Cronica de una vida (Seguido)
19-may-2009 12:32
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Espero que maor no se enfade, la idea es tener todos los capitulos seguidos. Procuremos no escribir entre ellos, ok? En cuanto los publique en el hilo "normal", que alguien lo copie aqui. ----------------------------------------------------------------------- Hola hamijos foreros, me he registrado con otro nick para contar algo que nunca he contado... mi historia, y cómo está a día de hoy... La historia que voy a relatar data desde mi entrada en la universidad, allá por el año 2000, hasta fecha de hoy en día. Todo lo que cuento es cierto, y pido de antebrazo perdón por el tocho y muy buen forro BIENVENIDO A LA UNIVERSIDAD... Año 2000, me tocaba entrar en la universidad, tras varios años deambulando por colegios de pago, internados, clases particulares... nada ha conseguido cambiarme, mi fama me precede. Viviendo en un pequeño pueblo de Toledo, dónde todo se sabe antes de que llegues a hacerlo... Llevo años consumiendo, fin de semana tras fin de semana, sin pasar de ahí, gracias a Dios. Mi padre no puede conmigo, se da por vencido, se rumorea que también paso droga, aunque no sea cierto. Frecuento malas compañías, las peores, y sin embargo, mis amigos de toda la vida son queridos en el pueblo, buena gente, no se drogan (ja) y son simpáticos... Yo también lo era, hasta que murió mi madre, la persona más parecida a mi, alegre, risueña, amable, divertida.... Ya no soy así, ahora soy borde, egoísta, con mal carácter, contestón y vago, casi había dejado los estudios. Tocaba entrar a la universidad, todo por una promesa que le hice a mi madre antes de morir. No sabía que estudiar, nada me gustaba y nada me llamaba la atención... Mi padre me convenció para estudiar Filología Inglesa, ya que se me daba muy bien el Inglés y tenía varios títulos. Así pues, me matriculé en Madrid, me busqué un piso allí y me mudé, por fin independizado. El dinero nunca ha sido un problema, mi madre era de una familia bastante adinerada de la zona extremeña, y mi padre había heredado una constructora familiar con muy buena fama. Disponía de dinero a mi antojo, mi madre me dejó mucho, sólo a mi nombre, me adoraba, era su ojo derecho. El piso estaba situado en Argüelles, en la zona de Galileo, cerca de la facultad, pero sobretodo en una magnífica zona para salir de fiesta, de cañas, de cualquier cosa, eso era lo que realmente me importaba... Comenzaron las clases, primeros días sin faltar, intentando conocer a gente, hacer amigos, fichar a los profesores y conseguir los temarios del año. Era un pasota, pero, sinceramente, estaba acojonado... No sabía donde ir, que hacer ni nada por el estilo. Comencé a juntarme con varias personas, un pequeño grupo, íbamos a las misma clases y todos estábamos un poco perdidos... Había de todo, un par de pijos, alguno incatalogable, una punky, una hippie, dos chicas normalitas, un rapero... y luego yo, sin estilo definido, con pantalones rotos y “cagaos” pero con la cartera llena... El tercer día de clase me levanté tarde, salí de casa corriendo hacia el autobús, y esperé un rato
ERES UN POCO PAYASO Llegamos a clase, tarde pero llegamos, y corrí a sentarme al fondo, donde pudiera estar tranquilo... y ella vino detrás
----------------------------------------------------------------------- ESTA BIEN, ACEPTO Pasamos la mañana como siempre, clases, mus, unos porros, algún mini... nada distinto del resto de universitarios. No vimos a Alia en toda la mañana. A las 14, como de costumbre, fuimos a comer a la cafetería, y al entrar, en la primera mesa estaba sentada. Les dije a los demás que ahora me sentaba con ellos, y me acerqué hasta Alia.
Estos han sido los capítulos de introducción, cómo conocí a la gente, mis amigos, y cómo era yo por entonces. A partir de ahí todos nos hicimos muy buenos amigos, pasábamos muchas horas juntos, y los fines de semana salíamos todos juntos por Madrid. Aunque éramos distintos, todos tocábamos el mismo palo: drogas, fiesta, no ir a clase... Poco a poco congeniamos mas, surgió algún roce, y nos fuimos conociendo . Paso a relataros los hechos mas destacados ---------------------------------------------------------------- VAMONOS DE FERIA!! Habían pasado algunas semanas desde el inicio de las clases, y seguíamos viéndonos los mismos... Si bien alguno de nosotros apenas pisábamos por clase, había una hora al día a partir de la cuál nos juntábamos para toda la tarde: la hora del mus, después de comer. En una de esas partidas, repleta de cachondeo, tiradas de trastos, porros, apuestas, minis y demás, salió la conversación
Nos montamos en el coche, y ella no pudo reprimir algún comentario (joder que coche!) mientras íbamos a Getafe. Algún que otro porro (no me lo quemes que es nuevo!!) y risas varias. La dejé en la puerta y me quedé esperándola. Mientras se alejaba, me fijé en su culo y no pude evitar sonreirme, me miré al espejo y pensé: tal vez hoy sea tu dia... Nunca he sido un guaperas, pero tampoco he tenido problemas para ligar... Bajó en 5 minutos, con una mochila y la misma sonrisa. Se montó en el coche riendo y se hizo un porro (vamonos de feria!!). Durante la vuelta hablamos algo mas, y ambos admitimos que nos poníamos, nos reímos y saqué el móvil, llamé al camello y cogimos provisiones. Paramos en una tienda, alcohol, refrescos, vasos, todo terminado. Subimos para mi piso, entramos y ella miró con cara de sorpresa (joder vaya piso!).
NO ABRAS!!!! Me senté en el sofá y me preparé un par de copas (Alia que bebes?? RON!!) y un par de tiros. Me quité las playeras y me puse unos pantalones cortos para andar por casa. Me tomé una copa mientras salía. Apareció con un pantalón de pijama muy ajustado y una blusita escotada y cortita (joder que buena está!!). Me quedé embobado mirándola...
----------------------------------------------------------------------- QUE ES LO QUE QUIERES DE MI?? Pasamos al salón y nos fuimos sentando, me levanté a por la bebida y aproveche para ponerme otro tiro. Volví al salón y comenzamos a charlar, a beber, a jugar unas cartas, unas plays... La noche se fue haciendo larga, hasta que Jose, mirándome fijamente, preguntó
Continuamos la noche, bebiendo, riendo, jugando y poniéndonos. A altas horas, cuando se nos acabó el alcohol, decidimos movernos a algún garito de la zona, a terminar la noche. Encontramos uno que aún estaba abierto y entramos a ver que tal... no estaba mal, no había mucha gente y la música era variada: break beat, techno, house... de todo un poco... Comenzamos de nuevo a beber, a desfasar en un rincón del tugurio, a hacer viajes al baño disimuladamente (ja!)... Alia me miraba fijamente cada cierto tiempo y me sonreía... Me sentía atraído por ella, y, después de probar su cuerpo una vez, quería tenerla otra vez. Se acercó a mi mientras estaba pidiendo en la barra, me agarró por la cintura y se acercó a besarme
Cuando llegué al portal, alguien me habló por detrás
--------------------------------------------------------------------- A QUE ESTAMOS JUGANDO? Me levanté a eso de las 22 con la alarma machacándome los oídos, cogí el móvil, busqué en la agenda y paré en “Alia Fakul”, pulsé para llamar y pensé en que decir... Un tono, dos, tres, cuatro... Nada. Marqué de nuevo, y lo mismo. No es fácil que me de por vencido, asiqué me metí a la ducha, me vestí, bajé y monté en el coche. Una llamadita para comprar un poco de reconstituyente, un par de tiros y hacia Getafe, tenía que hablar con ella y pedir perdón... o algo parecido. Llegué a duras penas hasta su calle, por lo poco que me acordaba, y una vez allí marqué de nuevo. No lo cogió. Y marqué otra, y tampoco. Así estuve un buen rato, y nada. “Y qué coño hago yo ahora?, si por lo menos supiese el piso” pensé. Marqué el móvil de Sara, que a mi entender, era con quien más afín la veía
Mientras me fumaba un chino, vi abrirse la puerta del portal, y asomó su cabeza. Miró hacia mi y vio mi coche. La vi dudar, pensé que entraría de nuevo a casa. Pero se acercó, rápida y con andares de mala leche... “Prepárate que viene fina...” pensé, a la vez que fijaba en su cuerpo.
------------------------------------------------------------------ ME VOY A CURRAR A LONDRES... TE VIENES?? Pasó el tiempo, los meses, y nuestra vida seguía igual... Ya nunca iba a mi pueblo, dejé a mis colegas de allí de lado, salvo para algún partidillo de fútbol y algunas cañas mañaneras cuando venía de empalmada y no tenía ganas de salir... Pasábamos la semana entre clases, partidas de mus, porros, alguna que otra salida nocturna, esperando con ansia que llegara el fin de semana. Todo estaba planeado Viernes: a las 22 en mi casa, botellón, partiditas de cartas, play o cualquier otra cosa, siempre amenizado con porros y coca. Casi nunca cambiábamos. Y Alia y yo tampoco, salíamos de la facultad, hasta Getafe, cogía ropa y para mi casa, llamada al camello y a esperar a que llegaran los demás Sábados: a veces hacíamos algo distinto, pero casi siempre quedábamos a eso de las 00:00, toda la tarde durmiendo, y empezábamos de nuevo. Solíamos ir a sitios diversos, Danzoo, Space... daba igual... algún sábado los convencía y nos íbamos a la Family, en Sonseca (Toledo), pero pocas veces, ya que eran muchos kilómetros de coche. Incluso algún sábado no salíamos, sólo nos quedábamos en casa bebiendo unas cervezas, únicamente fumando porros... Pero éstos días solían ser si el Viernes había sido demasiado serio... Alia y yo quedábamos por la tarde, dábamos un paseo hacia Canal, una cervecita, según... Algún día un cine... Los Domingos no salíamos... Jamás salía un Domingo, cosa que Alia odiaba de mi... Me pasaba el dia entero en casa, viendo la tele, o en el portátil, o incluso a veces, si tenía un mal día, estudiaba. Nuestra relación (cómo?) seguía en el mismo punto: nos atraíamos, pero ninguno quería nada más serio... Total libertad para los dos. Pero Alia a veces intentaba dar un paso más, y yo respondía dando uno atrás. Así llegó Junio de 2001, aprobé todas las asignaturas (eran pocas...) y me esperaba un verano de tranquilidad... Alia me llamó un Martes por la tarde, y me pidió que fuera a Getafe a verla. Cuando llegué, estaba esperándome en el portal
-------------------------------------------------------------------- HA SIDO TODO DEMASIADO CORTO La misma noche llamé a Alia, la dije que sí, que me parecía una buena idea y que así practicaríamos los dos... Además, en mi interior sabía que eso sería una prueba de si nuestra relación tenía algún futuro o si estaríamos para siempre en punto muerto. Compre dos billetes para Londres, y busqué un piso. Convencí a Alia que dejara todo en mis manos, que encontraría algo a buen precio y en un buen sitio. Ya había visitado Londres anteriormente, con amigos, con mi madre cuando aún vivía... Alquilé un piso en Hyde Park, en la parte mas cercana a Marble Arch, comienzo de Oxford Street. El precio no sería del agrado de Alia, pero me daba igual. Busqué más cosas, y encontré una academia gracias a un amigo que estudió allí. Dos meses de academia, y titulo que te traías. Reservé y pagué las dos plazas, de Lunes a Viernes de 16 a 18, horario magnífico. Decidí que no dejaría a Alia currar a diario, y mi intención era que no currase. Pero la conocía, y sabía que por lo menos algo buscaría. Recordé un antiguo bar llamado San Miguel situado cerca de Edgware Road, regentado por españoles, y otro llamado Las Tapas (qué típico no?) un poco más lejano. Busqué pero no encontré nada, así a base de llamadas internacionales conseguí ambos teléfonos. Decidí no llamar y dejar a Alia que eligiese ella si quería currar allí, yo sólo intentaba ponérselo más fácil. Dos días después, llevé a Alia hasta Getafe, y al llegar allí, me acomodé en el coche y empecé a sacar reservas, papeles y demás cosas...
Nos volvimos un 2 de Septiembre, camino a Madrid de nuevo. En mitad del vuelo, me descubrí a mi mismo acurrucado en su hombro y agarrado a su mano. La miré fijamente
--------------------------------------------------------------- HAZ LO QUE TE SALGA DE LOS HUEVOS!!!! Volvimos a Madrid, yo a mi piso, y ella con su padre. A menudo me recordaba lo bien que había vivido en Londres, que la gustaría volver, pero conmigo. Yo no paraba de pensar en su última pregunta en el vuelo de vuelta a Madrid... Sabía lo que eso significaba para ella, lo que realmente pretendía con esa reflexión... Alia pensaba en dar un paso más, empezar a salir juntos, sin rodeos, sin tonterías, incluso viviendo juntos. Pero yo no lo tenía claro... La convivencia en Londres fue buena, yo soy una persona muy ordenada en casa, y al vivir sólo, estaba acostumbrado a hacer cosas en casa, y más aún en años anteriores, desde que muriera mi madre, cuando mi padre y yo nos quedamos solos y hacíamos todo a medias. Nunca entenderé porque no contratamos a alguien... Pasaba horas al dia sopesando los pros y los contras... Tenerla siempre a mi lado, su cuerpo, su olor, su amabilidad, su risa, su cariño, el amor que me tenía... Pero también estaba su mal carácter, sus estúpidos enfados, sus reproches, su actitud de sargento en muchas ocasiones... No, no quería vivir con ella... Y no, tampoco quería dar un paso mas en nuestra relación, yo estaba bien así, mi vida era genial, la tenía a mi lado y no tenía ningún compromiso, podía hacer lo que quisiera dentro de unos límites, porqué complicarme? Pero aún así, no quería hacerla daño... Y llegué a una conclusión, mi solución al problema se llamaba ERASMUS, la salida perfecta... Nos quedamos éste año en Madrid, pedimos el Erasmus a Londres o donde sea y nos vamos juntos, convivimos juntos, y aclaro mis ideas para la vuelta, y veo si realmente quiero pasar al siguiente nivel... Pasaron unas semanas antes del comienzo de la facultad, y Alia y yo nos veíamos menos, supongo que ella intentaría guardar algún tipo de distancia para que yo no pensase que quería algo mas. La llamé por teléfono un día antes del comienzo de las clases, y quedé con ella en Getafe.
Comenzaron las clases, viejos amigos y viejas costumbres... Alia y yo llevábamos dos meses sin meternos, desde que nos fuimos a Londres, pero como era de esperar, no aguantamos mucho. Comenzamos a decidir dónde ir, a que parte de Inglaterra. Vimos las plazas que salían ese año y decidimos. Londres, Manchester y Brighton. La cosa pintaba regular, 4 plazas para una, dos para otra y 3 para otra. La nota tenía que ser bastante buena, y en el examen de ingles necesitabas una buena nota también. Aunque sonara prepotente, yo sabía que me darían alguna plaza, pero temía por Alia. La incité a poner sitios como Italia o Francia, o incluso Alemania, (que nos tocaría a los dos) pero ella insistía una y otra vez en que sólo Inglaterra. Y no consiguió plaza. Y yo si la conseguí, en Londres. Desde que salieron las plazas, Alia estaba distante conmigo, seguíamos igual, pero ella se apartaba emocionalmente de mi. Fue un palo para ella... Llegó el verano, y propuse a Alia venir conmigo de vacaciones, a Cádiz, a un piso que alquilaría para todo el verano, pero no aceptó. Por más que insistí no aceptó. Asique decidí presentarme en su casa, como antaño
----------------------------------------------------------------------- PERDONAME, POR FAVOR!! Fue a primeros de Septiembre, me marchaba a Londres, tenía todo atado... además, iba con Sara, mucho mejor, alguien con quien estar hasta que nos integremos con el resto de gente. Pero estaba jodido. Jodido y triste, no podía entender cómo me había dejado así, por una gilipollez de un erasmus, y encima por su culpa, por no pedir mas sitios, “será gilipollas”, “niña de los cojones” apenas podía contener mi mala leche, que contrastaba con la cara de felicidad de Sara (que nos vamos Miguel!!)... Sonó el móvil, lo saqué del bolsillo y lo mire con indiferencia... “ALIA” ponía en la pantalla... “que querrá ahora esta payasa?” me pregunté de mala leche...
Las fiestas en Londres eran espectaculares, los universitarios unos cachondos, corría el alcohol, y metí la pata. Una noche de borrachera, como muchas otras, Sara se vino a casa a dormir, que pillaba más cerca, solo que esa noche dormimos en la misma cama... Al levantarnos apenas podía mirarme a la cara, no paraba de repetir que no podía cree que hubiera hecho eso a Alia, ni yo tampoco... Y se lo dijo... Y yo la llamé
----------------------------------------------------------------------- ESTAMOS EN PUNTO MUERTO... O POR LO MENOS YO Era invierno, Diciembre, y en Londres hacía mucho frío. Pero a mí apenas me afectaba... Desde lo que pasó con Sara era un fantasma, apenas salía, únicamente a clase. Por más que mis colegas de erasmus intentaban sacarme, yo no accedía. Sara apenas me hablaba, se sentía mal, pensaba que habíamos traicionado a Alia... y era cierto. Me confesó que siempre la había gustado, pero que lo que pasó fue el mayor error de su vida... y el mío también. Alia llegaba en 5 días, y yo no sabía que hacer. Después de clase, solía pasear bajo la lluvia, subía andando desde casa a lo largo de Oxford Street, hasta Piccadilly Circus, pasaba algunos ratos en el trocadero, o simplemente deambulaba por Hyde Park, visitaba Camden, Portobello... Lugares donde puedes sentirte totalmente solo aunque estés rodeado de miles de personas... Solía imaginar cómo habría sido nuestro reencuentro si yo no la hubiera cagado... Ella llamando el día antes, dándome la sorpresa de su visita, su boca, su olor, sus besos apasionados... “Soy un gilipollas” solía pensar... Y recordaba la primera vez que estuvimos juntos... Y me sonreía, podía notar todo como si estuviera pasando de nuevo en ese mismo momento... Y así es como me dí cuenta de que estaba enamorado de ella... Y que era tarde. Todo por culpa de mi cascara, de mi estúpida manía de no dejar a nadie acercarse a mí... “Soy un payaso”... Y pasaron los 5 días, Alia me llamó el mismo día para decirme que volaba por la tarde, que no fuera al aeropuerto a por ella, aunque al final accedió ante mi cabezonería... Y ahí estaba yo, esperando con un ramo de rosas a que llegara la mujer que quería, en medio de un aeropuerto gigante y con mas miedo que un niño ante un toro... Hasta que la vi... Con unos vaqueros holgados, cagados (como a mi me gustan) y una sudadera alternativa. Me fijé en su pelo, castaño casi rubio, largo y con una coleta; sus preciosos ojos verdes; su cara, morena y delgada, con rasgos andaluces; y su cuerpo, delgado pero curvado... ¿Cómo había sido tan tonto de no fijarme antes? ¿Cómo podía haber estado tan ciego? Estaba loco por ella... Se acercó hacia mi, y puede ver sus ojeras, su cara de tristeza... Sentí un punzón en el pecho... Me miró, hizo una mueca y abrió la boca
Llegamos a casa, dejó su equipaje en la otra habitación y se fue a la ducha. Mientras, preparé la cena y me senté a escuchar la televisión, distraído, esperando a que terminara de ducharse. Supongo que reflexionaría en la ducha, porque tardó casi una hora... Apareció en el salón en pijama, descalza, como hacía antaño... Tenía mejor cara
------------------------------------------------------------------------- 20 DIAS Me levanté pronto para ir a clase, como todos los días. Alia aún estaba durmiendo, asique la deje una nota explicando mi horario y a que hora volvería a casa; al lado, la dejé un móvil ingles con mi número y el de casa, para poder localizarnos. Me fui mas alegre. A la salida de clase, llamé a Alia
Llegué al Speaker´s sobre las 14, y Alia estaba sentada en un banco, esperando. Se acercó y me besó en la mejilla, riendo
------------------------------------------------------------------------ HASTA PRONTO... No podía desaprovechar los días que Alía iba a pasar conmigo, fuera como fuera, tenía que conseguir que me perdonase. Pero en realidad, poco o nada podía hacer yo. Comprendí que todo estaba en sus manos, lo único que podía hacer era tratarla como se merecía, como nunca antes había hecho... Y esa fue mi decisión. Los días pasaban rápido, apenas los disfrutaba... Dejé de ir a las clases para pasar más tiempo con ella. Estábamos mejor que nunca... Pero como amigos... Salíamos por la mañana, un paseo, una vuelta por el centro de Londres, algunas compras; por la tarde solíamos tomar unas pintas en algún garito que encontrásemos en nuestro camino... era genial. Alia estaba muy feliz, todo el día riendo, bromeando... y yo cada día estaba más enganchado a ella. Los fines de semana siempre nos íbamos de viaje: Brighton (un poco de playa), Manchester, Liverpool, algún viaje a Irlanda... Incluso planeamos visitar Paris, pero al final no sé porque, decidimos no ir. Su forma de ser había cambiado... esa mala leche de otros tiempos ya no salía a flote con facilidad, siempre tenía buenas palabras... Y sus ojos... Tenían ese brillo especial, esa forma de mirar... Seguía enamorada de mi, lo sabía Y llegó el último día... Caras tristes, mala leche... Cambio repentino... Se que no se quería ir. Pasamos el día paseando por Hyde Park, mirándonos, sin hablar. A la hora de la cena, no pude aguantar mas
Apenas dormí, y cuando sonó el despertador, abrí los ojos y pensé “09:00 am, 22 de Diciembre de 2002, el día que pierdo a mi niña”, me duché rápido y llamé a la habitación de Alia, estaba vestida y con la maleta en la puerta. De nuevo camino en taxi, sin hablar apenas, sólo mirándonos, ella con los ojos llorosos y yo con el corazón destrozado... Facturó rápido, me miró y me dijo
----------------------------------------------------------------------- HOLA... COMO ESTAS? Pasaron días, y Londres se me hizo más gris que nunca. Ni siquiera regresé a España para fin de año... Lo pasé solo, en mi piso, con una botella de ron y varios limones. Odiaba Londres, todo lo que significaba para mí... para nosotros. No sabía nada de Alia, sólo lo que los amigos de Madrid me contaban “está triste y apenas viene a clase”... Eso me hacía sentir aún peor... Destrozar su vida.. eso si que no podría perdonármelo. Enero, Febrero, Marzo, Abril... cuatro meses en el olvido, sin saber nada de ella, sin localizarla, sin que me contestara al teléfono... La había perdido... Llegó Mayo, y acepté mi derrota “no te rayes, disfruta” solía decirme, aunque no era fácil. Comencé a salir de nuevo, llamé a Sara, salíamos por ahí, con el resto de erasmus, copas, porros. No había vuelto a mi antigua vida hasta ese mes, no fumaba hacía mucho, y no había probado la coca... Me sentía orgulloso de mí mismo... Y seguiría así. Me dediqué a los porros, pasarse el día fumado ayuda bastante a no pensar... Era fácil: clases, comida, porros, play, cena, porros y a dormir, una vida sencilla entre diario, y un poco más amena los fines de semana: Ministry of Sound, Camden, Portobello... cualquier sitio era bueno para salir y olvidar. Y pasó Mayo... y Junio. Y volé a España, con el ciclo terminado, pero sin Alia. Llegué a Madrid muy pronto, a primera hora de la mañana. Fui a casa y dejé mi maleta, me duché y salí para la facultad (seguro que la veo). Llegué y entré en la cafetería, encontré a mi grupo de amigos (que tal?? como estas?? que tal Londres??) pero no la vi a ella. Soporté sus preguntas, sus risas, sus comentarios, pero únicamente esperaba el momento en que la viese aparecer. Pero no apareció. Me dijeron que había terminado los exámenes y que se había marchado con su padre durante el verano. Me maldije, y me volví a casa. Decidí salir esa noche, y, por más que me resultara un error, llamé a antiguos amigos, gente de mi pueblo, conocidos, y algún íntimo. Recordé viejos tiempos: a por alcohol, refrescos, vasos y llamadita. Subí a casa, me puse un buen tiro y dejé mi cabeza a su aire. Ya me daba igual. Pasó un buen rato hasta que comenzó a llegar gente, y comenzamos la fiesta... Drogas, alcohol... Incluso tías, pero eso precisamente era lo que no quería. Yo la quería sólo a ella... Cuanto más me metía, más pensaba en ella. Y cuanto más pensaba... más me metía. Fue lo que solíamos llamar una “cocida en toda regla”. Nos fuímos de casa, y varios de mis amigos se empeñaron en visitar el Danzoo... me tría malos recuerdos, siempre iba con Alia, y no quería volver. Al final accedí, nos montamos en los coches y nos fuimos para allá. Entrada, copita y viaje al parking. Otra copita y otro viaje. Salí del parking, enfilé la calle y me topé con unos preciosos ojos verdes, un pelo castaño... Se quedó parada, delante de mí, mirándome a los ojos... Oí una voz
NO ME ACORDABA DE ESTO... Me senté en la puerta del parking, mi cabeza iba a una terrible velocidad: qué hace aquí? Que quiere de mi? Habrá pensado en mi? Estará con ese tío? Que suerte encontrarnos... Y entonces salió, la miré desde la distancia, sus curvas, su pelo, sus ojos, sus piernas... y el corazón me dió un vuelco.
Conduje a casa, nos pusimos un par de tiros mas, y subimos al piso. Nos sentamos en el salón, un par de copas, más tiros, y ella no paraba de reír, de besarme, de decirme que me quería. Hicimos el amor otra vez, la miré y la dije
----------------------------------------------------------------------- Y SI LO HUBIERA PEDIDO YO? Me levanté resacoso, y vi mi cama vacía, no había ropa de Alia, ni sus zapatos ni nada... “Dónde estará?” Fui hacia la cocina, y cuando entré me la encontré preparando el desayuno
Alia me despertó tirándose encima (“qué haces capulla!!”), haciéndome cosquillas y dándome besos
DESTINO: LONDRES La miré con odio, y empecé a pensar en que todo podría ser una treta. “Una puta venganza” pensé, “puta retorcida” y no paraba de pensar en lo bien que había fingido, en que me encontró por casualidad y fue su oportunidad para devolvérmela... “serás cabrona” no paraba de preguntarme porqué me hacía ésto a mí, después de todo lo que había luchado, después de lo mal que lo he pasado... y ahora me viene con estas gilipolleces
UN AÑO PASA VOLANDO Poco o nada más podía pedir. Después de luchar, de cagarla y de hundirme, por fin lo había conseguido, estábamos juntos. El piso en el centro de Londres, la complicidad de una pareja que, aunque ya había estado junta antes, empieza a conocerse, la vida del estudiante erasmus, resumida en fiesta y alcohol. Lo tenía todo... Y era feliz Nunca había visto a Alia tan feliz, estaba radiante todos los días, y prácticamente no discutíamos nunca. La iba bien en las clases, y su nivel de Inglés mejoró ostensiblemente. Cualquier persona que haya estado en Londres sabrá de su impersonalidad, de su frialdad, de su lejanía entre gentes, de su poco trato... Lo cuál hace que puedas convertir cualquier rincón en tu nido de amor, sea Speaker´s Corner o en Trafalgar... Las mañanas las consumíamos entre clases, sin apenas vernos, sólo alguna llamada esporádica. A la hora de comer nos encontrábamos y caminábamos juntos hacia cualquier rincón Londinense, da igual que zona fuera, sólo era pasear y estar juntos, comer en cualquier rincón llamativo, visitar lugares famosos o desconocidos, daba igual... Eramos felices. Los fines de semana volvieron a ser como nuestra anterior etapa: Escocia, Irlanda, Liverpool, Manchester, todos los fines de semana salimos de viaje, ni un sólo nos quedamos en Londres. Y llegó fin de año, Alia quería volver a Madrid para pasar las navidades con su padre, pero yo tenía otra intención: Paris. Siempre había querido ir, me atraía sobremanera, sobretodo acompañado de Alia. Decidí comprar los billetes y pasar allí nochebuena y año nuevo, los dos solos, juntos, que mejor lugar?
Nos fuimos a Paris, yo estaba ansioso por llegar... Alia estaba preocupada, siempre lo estaba a la hora de llegar a un nuevo sitio, al montar en avión... miedica. El hotel estaba situado cerca del museo del Louvre, bastante céntrico. Era bonito, de fachada antigua. Dedicábamos los días a pasear, a visitar lo que conoce todo el mundo... Pero las tardes las gastábamos en pasear por el París desconocido, por las calles pequeñas, los cafés de barrio, lo que realmente enamora de esa ciudad... Uno de los mejores viajes de mi vida Apenas volvimos a la oscura realidad Londinense, mi amor por esa ciudad, por el clima y por lo demás creció. Y tener a Alia a mi lado me reconfortaba, me hacía sentirme feliz, completo. Pasaron los meses, rápidos... Todo pasa muy deprisa cuando va bien, cuando es bueno... sin embargo las malas rachas se hacen eternas... Y llegó la hora de volver, en Agosto de 2004, fin de nuestra “aventura erasmus”, y nos sentamos en la cama abrazados, mirándonos a los ojos...
-------------------------------------------------------------------- POLVO ERES... Volvimos a Madrid. Ella a su casa y yo a la mía. Durante algunos días volví a pensar pedirla que viniese a vivir conmigo. Pero decidí no hacerlo. Una cosa era vivir juntos en Londres, estando de erasmus, y otra muy distinta irnos a vivir juntos, “para siempre”, esas palabras causan en mi un efecto “de huida”, tan pronto las oigo, cojo el camino opuesto. La quería, si, pero no estaba preparado para vivir juntos. Y ella lo deseaba, lo ansiaba, y en el fondo, esperaba que yo se lo pidiera, y la defraudé... Me lo dijo una noche de feria, como tantas otras, entre alcohol y drogas, los dos solos sentados en el sofá de mi casa
Cuando llegué al tanatorio, todos los recuerdos del pasado me invadieron... Mi madre, ahora mi padre... Descubrí a mucha gente que consideraba sólo colegas dándome su apoyo incondicional y apoyándome, gente que desde ese día pasaron a ser buenos amigos. Incluso mi ex, a la que años atrás taché de poco menos que “zorra engreída” estaba esperándome la primera para darme dos besos. Me pregunté una y otra vez cómo mi estúpida personalidad y mi actitud arrogante había conseguido mantener amigos. Pasé la noche llorando, recordando los buenos momentos con mi padre, los malos al quedarnos solos... Pensé de nuevo en Alia, y no pude evitar odiarla, culparla, desearla fuera de mi vida... ---------------------------------------------------------------------- NO DEBERIA SER ASI A la mañana conduje hasta casa, no pude evitar llorar al volver a ver la fachada, el patio, la habitación de mis padres... Mis recuerdos salían solos y no me podía controlar. Me duché y busqué entre mi armario algo para ponerme... Mi habitación estaba igual que la última vez, todo colocado en el mismo sitio. Tras vestirme y comer un poco, volví a por mi coche. Recibí varias llamadas de Alia, pero no estaba dispuesto a hablar con ella. Siguió llamando, y al final decidí no ser tan cruel.
Llegó poco antes de comer, y bajó del bus con los ojos llorosos. En realidad, no se si era por sentimiento, por compasión o porque se olía algo... Da igual. Me besó dulcemente, como siempre, y me abrazó, me susurró un “lo siento, te quiero niño, aquí estaré” y me miró a los ojos. Me sentí mal al ver su mirada, limpia, sincera. “Qué hemos hecho mal? Porqué nos pasa esto?” me preguntaba una y otra vez... La llevé a mi casa, nos sentamos y comimos algo. A la hora del entierro empezó a llegar gente, y Alia se sentía cohibida, insegura, miedosa... Igual que en los viajes, su cara la delataba. Todo marchó como era de esperar, tristeza, lloros, y mucha gente... Entre mi tía y mi abuela decidieron que no recibiera el pésame... Durante días me molestó, pero hoy en día entiendo que fue mejor... me habría derrumbado. Decidí llevar a Alia a su casa, y por más que ella insistía en ir juntos a mi casa a Madrid, en no dejarme solo, esta vez no di mi brazo a torcer Al llegar a la calle de su casa, aparqué el coche y me preparé
--------------------------------------------------------------------- CAIDA Era un 4 de Septiembre de 2004, mismo día en que enterré a mi padre y dejé a mi novia. El camino hasta mi piso fue difícil, apenas podía conducir... Las lágrimas, el dolor, la culpa... Incluso por momentos me arrepentí de haberla dejado. Pero no iba a dar marcha atrás. Legué a casa y llamé a mi amigo, ese al que todos llamamos como tal cuando tenemos un problema y queremos solucionarlo con droga. Pillé varios gramos, no estaba dispuesto a pasar ni un momento sereno, no tenía fuerza ni ganas, estaba hundido. Me senté en el sofá, con la mesita baja delante, un turulo, tabaco, mechero, una botella de ron y limón. No pensaba moverme. Ya lo había hecho en otra ocasión, cuando murió mi madre, pero aquélla vez tenía compañía. Hoy no, ni falta que me hacía. Yo sólo me bastaba, “estúpido arrogante”... “nunca aprenderé de mis errores” Comencé con la “feria”, con la tele primero, música después, y sin nada según pasaban las horas. La impresión de que te vas a volver loco o que en cualquier momento te dará un infarto no conseguía aplacar mi ritmo. Horas pensando, decidiendo... “lo has hecho todo mal” “la has jodido la vida” “no has pensado en ella” “eres un egoísta”... Si hay algo que una persona autodestructiva nunca debe hacer es darse a las drogas... y menos sólo. Mi cabeza dijo basta tras muchas horas de soledad, y decidí salir Me monté en el coche y conduje hasta mi sitio de siempre, el conocido. Dejé el coche en el parking y pregunté a unos chavales que había hoy en la sala “nosequé fiesta tío”, “pero con Sven Väth y otro” No soy un entendido en esa música, pero por lo poco que había oído antes y por la emoción de los chavales me pareció bien. Me puse unos tiros con ellos, unas copas en el parking de su botellón y nos metimos para dentro. A los 5 minutos conocía a la mitad de la sala, no se de qué, pero todos eran mis amigos... Cuando cerramos la sala, pocas ganas y fuerzas de seguir me quedaban. Para esas horas, mi autodestrucción estaba completa, había terminado: estaba totalmente seguro de que la había cagado. Me volví a casa a duras penas y me metí en la ducha, llorando y reprochándome ser un estúpido egoísta ------------------------------------------------------------------ 6 DE SEPTIEMBRE DE 2004 Me levanté dolorido, con la sensación de haber ido demasiado lejos. Y no iba desencaminado. Todo estúpido tiene un día inspirado en su vida, uno de esos en que decide cambiar las cosas e intentar que todo vaya mejor, admitir sus errores y corregir fallos. El mío era ese día Estaba enganchado a la coca, si bien no a diario, si el resto, y consumía mucho, demasiado. Y además, tenía problemas de confianza, de inseguridad. Conseguí admitir las dos cosas en un sólo día, toda una proeza para mi... Por algo se empieza, pensé, y saqué el móvil. Busqué en la agenda el número de mi mejor amigo, ése al que casi nunca llamas, pero que siempre que necesitas algo está ahí. Le pedí que viniera a verme a casa. Llegó a media tarde
A la mañana siguiente nos pusimos en movimiento, un par de llamadas a la comunidad, búsquedas en internet y visitas a clínicas. Escogí una no muy lejana a casa, con visita diaria y controles semanales... no parecía difícil. Me apunté y salí de la clínica, me sentía mejor. No perdimos tiempo y nos pusimos de camino hacia un despacho que Rober conocía, un amigo de su padre que no vivía lejos. Entramos al despacho y esperamos al psicólogo, tras las presentaciones me invitó a pasar. Una breve charla, impresiones, necesidades, sentimientos y fijamos visitas: todos los Martes y todos los Jueves, a la misma hora. Salí de allí contento, orgulloso de mi mismo, y ofrecí a Rober pegarnos una comilona en una tasca que conocía por allí. Nos sentamos y disfrutamos de una buena comida.
------------------------------------------------------------------- CARTA DE UN ESTUPIDO... Pasó una semana de tratamiento con el psicólogo y unas visitas a la clínica para encontrarme mejor. El hecho de no meterme y tener alguien con quien hablar me hacía sentirme más contento conmigo mismo. Desde que murió mi padre, había estado aislado de todo el mundo, sólo Rober me había visto y hablado conmigo. No sabía nada de Alia, y empezaba a sentirme muy mal. Había llegado a la conclusión de que metí la pata, hasta el fondo “joder Miguel, tanto tiempo luchando por ella y la jodes así” solía decirme. En mis charlas con el doctor hablábamos sobre cómo me sentía respecto a ella, a nuestra relación... Tenía que pedirla perdón, que supiese que estaba arrepentido... Aunque no quisiera perdonarme, debía saber que lo sentía, que no quería hacerla daño... Asique decidí mandarla un e-mail. Era la única conclusión: sin teléfono, sin cara a cara, sólo quedaba el mail... Copiaré textualmente el mail, que hoy en día conservo impreso: “ No se bien cómo empezar, si querida, niña o Alia... Mucho te he jodido en estos meses, y mucho me he jodido a mi. Pero no ha sido aposta, quiero que lo sepas. Nunca he dejado de amarte, y nunca dejaré de hacerlo, lo se. Desde aquel estúpido golpe en los pasillos no he podido quitarte de mi mente... Pero una veces por mi mal carácter, mis miedos, dudas, inseguridades o mala leche, te he apartado de mi lado... Mucho has aguantado, lo se. Pero yo también he luchado por los dos, y me da rabia joderlo asi después de todo. Siento no haberte pedido que vinieras a vivir conmigo, tenías razón, tenía miedo, a perderte, a fastidiarlo. Con tanto miedo, al final dejé de pensar en nuestra felicidad y comencé a pensar en separarnos, en que sería mejor para mí... pero me equivoqué, otra vez. Alia, he empezado un tratamiento. Voy al psicólogo y a una clínica, a que me ayuden, a dejar de fingir que estoy bien, a dejar de destrozarme y joderme la vida. Quiero ser feliz, quiero estar bien. Y quiero que lo estés tu. Por eso te escribo, para que no te culpes ni creas que fallaste en algo... sólo fui yo... Por eso te escribo este mail, esta carta de un estúpido... arrepentido... y enamorado. Lo siento. Hoy es 14 de Septiembre, en dos semanas es tu cumpleaños,no quiero obligarte, ni presionarte... Sólo quiero que pienses en todo lo que te digo, y, si deseas hablar conmigo, contesta a mi llamada. Cuídate” Este es exactamente el mail que envié a Alia... Ahora quedaban 2 semanas de espera ----------------------------------------------------------------------- 29 DE SEPTIEMBRE DE 2004 Pasé las dos semanas más largas y angustiosas de mi vida. En la clínica todo seguía bien, y las charlas con el psicólogo me ayudaban mucho. Pero estaba ansioso... ansioso por saber algo de Alia, por oir su voz... o por no oírla más y saber que la había perdido para siempre... pero necesitaba saber algo. Los fines de semana me iba al pueblo, donde mis amigos y familiares me ayudaban, me sentía refugiado, a salvo. Aún cuando nadie conocía mi estado, mis visitas, parecía como si todos se preocupasen de que no metiese la pata: si salíamos y volvíamos tarde, me dejaban en la puerta de casa, nada de dejarme a mitad de camino, o en el parque, en sitios donde puedes encontrarte con alguien del mundillo; si nos íbamos de cañas, nada de sobremesa, de comer por ahí... el riesgo de que “se te caliente el hocico” es muy grande. Me sentía como en casa. Y llegó, un 29 de Septiembre de 2004, me levanté pronto, bajé a la compra... estaba muy nervioso, como un niño con su primer juguete. Subí, guardé todo, me preparé el desayuno y me senté a ver la tela un rato. Era muy pronto, y hasta después de comer no tenía intención de llamar a Alia, asique me puse unos pantalones cortos y salí a correr. Hacía unos días que corría, varias personas me lo habían recomendado, decían que era bueno para no pensar, para desestresar... Y tenían razón... Volví a casa a tiempo para darme una ducha, comer algo y sestear un rato, total, quedaba rato aún. A eso de las 18 decidí que ya era hora. Agarré el móvil y busqué en la agenda. Sonreí al ver de nuevo la entrada “niña” y le dí al botón. Sonó varias veces, pensé que no lo cogería... Pero lo cogió
Se acercó, me miró a los ojos y sonrió
---------------------------------------------------------------- ESTOY SOLA... Me levanté al día siguiente flotando aún por todo lo que había sucedido. El recuperar a Alia a la vez que admitía mis problemas y trataba de solucionarlos suponía un golpe en mi vida: sabía que desde ese día todo sería mejor. Volver a sentir sus labios y saber que volvería a tenerla entre mis brazos producía en mí un efecto inmediato: pasaba el día con la sonrisa puesta. Me desperté y desayuné, me vestí y me dispuse a salir a correr un rato. Justo antes de marcharme sonó el móvil, y sonreí al ver “niña” en la pantalla. Contesté alegremente:
----------------------------------------------------------------------- FILOLOGO INGLES Desempaquetamos todas sus cosas y las colocamos durante un buen rato. Alia no era una mujer al uso, con mucha ropa y distintos modelitos, sino que tiene un estilo que mantiene hasta el fin de los días: para ella sus vaqueros eran su vida. Doy gracias porque fuera así, porque aún vistiendo de manera simple tuve que habilitar un armario de otra habitación porque no entraba todo. Según íbamos terminando de guardar sus cosas, su cara cambiaba: su sonrisa era permanente, y sus miradas cómplices hacia mi aumentaron. Me cambió todo el baño de arriba a abajo, movió algún mueble y orientó la cama hacia la ventana, “mejor con más luz” me dijo... En realidad, todo lo que cambió me pareció bien: más espacio, más luz, mejor colocación, más orden... Desde ese instante ella tomó la mitad de las riendas que le correspondía llevar, y eso me alegró; la rapidez de su adaptación, haciendo todo de una forma natural me hizo verla con mas orgullo aún. Se tumbó en la cama, miró hacia los lados y comprobó que estaba a su gusto. Me miró a los ojos y me dijo un “ven aquí niño” que me levantó el ánimo.
La mía cambió radicalmente también. Tras la muerte de mi padre, heredé la empresa. En un primer momento mi intención era quedarme con ella, pero tras mucho pensarlo, comprendí que mi nula formación y mi limitado conocimiento del sector eran un grave problema para seguir adelante. Decidí venderla y más adelante montar algo, con tiempo y un buen proyecto. Pasaron meses en los que la convivencia era genial, mi forma de ser y mi estado anímico habían dado un cambio muy bueno. Mi humor era positivo, y mis ganas por disfrutar de todo habían crecido enormemente. Mi felicidad era inmensa. Y Alia lo notaba y lo compartía. Estaba más tranquila al ver mi estado, y más feliz y correspondida por mi cambio de carácter. Ambos volvimos a las clases, nuestro último año de carrera. Aparte de eso, yo dividía mi tarde entre clínica y psicólogo, y casi anocheciendo, salíamos a correr. Me costó convencerla de que saliese conmigo, que le gustaría, me decía “ya sabes que el deporte y yo...” , pero al final accedió. Intentó convencerme varias veces de que quería trabajar para pagar una parte del piso, pero no accedí, “somos una pareja y compartimos ambos” solía responder yo, y al final siempre quedábamos en que cuando terminásemos la carrera, ya pagaríamos a medias. Llegó Julio, y me licencié. Alia suspendió dos asignaturas, asique tendría que esperar hasta Septiembre. Ya era Filólogo Inglés, y de poco me serviría... No tenía intención de opositar, el único motivo por el cuál me saqué la carrera fue la promesa a mi madre... y gracias a ella conocí a Alia... “Gracias mamá” solía pensar alguna vez. Lo único que me faltaba era resolver qué hacer con mi futuro --------------------------------------------------------------------- 29 DE SEPTIEMBRE DE 2005 El verano llegó rápido. Durante Agosto, mis visitas a la clínica y al psicólogo no eran necesarias. También yo tengo derecho a vacaciones. Tras pensar ambos dónde ir, nos decidimos por Cádiz, el sur siempre me ha llamado mucho... Pasamos allí todo Agosto, los dos solos, tomando el sol y paseando por la playa. Alia aprovechaba para estudiar algo, y de vez en cuando pensábamos que podríamos hacer al terminar
Mi relación con Alia había dado un paso más. A mi entender, ese paso me llevaba hacia un sólo sitio: una boda. Mi convicción en nuestra relación era total, y a pesar de que no me gustaban mucho, siempre supe que en el fondo, bajo esa fachada de chica pasota y moderna, Alia deseaba casarse... Pensé bien cómo hacerlo, y cuando. Visité varias joyerías de Madrid en busca de alguna alianza de su gusto. No difícil, nada de oro, ni pedrería... Me quedaba la plata, muy de moda por aquélla época. Encontré un anillo de plata con un diamante blanco que no me resultó ni llamativo, ni muy caro ni extravagante. Lo compré y pensé cuando sería el momento preciso. A pocos días de su cumpleaños, Alia supo que había aprobado. Su esfuerzo veraniego había merecido la pena. Ante la llegada de su cumpleaños, decidí llevarla a cenar, y allí llevar a cabo mi petición. El 29 de Septiembre, dije a Alia que había reservado mesa en un restaurante para celebrar su cumpleaños y nuestro aniversario de reconciliación (“qué estupidez” me dijo), asique si quería celebrar algo, tendría que hacerlo un poco más tarde. Ella accedió. Al anochecer, me encontraba en el salón de casa esperando que ella saliera
----------------------------------------------------------------------------------- QUE FECHA TE GUSTA? Pasamos toda la noche disfrutando el uno del otro... Alia estaba... como nunca antes la había visto: fogosa, radiante... Varias veces me dijo que era el mejor cumpleaños de su vida. Vimos amanecer juntos, desde la terraza, tapados con una manta y abrazados. Sin duda fué uno de los días más felices de toda mi vida. Nos volvimos a la cama e hicimos el amor de nuevo. Me quedé dormido mirando sus ojos, su boca... Me levanté a la hora de comer, Alia estaba sentada en la cocina, preparando algo. Nos besamos y sonreímos
Comimos tranquilamente, charlando sobre varias cosas: la nueva empresa, qué quería hacer ella a partir de ahora...
Formalicé la compra de la empresa para inicio de 2006. Alia aceptó realizar el máster, y ambos reservamos plaza para empezar en Octubre. Yo me matriculé en Dirección de comunicación y relaciones públicas y ella en Marketing. Ambos tenían una duración de 7 meses. El único problema era tener que dejar la luna de miel para después del verano, pero era cuestión de tiempo... |
Editado: 20-may-2009 17:00 -
19-may-2009 12:33
#2
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original: http://www.forocoches.com/foro/showt...1#post41922261 10 DE DICIEMBRE DE 2005 - 12 DE MARZO DE 2006 A partir del día en que decidimos la fecha de la boda y el comienzo del máster, cada uno tomó un estado de ánimo distinto: mientras yo estaba relajado y centrado en el máster y los preparativos, Alia se subía por las paredes, no podía concentrarse y no paraba de comerse las uñas. Nuestras conversaciones sobre los preparativos, sobre dónde lo haríamos y demás me resultaban graciosas
Poco a poco fuimos aclarando cosas: la Iglesia sería en mi pueblo el día 12, y el banquete sería en Toledo, en unos salones que hay a las afueras y que estaban bastante bien. Decidí que mi padrino seria Rober, ya que era la persona que más me había ayudado, y quién realmente quería ver a mi lado uno de los días mas importantes de mi vida. La alteración del estado de Alia era tal que incluso empecé a preocuparme: comía menos, dormía poco y se irritaba fácilmente. Así pues la “obligué” a ir al médico, un 10 de Diciembre de 2005, para estar más tranquilos. Tras mirarla y hacerla varias pruebas rutinarias, el veredicto me dejó un poco fuera de sitio: embarazada!!! Alia me miró llorando y yo sonreí. Nada podía ir mejor. Salimos de la consulta camino a casa, y por el camino compramos algo para hacer una cena “especial”, un poco de champagne... Pasamos la noche hablando sobre cómo sería nuestro hijo/a, lo que queríamos que hiciera... Ahora sí que estaba mucho más tranquila. Llegó año nuevo, y lo celebramos en familia. Algunos amigos, el padre de Alia y nosotros dos. Fue el día que dimos a conocer “nuestro estado”. Brindamos por que todo saliera bien: la boda y el bebé. Lo demás poco o nada importaba en ese momento. Y llegó Marzo. Alia aún no tenía mucha tripa. Se la notaba más gordita y con un poquito de tripa, pero nada más. Estaba de 5 meses y sabíamos que sería niña. Por aquéllos entonces nos peleábamos por el nombre: Ainara (como su madre) o Inma (como la mía), pero no era momento de discutir. El día 11 nos fuimos a mi pueblo. Ella dormiría en mi casa, y yo en casa de mis tíos. Nada podemos hacer contra las tradiciones. Cuando me levanté, subí al cementerio, me senté en frente de mi madre y pensé en alto. Bajé un rato después, me duché, me vestí y llamé a Alia por teléfono
De la boda poco o nada contaré: lloré, pensé en mi madre, me reí con Alia, bailé, bebí y no comí nada de nada, desde que llegué a la Iglesia se me hizo un nudo en el estómago. La mezcla de sensaciones tristes y alegres me hizo ponerme muy nervioso. Pero no me arrepiento de elegir ese día Sobre la novia: me quedé sin palabras. Estaba preciosa, espectacular, con su media tripa, más cadera, más curvas. Su cara rebosaba vida, felicidad... Creo que me volví a enamorar ese día ----------------------------------------------------------------------------------------- ... 26 DE JULIO DE 2006 Tras la boda, nuestra vida no cambió mucho, al fin y al cabo, ya vivíamos juntos y nos quedaba poco por conocer de ambos. Aunque en realidad, algo si cambió: Alia era todavía más cariñosa, más feliz... Yo se lo achacaba al embarazo. Cada embarazada tiene un tipo de antojo y unas manías, pero a Alia le pillaron todas. No podía soportar primero mi desodorante y luego mi colonia, asique cambié; luego el ambientador del coche; más tarde el de casa; y al final ya odiaba todos los olores. En cuanto a antojos, tenía varios: desde un los helados de nueces de macadamia hasta los kit-kat. La verdad, me resultaba gracioso, excepto cuando los tenía por la noche. Era algo raro, pero el médico nos dijo que a algunas primerizas les pasa y se pasan el día antojadizas. Qué le íbamos a hacer. Mis visitas a la clínica y a la consulta seguían sin problemas. Mi mejoría era evidente. Ya no tenía arrebatos ni problemas “mentales”, estaba mucho más centrado y era muy feliz. En Junio terminamos el máster, y por fin pude dejar a Alia en casa reposando todo el día. No me gustaba que estuviera de allí para acá, ni estresada ni nada por el estilo. Tras terminar, comencé a dar mis primeros pasos en la empresa de comunicación. Habilité una sala de reuniones como despacho para Alia y para mi, no quería incomodar a ningún trabajador ni hacerme notar mucho desde mi llegada, prefería ir despacio y paso a paso. Desde principios de Julio Alia estaba mucho más nerviosa. El médico nos había dicho que salía de cuentas más o menos para el día 20, pero ella cada día creía que iba a tener a la niña... Estaba histérica de nuevo y demasiado preocupada El 26 de Julio, a eso de las 9 de la mañana, salimos corriendo al hospital porque tenía contracciones más fuertes. La niña nació sobre las 17:00 de la tarde, en un parto rápido y sin complicaciones. Asistí al nacimiento de mi pequeña, y, aunque algunos momentos son bonitos, he de decir que la típica frase de “es lo más bonito del mundo” para mí no es cierta: es asqueroso, ves a tu pareja expulsando todo por ahí abajo, al bebé viscoso y recubierto de una capa de algo que no aciertas a reconocer... sinceramente, no me gustó. Pero yo soy así Ya en la habitación, la cogí por primera vez. Eso sí es lo más bonito del mundo, tener a tu hija en tus brazos por primera vez... no tiene comparación. Incluso lloré, yo, que me reía de éstas cosas...
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ALIA B.S. Me llamo Alia B.S., madrileña, de descendencia turca. Mi abuelo, turco, se casó con una española aquí, en España, y mi madre nació aquí, en España. Se casó con un español, y nací yo. Soy española, aunque cuando cuento esta historia de descendencia, muchos lo asocian. Mis rasgos son típicos de la zona andaluza, o turca, o marroquí. Soy morenita de piel, con rasgos marcados, pero castaña de pelo. Una mezcla extraña. Jamás he estado en Turquía, y no tengo familia allí, por lo que se puede decir que lo único turco que tengo es mi segundo apellido. Desde pequeña me he criado con mi padre, mi madre nos dejó pronto. Entre los dos salimos adelante. Siempre he currado y nunca pensé en poder ir a la universidad. Pero por suerte, pude ir. Me matriculé en Filología Inglesa porque me atraía la tenacidad de los ingleses y su idioma. Al entrar en la universidad era despistada, alocada y un poco arrogante. Criarte sin un control paternal total te hace sacar tu lado más salvaje, pienso yo. Gracias a mis despistes conocí a Miguel. Nuestro encontronazo los primeros días de facultad me ayudó a integrarme... si no hubiera pasado no habría encontrado amigos con facilidad. En un primer momento pensé que era el típico niño rico, payasete y creído que estudia porque no sabe que hacer... y no andaba desencaminada. Su mala leche, borderias y vaciles me atraían y me resultaban graciosas. Aunque el no esté de acuerdo, conectamos desde el primer momento, eso es algo que las mujeres notamos mejor. Nuestros choques eran continuos, pero nos unía el dolor por la falta nuestras madres. En él era un dolor inmenso. En mí, una rabia controlada. La verdad es que me empezó a gustar al poco tiempo, me atraía. Miguel es castaño, con ojos negros, vivos, alto y fuerte. Su carácter agrio contrastaba con su dulzura y sus buenas maneras. Estaba claro que tenía algún problema, y a mi me encantan las causas perdidas... Desde un primer momento supe que me tendría que lanzar yo... le veía demasiado concentrado en sus cosas como para interesarse en mi... Le provoqué y el respondió como yo esperaba. Después me enamoré, y, aunque daba la impresión de que no quería nada más que alguien a mi lado sin llegar a ser pareja, no era así, yo si quería más... pero no quería presionarle. Aún así, le propuse venirse a Londres... Quería estar con él, y, aparte, que viviéramos juntos, intentar tener un futuro como pareja. Me enamoré de él, y se que él de mi también, pero su coraza impidió que lo viera con claridad. Luego vino el erasmus... Error mío, me encapriché en Londres y no lo conseguí... Y luego me intenté engañar a mí misma rompiendo con él... aunque mi engaño duró muy poco, hasta el día en que me dí cuenta que le perdía, y me declaré, le dije te quiero... pero esperé demasiado. Luego vino la parte más delicada, cuando estuvo con Sara. Me sentí traicionada, engañada, humillada... intenté olvidarle, pero no lo conseguí. Y cuando fui a Londres a verle, me di cuenta que le amaba más, que no quería perderle. Pero las mujeres a veces somos malas, e intenté hacérselo pasar un poco mal... Se que sufrió sin saber nada de mí, pero yo también sufrí, y mucho. Al encontrármelo por Madrid me dió un vuelco el corazón y supe que le amaba. Volvimos, nos fuimos a vivir juntos... Fue genial, la vida en Londres hizo de mi alguien más amable, más tranquila... me cambió. De nuevo dimos un giro, y murió su padre... y Miguel me dejó... aún hoy no sé porqué lo hizo... ni él tampoco lo sabe... se agobió, sintió miedo, no sé... pero a mi me mató en vida durante un tiempo... hasta que recibí su carta. Aún hoy la guardo, y la leo, y me ayuda a entender porqué le quiero, porqué le quise y porqué le querré: me abrió su corazón, mostró sus sentimientos, pero de una forma determinada, sin titubear... y eso resume cómo es él en realidad, decidido, con las cosas claras, cariñoso y buena gente. Para mí es mi pareja perfecta. Dar el paso de dejar las drogas y pedir ayuda para centrarse y contar a alguien sus problemas me hizo sentirme orgullosa de él, y, saber que ahora sí que podía saber que iba en serio... Pasaron más cosas, pero ya las sabéis. La pedida de matrimonio es el momento más bonito de mi vida, y en mi cumpleaños encima... Fue precioso, íntimo... no sé, llamarme estúpida, pero soy una romántica. La boda genial, y el nacimiento de mi peque... puffff, que más puedo decir Bueno sí, puedo añadir una cosa más: la sorpresa. Ya no somos tres, somos cuatro. El 27 de Abril nació la pequeña Ainara, clavada a su padre también, y ahora tenemos dos niñas. La vida nos trata bien... Cada día doy gracias por lo que tengo, por mi familia y por mi marido, y por ser tan feliz como lo soy. Desearía que todo el mundo se pudiera sentir como me siento yo. Ojalá. Miguel me ha enseñado algo, asique pediré perdón por el tocho. Muchas gracias a todos por compartir ésta historia. Besos y abrazos Alia |
Editado: 20-may-2009 16:56 -
19-may-2009 12:36
#4
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Llendo poco a poco por capitulos parece que no es muy largo, pero poniendo todos juntos menudo...... |
19-may-2009 13:22
#8
| ....ya lo puse en el post original,pero por si alguno NO lo leio...... a quien le gusten este tipo de historia (sea verdad ó no) podeis compraros un libro,se llama FARLOPA de Martín Garrido Barón...esta bastante entretenido....yo lo lei hace ya unos años....imagino que aun se podra encontrar en alguna libreria.... |
Editado: 19-may-2009 14:43 -
19-may-2009 16:25
#15
| clap clap clap........una gran historia de amor sin duda alguna....digna de pelicula |
19-may-2009 16:51
#17
Joder, muy buena historia, me lo he tragao del tirón, al final hay boda o no?![]() P.D. Five stars |
20-may-2009 09:35
#20
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Gracias hamijo masmola la historia, enganchado me hayo!!!!! esperando con ansia la de hoy!!!! |

(Miembro nº 373)