la torreta, pero ésta si se guardaba dentro en inmersión. |
15-sep-2004 23:06
#9
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Cita de kutaisov
Buenísimo post al igual que el anterior, mis felicitaciones por divulgar estas desconocidas historias.
Y no disparar porque estaba el Konigsberg... aichs! si le hubieran acertado!!, probablemente las consecuencias hubieran sido funestas, pero... ¡que gloria!. Un saludo y gracias. |
Editado: 04-jun-2007 00:26 -
10-mar-2006 19:31
#11
| Coñe,clavadito a la peli "Das boot".Vamos,increible esto.Hasta he pasado angustia leyéndolo |
Editado: 10-mar-2006 19:43 -
10-mar-2006 19:33
#12
| La componente naval de la guerra civil es poco conocida, y tuvo su importancia. |
para el post.
