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Viejo 07-ago-2010, 22:30   #181
IL3
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Sep 2009 | 7.869 Mens.

Una mula y un buey

Voluntarios Moros

La Falange de Marruecos creada en Marruecos en Septiembre de 1936 con voluntarios del Protectorado.Se destaco mucho durante la Guerra, interviniendo en el Jarama, Toledo, Caceres y Madrid. Conto con personal Marroqui, pero sobre todo europeo.

[IMG]http://img262.**************/img262/6991/falangedemarruecos.jpg[/IMG]

Su efectivos inciales fueron de 1 Jefe, 18 Oficiales, 17 Suboficiales, y 604 cabos y soldados, organizada en 3 Plana Mayor, 3 compañias de fusiles y 1 de ametralladoras.

Durante la Guerra la Bandera de Falange de Marruecos pertenecio a la 18 Division de Infanteria.



Esta se habia organizado en Marzo de 1937 con fuerzas del I Cuerpo de Ejercito.La Division la mandaba en ese momento el Coronel de Infanteria Rios Capape, con puesto de mando en Griñon, en un sector entre la carretera de Extre madura y la cabeza de puente del Jarama, integrandose la Bandera en su 1 Brigada, Tte.Coronel de Infanteria Mario Ubiña Uruñuela.La Bandera la mandaba el Comandante de Infanteria Nemesio Fernandez Cuesta.En Abril de ese año participo en las operaciones en Oropesa.



En mayo de 1938 es reorganizada la Division, asignandole la linea El Viso-Seranillos-Griñon-Barrio del Comercio-sur de Fuenlabrada, pasando al 2 Regimiento de la 1 Brigada, al mando del Tte.Coronel Guzman Gonzalez Plana Mayor en la Marañosa.En Diciembre de ese mismo año la 18 Division vuelva a reorganizarse, pasando al 3 Regimiento, al mando de su antiguo jefe, el ya Tte.Coronel Fernandez Cuesta.

El 28 de Marzo del 39, la Bandera entro en Madrid por el Puente de Toledo.



Pasaron por ella un total de 3.684 hombres, de los que solo unos 500 fueron Marroquies, teniendo 252 muertos y 965 heridos.Su uniforme, escudo de unidad y bandera era un tanto peculiar.Aparte del uniforme normal de las Milicias de FE, camisa azul y pantalon caqui, no usaba gorrillo azul sino Tarbuch rojo, como los Regulares.El escudo de la unidad, que portaban cosido a la manga de la camisa, era de fondo color rojo , sobre el , yugo y flechas en negro y debajo una media luna en plata.

El Guion oficial de la unidad consistia en los clasicos colores rojo y negro de FE.Sobre la parte central de color negro, el escudo con el yugo y las flechas en rojo y debajo la media luna en plata.En la parte superior del Guion y en letras doradas, escrito: BANDERA, en la inferior, FALANGE DE MARRUECOS



Al parecer usaron tambien otro, en color rojo con un rombo central en negro con calavera tibias en blanco, en los extremos del guion, dos en cada, yugos y flechas y medias lunas.
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Viejo 07-ago-2010, 23:47   #182
noxed
bajando una trialera!
 
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Lugar: Vila-Real, (Castellon)

Specialized Stumpjumper Elite

pillo sitio
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Viejo 09-ago-2010, 17:03   #183
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Sep 2009 | 7.869 Mens.

Una mula y un buey

up
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Viejo 18-ago-2010, 16:22   #184
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Una mula y un buey

Respecto a los Belgas

Todo arranca con un belga, Antonio Alfonso Van Horembeke. Van Horembeke había participado en la Guerra Civi Españolal y al estallar la guerra contra Rusia decidió alistarse nuevamente, combatiendo en las filas de la división de las Waffen SS Wallonien en Estonia. Él propuso la idea de reclutar españoles para las Waffen SS a Leon Degrelle a través de un suboficial valón, Paul Kehren, que había combatido en la Guerra Civil Española.

Degrelle inmediatamente aceptó la idea y le encargó esta misión. Van Horembeke se entrevistó con Luis García Valdajos, un vallisoletano de 26 años que había combatido en la Guerra Civil, donde ascendió hasta Teniente provisional y en la División Azul como simple recluta. García Valdajos estuvo destinado como oficial en las compañías españolas antiterroristas durante 1944 y sin servicio activo desde la retirada de éstas al caer Francia asignado a las oficinas centrales (SS-Hauptamt) de Berlín.

En septiembre o principios de octubre de 1944 se entrevistaba García Valdajos en el Hotel Adlon de la capital del Reich con Léon Degrelle, que le convence para incorporarse en su división. El primero de noviembre es la fecha de incorporación oficial a la unidad.



Oficiales de la Waffen ss Belga entre ellos Ocaña, las fotos de Waffen SS españoles son rarisimas.

Kehren, Van Horembeke y García Valdajos viajan a diversos lugares donde había españoles dispuestos a alistarse, convirtiéndose pronto García Valdajos en el comandante de facto de la operación de reclutamiento. A finales de noviembre de ese año el primer contingente de voluntarios españoles estaba dispuesto y concentrado en los cuarteles de Breslau (actual Wroclaw). Se trataba de cerca de un centenar de hombres, muchos de ello antiguos divisionarios a cuyo mando estaba el SS-Ostuf (teniente primero) García Valdajos. En las memorias del SS-Sturmbannführer (Comandante) belga Franz Hellebaut, que era el máximo oficial de carrera en la división y verdadero organizador de la división, se dice que a finales de 1944 “el batallón del 70 vio llegar a un centenar largo de antiguos combatientes de la División Azul que Degrelle había descubierto en Viena y que había invitado a unirse a sus borgoñones habiendo recibido permiso para formar una tercera compañía.”

Como oficial de enlace con los mandos belgas estaba el SS-Ustuf. (Alférez) Rudi Bal, que comandó un tiempo una sección de la disuelta por falta de efectivos 2ª Cia y que hablaba español al haber vivido en Argentina. Caería en combate el 6 de marzo al frente de sus hombres. García Valdajos, que no entraría en combate y que su misión era más de organización, no seguiría a sus hombres cuando fueron comandados al frente a finales de enero de 1945 quedándose en Remagen, hizo que éste oficial belga comandase de facto a los españoles las próximas semanas.

Se decidió que los españoles formarían parte del único batallón existente del 70 Regimiento de infantería SS de la división -en la nomenclatura militar I/70- a cuyo mando estaba el SS-Hstuf (Capitán) Robert Denie. Los efectivos españoles, dado que podían cubrir los efectivos de una compañía (por aquella época las compañías ya se formaban con menos de un centenar de hombres a diferencia de los 160 que se exigía al principio de la guerra) se les incluyó como la 3ª del batallón.

Última edición por IL3 fecha: 18-ago-2010 a las 16:25.
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Viejo 18-ago-2010, 18:48   #185
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Una mula y un buey






Personal del CTV Italiano aunque no estan incluidos en el listado la mayoria eran voluntarios.
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Viejo 18-ago-2010, 20:52   #186
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Una mula y un buey

Datos del Tercio de SanJurjo.

el Tercio de Sanjurjo, desde la constitución de la bandera se alistaron en sus filas voluntarios no nacidos en españa, y en un libro escrito en 1.937 se hace mención de varios ciudadanos belgas , sin facilitar sus nombres; de los Ingleses Jack Courbuey y Jaan O´Connell, del mejicano Aniceto Murga, del marroqui Ben Mohamed Menlers y del Italiano Julio Francesco Person, de los belgas solamente se ha encontrado mención documentada de que habia formado parte de la Legion Extranjera Francesa y que en Agosto de 1.936 se alistaron en la Bandera Sanjurjo y morir posteriormente en la batalla del Jarama.

En cuanto a los ingleses en realidad eran irlandeses y eran tres Jacl Courtney , Nicolas Mansey y Sean O´Connell, se alistaron el 16 de Agosto de 1.936 y recibieron el grado de Alfereces honorificos dos de ellos fueron repatriados segun ordenes de Kindelan y O´Connell se pasoo a la Bandera Irlandesa mas tarde y en cuanto el Italiano su apellido era Perroni y no Person, se alisto el 12-09-36 y murio en combate.

Ademas de los anteriores hay constancia documental de la permanencia en la unidad del frances Hubert Baranoff Rosine alistado en septiembre de 1.936. Del cabo austriaco Ferdinand Kellinger y de los rusos Nicolas Zotoff y del conde Gregory Von Lasndorff Gallagan y del baron Boris von Luding Haussen-Wolff ambos descendientes de los barones balticos alemanes que se rusificaron.

En agosto de 1.938 ademas de los ya mencionados se contabilizan en la XV bandera dos cubanos, un sueco, un norteamericano , dos alemanes , cuatro argentinos y veintinueve portugueses alguno podia ser veterano de la Sanjurjo ya que no constan sus fechas de alistamiento.

Nota: Editado el numero de voluntarios Alemanes, Mexicanos, Italianos y añadidos las nacionalidades Austriaca y Sueca (Pagina I)

Última edición por IL3 fecha: 18-ago-2010 a las 21:02.
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Viejo 18-ago-2010, 21:14   #187
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Una mula y un buey

Los Rusos Blancos del Tercio de Navarra

Fueron cinco: Vladimir Dvoichenko, Alejandro Amilakbari, Constantino Goguidjonashvili, Alejandro Tringam y Vladimir Kovalewski.

Vladimir Dvoichchenko el de mas edad, había sido coronel del caballeria en el ejercito del Zar; era un hombre serio afable , correctisimo,. No tenia graduación en el tercio y estaba destinado en la Plana Mayor donde hacia vida con los oficiales de ella. El dia 27 de Marzo de 1.938 fue ascendido a sargento , por meritos de guerra

Alexander Amilakbari, Incorporado al «Navarra» en el frente de Vizcaya, resultó herido en octubre de 1936 en el sector de Urcarregui, y le fue concedida en esta ocasión la Cruz Roja del Mérito Militar. Se decía de el que era Príncipe, y estaba destinado en la Plana Mayor, en las mismas condiciones que Dvoichenko.

Alexander Tringam se incorporó al Tercio «Navarra» en el verano de 1938, en el frente de Extremadura. Era hombre de aspecto muy distinguido; había sido capitán en el ejército blanco del barón Wrangel, y fue destinado a la Plana Mayor. Terminada la guerra se quedó en España
Vladimir Kovalewski. Llegó al Tercio al mismo tiempo que Tringam, y como él había combatido a las órdenes de Wrangel, con el empleo del teniente, y en 1934, en el conflicto del Chaco, luchó en el bravo ejército paraguayo del coronel Estigarribia. Era también muy alto y delgado. Fue destinado a la compañía de ametralladoras y en ella acabó la Campaña.

Constantin Goguidjonaswili. Era georgiano y había sido teniente de Infantería en el ejército del Zar. Se incorporó al Tercio «Navarra», en plena campaña de Vizcaya, en la primavera de 1937, siendo ascendido casi inmediatamente a teniente de Requetés. Resultó herido en Asturias, en la loma del Trapecio, en el monte Purón, en una de las jornadas más cruentas del «Navarra" que perdió a los cuatro capitanes dos de ellos, muertos o No permitió se revacuado y continuó al frente de su sección, resultando de nuevo herido, esta vez de gravedad, diez días después, el 14, en las peñas Biforcas donde el Tercio rechazó violentos contraataques enemigos.

[IMG]http://img89.**************/img89/2127/escanear00018ja.jpg[/IMG]
De derecha a izquierda Teniente Beraza , Teniente Goguidjonaswili, capitan Zaval y teniente Garcia Alonso

Aquella herida, de la que se recuperó, le ocasionó la pérdida total del ojo izquierdo, lo que no le impidió continuar en campaña, aunque llevando desde entonces un parche negro tapando el hueco; en algunas ocasiones llevaba gafas oscuras. En diciembre se reincorporó a la unidad en Pamplona, y con ella participó en la batalla de Teruel, allí donde a la gran dureza de los combates se unió el intensísimo frío de uno de los inviernos más crudos del siglo XX, haciendo a aquella campaña la más penosa para los combatientes de ambos bandos.

[IMG]http://img150.**************/img150/5051/dibujo9mc.png[/IMG]
De derecha a izquierda Teniente Beraza, Teniente Goguidjonaswili, Teniente Zavala y otro oficial . En el frente del Centro en mayo de 1.938

Trasladado el «Navarra» al frente del Centro, fue citado como distinguidos el teniente Constantino en el combate de la cabeza de Puente de Talavera de la Reina, el 27 de marzo de 1938, lo mismo que el 20 de julio, en la rotura del frente de Extremadura donde lo fue "por su valor'''
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Viejo 19-ago-2010, 17:47   #188
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Una mula y un buey

Nuevos datos sobre los voluntarios de Nueva Zelanda.

Al menos tres neozelandeses se unieron a las fuerzas nacionalistas en España.

Uno de ellos fue un anónimo Neozelandes que sirvio en la Legion con quien Geoffrey Cox se encontro posteriormente en la División de NZ durante la Segunda Guerra Mundial.

Un anestesista llamado Macintosh trabajado con los servicios médicos de Franco durante dos meses en 1937.

El tercero fue Phillip Cross, el hijo de un médico de la isla de la bahía de Wellington. Él había salido de Nueva Zelanda en 1928 para buscar fortuna. En 1936 se encontraba filmando una película en favor de las fuerzas Rebeldes en España. Durante el rodaje el junto con el equipo que le acompañaba decidieron unirse al ejercito nacionalista. Cross y sus compañeros lucharon en el asedio a Madrid, el fue herido y capturado en Boadilla. Condenado a muerte por las autoridades Republicanas, fue salvado cuando los nacionalistas recuperaron la ciudad. acausa de sus heridas fue declarado inválido para la guerra.

Nota: Editado el numero de voluntarios de Nueva Zelanda.
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Viejo 21-ago-2010, 11:30   #189
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Una mula y un buey

[IMG]http://img687.**************/img687/1526/sinttulo25.jpg[/IMG]
Fig 62.- CAPITÁN DE LA COMPAÑÍA “JUANA DE ARCO”
Esta compañía estuvo integrada por franceses. Su capitán Henri de Bonneville de Marsagny, acudió a España en defensa de la libertad de Occidente y encontró la muerte “por Dios y por España” en octubre de 1937.

Nuestra figura tomada de un retrato del citado capitán, luce la condecoración francesa de la Legión de Honor y en el brazo la pequeña banderita con los colores de Francia que lucían los voluntarios galos. Nótese las características polainas francesas de tipo colonial.
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Viejo 21-ago-2010, 12:07   #190
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Una mula y un buey

Franceses
 
El Cuartel General de Franco decide, el 26 de septiembre, que los voluntarios se quedarán agrupados en una compañía esperando la llegada de otros reclutas, con el fin de que se constituya el batallón francés según el acuerdo ini-cialmente previsto. De bandera autónoma, la Jeanne d'Arc se convirtió en una simple compañía destinada sucesivamente en las 4.-, 6.- y 17.- Banderas, que incorporaba, a medida que se producían las pérdidas, a voluntarios francófonos (belgas, suizos, rusos blancos). Pero se encuentra igualmente la huella de numerosos legionarios de la Bandera Jeanne d'Arc en la 15.-Bandera. Convertido en compañía, el batallón francés combatió sobre todo en el frente de Teruel, donde sufrió graves pérdidas. El 13 de marzo de 1938 Franco firmó la orden de disolución de la compañía Jeanne d'Arc, a petición del jefe del Servicio de Información Político Militar, el coronel üngría. Los voluntarios franceses prosiguieron el combate, dispersos en diferentes unidades de la Legión.

extraido de La extrema derecha francesa en España: mitos y realidades de la bandera Jeanne d'Arc (1936-1939).

http://revistas.cepc.es/revistas.asp...=637&IDA=26672
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Viejo 21-ago-2010, 22:18   #191
Duranium
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Ni la ciencia ni la religión son útiles a la sociedad si no están filtradas por unos parámetros consuetudinarios que respeten los derechos fundamentales del individuo.
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Viejo 21-ago-2010, 22:28   #192
djdaterror
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Audi A5 TFSI

gran post!!

Aqui tengo mis movidas y enfermedad por el vinilo
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Viejo 22-ago-2010, 11:17   #193
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Una mula y un buey

Giorgio Perlasca

Giorgio Perlasca nace el 31 de junio de 1910. Con solo unos cuantos meses debido al trabajo desempeñado por su padre la familia se traslada a Maseá situado en la provincia de Padova.

Acoje la llegada del fascisimo con gran entusiasmo influenciado por las ideas de sus profesores y el ambiente familiar, Perlasca crecera al amaparo de ellas.



Fiel a su condición de simpatizante de las ideas nacionalistas de Gabriele D’Annunzio, se presneto como voluntario para pelear del lado de Francisco Franco en la guerra civil española con el CTV, participando entre otras acciones en la liberación de Málaga. Finalizado el conflicto regresó a Italia en donde lo sorprendió el comienzo de la segunda guerra mundial y la alianza entre Mussolini y Hitler. Fue en ese momento cuando Perlasca abandona el fascismo y decide en su intimidad permanecer leal sólo al Rey Victor Emanuel III. El viejo rencor hacia Alemania, país contra el cual Italia había peleado en la primera guerra, y las leyes raciales alemanas de 1935 pusieron un límite a su exacerbado patriotismo. "No era ni fascista ni anti-fascista; era anti-nazi."

El otoño de 1943 lo sorprende en Budapest como delegado oficial del gobierno italiano con status de diplomático. Había sido enviado a los países del este europeo con la misión de comprar carne para el ejército italiano. El 8 de octubre el general estadounidense Dwight Eisenhower anuncia la rendición incondicinal de Italia a las fuerzas aliadas. Perlasca entonces hace público su juramento al monarca italiano lo que le cuesta libertad. El gobierno húngaro, amenazado por Alemania, lo toma como prisionero y lo recluye en un castillo reservado para diplomáticos. Luego de unos meses de cautiverio aprovechó un pase médico que le permitía viajar dentro de Budapest para escaparse y pedir asilo en la Embajada de España, el país de sus aventuras juveniles. Súbitamente Giorgio paso a llamarse "Jorge", con iguales derechos a los de un ciudadano español.

Al poco tiempo comenzó a colaborar con las acciones de rescate de judíos que ejecutaba Ángel Sanz Briz, el Cónsul al mando de la legación, en colaboración estrecha con otras delegaciones diplomáticas como las de Suiza, Suecia, Portugal y el Vaticano.

Cuando Sanz Briz se vió obligado a abandonar Hungría a finales de 1944, para no reconocer al nuevo gobierno pro-nazi de Ferenc Szalasi, las autoridades tuvieron la oportunidad de avanzar sobre las casas de protección españolas. De inmediato, y para evitar lo peor, Perlasca hizo creer al Ministerio del Interior que Sanz Briz lo había nombrado su sucesor.

Se autonombró Embajador de España y en un papel con membrete oficial redactó su designación como representante del gobierno de Franco. Entregó el documento falso a las autoridades de la Cancillería húngara que lo aceptaron sin reservas. Acto seguido, puso bajo su custodia a miles de refugiados ocultos en las casas españolas y, al igual que Raoul Wallenberg, negoció con los sabuesos nazis para bajar de los trenes a la mayor cantidad de condenados a muerte en los campos de exterminio.

..."Los familiares de los españoles en Hungría requieren su presencia en España. Hasta que se reanuden las comunicaciones y el viaje sea posible, permanecerán aquí bajo la protección del gobierno de España.", rezaban sus cartas de protección basándose en una ley de 1924 por la cual se otorgaba la ciudadanía española a todos los judíos sefaraditas.

Con el Ejército Rojo en Budapest y la certeza de que alrededor de 5.200 judíos estaban a salvo, Perlasca inició un largo retorno a Italia.

"Jorge" guardó en secreto su increíble aventura por más de 30 años, hasta que un grupo de mujeres de una comunidad judía en Hungría

comenzó a rastrear al diplomático español que había salvado sus vidas.

Antes de morir el 15 de agosto de 1992 en Padova, donde había crecido, Perlasca le regaló a la memoria de las naciones su valioso testimonio.

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Viejo 23-ago-2010, 19:03   #194
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Una mula y un buey

Voluntarios de Gran Bretaña.

Andrew Fountaine (1918-1997)

Nacio en una familia de terratenientes de Norfolk, educado en el Colegio militar de Aldershot.

Se alisto en el bando Nacionalista durante la Guerra Civil española, Cuando estallo la IIGM se convirtió Comandante naval, sirviendo en el Pacífico, tras ser herido y declarado invalido. Fue a la Universidad donde se saco la Licenciatura en Química en Cambridge.

Durante la década de 1940, Fountaine también se involucró en la politica con el Partido Conservador, con sus discursos convirtiéndose en uno de los aspectos más destacados de la conferencia del partido anual, en particular, la conferencia de 1948, cuando denunció Trabajo como "mestizos semi-ajenos y" comunistas hermafrodita. [2] inició su carrera política adecuada en 1949, cuando fue elegido por los conservadores como su candidato a Chorley. Un discurso a la conferencia tory Parte de ese mismo año resultó ser demasiado pesado con el antisemitismo, sin embargo, y como resultado, el presidente del Partido Señor Woolton desautorizó su nominación. Sin embargo, ningún candidato conservador oficial fue designado para tomar su lugar, y, en consecuencia, Fountaine terminó sólo 361 votos detrás del candidato ganador.

Después de haber abandonado el Partido Conservador, Fountaine lanzó su propio grupo, conocido como el Movimiento del Frente Nacional. [4] Sin embargo, esto quedó en nada, y así se convirtió en miembro de la Liga de colonos leales al Imperio. Se iba a seguir John Bean fuera de este grupo, y fue miembro fundador del Partido Nacional del Trabajo. Oficialmente, el líder de la PNL, Fountaine cumplido este papel porque él presentó una imagen más respetable que Bean, al ser un propietario de tierras en Norfolk. Fountaine sigue siendo un firme partidario de Bean y lo apoyó en sus luchas posteriores con Colin Jordan en el Partido Nacional Británico (en la que actuó como presidente del partido). Fue durante este tiempo que la tierra Fountaine se utilizó para 'Punta de lanza "de perforación ejercicios bajo la supervisión de Jordania y John Tyndall. [3]

Fountaine pasaría a ser uno de los principales miembros del Frente Nacional Británico (NF) [5], de pie como su candidato primeras elecciones parlamentarias en Acton en una elección parcial en 1968. Con el tiempo se desempeñó como jefe adjunto de John Tyndall, a pesar de ser expulsado por Arthur Chesterton en 1968 (una acción que él se había volcado en el Tribunal Supremo). En 1976, se impugnó el Coventry, NW de las elecciones. En la elección general de 1979, se presentó como Fountaine candidato del Frente Nacional en la circunscripción de Norwich del Sur, las encuestas a sólo 264 votos (0,7%).

dividir Fountaine con Tyndall en 1979, y lo retó por el liderazgo, pero fue derrotado y se separó de la federación nacional para formar su propia NF Movimiento Constitucional, más tarde llamado Partido Nacionalista. [6] El nuevo partido reclamado 2.000 miembros antes de enero de 1980 y fue la publicación de su propia papel Excalibur. El nuevo movimiento iba a resultar de corta duración como Fountaine se desilusionó con la lucha interna que estaba llegando a caracterizar a la derecha británica. Se retiró de la política en 1981 para concentrarse en el cultivo de árboles en su finca cerca de Swaffham, y permaneció allí hasta su muerte en 1997. [7]

Tony Martin, un agricultor que fue robado en varias ocasiones, y finalmente condenado por asesinato tras disparar contra una banda de ladrones es un sobrino de Fountaine
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Viejo 23-ago-2010, 19:47   #195
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Una mula y un buey

Heinrich Neumann (Periodico el Pais)

Una vez acabados sus estudios de Medicina, ingresó en el Ejército alemán y se hizo aviador. En octubre de 1936, se ofreció voluntario para venir a España. Prestó servicio como piloto y médico de la Legión Cóndor. En 1938 volvió a Alemania y al declararse la Segunda Guerra Mundial se presentó como voluntario y participó como paracaidista, medico y aviador. Siguió vinculado al Ejército alemán como oficial de sanidad hasta su jubilación. Sus méritos fueron reconocidos con diversas condecoraciones e importantes medallas militares, entre ellas, la Cruz de Hierro.


Velatorio de Heinrich Neumann murio en el 2005

Soy hijo de un profesor y de una campesina alemanes. En mi familia no estábamos afiliados a ningún partido. Yo, además, era militar. Me hice soldado de la Reichswehr siendo muy joven, y los militares teníamos prohibido significarnos políticamente. Tampoco podíamos votar ni ser votados. Cuando estalló la guerra en España tenía 28 años. Había terminado la carrera de Medicina y estaba soltero. En Alemania pedían voluntarios y me ofrecí. España me pareció una buena causa y, además, estaba deseando librarme de mi jefe, que no me gustaba nada.



Llegué a España en octubre de 1936. Hice el viaje en un barco llamado El Santuy que tocó puerto en Sevilla. La bodega del barco estaba repleta de munición. Era una bomba flotante, de modo que todos estábamos deseando llegar. Nos recibieron sin celebraciones, porque debía mantenerse en secreto el hecho de que Alemania estaba enviando tropas a España. Al llegar, lo primero que hicimos fue asistir a una conferencia de hora y media sobre las costumbres españolas. Me impresionó mucho. Yo nunca había estado en España. Nos dijeron que cuando viéramos algo que no entendiéramos o que nos extrañara, lo peor que podíamos hacer era reírnos, porque esa no era una buena manera de convivir con costumbres que uno no conocía.



Tenía el cargo de capitán médico. Era médico y aviador. Era piloto de guerra y hacía labores de reconocimiento, y, además, era el médico de varias unidades de la zona. Esto era fundamental para entender los problemas de salud de la gente que volaba. Si no hubiera sido piloto, me hubieran dicho: «Tú puedes ser un buen médico, pero no tienes ni idea de lo que significa volar». Muchos médicos tuvieron que aprender a volar para poder desempeñar mi trabajo.

España no me pareció un país tan atrasado como decían. No era cierto que fuera un país menos civilizado que Alemania. Su historia es mucho más larga que la nuestra, y yo a eso no lo llamaría atraso. De todas maneras, los alemanes no nos relacionábamos demasiado con los españoles. En mi grupo estábamos únicamente alemanes, pero sabíamos los nombres de los grandes pilotos tanto de nuestro bando como del contrario, aunque no les conociésemos.



La vida cotidiana era la vida normal de un soldado. No había grandes lujos. Normalmente, nos alojábamos en casas de gente a la que tratábamos con el mismo respeto que si hubieran sido alemanes. En algunas ocasiones tuvimos que alojarnos en hoteles. En la zona de Ávila estuvimos alojados en un convento. Trabajábamos desde muy temprano por la mañana hasta bien entrada la noche. Si estaba lloviendo no volábamos. Esos días la gente salía. Yo nunca salí.

[IMG]http://img341.**************/img341/9955/heinrichneumannnu7.jpg[/IMG]

Si en algún momento me hubiese ido con españoles y mi general se hubiese enterado, me hubieran acusado de estar con alguna chica española y me habrían enviado directamente de vuelta a casa. No vine a España para estar de paseo. Nunca fui a ninguna fiesta ni a ningún baile. Yo tenía un interés especial en las construcciones antiguas, de modo que, si disponía de tiempo libre, visitaba las iglesias o los castillos de la zona. Era una forma de conocer España. Además, no era necesario saber hablar español para ver monumentos.


El idioma era un problema para relacionarnos. Recuerdo las Navidades que pasé en España. En la cena me senté junto a un italiano. Conseguimos mantener una conversación a duras penas, hasta que descubrimos que los dos habíamos estudiado Humanidades y hablamos en latín durante el resto de la noche.


Con los nacionales luchábamos europeos de distintos países, y cada uno tenía sus razones. A mí me llamaba la atención que, por ejemplo, los irlandeses acudieran únicamente por razones religiosas. Decían: «Los comunistas quieren hacer desaparecer la religión, y por eso estamos aquí, luchando contra ellos». Los italianos, en parte, también luchaban por razones religiosas, por defender el catolicismo. Conocí a un finlandés, campeón de hípica. A su padre le habían matado las tropas rusas y pensaba estar presente en todas las guerras en las que se luchara contra ellos.

Cada uno tenía sus razones. Yo era protestante. Los alemanes no fuimos a España por razones religiosas. Nuestra razón para luchar en España era la lucha nacionalsocialista contra el comunismo, y también la aventura.

El primer avión en el que volé era un producto español con el que ningún otro alemán habría estado dispuesto a volar. Luego volé con los Heinkel 151, que fueron el estándar. En el mío pusimos la inscripción «No me toques y yo no te tocaré a ti». Nunca me dieron. Estuve en numerosos frentes: Sevilla, Brunete, Ávila, Escalona ,Almorox... Luego pasé al frente de Bilbao; estuve en Vitoria, Santander, Llanes, León y Burgo de Osma.


Hoy nos acusan de haber bombardeado poblaciones civiles. Yo participé en la Guerra Civil española y en la Segunda Guerra Mundial y siempre he visto lo mismo: volábamos y dejábamos caer las bombas intentando derribar objetivos militares, pero a 4.000 metros no es fácil decir: «Esto es un objetivo militar y estoy seguro de que no voy a matar a población civil». Puedo afirmar que la Legión Cóndor nunca tuvo como misión bombardear poblaciones, pero en ciertas situaciones pudo haber ocurrido.


En la Segunda Guerra Mundial, en Berlín o en Hamburgo se bombardearon muchísimos más objetivos civiles. Para mí, España fue un campo de pruebas en el que rusos y alemanes probaron sus estrategias y su armamento para, posteriormente, emplearlos en la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer sitio donde se recurrió a la guerra para defender las ideas que mas tarde enfrentarían al resto del mundo.


Yo abandoné España en febrero de 1938, cuando empezaba la ofensiva de Teruel. Normalmente, los soldados alemanes luchaban durante nueve meses y luego eran relevados. Yo me quedé año y medio. Cuando acabó la guerra, en Alemania nos recibieron como héroes. Se hicieron desfiles pero no hubo grandes fastos. Eso sí, teníamos mucho éxito con las mujeres, que decían: «Es un gran hombre, ha estado en España». Después me alisté como paracaidista. Eso sí era peligroso. Estuve ocho años, también como médico militar.

Los paracaidistas eran fundamentalmente voluntarios. Era un puesto para el que hacía falta mucho valor, y no todo el mundo podía afrontarlo. Ser paracaidista voluntario implica elegir la peor parte de la guerra, la más arriesgada y la más difícil, pero para mí era lo más bonito, lo que requería más valor.

En mi unidad no podías estar contando la paga; no hubieras aguantado sólo por el dinero. Tenías que ser consciente de los riesgos que corrías. En el Ejército, ser paracaidista es como ocuparte del traslado del piano si el sargento tiene que cambiarse de casa. Yo era un aventurero. No luchaba sólo por las ideas; me gustaba esa vida, mi trabajo era la guerra. Durante seiscientos años mis antepasados habían luchado en todas las guerras. Mis abuelos combatieron en la Primera Guerra Mundial.

No es que fuéramos una familia de guerreros. Éramos campesinos libres. Los campesinos libres eran dueños de sus tierras, y no tenían que dar cuenta a nadie. Luchaban cuando hacía falta luchar. Siempre estaban preparados para el combate. Alemania tenía mucha experiencia en guerras. Los españoles no eran malos guerreros, pero carecían de líderes que supiesen guiar a las tropas.



No volví a España hasta los años cincuenta, pero siempre tuve noticias, porque durante años sirvió en casa una asistenta española. Y eso que esa mujer nunca llegó a hablar alemán y yo solamente hablo español después de beberme media botella de coñac. Yo no sé cómo ven hoy los españoles a Franco.

Yo creo que Franco supo unir después de la guerra a la España nacional y a la republicana. Por ejemplo, en el Valle de los Caídos, hay enterrados soldados nacionales y republicanos, eso es muy interesante. La juventud actual, si hubiese pasado sólo una décima parte de lo que pasamos nosotros, hoy sería totalmente distinto. Nos entendería mejor.

Nota no incluido en el listado por ser de la Legion Condor
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Viejo 25-ago-2010, 17:59   #196
IL3
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Una mula y un buey

Los otros internacionales de franco.

Al igual que en el bando Republicano, las fuerzas rebeldes contaron también entre su personal no combatiente (médicos, enfermeras) un número no determinado de voluntarios/as de otros países.

Algunos ejemplos:

Priscilla Scott-Ellis
Gabriel Herbert
Florence Farmborough
Eleanora Tennant

Aparte del personal no combatiente el bando nacionalista conto con el apoyo de Intelectuales, politicos, Empresarios, etc... como

Como Roy Campbell*, Henry Ford, J.R.R. Tolkien, Thorkild Rieber, Harold G. Cardozo, William Foss, Cecil Gerathy, Evelyn Waugh, Ezra Pound, Hillaire Belloc, Arnold Lunn, Paul Claude, Francis Jammes, Charles Maurrax, Drieu la Rochelle.

Los cuales contribuyeron de alguna manera con las tropas Franquistas.

*Roy Campbell afirma que lucho durante un tiempo con los Requetés, realmente Roy Campbell sirvió durante un corto periodo de tiempo en los Requetés (no participo en ninguna batalla) pero fue licenciado para desilusión suya por presiones del cónsul británico.

Editada pagina I: añadido Roy Campbell de Sudáfrica.
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Viejo 28-ago-2010, 09:35   #197
Duranium
Nunca vi algo parecido
 
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Interesantísimo lo de Heinrich Neumann


Ni la ciencia ni la religión son útiles a la sociedad si no están filtradas por unos parámetros consuetudinarios que respeten los derechos fundamentales del individuo.
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Viejo 05-sep-2010, 21:40   #198
IL3
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Una mula y un buey

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Viejo 05-sep-2010, 21:40   #199
IL3
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Una mula y un buey

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Viejo 05-sep-2010, 21:44   #200
Shitsuke
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Menudo "curriculum" tenia Heinrich Neumann.
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Viejo 05-sep-2010, 21:54   #201
IL3
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Una mula y un buey


http://*****************/es/files/kodpt8hew

El libro no es muy bueno, tiene fallos graves y alguna que otra mentira, el autor en lugar de ser imparcial, es Prorepublicano de manera descarada y trata en ocaciones de ridiculizar a los protagonistas (un libro suyo sobre el batallon lincon no se publico por la gran cantidad de fallos y mentiras que contaba en el).

pero algo es algo.
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Viejo 05-sep-2010, 21:55   #202
+molo
saludos.ban
 
Jun 2008 | 6.113 Mens.
T_D_S H_R__S
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Viejo 05-sep-2010, 21:57   #203
pituka
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Oct 2005 | 18.305 Mens.
Lugar: Torrejon de Ardoz, Madrid

Un F18, aparcado aqui al lado

Pocos saben los que lucharon con el bando Nacional en la Guerra Civil...

Y yo mientras tengo que ver como en mi ciudad, hace unos años, pusieron una estatua de las Brigadas Internacionales los sociatas de mierda...

Es lo que hay en este puto país...
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Viejo 10-sep-2010, 21:52   #204
IL3
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Una mula y un buey

GRIGORI GRAF VON LAMSDORFF

Grigori Von Lamsdorff nació en 1913 en el seno de una familia nobiliaria rusa de origen alemán perteneciente a los Baltenritter (Caballeros Bálticos) alemanes llegados en las invasiones de la Orden Teutónica a los países bálticos que se habían puesto al servicio del Imperio Ruso, ocupado cargos de responsabilidad en la Corte del Zar, manteniendo el habla alemana en sus casas y los apellidos germanos, sin rusificar.

La familia de Lamsdorff, cuyo verdadero apellido era Lambsdorf pero que, al transliterarse al cirílico y otra vez de nuevo al alfabeto latino, quedó alterado.

Cuando apenas tenía 7 años, en 1920, la familia de Grigori tuvo que exiliarse como otras tantas familias que habían militado en la Guardia Blanca durante la Guerra Civil Rusa, que los comunistas habían declinado a su favor.

Los Lamsdorff se mudaron a París, donde el pequeño Grigori se crió y creció, haciéndose trilingüe, pues sabía ruso, que había tenido que aprender en sus primeros años de vida en Rusia, alemán, que era la lengua que se hablaba en su familia, y francés, que necesitó aprender para vivir en Francia.

Cuando terminó el Liceo (Bachillerato), Grigori entró en la Universidad, cursando y graduándose en Ingeniería y casándose con una joven exiliada rusa como él.

Dada la orientación conservadora de la familia, Grigori desarrolló pronto un marcado anticomunismo, lo que le llevó a viajar a España tras el Alzamiento del 18 de julio de 1936 para engrosar las filas del Ejército Sublevado.

Cuando consiguió entrar en España, labor que no le fue nada fácil, Grigori fue rápidamente arrestado al identificarse como ruso y francés, acusado de comunista (en Francia gobernaba el Frente Popular).

Sin embargo, logró salvarse del fusilamiento y se alistó en la Bandera Sanjurjo de las Milicias de Zaragoza, que acabaría convertida en la Decimoquinta Bandera de la Legión “Sanjurjo”, una de las más combativas y conocidas del Frente de Aragón.

Comenzó como soldado raso y, a diferencia de la mayoría de los rusos blancos voluntarios para servir a Franco, jamás dejo de combatir en la Legión Española, rechazando trasladarse al Tercio Marina de Molina.

Griogri permaneció en España durante toda la Guerra Civil, hasta 1939, y, cuando regresó a su casa, terminadas las hostilidades, ya ostentaba en su pecho una Cruz de Guerra, tres Cruces al Mérito Militar con Distintivo Rojo y muestras de sus tres heridas en combate.







Cruz de Guerra






Cruz al Mérito Militar con Distintivo Rojo



Nada más llegar a Francia, estalló la Segunda Guerra Mundial, y Grigori sufrió la movilización forzosa para integrar el Ejército Francés para combatir a Alemania.

A pesar de que no tenía ninguna vinculación con aquella guerra, el joven Grigori, de 26 años, se incorporó al Ejército galo y, a diferencia de otros tantos soldados franceses, se mantuvo siempre firme en su posición, a pesar de que el enemigo disparase nutridamente contra él.

Cuando fue oficialmente desmovilizado en julio de 1940, Giogri había añadido a su casaca la Cruz de Guerra con Estrella de Bronce y podía presumir de parecer citado en la Orden del Día de su División y de haber sido ascendido a Suboficial por méritos de guerra.







Cruz de Guerra con Estrella de Bronce



Cuando Alemania lanzó, el 22 de julio de 1941, la Operación Barbarroja para invadir la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Grigori, como otros tantos rusos blancos, se presentó voluntario para servir en la Wehrmacht.

En un principio, se rechazaron, para sorpresa de todos los voluntarios, la totalidad de las solicitudes de alistamiento, pues los rusos eran considerados de raza eslava y “subhombres” por los nazis.

Sin embargo, en su condición de Caballeros Bálticos, algunos rusos blancos, entre ellos Grigori, lograron ingresar en la Wehrmacht con el calificativo de “alemanes étnicos” de la minoría germana de los países bálticos.

Así pues, Von Lamsdorff fue asignado como intérprete al Cuartel General de la Sexta División Panzer y nombrado Oficial Especialista.

El invierno y las balas rusas castigaron brutalmente a esta división en 1941, por lo que, en el verano de 1942, fue enviada a Francia a reorganizarse y reponerse de sus pérdidas.

Sin embargo, Grigori no acompañó a la División, sino que permaneció en Rusia, como Auxiliar Voluntario (hiwi) en las Osttruppen o Tropas del Este, formadas por voluntarios autóctonos rusos, que oficialmente se denominó Unidad Experimental Centro (pues estaba adscrita al Grupo de Ejércitos Centro), pero a la que los rusos denominaban Ejército Nacional del Pueblo Ruso (RNNA).

Para diciembre de 1942, el RNNA tenía ya 7.000 efectivos, cuya uniformología derivaba directamente de la del Ejército Imperial Zarista: a los uniformes del Ejército Rojo Soviético se les arrancaron las estrellas comunistas y se las sustituyó por escarapelas con los colores blanco rojo y azul (los colores nacionales rusos), se colocaron hombreras para mostrar el rango, a la usanza zarista, y se implantaron los correajes cruzados sobre el pecho, algo prohibido por los comunistas.

Sin embargo, esta deseada situación de bonanza para los rusos blancos, que combatían ardorosamente contra sus hermanos en el Frente, terminó en mayo de 1943 cuando, por orden de Von Kluge, el RNNA fue disuelto y sus miembros enviados de vuelta a Alemania.

Entre esos “deportados” se encontraba Von Lamsdorff.

Sin embargo, bien pronto se formó el Comité de Smolensk, que reunió a varias decenas de destacados oficiales rusos, dirigidos por el General Andréi Vlasov, que lanzaron el denominado Manifiesto de Smolensk para que se permitiese a los anticomunistas rusos combatir en las filas de la Wehrmacht.

Finalmente, el Alto Mando Alemán autorizó a Vlasov a crear una unidad de voluntarios anticomunistas rusos.

Así pues, el General disidente se dedicó a recorrer, a partir de enero de 1943, multitud de ciudades rusas, con el fin de reclutar voluntarios para su Ejército Ruso de Liberación (ROA).

A Von Lamsdroff la SD le invitó a tomar parte en este “experimento”, que Hitler veía con muy malos ojos.

Así pues, Grigori se incorporó a la Druzhina, una unidad del SD formada por rusos cuyo nombre procedía de la Guardia Real del Zar.

Destinada a misiones antipartisanas, la Druzhina se dividió en dos secciones (I y II) a finales de 1942, cada cual formada por 4 batallones de infantería.

Los uniformes del ROA se mantuvieron iguales que los del RNNA, pero se hacía necesario conseguir grandes cantidades de trajes alemanes para adaptarlos y dárselos a los varios miles de voluntarios recién alistados.

Por ello, se enviaron misiones rusas a diferentes formaciones alemanas del Frente para mendigar uniformes de soldados alemanes sobrantes.

A Von Lamsdorff le tocó ir a la División Azul, donde se encontró con el Coronel Santiago Amado Loriga, Comandante en Jefe de la Bandera “Sanjurjo”, en la que había servido Grigori en la Guerra Civil Española.

Durante la celebración del Segundo Aniversario de la Operación Barbarroja en Pskov, donde estaba el Cuartel General del Grupo de Ejércitos Norte, se iba a llevar a cabo un desfile en el que participaría una Compañía del ROA.







Escudo del Ejército Ruso de Liberación (ROA)



La elegida fue, precisamente, la del Oficial Von Lamsdorff: los soldados se vistieron con uniformes alemanes con el escudo del ROA (con una Cruz de San Andrés) y los oficiales, portaron gymnasterkas (casacas soviéticas) blancas, para señalar que se trataba de descendientes de los rusos blancos.

La bandera que desfiló al frente de la Compañía, que era llevada por el propio Grigori, lucía los colores rusos, y no los alemanes.

Tiempo más tarde, en el verano de 1943, ofendido por la publicación (animada por Himmler) del panfleto Der Unternebsch (El Infrahombre, en referencia a los rusos), Von Lamsdorff, de 1,84 metros de altura, se presentó a informar a un General Alemán acerca de una misión antipartisana exclamando: “¡A la orden! ¡Se presenta el infrahombre Capitán Conde Von Lamsdorff!”.

A finales de 1943, se ordenó retirar de Rusia a los voluntarios anticomunistas; sin embargo, para evitar previsibles motines de los rusos, que nada tenían que hacer fuera de Rusia, se les dijo que serían llevados a Francia por un tiempo, para ser instruidos y equipados adecuadamente.

Von Lamsdorff fue llevado a la Academia Militad de Coflans, donde trabó multitud de amistades con otros oficiales rusos, y de donde salió nombrado Mayor, siendo asignado a la Plana Mayor Regimental del Este para Tareas Especiales 752, localizada en Normandía, que abandonó poco antes del 6 de junio de 1944, fecha del Desembarco de Normandía, Ofensiva en la cual su Regimiento fue totalmente aniquilado por los Aliados.

Ahora encuadrado en las WAFFEN-SS, Grigori sirvió en la Segunda Sección de Propaganda de Combate, junto a otros oficiales rusos, para ayudar a crear carteles y panfletos con los que atraer más voluntarios anticomunistas rusos a la causa nazi.

Posteriormente, se embarcó en el proyecto de creación del Comité de Liberación de los Pueblos de Rusia (NONR), en el que estuvo muy implicado, organizando la 600º División de Infantería (la Primera División Rusa).

Con la Ofesnvia del Vístula-Order realizada por los soviéticos, los alemanes pidieron al General Vlasov que fuese enviado al Oeste de Küstrin, donde se había establecido una amplia cabeza de puente soviética para evaluar el resultado de sus unidades en combate.

Vlasov envió a la zona al Coronel Sajarov, que nombró su adjunto a su buen amigo el Mayor Von Lamsdorff, y formó una Compañía rusa con lo más selecto del ROA, que entró en combate en Küstrin el 9 de febrero de 1945, obteniendo un rotundo éxito en sus acciones.

Tras este episodio, que cubrió de gloria al ROA, Grigori fue nombrado Jefe de la Plana Mayor del 1604º Regimiento de la Primera División Rusa, localizado en Dinamarca.

El viaje al Sur, donde estaba el destino del Regimiento, fue tortuoso, y la unidad debió pararse en varias ocasiones para detener ataques rusos.

Aunque, finalmente, llegaron a su destino el 10 de abril de 1945, no había trenes suficientes para hacer el último trayecto del viaje, por lo que el Coronel Sajarov se embarcó en los ferrocarriles y dejó al Mayor Von Lamsdorff al cargo del resto de hombres, a la espera de que llegasen más trenes para unírseles en el Frente.

Sin embargo, ambas mitades del Regimiento jamás volvieron a unirse, pues el 16 de abril de 1945, el Ejército Rojo Soviético atacó Berlín, por lo que Grigori tomó conciencia de que todo estaba acabado.

Su único objetivo entonces fue evitar que sus hombres cayesen en manos de los soviéticos, pues sabía que los matarían a todos por traición.

Así pues, emprendió la marcha hacía el Elba, al Oeste, mientras los soldados se cambiaban los uniformes del ROA por prendas civiles y falsificaban documentos de identidad.

Finalmente, Grigori llegó con 500 hombres (el resto del grupo se había ido dispersando) a un bosque cercano a la Zona de Ocupación del Ejército Británico, y allí quedó, a la espera de lo que tuviese que suceder.

Mientras aguardaban, los soldados realizaban frecuentes incursiones a los pueblos cercanos para obtener ropa civil y comida, hasta que los alemanes les denunciaron a los ingleses, que pusieron cerco al grupo de rusos, los detuvieron y los metieron en un Campo de Prisioneros, garantizándoles que no se les entregaría a los soviéticos.

Sin embargo, receloso, Grigori organizó a 150 de sus hombres y, el día 8 de mayo de 1945, aprovechando el caos de la rendición incondicional alemana y la llegada sin freno de soldados alemanes prisioneros, escaparon del campo.

Huyeron al Sur de Alemania, dividiéndose rápidamente y fingiendo ser trabajadores rusos deportados, intentando alcanzar Suiza o incorporándose a la Legión Extranjera Francesa, si atravesaban la Zona de Ocupación del Ejército Galo.

Grigori, con documentos falsos que le acreditaban como civil francés deportado como trabajador esclavo, llegó a un Puesto de Socorro de la Cruz Roja Suiza en Baviera, donde le acogieron como refugiado.

Inmediatamente, escribió a su mujer, que seguía en París, para que le mandase los documentos que le acreditaban como héroe de la Campaña de Francia de 1940 y, una vez con ellos, se presentó a las autoridades de la Zona de Ocupación Francesa, que le reclutaron como intérprete, pues hablaba ruso, alemán, francés, español e inglés.

Como traductor, ayudó a multitud de evadidos del ROA a huir de la reclusión.

Cuando pudo, Von Lamsdorff escapó a España, donde se reunió con su esposa para después establecerse en Barcelona.

En 1970, un tal Nikolaev, del Servicio de Propaganda Soviética, atacó a Grigori en un artículo titulado “El traidor y sus protectores” y publicados en la revista rusa Golos Rodiny.

Durante el resto de su vida, Grigori se dedicó a elaborar un gran archivo con datos sobre la emigración anticomunista rusa, llegando a acoger a Alexandr Soljenitsin, autor de Archipiélago GULAG cuando éste fue expulsado de Rusia.

El célebre escritor empleó los datos del archivo de Grigori para sus obras históricas posteriores.

En 1991, Von Lamsdorff celebró la caída de la URSS, reclamó su pasaporte ruso, que pronto obtuvo, aunque no dejó de vivir en España, pues llevaba allí asentado casi 50 años.

En el año 2004, a los 91 años de edad, el Mayor Grigori Graf Von Lamsdorff moría en su casa de valencia.
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Viejo 10-sep-2010, 22:26   #205
IL3
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Sep 2009 | 7.869 Mens.

Una mula y un buey

Erich Rose un Aleman Judio en la legion Condor, La Legion y La Division Azul.

[IMG]http://img192.**************/img192/184/escaneo385.jpg[/IMG]

Erich Rose era un desconocido para los historiadores militares, hasta que Carlos Caballero Jurado preparando e investigando sobre la batalla de Krasny Bor, librada por la División Azul en los arrabales de Leningrado el 10 de febrero de 1.943 apareció el nombre de Rosse. En el parte de bajas de oficiales del 10 de febrero de 1943 en el sector del Regimiento de Granaderos 262, se incluye el nombre del Teniente Rosse, figurando como desaparecido y perdiéndose toda pista desde esa fecha. Otro parte citan como Distinguidos en los combates del 10 de Febrero de 1943 en el sector de Krasnij Bor», en cambio, incluye a Rose (de nuevo como Rosse) como caído gloriosamente en combate y su actuación durante la batalla es calificada explícitamente como "Muy Distinguida".

Caballero tras consulta a D. César Ibáñez, que lleva entre manos desde hace muchos años la confección de un listado sobre la oficialidad de la División Azul. Para lo que ha debido de consultar miles de documentos y recoger otros tantos testimonios orales. D. César es un auténtico archivo vivo y a las preguntas de Caballero sobre el teniente Rose respondió con dos informaciones fundamentales y desconcertantes. La primera, que el teniente Erich Rose Rose no era, como nuestro historiador Don Carlos venía suponiendo, un oficial español de origen alemán. Se basaba en la suposición, en que toda la oficialidad de la División era española y los casos de nombres con uno, o incluso dos apellidos, de origen germánico corresponden siempre a personas procedentes de familias alemanas o austríacas naturalizadas como españolas. El personal alemán que estaba presente en las unidades españolas no formaba parte orgánicamente de la División, sino de la Plana Mayor de Enlace alemana (Deutsche Verbindungstab). El caso de Rose era, por tanto, de lo más singular, ya que siendo alemán no formaba parte de esa Plana Mayor, sino de la misma División Azul. Y la segunda información ofrecida por el Sr. Ibáñez era aún más explosiva: durante sus trabajos de recopilación de datos le habían llegado rumores de que el teniente Rose era judío. El tema tomaba así unas dimensiones enteramente nuevas y altamente intrigantes.

A esas alturas el teniente Erich Rose Rose no era un desconocido para los historiadores militares españoles. D. José Luis de Mesa Gutiérrez ya había escrito sobre él en su libro «Los otros internacionales. Voluntarios extranjeros desconocidos en el Bando Nacional durante la Guerra Civil (1936-1939)», para informarnos de su paso por las Academias de Alféreces Provisionales y por la Legión Española. Más recientemente, D. Lucas Molina Franco y D. José M- Manrique García, en su obra «Los hombres de von Thoma. El Ejército alemán en la Guerra de España (1936-1939)», escribieron también sobre él, para narrar su llegada a España como miembro de la Legión Cóndor, su servicio como instructor en varias Academias militares españolas y su paso final a la Legión Española. Consultados los autores de ambos libros, ninguno de ellos tenía la más mínima noticia de la ascendencia judía del personaje.

Se realizo una nueva consulta, en este caso a D. Francisco Grau Pérez, quien sirvió en Rusia en el Cuartel General (C.G.) de la División Azul. En efecto, él conoció a Rose a quien recordaba con un aspecto "muy alemán" (tez clara y pelo rubio), aunque de estatura algo inferior a la habitual en otros oficiales alemanes que conoció. Me contó que en el C.G. español todos le llamaban "Enrique" en vez de Erich y que se sabía que en nuestra Guerra Civil había servido en la Legión Española. Pero tampoco él tenía noticia alguna del origen judío del personaje. Otro investigador especializado en temas de la División Azul, D. Jesús Dolado Esteban, le hizo saber a Carlos Caballero que Erich Rose había sido buen amigo de un miembro de la División Azul, un oficial español de Intervención Militar, D. Jaime Ripoll Lecuona, ya fallecido, pero a cuyo archivo personal tenía acceso. En dicho Archivo encontró fotos de Rose, pero ningún papel referido a él.

Así que, en definitiva, no se pudo verificar el supuesto origen hebreo del Teniente Rose. Para salir de dudas se busco en la obra de un historiador norteamericano, Bryan Mark Rigg, que sabía había aparecido hacía algún tiempo, y que estaba consagrada al tema de los soldados de ascendencia judía que sirvieron en la Wehrmacht durante la II- Guerra Mundial. La obra acababa de ser traducida al francés así que fue fácil localizarla. Y, en efecto, la lectura de «La Tragedle des soldáis juifs d'Hftler» Le confirmó que Rose era de ascendencia judía. Pero como la información ofrecida por Rigg era limitada, contacto personalmente con él para ver si disponía de más datos sobre Rose. Le contestó negativamente, pero con gran amabilidad le puso en contacto con sus fuentes, el general alemán Albert Schnez y la historiadora de la misma nacionalidad Susanne Meinl. El primero contestó rápidamente a mi carta, con una misiva tan emotiva como rica en datos (que después se amplió en entrevista telefónica) y le mandó fotocopia del testamento de Rose. Schnez había sido amigo personal y compañero de la Academia Militar con Rose y aún hoy, tantísimos años más tarde, el trágico destino de su amigo le conmovía profundamente. La Doctora Meinl no fue menos amable. Es una investigadora del Fritz Bauer Instituí, organismo alemán dedicado a estudios sobre el "Holocausto" y ella se ha especializado, en los casos de los oficiales de origen judío que servían en el Ejército alemán y se vieron obligados a abandonarlo al llegar Hitler al poder. Pero la Dra. Meinl no poseía más información adicional que a la contenida en su artículo y, de hecho, le decía en el correo que intercambiaron, que desde hacía años esperaba que alguien desde España le ofreciera más información sobre " Rose español, por decirlo con sus palabras. Cabe suponer, por tanto, que los archivos alemanes tengan poco más que ofrecer sobre el teniente Rose.

Había llegado el momento de buscar en los archivos españoles. D. Lucas Molina le ofreció inmediatamente la documentación que sobre Rose había encontrado en el Archivo General Militar (AGM) de Ávila, procedente de los fondos del Cuartel General del Generalísimo (C.G.G.) y más concretamente de la 1- Sección (Personal) del Estado Mayor del citado C.G.G. Por su parte, el AGM le facilitó la copia de los documentos que sobre Rose allí existen, procedentes de los fondos de la División Azul depositados en dicho Archivo. Con idéntica amabilidad, desde Almería, la Brigada Legionaria le remitió copia del expediente del Legionario Erich Rose Rose que se conserva en los Archivos de la Legión Española. Y la FDA, a la documentación que ya habían tenido la generosidad de facilitarle, añadió copia del listado de miembros de la División condecorados con la Cruz de Hierro, ya que en ella aparecía Rose.

Este conjunto de documentos y testimonios, más la bibliografía a la que tuvo acceso, es lo que le ha permitido dibujar un perfil biográfico, aunque incompleto, de este singular oficial alemán, de ascendencia judía, que durante nuestra Guerra Civil sirvió en la Legión Cóndor y la Legión Española, para combatir después en la Campaña de Rusia como miembro de la División Azul hasta su muerte en combate.

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Erich Jakob Rose nació el 7 de septiembre de 1912en Estrasburgo (Alsacia), siendo hijo de Siegbert Emil Rose y de su esposa Franziska Julie, cuyo apellido de soltera era también Rose. Por ello, cuando fue filiado en los documentos españoles, sus apellidos eran Rose Rose. Estrasburgo formaba parte a la sazón del II- Reich, pues Alsacia y Lorena habían sido anexionadas por Alemania tras su victoria en la Guerra Franco-Prusiana de 1870. El padre de Rose era uno de los oficiales de la guarnición, ya que era Stabsarzt (capitán médico) en el Regimiento de Infantería nº 132. La Dra. Meinl le informó que Rose pasó sus primeros años entre Estrasburgo y Berlín, trasladándose en 1920 la familia a Darmstadt, donde el padre entró a trabajar como médico para la Administración Civil. Podemos suponer, que el padre tomó parte en la Primera Guerra Mundial y abandonó el Ejército debido a las drásticas reducciones de plantilla que supuso pasar del gigantesco Ejército Imperial a la diminuta Reichswehr impuesta a Alemania por el Tratado de Versalles. Lo que sí se puede asegurar es que al pasar a la situación de retirado del Ejército, su graduación era la de Oberstabsarzt (comandante médico).

La familia Rose parece haber sido una familia acomodada y con un más que notable interés por la cultura, como acreditan su bien provista biblioteca y una pequeña colección de arte, cuyo contenido le consta por la documentación relativa a la expropiación de sus bienes (analizada por la Dra. Meinl). Como hijo único que fue de una pareja de padres de avanzada edad y buena posición social y cultural, cabría imaginar que al joven Rose se le criara "entre algodones", alejándolo del peligro y los rigores. Pero no fue así. Sabemos que el joven Erich fue un miembro activo de las organizaciones juveniles nacionalistas alemanas y, como tantos jóvenes de sus generación, se forjó al aire libre y en la vida comunitaria de marchas y campamentos. Las ideas de las que se impregnó en estos ambientes juveniles eran, por otra parte, las mismas que se vivían en su hogar. El general Schnez y la Dra. Meinl coinciden plenamente en afirmar que el joven Erich compartía los valores e ideales políticos de su padre, calificándolos como "de derecha", "conservadores" y "nacionalistas". Más explícito, el general Schnez me decía en su carta que los Rose, tanto el padre como el hijo, consideraban que "el comunismo y el bolchevismo eran el enemigo número uno del mundo". Por otra parte, el joven Erich no manifestó nunca otro sueño profesional que el de ser oficial del Ejército, como lo había sido su padre, para combatir como soldado de su país contra la mayor humillación impuesta a Alemania: el Diktat Versalles.

Conviene recordar, siquiera brevemente, la convulsa situación que atravesó Alemania a partir de su derrota en 1918. Al trauma de la derrota en sí misma se añadió la conmoción de los intentos de revolución comunista, los conatos separatistas, las pérdidas territoriales a manos de los vecinos (Polonia, Dinamarca, Francia...), la crisis económica, una notable inestabilidad política, etc., todo ello envuelto en la humillación que había supuesto Versalles, doblada en sus funestas consecuencias económicas (pago de reparaciones, etc.) Una parte muy importante de la población se había radicalizado hacia la izquierda (socialdemócratas y comunistas), pero otra parte no menos importante se radicalizó hacia la derecha, hacia posiciones nacionalistas y autoritarias. Cuando el país parecía querer empezar a enderezar su rum¬bo, una nueva sacudida, esta vez como consecuencia de la crisis económica de 1929, colapso otra vez la situación política, social y económica, dando alas a los movimientos radicales de un signo u otro. La familia Rose, que en condiciones normales se hubiera limitado a mantenerse dentro de posiciones conservadoras "clásicas", parece que en este contexto convulso también se radicalizó y, según el general Schnez, los Rose, tanto el padre como el hijo "tuvieron al principio una clara simpatía por el nacionalsocialismo con excepción, claro está, del antisemitismo de este partido y del extremismo de alguno de sus militantes".

Pero Erich Rose estaba interesado en lo político sólo marginalmente. Su vocación, ya se ha dicho, era el Ejército. El 1 de abril de 1930 sentó plaza en el Infanterie Regiment 13, como Offiziersanwárter (Aspirante a Oficial) junto con quien iba a ser su compañero y amigo, Albert Schnez. Inicialmente estuvieron acantonados en Schwábisch Gmünd, pasando después a Ludwigsburg. El 1 de octubre de 1931, los dos compañeros y ya amigos, Schnez y Rose, dieron un paso más en su carrera militar. Tras haber servido como soldados el periodo preceptivo pasaron, ya con el rango de suboficiales y con el título de cadetes (Fahnenjunker Unteroffizier), a la Academia de Infantería (Infanterie Schule) de Dresde. Al cabo de un año y cumpliendo órdenes, que acató aún cuando iban contra sus más íntimos deseos de ser oficial de Infantería, Rose fue trasferido al Arma de Ingenieros y durante otro curso siguió las enseñanzas impartidas en la Pionnier Schule de Munich, ahora con la categoría de Alférez Cadete (Fáhnrich). Finalmente, el 1 de octubre de 1933, Erich Rose recibió su nombramiento de Alférez (Leutnant) y fue destinado al Batallón de Zapadores n5 5 (Pionnier Btl. 5) en Ulm.

Para entonces, Hitler ya estaba en el poder, desde hacía varios meses. Por vez primera en la historia de la Europa contemporánea, había un partido que hacía del racismo y el antisemitismo el centro de su programa, estaba en el poder.
El antisemitismo tiene una amplia y profunda raigambre en la tradición cultural europea, en la medida en que ésta se ha forjado en torno al cristianismo. Sólo con las Revoluciones liberales frutos de la Ilustración empezó a producirse la llamada "emancipación", es decir, la abolición de las restricciones legales que impedían a los judíos la inserción "normal" en las sociedades que les acogían. Fue un proceso lento, complicado, lleno de altibajos.

En el caso de Alemania, la comunidad israelita se insertó aceptablemente bien en el conjunto de la sociedad alemana, hasta la llegada de los Nazis al poder.

El 27 de mayo de 1933, el Ministro de Defensa, general von Blomberg, introdujo estas medidas en el ámbito de las Fuerzas Armadas, inicialmente sólo para el personal civil de ellas dependiente. Pero algunos meses después, el 28 de febrero de 1934, von Blomberg decretó la aplicación del Arierparagraph también para el personal militar. Para el joven oficial Erich Rose aquella decisión fue la que cambió su vida. En virtud de aquellas absurdas disposiciones, resultaba que él era judío "al 75 por cien", porque su padre tenía dos progenitores judíos, mientras que su madre tenía uno. Daba lo mismo que tanto su padre como él estuvieran bautizados y que no se sintieran otra cosa que alemanes al 100 por cien.

Toda su juventud, Erich Rose no había soñado con otra cosa que con ser oficial del Ejército, para proteger a Alemania del "peligro bolchevique" y para ayudar a su Patria a liberarse de "las cadenas de Versalles". Y ahora que estaba en el poder un líder y un partido que parecían compartir sus ideas, él era expulsado del Ejército.

La historia de los militares judíos, o parcialmente judíos (según la terminología nazi) constituye un capítulo realmente interesante de la historia militar alemana, y uno siente la tentación de dar a conocer más detalles sobre ella en este artículo, pero cabe imaginar que el magnífico libro de Rigg acabará encontrando un editor español. Me limitaré a reseñar varios datos, que permitan situar la historia de Erich Rose en su contexto, ya que su caso no fue, por desgracia, único. El primero es que, en conjunto, los mandos militares se tomaron muy poco interés en aplicar esta política antisemita, en especial en la Armada y la Fuerza Aérea. El segundo es que, en definitiva, unos 150.000 alemanes judíos y Mischlinge acabaron prestando servicio en las Fuerzas Armadas alemanas, y pese al progresivo endurecimiento de las medidas contra ellos, que en decenas de miles de casos supuso que se les retirara del servicio, algunos de ellos siguieron vistiendo el uniforme hasta el final del conflicto. Militares alemanes muy destacados como Milch (Mariscal de la Luftwaffe), Bayerein (General de Tropas Panzer) o Rogge (Almirante, que había alcanzado la gloria como comandante de un buque corsario, el crucero auxiliar «Atlantis») son ejemplos de destacados militares alemanes que eran Mischlinge. Entre los 1.671 casos analizados exhaustivamente por Rigg, encontramos muchos ejemplos de destacadísimos militares, que recibieron importantes condecoraciones, cayeron en combate o sufrieron graves heridas. No faltaron los casos, realmente trágicos, de militares que lucían sobre sus uniformes condecoraciones prestigiosas, incluida la Cruz de Caballero, mientras sus familiares directos debían lucir la estrella de David sobre sus atuendos civiles, instituida por los nazis como sím¬bolo discriminador e infamante. Y este es el tercer elemento a tener presente: confrontados con el hecho incuestionable de que pese a sus ancestros judíos, muchos de estos hombres eran excelentes soldados17, se decidió como medida excepcional decretar la "arianización" de muchos de estos Mischlinge. Esta "arianización" sólo podía ser decidida personalmente por Hitler quien, en medio de las innumerables ocupaciones que cabe suponer en un Comandante en Jefe, sin embargo dedicaba mucho tiempo a estudiar cada una de las propuestas de "arianización". Como conclusión, cabe señalar que debido a los prejuicios racistas de su política, Hitler privó a la Wehrmacht del concurso de no menos de 250.000 soldados, lo que supone unas "bajas" comparables a un Stalingrado. La cifra incluye al grueso de los Mischlinge en edad militar que fueron reclutados inicialmente pero a los que se fue desmovilizando, y también la cifra aproximada de soldados que podrían haber sido reclutados de no haberse fomentado la emigración de población de los judeoaleman, y de no haberse excluido totalmente del reclutamiento a los judíos que permanecieron en el Reich.

Cuando se decretó la separación del servicio de los militares judíos o Mischlinge aún ejercía como Presidente del Reich el viejo Mariscal Paul von Hindenburg, que exigió que se tuvieran consideraciones con aquellos que habían prestado destacados servicios, así como que se les ofreciera una alternativa profesional que les permitiera vivir dignamente a quienes debían abandonar el servicio. Según el General Schnez, a su amigo Erich Rose, por ejemplo, se le ofreció en 1934 un empleo en la Embajada alemana en Madrid. Pero no estuvo mucho tiempo en ella, aunque el general ignoraba si se había desligado de ella por propia voluntad o bien por ser presionado para ello. Me inclino por la segunda opción, pues las primeras medidas legislativas contra los judíos fueron "perfeccionadas" cuando en septiembre de 1935 se dictaron las llamadas "Leyes de Nuremberg"18 que supusieron un endurecimiento de las medidas discriminatorias contra judíos y Mis-chlinge. Recibidas con notable desinterés (cuando no desprecio) por la población alemana, sus perversas consecuencias quedaron en un segundo plano ante los éxitos que estaba cosechando el régimen nazi, que en pocos meses había barrido toda sombra de amenaza revolucionaria izquierdista, había logrado el pleno empleo y la reactivación económica y estaba empezando a romper las ataduras de Versalles, con la reincorporación del Sarre al Reich en enero de 1935.

Así que verosímilmente el paso de Rose por la Embajada alemana fuera fugaz. Pero parece que siguió en España, Lamentablemente este periodo de la vida de Rose no ha dejado ningún rastro documental que yo haya podido encontrar y por lo que le ha contado la Dra. Meinl, tampoco ella ha tenido suerte. Meinl le decía en uno de sus correos: "Siempre he pensado que trabajó para la Inteligencia Militar alemana (para Canaris) porque fue algo común enviar fuera del país a judíos y semijudíos de ideas patrióticas para trabajar para el Abwehr". Meinl citaba como ejemplo ilustrativo para su hipótesis el caso, también reseñado por Rigg, de cómo un elevado porcentaje de miembros de la misión militar alemana enviada a China eran oficiales judíos o semijudíos, que habían sido excluidos del Ejército, pero que fueron enviados a cumplir esta tarea en espera de que en Alemania las cosas se calmaran y, con la confianza de que cuando llegara el momento de una nueva guerra, se les permitiera el reingreso en el Ejército. La hipótesis de Meinl de que Rose permaneciera en España como agente del Abwehr, la Inteligencia Militar alemana, no es descabellada en absoluto. Con respecto a la organización de este Servicio de Inteligencia en España antes de la Guerra Civil, el historiador español D.

Ángel Viñas ha escrito:

"El Abwehr, por supuesto, funcionaba y actuaba en España desde mucho antes. No en vano había ampliado Canaris en la década de los veinte la organización de espionaje alemán ya existente en nuestro país, la organización de Canaris no sólo hacía considerable uso del personal al servicio de las representaciones diplomáticas y consulares, sino que las dependencias de la Wilhelmstrasse (sede del Ministerio Alemán de Exteriores, N.d.A.) colaboraban estrechamente con el Abwehr".

Sin embargo, Viñas no cita en absoluto a Rose como agente del Abwehr en España, por lo que, si lo fue, sería en un papel muy secundario. Y no podemos olvidar que, en definitiva, muchos judíos alemanes habían encontrado una salida para su difícil situación en la emigración y Rose puede ser un caso más dentro de esta emigración judía, fomentada por las mismas autoridades nazis.

En cualquier caso, como ya se ha señalado, este es un periodo oscuro de la vida de Rose y poco o nada podemos decir sobre él. Hay que suponer que en algún momento antes del estallido de la Guerra Civil, o inmediatamente después del estallido de ésta, Rose abandonara el país de vuelta a Alemania, ante el enrarecimiento de la situación para la colonia alemana establecida en España dada la abierta postura antinazi del Gobierno de izquierdas instaurado en España tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.

El inicio de la Guerra Civil española iba a abrir para Rose posibilidades inéditas. No es este el lugar para contar el origen de la implicación alemana en esta contienda, ya que existen excelentes obras globales sobre el tema. Si acaso vale la pena subrayar, dado el tema que nos ocupa, que uno de sus organizadores fue el General de la Fuerza Aérea alemana Helmuth Wilberg, un Mischling de los que había logrado continuar su carrera militar. En el marco de la creciente presencia militar alemana en nuestro país, se decidió enviar un equipo de instructores, inicialmente para instruir a las Milicias de Falange y más tarde para ayudar en la formación de Oficiales y Suboficiales Provisionales del Ejército. Este conjunto de personal alemán fue conocido como Gruppe Issendorff, por el nombre de su primer jefe, el teniente coronel Walter von Issendorff, o como ImkerAusbilder (ImkerInstructores), ya que el nombre codificado para el conjunto del personal del Ejército alemán adscrito a la Legión Cóndor era Imker.

Erich Rose Rose iba a regresar a España como miembro de este Gruppe Issendorff aunque quizás mantuviera también en esta época alguna vinculación con el Abwehr. Ésta sigue siendo la hipótesis de Meinl, quien ha escrito que "Rose combatió en España a partir de 1936 en el lado franquista durante la Guerra Civil verosímilmente como agente del Abwehr. Esta hipótesis tiene la virtud de explicar por qué alguien que ha sido excluido expresamente del Ejército alemán puede volver a España como integrante de un destacamento expedicionario de ese mismo Ejército, ya que el hecho de que estuviera parcialmente familiarizado con el idioma español no parece motivo suficiente. Suponer que Erich Rose contó para regresar a España con el apoyo del almirante Canaris, jefe del Abwehr, o de alguno de sus subordinados, no es descabellado, aún cuando no existan pruebas fehacientes. Pero, en todo caso, las actividades de Rose en España, a partir de ese momento, como vamos a ver, tienen muy poco que ver con las de un agente de Inteligencia Militar.

Los documentos sobre Rose conservados en los archivos españoles aseguran que llegó a España el 13 de junio de 1937. No se ha encontrado ningún papel que informe expresamente sobre sus primeros dos meses y medio de permanencia en España, pero como alguno de los documentos a él referidos aseguran que su primer destino como instructor fue la Academia de Toledo, se puede suponer sin mucho margen de error que, en efecto, debió figurar en el cuadro de instructores que impartieron en esas precisas fechas dos cursos para Tenientes Provisionales y de Complemento en la citada Academia.
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Viejo 10-sep-2010, 22:32   #206
IL3
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Una mula y un buey

El día 1 de septiembre de 1937, y según consta en certificación expedida a su nombre, inició un nuevo servicio, ahora como instructor en la Academia de Alféreces Provisionales de Granada que, junto con las de Riffien y Ávila, fue una de las tres Academias que formaron al grueso de los Alféreces Provisionales de Infantería del Ejército Nacional. Rose permaneció allí hasta el 31 de enero de 1938, cinco meses completos. Sin embargo, el 28 de septiembre de 1937, es decir, durante su primer mes de servicio en Granada, Rose remitió al teniente coronel von Issendorff una instancia en que rogaba:

"Se sirva hacer las oportunas gestiones bajo la intervención del Sr. Coronel von Thoma de afiliarse como Teniente en la Legión Extranjera y expone lo siguiente: el deseo interior de tomar decisivamente parte en la lucha contra el peligro bolchevique me trajo a España. Después de haber desempeñado durante varios meses el trabajo como instructor me he convencido que puedo secundar con más eficacia esta contienda luchando en primera fila. Al mismo tiempo me complazco advertirle que tengo la intención de quedarme para siempre en España.

Von Thoma aceptó la solicitud de Rose y la apoyó, escribiendo en los siguientes términos al general Yagüe, Inspector de la Legión:

"Tengo el honor de someter a la decisión de V.E. una instancia del Teniente alemán Rose que yo mismo puedo segundar de muy de buena gana. Desde meses trabaja el Teniente éste de instructor en una Academia de Infantería y sin duda gracias a sus conocimientos militares y su personalidad haría un buen oficial de la Legión Extranjera, lo que es su íntimo anhelo teniendo la intención de quedarse en España. Hace tiempo se esfuerza en perfeccionarse en el idioma español y desde luego ya puede hacerse comprender muy bien. El Teniente ruega a V.E. de aceptarle como oficial y está a las órdenes de V.E. para presentarse personalmente".

La carta, con registro de entrada del 10 de octu¬bre de 1937 en la Inspección de la Legión, acaba solicitando que se le notificara la respuesta al mismo von Thoma ("jefe del Grupo alemán"). Apenas tres días después, Yagüe remitía escrito a Franco exponiéndole el caso de Rose y la recomendación de von Thoma, solicitando que concediera la correspondiente autorización para admitir al referido oficial en la Legión filiándole en el Banderín de Talavera por la duración de la campaña y reconociéndole el grado que ostenta actualmente". El 23 de octubre el C. G. G. daba respuesta afirmativa a la petición. Una nota manuscrita en el documento original dice: "Comunicarlo por teléfono a von Thoma para que el referido oficial se presente en Talavera". Por su parte, la Inspección de la Legión informó a la Bandera de Depósito de Talavera de que Rose debía ser filiado como teniente cuando se presentara.

Y, sin embargo, Rose no se presentó en Talavera y no fue incorporado a la Legión. De hecho, hasta el 31 de enero siguió prestando sus servicios como instructor en Granada. ¿Cuál fue la razón para que, después de haber mostrado tanto interés por pasar a la Legión, no aceptara la oportunidad que se le ofrecía de incorporarse a ella como oficial? Hay que descartar que Rose hubiera dado marcha atrás. Pero cabe la posibilidad de que von Thoma no le trasmitiera el beneplácito de Franco. La razón sería que comprendió en seguida que se había cometido un error de procedimiento. La solicitud patrocinada por von Thoma, tramitada por Vagüe y aprobada por Franco personalmente permitía a Rose acceder a la Legión directamente con su grado de Teniente, lo que podía considerarse un favor muy especial, concedido sin duda por venir avalado por von Thoma. Pero a la vez era explícita: el nombramiento sería por la duración de la campaña. Esto frustraba las aspiraciones, claramente expresadas por Rose, de quedarse a vivir en España, pues sin duda no imaginaba para él otra profesión que la militar. O bien von Thoma pensó que en esas condiciones no valía la pena informar a Rose, o bien Rose, si llegó a saber la respuesta, quedó decepcionado.

Cuando terminó su periodo de servicio en Granada, Rose fue designado para prestar servicio en la Escuela Naval de San Fernando, en Cádiz. Este periodo de su estancia en España ha sido perfectamente narrado por Lucas y Manrique en su obra citada, a la que remito al lector. Sólo subrayaré que en esta época tuvo como compañeros al teniente Joachim Canaris, familiar del antes citado Almirante Canaris, alemán residente en España y que quizás fuera el eslabón que unió al Almirante y a Rose, y a Johann Hoffmann, quien volvería a coincidir con Rose en la División Azul y de quien volveré a hablar. Vale la pena subrayar que estando Rose en San Fernando hubo que organizar a toda prisa un nuevo equipo de instructores porque se inició un nuevo curso para Alféreces Provisionales de Infantería de Marina, y para dirigir este nuevo equipo el designado fue el teniente Rose, que por vez primera accedía a esta responsabilidad de Jefe de Equipo de Instructores, lo que demuestra que tenía una reconocida solvencia a los ojos de sus "superiores alemanes y españoles.
Mientras Rose se encontraba en San Fernando, concretamente el 1 de abril de 1938, von Thoma volvió a escribir a Yagüe en relación con el teniente alemán, haciendo todo lo posible por conseguir una solución para Rose:

"En septiembre del año pasado entregué a V.E. en Yuncos la demanda adjunta del Teniente Rose, que tiene el deseo de ser admitido en la Legión Extranjera tiene el especial deseo de continuar en la Legión Extranjera una vez terminada la guerra. Ruego por lo tanto a V.E. de examinar nuevamente la demanda remitida en el mes de septiembre de 1937, que fue por mi recomendada, para que me sea posible contestar al interesado".

El día 11 del mismo mes, Yagüe respondía a von Thoma, comunicando que no se podían hacer excepciones a las normas sobre el reclutamiento de la oficialidad del Tercio: "las disposiciones en vigor sobre reclutamiento de la oficialidad de este Cuerpo se oponen a que pueda pertenecer al mismo una vez terminada la guerra en las condiciones que expone. Durante la actual campaña, son atribuciones de S. E. el Generalísimo el disponer la incorporación del referido oficial a la Legión".

Los oficiales legionarios procedían, bien de las Academias Militares españolas, o bien se reclutaban en el seno de la misma Legión a través de la llamada Escala Legionaria. Pero para ascender a oficial dentro de esta Escala era imprescindible empezar el servicio como Legionario e ir ascendiendo, peldaño a peldaño,en la jerarquía militar.

En cualquier caso, el 5 de junio de 1938 el tenien¬te Rose, acabada su tarea en San Fernando, volvía a empezar un nuevo periodo como instructor en la Academia de Alféreces Provisionales de Granada, donde permanecería hasta el 6 de agosto. No cabe duda de que von Thoma, después de su segundo intento de abril, sí que trasmitió a su subordinado las decisiones de Franco y Yagüe, permitiendo además que dejara de formar parte de la Legión Cóndor para empezar su nueva andadura en el Tercio. El 8 de agosto, von Thoma firmaba a favor de Rose un certificado donde constaba su tiempo de permanencia en España, su servicio como instructor en Toledo, San Fernando y Granada, "ocupando últimamente en ésta el cargo de Jefe de Compañía". Von Thoma concluía informando que:
"Durante su estancia en España de un año, ha tenido suficiente ocasión para cobrar el necesario dominio de la lengua española y aprender y el practicar, gracias a su empleo militar, todas las voces y ordenanzas españolas. El Teniente Rose se presta perfectamente para el empleo de Jefe de Compañía en el frente, así como de Jefe de Instrucción de Infantería. Conforme a las órdenes dictadas por S. E. El Generalísimo, no puede incorporarse oficial alguno a la Legión conservando su grado, sino única y exclusivamente como soldado. Como el Teniente Rose tiene el propósito de permanecer en el mencionado Cuerpo, una vez terminada la campaña, en la esperanza de ascender a oficial, efectúa su incorporación a la Legión con esta fecha". Salta a la vista que von Thoma consideraba un absurdo hacer que un competente oficial tuviera que volver a empezar de nuevo, desde el grado de Legionario de 2ª, su vida militar. Pero como Rose estaba decidido a hacer su vida militar en la Legión, estaba dispuesto a hacerlo.

El día 17 de septiembre era filiado en el Banderín de Enganche de la Legión en Zaragoza un legionario de 2ª con el nombre de Henri Rosse Rosse, destinándosele a la IV Bandera de la Legión. De aquí arranca, por cierto, el hecho de que nuestro personaje sea citado unas veces como Rose y otras como Rosse. La documentación existente sugiere alguna intervención a favor de Rose del mismísimo general Yagüe, ya que desde Zaragoza la Representación de la Legión remitió escrito a Yagüe comunicando haber cumplido su orden de alistar a Henri Rosse Rosse. Lo normal hubiera sido que Rose se hubiera presentando en la Bandera de Depósito de la Legión en Talavera para incorporarse al Tercio. Talavera fue el principal centro organizativo de la Legión durante la Guerra Civil pero el problema es que, de haberse presentado allí Rose, hubiera sido alistado como teniente y sólo hasta el final de la campaña, cosa que no le interesaba.

Pero esta pequeña argucia de alistarse en Zaragoza acabó siendo descubierta por el personal administrativo de Talavera que meses más tarde, el 2 de febrero de 1939, remitía escrito al general Yagüe mostrando su extrañeza por lo sucedido. El citado escrito hacía referencia a las órdenes recibidas en octubre de 1937 para alistar a Rose como teniente cuando se presentara, y a que el citado oficial nunca se había presentado. Y añadía que, sin embargo, en la documentación por ellos recibida se habían encontrado con que en septiembre de 1938 se alistaba en Zaragoza un legionario con el nombre de Erich Rose Rose y cuyos datos de naturaleza coincidían con los del oficial que debía haberse alistado en octubre de 1937. En alguno de los papeles rellenados o entregados por Rose constaba su verdadero nombre, resulta evidente, de manera que no fue difícil para los burócratas de Talavera suponer que era el mismo. Por ello el oficial responsable concluía que "por sí se tratase del mismo individuo, tengo el honor de ponerlo en el superior conocímiento de V.E. a los correspondientes efectos".

¿Por qué se había tomado Yagüe la molestia de pedir personalmente que se enganchara a Rose en Zaragoza? La única explicación plausible es que, dada su buena relación con los mandos alemanes de la Cóndor y más concretamente con von Thoma, no quisiera negarse a un favor pedido por este oficial alemán. Además, la unidad a la que debía incorporarse Rose estaba bajo el mando de Yagüe. La IV Bandera era una de las mejores unidades de choque del Ejército Nacional. Mandada por el comandante Vierna (que años después mandaría un Regimiento de la División Azul en Rusia como coronel), la IV Bandera había pasado desde Marruecos a la Península a fines de julio de 1936, combatiendo en la marcha sobre Madrid y en las batallas en torno a la capital, siendo enviada posteriormente al sector aragonés del frente, donde se batiría de nuevo en todos los combates de importancia. Estaba encuadrada, junto con otras dos Banderas Legionarias, cinco tabores, una Bandera de Falange y cuatro Batallones de Infantería en la 3ª División que, a su vez, era parte del Cuerpo de Ejército Marroquí, mandado por el mismo general Yagüe quien, a su cargo de Inspector de la Legión, había añadido desde hace meses el mando de esta poderosa unidad de combate.

En el momento en que Rose fue destinado a la IV Bandera la Batalla del Ebro había concluido su primera fase: el Ejército Republicano había sido completamente frenado y empezaba a ser rechazado. El día 7 de octubre, la 13 División pasó a retaguardia para descansar, dado que en la primera fase de la batalla se había batido con gran denuedo e importantes bajas. Algunos días después, el Ejército Nacional pasaba al ataque, para liquidar completamente al Ejército Republicano del Ebro. No poseemos la menor referencia al papel que Rose pudo haber desempeñado en aquellos combates, y lo único que se encuentra en su documentación es la información de que el 26 de octubre causaba baja en la IV Bandera por enfermedad. Esa misma documentación nos informa que permaneció en el Hospital hasta el 11 de enero de 1939, fecha en que quedó bajo la dependencia de la Representación de la Legión en Zaragoza.

Mientras tanto, von Thoma había hecho, de nuevo, gestiones a favor de Erich Rose. El día 22 de noviembre de 1938, en carta personal y manuscrita, le pedía al General Yagüe: "Ruego a V.E. que el voluntario Enrique Rose Rose, de la IV Bandera, 10ª Compañía, adonde presta servicio, pueda participar en un cursillo para Alférez Provisional".

A continuación, von Thoma volvía a exponer detalladamente sus méritos:

"Hasta hace pocos meses estuvo Rose como Jefe de Compañía en la Academia de Alféreces de Granada y ha recibido informes del servicio prestado muy buenos, lo mismo de los militares españoles como de los alemanes. Me rogó de librarle del servicio para poder entrar como voluntario en la Legión española, por tener el deseo de quedar en la Legión también después de la Guerra. Los informes militares van añadidos a su documentación. Ruego a V.E. permita que pueda Rose presentarse a curso de Alféreces ya que desde junio de 1937 presta servicio en España como Jefe de Compañía, en una Escuela de Oficiales".

En respuesta igualmente manuscrita, Yagüe respondía a von Thoma que la asistencia a los cursos de Alférez Provisional era decidida por los Jefes de la División a la que pertenecían los solicitantes y que Rose debía presentar su solicitud por esa vía. A la vez, Yagüe se tomó la molestia de remitir escrito al Comandante Jefe de la IV Bandera preguntándole si el "Legionario Enrique Rose" había presentado solicitud para ir a un curso de Alféreces y, en caso afirmativo, que curso había dado a dicha solicitud. Pero, como sabemos, en esas fechas Rose estaba en un Hospital en Zaragoza, mientras que la IV Bandera tomaba parte en el avance por tierras de Aragón y Cataluña, por lo que el mando de la unidad no tuvo ni forma ni ocasión de contestar al escrito de Yagüe.

El 20 de febrero de 1939, por cuarta vez, von Thoma volvía a interceder por Rose en una nueva carta a Yagüe donde de nuevo ponderaba sus méritos. En la carta, ubicaba correctamente a la IV Bandera en San Baudilio de Llobregat y según parece suponía que Rose estaba en ella en esos momentos (en realidad estaba en Zaragoza). Subrayaba en esta ocasión que Rose "Ha instruido a centenares de oficiales con el mayor éxito, como así puede atestiguarlo el Jefe de la Academia, Coronel Izquierdo, y yo, Jefe de Academias" (hay que suponer que von Thoma quisiera decir que él era el Jefe de los Instructores alemanes en las Academias). Añadía que "asimismo ha demostrado gran valor y decisión en su actuación en el frente", dato este que no puedo ratificar por carecer de cualquier documento que nos informe al respecto.

Como vemos, el coronel von Thoma, a quien sin duda podemos suponer ocupado por un buen número de asuntos, se tomó muchas molestias en el caso del teniente Rose, cuyas circunstancias personales sin duda conocía. Este sería otro ejemplo a unir a los numerosos ejemplos, documentados por Rigg, en el sentido de los abundantes casos en que militares alemanes hicieron todo cuanto pudieron por ayudar a sus camarades de armas discriminados por ser judíos o Michslinge.

Yagüe volvió a responder a von Thoma exactamente de la misma manera que a la carta anterior. Pero, como he señalado más arriba, para esas fechas el personal administrativo de la Bandera de Depósito de la Legión ya había detectado que el legionario Rose, alistado en la IV Bandera, era la misma persona que el teniente Rose, al que debía haberse alistado en octubre de 1937 como oficial.

De hecho, el comandante jefe de la IV Bandera recibió un escrito fechado el 26 de febrero de 1939 redactado en estos términos: "Ruégale manifieste oyendo al interesado, Legionario Erich Rose Rose, si antes de efectuar su enganche tenía noticias de habérsele concedido el derecho a hacerlo como oficial en este Cuerpo y causas por las que no lo verificó".

Yagüe ya no podía seguir amparando a Rose de una manera especial sin poner en juego su prestigio de ecuanimidad en la gestión de los asuntos internos de la Legión, así que la burocracia debía seguir su marcha para esclarecer el tema.

Cuando Rose abandonó el Hospital, su Bandera había dejado Cataluña y se la había enviado a Extremadura para descansar y reorganizarse de cara a nuevas operaciones en Andalucía y La Mancha. Y el 18 de marzo de 1939, la Representación de la Legión en Zaragoza, de la que dependía desde que salió del Hospital, le emitía pasaporte para incorporarse a su unidad, vía Talavera. Tres días antes de esa fecha, el Jefe de la IV Bandera había tenido por fin ocasión para responder a la solicitud de informes sobre Rose, aunque sólo para decir que estando de baja por enfermedad desde octubre anterior, no podía dar respuesta alguna a las preguntas que se le formulaban sobre Rose. Muy poco después de remitirse ese escrito, la IV Bandera se ponía de nuevo en movimiento, avanzando por el suelo del sur de la provincia de Ciudad Real, unas operaciones en las que cabe deducir que Rose tampoco participó.

El día 1 de abril de 1939, por fin, la Guerra Civil terminó. Pero los asuntos burocráticos continuaron su marcha. El 3 de abril Yagüe remitió sendos escritos a Zaragoza y Talavera para que se le aclarara dónde estaba Rose en ese momento. En los días siguientes tanto la Representación de la Legión en Zaragoza como la Bandera de Depósito de Talavera respondieron que había sido pasaportado a la IV Bandera y el día 20 de abril, el comandante jefe de esa unidad, que por fin pudo ver a Rose en persona, podía comunicar oficialmente a Yagüe que: "el legionario Erich Rose Rose manifiesta que no tenía ninguna noticia de que al hacer su enganche en este Cuerpo podía hacerlo como oficial". Aunque así hubiera sido, establecida su identidad, ya no cabía posibilidad de incumplir la orden de Franco de octubre de 1937 de alistarlo como oficial, por lo que el día 22 se ordenaba que Rose fuera finalmente filiado "reconociéndose el empleo de Teniente por la duración de la campaña en iguales condiciones que los restantes oficiales extranjeros que sirven en la Legión". Rose debió abandonar la IV Bandera y presentarse en Talavera.

Nuestro teniente volvía a encontrarse en una difícil situación. Ya era oficial de la Legión, pero en las condiciones en que había sido alistado no duraría mucho tiempo en el Cuerpo. Pronto empezaría la desmovilización de unidades y puesto que su nombramiento era "por la duración de la campaña", él sería de los primeros que debería abandonar el servicio. Después de ser filiado como teniente en Talavera ni siquiera se le había asignado a ninguna de las prestigiosas Banderas legionarias, sino que se le adscribió a la Bandera de Depósito radicada en esa localidad toledana. Mientras sus camaradas de la Legión Cóndor se despedían de España, tomando parte en diferentes desfiles y se disponían a regresar a Alemania, donde iban a ser recibidos como héroes, Rose, como seguía totalmente decidido a permanecer en España intentó una nueva solución: dirigirse directamente a Franco.

El 30 de mayo de 1939, "Año de la Victoria", el teniente Rose dirigía al "Excmo. Sr. Jefe del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos Nacionales", instancia redactada en estos términos:

"Erich Rose Rose, Teniente de La Legión, de 26 años de edad, soltero, natural de Estrasburgo, en Alsacia, de nacionalidad alemana, a V. E. con el debido respeto tiene el honor de exponer:

"Que llevando dos años prestando sus servicios en el Ejército español y hallándose desde el mes de agosto de 1938 en La Legión, reuniendo por tanto dicho lapso de tiempo que es el que determina la O. C. de 4 de septiembre de 1920 (D. O. 199) para concederse a los subditos extranjeros la nacionalidad española, es por lo que recurre a V. E. en súplica de que se digne concederle dicha nacionalidad a cuyo fin acompaña los documentos necesarios al objeto de que una vez otorgado este beneficio pueda ser nombrado Oficial Provisional para cuyo empleo ha demostrado aptitudes".

Acompañaban a la instancia una serie de certificados sobre sus servicios como Instructor, expedidos tanto por las Academias donde había servido como por la Legión Cóndor. Apenas unos días después, el 8 de junio Rose volvía a la carga, con otra instancia dirigida igualmente a Franco, aunque en términos ligeramente distintos ya que subraya que "desempeña la graduación de Teniente en La Legión, según orden de S. E. por la cual los oficiales extranjeros pueden conservar su graduación prestando servicios en La Legión durante la Campaña", y añadía que "llevando dos años prestando servicio en el Ejército español y siendo su más vehemente deseo continuar en él, y habiendo solicitado la nacionalidad española, recurre a S. E. en súplica si no puede existir la posibilidad de pasar a la Escala Activa, por haber sido oficial profesional de Infantería en Alemania". Entre la documentación adjunta figuraba escrito del Jefe de la Bandera de Depósito de Talavera que informaba sobre "el Teniente Agregado a la 2- Compañía de esta Bandera, Don Erich Rose Rose honrándome en significar a V. E. que desde la incorporación de este oficial, observa intachable conducta, sin poder ampliar mis informes a más con¬ceptos porque por estar en el Cuadro Eventual no he podido formar juicio de sus conocimientos profesionales ni aptitud para el mando". Este informe era enviado a la atención de Yagüe en su calidad de General Jefe de la Legión. Como ya había ocurrido con von Thoma, también Yagüe puso todo lo que pudo de su parte para ayudar a Rose y el día 8 de junio, a la vez que Rose presentaba su nueva instancia, remitía escrito a Franco en el que informaba que Rose "solicita nacionalizarse español", y rogaba especial atención a su caso, ya que "siendo los trámites de larga duración para conseguir el interesado los documentos prevenidos en la vigente legislación para nacionalizarse, debiendo en tanto ser licenciado por estar filiado únicamente por la duración de la Campaña, respetuosa mente me honro en ponerlo en su superior conocimiento a los efectos que considere convenientes".

El escrito de Yagüe y la instancia de Rose siguieron su curso burocrático normal, es decir, fueron remitidos a su vez al Ministro de Defensa, general Dávila, para que informara al respecto. En esas fechas, el citado Ministro aún seguía radicado en Burgos, como el mismo Cuartel General de Franco. Y casi simultáneamente se daba orden de adscribir a Rose a la XV-Bandera de la Legión. Es curioso que en ese preciso documento donde se le asigna destino vuelva a reaparecer el nombre ficticio con el que realizó su alistamiento, ya que se le nombra como teniente Don Henri Rosse. Tal y como Rose sin duda temía, este último nombramiento era fugaz, ya que estaba empezando el proceso de desmovilización de las Banderas Legionarias que no eran necesarias de cara al nuevo periodo de paz. En efecto, el 12 de julio se le entregaba pasaporte para presentarse en Dar Riffien, en el Protectorado español en Marruecos, para ser licenciado en la debida forma y manera, puesto que su nombramiento era por la duración de la Campaña. Rose decidió jugar sus últimas cartas y obtuvo permiso para viajar a Madrid y tratar de activar sus gestiones, permiso que le fue concedido y comunicado a Dar Rifien. El 22 de julio Yagüe volvía a enviar a Franco un mensaje idéntico al remitido anteriormente, el 8 de junio, solicitando de nuevo una atención especial pare este caso.

Con fecha de redacción de 11 de agosto y registro de entrada del día 15 en la Representación de la Legión en Talavera, el General Subsecretario del Ejército en el Ministerio de Defensa respondía al General Jefe de la Legión, Yagüe, que el decreto de 4 de junio de 1939 que regulaba la posibilidad de pasar de la Escala Provisional a la Profesional solo afectaba en principio a los militares de nacionalidad española, pero que dadas las peculiaridades del caso cabía un estudio más pormenorizado. Dicho de otra manera, se podía esperar que el caso de Rose se resolviera a su favor.

Había que localizar inmediatamente a Rose para trasmitirle tan buena noticia pero, de golpe, éste se volvió ilocalizable. Desde Talavera se preguntó a las plazas de Madrid, Burgos y Dar Riffien si tenían noticias sobre su paradero. La respuesta llegó el 5 de septiembre y desde Dar Riffien: Erich Rose se había presentado allí, donde se procedió a licenciarlo como estaba previsto, y se extendió pasaporte a su favor para que llegara a Barcelona desde donde, según había manifestado, tenía intención de continuar con destino a Alemania. Curiosamente en esa misma echa se trasmitía a la dirección personal de Rose, un piso en la Calle de Alcalá de Madrid, una carta donde se le informaba sobre la posible resolución de su caso.

Antes señalé que, en principio, no reunía las condiciones para pasar de la Escala Provisional a la Activa, pero en la carta se añadía que: "si se aprecian debidamente las circunstancias que concurren en el solicitante, especialmente el ser reglamentariamente oficial de La Legión Española, por haberlo sido con anterioridad del Ejército alemán, los servicios prestados en aquella y su amor a nuestro Ejército, pudiera si así lo considera el Exorno. Sr. Ministro de Defensa, acceder a lo que se solicita" (es decir, el acceso a los cursos de Transformación, para pasar a la Escala Activa).

La respuesta, como se ve, si bien no era definitiva, parecía muy esperanzadora (hubiera sido muy fácil dar un no, amparándose en la legislación vigente) pero con casi total seguridad Rose no llegó a leerla, pues en esas fechas lo más probable es que estuviera en Alemania o en viaje hacia ella. ¿Qué podía haber motivado el repentino interés de Rose por volver a su país? A falta de cualquier dato concreto y seguro, solo cabe especular y la explicación más verosímil es que dado el ambiente claramente prebélico que se vivía en toda Europa, Erich Rose hiciera todo lo posible por regresar a Alemania con la esperanza de que, en aquellas circunstancias, las absurdas leyes raciales que le impedían servir en el Ejército quedaran en suspenso. Alemania iba a necesitar de todos sus hijos y él, que se sentía total y completamente alemán, no podía dejar de acudir en defensa de su país.

Que muy posiblemente Rose lograra llegar a Alemania podemos deducirlo de que, en caso contrario, al haber recibido en su domicilio de Madrid el escrito antes señalado, hubiese vuelto a la carga para lograr el ser admitido como Oficial profesional de nuestro Ejército. Y que la suposición de Rose sobre que en aquellas circunstancias se relajarían las medidas discriminadoras con judíos y Mischlinge no eran descabelladas nos lo ha demostrado Rigg, quien en su libro ha descrito como en los primeros meses de la guerra, decenas de miles de Mischlinge, con un 50 o un 25 por cien de "sangre judía" fueron efectivamente movilizados. De hecho, hasta acabada la campaña de Francia, en junio de 1940, cuando Alemania consideró que la guerra estaba virtualmente ganada (el Ejército francés tenía la reputación de ser el más poderoso de Europa y sin embargo había sido completamente derrotado) no se cursaron órdenes estrictas a las unidades militares para que procedieran a la desmovilización en masa de los Mischlinge.

Pero si Rose alcanzó Alemania, lo que parece creíble, cuando se presentara para ser alistado debió encontrarse con una cerrada negativa basada en que, en su caso, él era judío en un 75 por cien. Según el dogma racista, cabía esperar que en alguien con un 75 o al menos un 50 por cien de "sangre alemana", esa sangre "aria" se impusiera a la reputadamente maléfica sangre "judía". Pero en alguien con tan solo un 25 por cien de sangre "alemana" difícilmente se podía obrar tal "milagro".

Cuando a mediados de agosto Rose había estado en Dar Riffien para ser licenciado, se le había expedido un certificado con los servicios prestados en la Legión. Quizás para emplearlo ante las autoridades militares alemanas. Lo cierto es que, el 14 de octubre de 1939 y según consta en su expediente legionario, se emitió una copia de este certificado, hay que suponer que para él personalmente, luego parece probable que en esa fecha estuviera en España otra vez.

Entre octubre de 1939 y julio de 1941 no he encontrado documento alguno que haga referencia a él. El intento por localizar si había algún expediente referido a él, debido a su intención de nacionalizarse español, petición que debía ser tramitada a través del Ministerio de Justicia, ha sido infructuoso. En el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares, a donde debían haber ido a parar ese tipo de papeles, no fue posible localizar nada referido al súbdito alemán Erich Rose Rose.

El por qué no intentó otra vez hacerse un hueco en el Ejército español tampoco lo sabemos. Si seguimos teniendo en cuenta la posibilidad de que siguiera vinculado al Abwehr, cabe especular con la posibilidad de que la Inteligencia Militar alemana lo prefiriese como civil en vez de como militar. Por otra parte, en su testamento, redactado en 1942, cita a una novia española, Rosario Tamayo Cuadrado, y a un socio alemán en Madrid, Cari Frohmüller. Quizás, pura y simplemente, decidió hacer vida como un ciudadano civil.

Si así fue, ese proyecto de vida dio un vuelco cuando el 22 de junio de 1941 la hasta entonces invicta Wehrmacht cruzó la frontera soviética. Casi inmediaamente, en una España que apenas empezaba a restañar las heridas de la Guerra Civil, se sucedieron grandes manifestaciones públicas pidiendo el envío de una fuerza de voluntarios contra la Rusia Comunista. El Gobierno español decidió embarcarse en la aventura y pronto estuvieron abiertos los Banderines de Enganche para lo que iba a ser la División Azul. El flujo de voluntarios fue tal que, literalmente, hubo que pedir "enchufe" para encontrar plaza en aquella fuerza expedicionaria anticomunista. Ignoramos cómo lo hizo Rose, pero el caso es que fue admitido y salió de España camino del frente ruso formando parte de la División Azul
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Viejo 10-sep-2010, 22:32   #207
ansite
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Muy buen hilo y sin polemica ni historietas

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Viejo 10-sep-2010, 22:36   #208
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Una mula y un buey

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El teniente Rose vistiendo el uniforme de la División Azul en septiembre de 1942


Su expediente personal de divisionario lo presenta como teniente provisional de Infantería, destinado en el Cuartel General de la División, y procedente de "Licenciado", es decir, que ya no servía en el Ejército en el momento de constituirse la División Azul. Aún más, el expediente nos informa que el teniente Rose estaba en posesión de dos condecoraciones españolas, la Medalla de la Campaña, concedida a todos quienes habían servido durante la Guerra Civil, y una Cruz Blanca al Mérito Militar, condecoración ésta que no se concede por hechos de guerra, sino por otro tipo de méritos castrenses. La ficha personal recoge también la dirección del cabeza de familia y ahí aparece: "Doctor Rose, Wittmannstrasse 42, Darmstadt, Alemania".

En la Revista de Comisario que se pasó en las distintas unidades de la División Azul el 1 de agosto de 1941, Rose aparece específicamente reseñado como intérprete destinado en el Cuartel General. Una información más precisa y detallada la ofrece Fernando Vadillo en su libro «Orillas del Voljov» quien ubica exactamente a Erich Rose como Intérprete adscrito a la Unidad de Servicios del Cuartel General de la División, a las órdenes del Gobernador del Cuartel General, capitán José Permuy, y junto a otros dos tenientes intérpretes (éstos españoles, José Jaime Monteys y José Castro Rial) un oficial pagador y un oficial médico. Por cierto, hasta donde nuestro historiador sabe, ésta es la única referencia a Rose de amplia bibliografía divisionaria.

No era un puesto de gran brillantez el que debía desempeñar. Desde luego no era el que Rose había soñado durante años, cuando sin duda se había visto a sí mismo protagonizando gestas heroicas avanzando al frente de sus soldados. Pero es muy posible que, de todas formas, estuviera lleno de alegría en su interior. Volvía a vestir el uniforme feldgrau alemán, con las divisas de teniente. Y se iba a batir contra el Comunismo, como siempre había deseado. Cierto, lucía un escudo español en su guerrera, pero llevando tanto tiempo conviviendo con españoles, sin duda se sentía cómodo entre los hijos de la que quería que fuera su Patria de adopción.

Un puesto de intérprete en un Cuartel General no es la mejor forma de obtener fama y gloria. Ni siquiera es un buen lugar para conseguir modestas condecoraciones. El paso de Rose por la División Azul no nos ha dejado, por tanto, una ancha estela de datos. Pero hay uno que es muy revelador. Según consta en la documentación en posesión de la Fundación de la División Azul, el Teniente Erich Rose Rose recibió la Cruz de Hierro de 2§ Clase el 30 de abril de 1942. El documentalista de la FDA, D. César Ibáñez, ha elaborado un listado de los españoles que recibieron las Cruces de Hierro de 2º- y 1ª Clases, en base a los documentos correspondientes depositados en el Bundesarchiv-Militárarchiv. En ese exhaustivo listado podemos comprobar que el mismo día, idéntica condecoración fue otorgada a otros cinco oficiales que servían en el Cuartel General de la División Azul. Pero todos ellos tienen una graduación muy superior a Rose (dos son tenientes coroneles y tres son comandantes) y todos ellos habían ocupado puestos de relevancia en el organigrama de mando de la División Azul. Que en esa misma fecha y ocasión la condecoración le fuera otorgada a quien en apariencia no era más que un sencillo teniente provisional en anodinas tareas de intérprete sugiere que, cuando menos, Rose acreditaba un sobresaliente celo en el cumplimiento de sus obligaciones, tan notorio como para llamar la atención del mando de la División, del cual, parece evidente, podemos suponer que gozaba de plena confianza. Si aparte de este mérito genérico hubo, en los motivos de la concesión, otro mérito más concreto y específico, se ignora.

Para quien había soñado toda su vida con ser oficial del Ejército alemán, el recibir la Eísernes Kreuz, la Cruz de Hierro, sin duda alguna el símbolo por antonomasia de las tradiciones militares germanas, debió suponer una inmensa alegría. Una alegría que, sin embargo, iba a verse empañada muy pronto por motivos muy distintos

Hay que suponer que el teniente Rose recibiría Correo de su familia y amigos desde Alemania. Y las noticias que le llegarían eran, no cabe duda, cada vez peores. La persecución contra judíos y Mischlinge subía de intensidad día a día, conforme el curso de la guerra se volvía adverso para Alemania. Hitler había soñado con una guerra corta, una Blitzkrieg, porque esa era la única guerra que Alemania podía ganar. Pero a finales de 1941 todo había cambiado. El Ejército Rojo, al que se había despreciado hasta extremos absurdos, no sólo no había sido derrotado, sino que en la ofensiva de invierno de 1941-1942 había causado a los alemanes humillantes derrotas. Los Estados Unidos habían entrado en la guerra. Para Hitler todo ello era una muestra más de la existencia de una conspiración judeo-capitalista-comunista. Y como la guerra en curso no era para él la que en realidad era (un choque entre grandes potencias, perfectamente explicable en clave geopolítica) sino una batalla entre lo ario y lo judío, obró siguiendo esos prejuicios. Los soldados alemanes, que se esperaba se pasearan fácilmente victoriosos por los espacios infinitos de la URSS, caían por centenares de miles en un frente donde las batallas más espantosas se sucedían con una rapidez endemoniada. En la misma Alemania, los bombardeos de terror aliados arrasaban ciudades y masacraban civiles. Si bien centenares de miles de judíos alemanes habían emigrado antes de la guerra, aún quedaban muchas decenas de miles en Alemania, así como una importante masa de Mischlinge. Como Hitlery muchos dirigentes nazis estaban convencidos de que la Revolución de 1918 en Alemania había sido provocada por los judíos, no estaban dispuestos a tolerar que siguieran residiendo en suelo alemán. Cada vez más familias judías alemanas eran deportadas a campos de concentración o a Ghettos establecidos en las regiones ocupadas de Europa Oriental. No se las acusaba de nada en concreto, de ningún hecho específico, sino simplemente de ser hebreas. Los Mischlinge veían cómo sus derechos eran cada vez más recortados y, de hecho, se les asimilaba pura y simplemente a los judíos. La realidad es que muy posiblemente la mayor parte de aquellos judíos y Mischlinge habrían prestado su concurso al esfuerzo de guerra alemán, pero nunca se les permitió hacerlo. Ahora, en cambio, se veían castigados, como señalaba Molte, no por hacer, sino por ser. Es fácil imaginar los efectos de esas noticias sobre Rose.

La División Azul mantenía en Madrid una oficina propia, la Representación de la División Azul, encargada de gestionar todo el papeleo generado por la fuerza expedicionaria. En los expedientes que esta oficina mantenía sobre los integrantes de la División se hacía constar, por ejemplo, si por algún motivo viajaban a España. En ese caso se anotaban las fechas de cruce de la frontera hispano-francesa, en un sentido y otro, a efectos de computar el tiempo de servicio. Gracias a esa práctica sabemos que Erich Rose viajó a España en 1942, entrando en nuestro país el día 23 de agosto de 1942 y saliendo de él con destino al frente el 11 de septiembre siguiente. El motivo reseñado para el viaje se consigna como "Comisión de Servicio", es decir, un viaje por motivos oficiales. Pero carecemos de cualquier otra indicación sobre cual era la misión concreta que le trajo a España.

En todo caso, poco antes de emprender viaje le llegó una terrible noticia: sus padres habían sido deportados a Theresienstadt. Se trataba de una localidad situada en Bohemia (el nombre checo era Terezín) de la que, a fines de 1941, se había evacuado a la población para reasentar en ella a ciertas categorías de judíos con los que se deseaba tener alguna consideración. Por ejemplo, con quienes habían sido oficiales y funcionarios de cierto rango, con los veteranos de guerra, judíos casados con arios, etc. El padre de Rose, judío al 100 por cien según la legislación nazi, pero exoficial del Ejército del Kaiser, fue uno de los designados para ser deportados a este campo o Ghetto. La noticia a buen seguro conmovió tanto a los padres como al hijo. ¿Cómo podía asumir su padre que él, devoto y orgulloso oficial del Ejército Imperial, fuera tratado como un criminal, y deportado? ¿Y qué podía sentir su hijo, educado por el padre en el amor a Alemania y a su Ejército, ante el trato que se les daba a sus por otra parte ya ancianos padres?

En algún momento del viaje, a la ida o a la vuelta, Erich Rose visitó a su viejo compañero de los días de cadete, el a la sazón Capitán Albert Schnez, destinado en el Alto Mando del Ejército (OKH). El Sr. Schnez no pudo precisarle la fecha exacta, ni en la carta que le dirigió anCaros Caballero, ni a B. M Rigg cuando le entrevistó para su libro. Pero sí recordaba muy bien las circunstancias en que se produjo el encuentro.

El Sr. Rigg ha sido el primero en dar a conocer al público este estremecedor momento, y sean sus palabras:
"A veces, el conocer" el sufrimiento que causaban los nazis a sus familiares resultaba insoportable para los "Mischlinge que servían en el Ejército. El teniente Rose, veterano de la Legión Cóndor que había combatido en el bando de Franco y oficial de enlace en ¡a División Azul española (en realidad intérprete del Cuartel General español) se confesó en 1942 a un compañero de armas, Albert Schnez (más tarde general de la "Bundeswehr"); tenía un aspecto desmoralizado, sacudía la cabeza mientras contaba que su padre judío y su madre medio judía habían sido deportados a Theresienstadt. Había oído que otros miembros de su familia estaban en los Campos y temía por su vida. Deseaba morir. "Estoy hecho trizas. Ya no tengo nada que esperar de la vida. ¡Toda mi familia ha sido asesinada o va a serlo!". Schnez, que estaba entonces destinado en el Estado Mayor del Ejército de Tierra trató de confortarlo lo mejor que pudo, prometiendo que trataría de obtener para él un certificado de "arlariizaclón". Uno de sus amigos, el Comandante Eberhard von Hanstein, del OKW (Alto Mando de las Fuerzas Armadas habló con Schmundt Ayudante de Campo del Ejército junto a Hitler y éste presentó el caso ante Hitler"32.

"Hitler reconoció que Rose era un excelente oficial y que "si sólo hubiera sido medio judío, hubiera estado dispuesto a concederle la arianización, pero era imposible con alguien que era judío al 75 por cien

Rigg recoge también otras partes del testimonio de Schnez, como que Rose parece que no estaba dispuesto a pedir la "gracia" de la "arianización", por considerar que sería comportarse "como un cabrón", ya que lo único que se conseguiría así sería que él pudiera seguir luchando mientras su familia era sin embargo perseguida.

En la carta que le dirigió a Caballero, el general Schnez le trasmitió otros detalles que quizás también comunicó a Rigg, pero a este le parecieron irrelevantes. El general recordaba que aunque Rose tenía un aspecto muy deprimido, ya que su familia estaba siendo gravemente humillada y además expoliada, y algunos familiares habían sido ya deportados a campos de concentración, le dijo que él personalmente se sentía seguro en España y en la División Azul. Añadía el general, que tratando de averiguar más cosas sobre el destino de su amigo, había hablado sobre él con Johann Hoffmann. Este oficial alemán, de familia radicada en España, había sido compañero de Rose en los equipos de instructores de la Legión Cóndor y también se encontraba con la División Azul en Rusia, aunque en este caso como miembro de la Plana Mayor de Enlace alemana. Schnez habló con él en el 2002 en Málaga (Hoffmann ocupaba el cargo de Cónsul alemán en esa ciudad andaluza). Lo curioso del testimonio de Hoffmann es que decía que en los últimos tiempos Rose acabó teniendo roces con algún oficial español, debido a la virulencia de sus ataques a Hitler. Al parecer Hoffmann citó el nombre de un oficial en concreto, de elevado rango, pero Schnez no lograba recordarlo. Consulto este extremo telefónicamente con el general Schnez, preguntándole concretamente si podía tratarse del General Muñoz Grandes, lo que negó taxativamente. El nombre de quien fuera el Comandante en Jefe de la División Española le era perfectamente conocido y, de haber sido ése, lo recordaría, le dijo.

En la versión de los hechos trasmitida por Hoffmann a Schnez, este empeoramiento de las relaciones de Rose con sus compañeros españoles afectó mucho a la moral de Rose. Llegados aquí, es importante subrayar que en la División Azul, como en cualquier fuerza militar del mundo, el criticar agriamente a quien en definitiva encarnaba el puesto de Comandante en Jefe, Hitler, sin duda debía ocasionar situaciones de tirantez puesto que era algo que afectaba a la moral. Los integrantes de la División Azul eran perfectamente conscientes de que en el Frente del Este se estaban librando titánicas batallas. Y nada debía afectar a la moral de combate de los soldados propios, ya que cualquier desfallecimiento en esa moral redundaba en ventajas para el enemigo. No se trataba, por tanto, de que el o los oficiales españoles con quienes eventualmente chocó Rose fueran especialmente filonazis o visceralmente antisemitas, sino simplemente de que pretenderían mantener intacto el más característico de los valores militares: la disciplina. De hecho, el único historiador que ha tratado monográficamente el tema de las relaciones de los divisionarios españoles con los judíos perseguidos de la Europa Oriental que atravesaron, ha subrayado el comportamiento muy humanitario que al respecto tuvieron los españoles.
Lo más desconcertante del testimonio que Hoffmann ofreció a Schnez era la afirmación de que el oficial español con quien chocó Rose le acusaba de "haber ido contra los intereses españoles" y "haber traicionado a España". A uno le cuesta imaginar la forma y manera en que un simple oficial intérprete podía dañar esos intereses y la única explicación que se le ocurre es que quien formulara esa acusación supiera que Rose había trabajado o trabajaba aún para el Abwehr.
Finalmente, hay que recordar que en la División Azul se daban, de cuando en cuado, casos de soldados o mandos que eran calificados como "indeseables" por los motivos que fueran (de orden moral, de tipo político, por cobardía) y que eran devueltos a España. Estos casos quedaban debidamente consignados y desde luego en el Expediente Personal divisionario del teniente Rose no hay la más mínima indicación al respecto. Así que, en definitiva, los roces que Rose pudiera tener con uno o más oficiales españoles nunca trascendieron del nivel de lo puramente privado, nunca debieron ir más allá de conversaciones personales.

Con todo, se decidio ofrecer la versión de los hechos ofrecida por Hoffmann porque así se la trasmitió el general Schnez, y sería intelectualmente deshonesto por su parte no consignarla, pero personalmente Caballero la encuentra poco creíble, por los motivos que expondrá más adelante. En todo caso, la opinión que sobre los hechos se llegó a formar Schnez y que trasmitió a Rigg es que, ante la dramática situación en que se encontraba su familia y ante el enrarecimiento de sus relaciones con sus camaradas del frente, Rose cayó preso de una creciente melancolía y buscó la muerte en combate, una suerte de suicidio honorable.

Volvamos ahora a los hechos. En su viaje de regreso al frente, Rose se detuvo en Munich, donde con fecha de 20 de septiembre de 1942, dictó testamento. En el encabezamiento hace constar su posición militar: Oberleutnant in der Spanischen División (teniente en la División Española). El texto del testamento recoge una serie de cláusulas sobre el reparto de sus bienes, que aquí no nos interesan, salvo elocuentes detalles como que nombre albacea a su tío, Max Müting, teniente de la Reichs-wehr en situación de retirado del servicio, o que deje parte de sus bienes al hijo de su "mejor amigo", el capitán Richard Schmittmann. Como se ve, nos hallamos ante un personaje cuyo círculo vital, familiar y de amistades, está formado por militares alemanes. Ése era el mundo al que pertenecía y al que deseaba seguir perteneciendo. A la hora de repartir sus pertenencias tiene buen cuidado en premiar a quienes han apoyado a su familia en los tiempos difíciles que empezaron en 1934. Y, por desgracia, en el testamento debe citar también a sus padres (algo bastante inhabitual), porque es consciente de que debe tratar de ayudarles en la penosa situación en que se encuentran, si llega el caso de que él muera.

Pero lo más estremecedor del testamento que el teniente Erich Rose firmó en Munich el 20 de septiembre de 1942 es su último párrafo:

"Si caigo en combate, y espero que esto no ocurra, no quiero que lloréis por mí, porque el destino que yo he querido para mí nunca ha sido otro que el de morir vistiendo mi guerrera gris, a despecho de todo. Y eso ya lo he conseguido, después de una gran lucha".

Sus padres estaban siendo objeto de un atropello inaudito por lo inmerecido. Y una absurda política racista pretendía negarle a él mismo ser lo que era, un soldado alemán. Pero, incluso en esas circunstancias, Erich Rose no formulaba para sí otro deseo que el poder tener el honor de caer en combate vistiendo su guerrera de oficial alemán. ¿Cabe imaginar una muestra mayor de amor a su Patria?

Puesto que el testamento de Rose está firmado el 20 de septiembre, lo razonable es imaginar que fuera a principios de octubre cuando el teniente se incorporara a las líneas del frente guarnecidas por la División Azul, que ya no estaban en las orillas del Voljov, sino en los arrabales de Leningrado. En estos momentos parece que el teniente Rose estaba asignado ya a la 2ª Sección del Estado Mayor español, la Sección de Información, a la sazón mandada por el comandante José Alemany Vich. Las noticias que Rose recibió después de reincorporarse al frente no pudieron ser más horribles. Sus padres habían sido deportados a Theresienstadt poco antes de que él firmara el testamento. Pero el padre no iba a durar mucho con vida. Según la Dra. Meinl, el Doctor Rose murió poco después de llegar a Theresienstadt, sin especificar el motivo. Ciertamente era un hombre de edad ya avanzada, pero suponer que haya muerto pura y simplemente de pena no es inconcebible. Siempre según la Dra. Meinl, la madre de Rose fue entonces deportada a Auschwitz, muriendo en el viaje de traslado en enero de 1943, sin que tampoco en este caso especifique un motivo concreto. El estado de ánimo del teniente Rose cuando recibiera estas noticias no es difícil de imaginar.

Pero la guerra seguía su curso. El invierno se echaba encima y era de temer que, con la llegada de los grandes fríos, los soviéticos intentaran de nuevo grandes ofensivas, como ya había ocurrido el año anterior. En efecto, en enero de 1943 los soviéticos perforaron las líneas alemanas al sur del Ladoga, aunque sólo establecieron un pequeño corredor entre la cercada ciudad y el resto de Rusia. Pero aquello sólo era el principio. Los Estados Mayores alemanes evaluaron muy correctamente que el Ejército Rojo intentaría una nueva operación para desbloquear la situación en el sector de Leningrado. El lugar donde los soviéticos asestasen su próximo golpe no se podía saber, pero numerosos indicios apuntaban al sector de Krasny Bor, por el que pasaban tanto el ferrocarril como la carretera que unían Leningrado con Moscú. Era el sector guarnecido por el 262ª Regimiento de la División Azul española.

Lógicamente se procedió a reforzar el sector con otras unidades españolas, y también con algunos elementos alemanes: una batería de Artillería y una compañía de Infantería en este último caso. Como la defensa contracarros española era reputada como ineficaz por estar dotada con cañones Pak (antitan¬ques) de pequeño calibre, muy poco antes de la fecha en que se lanzó el ataque soviético se asignó al sector guarnecido por los españoles una Sección de Cañones Pak con piezas pesadas procedente de la vecina 2ª Brigada SS de Infantería. Esta Brigada SS encuadraba a elementos de varias Legiones de voluntarios anticomunistas europeos y la citada Sección de Antitanques que llegó a reforzar a los españoles estaba compuesta por noruegos.

El documento citado al principio de este artículo, donde se reseña el personal que en los combates del 10 de Febrero tuvo un comportamiento distinguido, es la principal fuente de información que tenemos para tratar de reconstruir el papel que tuvo el teniente Rose en la Batalla de Krasny Bor. En él se lee textualmente: "Teniente Don Erich Rosse Rosse.
De la 2ª Sección de Estado Mayor, marchó a Krasnij Bor para establecer un C. I. A. (Centro de Información Avanzado; luchó valientemente en el pueblo y posteriormente se puso al frente de una Sección de "flak" alemana hasta que, cercado y agotadas las municiones, intentó una salida en la que halló gloriosa muerte".

Este sencillo párrafo nos permite reconstruir con bastante verosimilitud cual debió ser el papel del teniente Rose en el combate. Para empezar, hay que subrayar que al teniente Rose se le había asignado una tarea de cierta responsabilidad. Se suponía, y pronto se vio que acertadamente, que el sector atacado iba a ser el del 262º Regimiento. Para analizar la información recogida sobre enemigo desde las líneas propias, y canalizarla hacia escalones superiores, así como para hacer llegar hasta el Puesto de Mando regimental la información oportuna procedente de esos mismos escalones superiores, se estableció el citado Centro de Información Avanzado, bajo la responsabilidad de Rose. Si este oficial hubiera perdido la confianza de sus superiores españoles, resulta inimaginable que se le encomendara una misión como ésta, muy sensible. Había suficientes oficiales en la División capaces de hacerse cargo de esa tarea, pero el elegido fue el teniente Rose.

Por otra parte, su papel una vez iniciado el combate, lo podemos reconstruir en base a lo que sabemos sobre el desarrollo de la batalla. Los efectivos soviéticos lanzados contra el centro del dispositivo español al norte de Krasny Bor, el IIº Batallón del 262º Regimiento, acabaron rompiendo las líneas de esta unidad. Un primer contraataque a cargo de elementos del Grupo de Caballería español no logró restablecer las líneas. Con los soviéticos a punto de adueñarse de Krasny Bor, todos los elementos del Puesto de Mando del 262º Regimiento salieron al contraataque, tratando de agrupar en torno suyo a los soldados que, aislados o en pequeños grupos, se retiraban desordenadamente de la primera línea.

En el parte oficial de la batalla firmado por el General Esteban Infantes se lee:

"Sobre las 10'00 horas de la mañana, la situación es desesperada, irrumpen las primeras olas en Krasnij Bor y es preciso organizar el contraataque en el que toma parte personalmente el Coronel Jefe del Sector".

Fue un contraataque desesperado. Como decía el parte, el mismo coronel Sagrado se puso a su frente. Durante su transcurso cayó, por ejemplo, el capitán Ayudante del Regimiento, Ángel Hernández Doncel. Por la relación del personal distinguido en la batalla, sabemos también, por ejemplo, que el Oficial de Enlace alemán en el 262º Regimiento, el teniente Franz Jobst, y el intérprete de ruso en el Puesto de Mando regimental, el teniente Constantino Goguijonadchvili tomaron parte en un combate singular contra un carro enemigo.

El teniente Rose hizo lo mismo que sus compañeros del Puesto de Mando y, evidentemente, también tomó parte en este contraataque desesperado. No fue la suya, según parece, una decisión personal de exponerse al fuego enemigo para buscar de alguna manera la muerte. Actuó, de igual manera, ni más ni menos, que el resto de sus camaradas de aquel Puesto de Mando.

No muy alejadas de ese Puesto se encontraban dos de las piezas Pak pesadas servidas por voluntarios noruegos. En una expresión muy afortunada, Kleinfeld y Tambs afirman que aquellos noruegos fueron víctimas del mal lingüístico en que se vieron envueltos, en alusión a los terribles remolinos que caracterizan a los fiordos de su país. En efecto, los noruegos no sabían ni alemán ni español. Acababan de llegar al sector de Krasny Bor y, como hemos visto, ni los españoles tenían muy claro quienes eran. Por eso en el texto antes citado se es cita como "Sección alemana de cañones Flak". Ni eran alemanes, ni estaban dotados con cañones Flak (antiaéreos) sino con Paks (antitanques).

Erik Norling ha narrado, en base al testimonio de los veteranos noruegos, el papel de esta Sección en la Batalla de Krasny Bor38. Ellos recordaban haber combatido codo con codo junto con miembros de la División Azul española durante aquellas horas, aunque no citan expresamente a ningún teniente español. Lo que cabe imaginar es que en algún momento, el teniente Rose debió darse cuenta de la difícil situación en que se encontraban los noruegos y se unió a ellos. Las dos piezas noruegas situadas cerca del Puesto de Mando español sufrieron unas pérdidas atroces. En una murió toda la dotación. En otra sólo hubo un superviviente. Rose debió de ser uno de los españoles que cayó luchando, hombro con hombro, junto con los noruegos.

Si todo esto ocurrió tal como expone Caballero, y cree que es la hipótesis más verosímil, nada indica que el teniente Rose aprovechara el combate de Krasny Bor para suicidarse exponiéndose indebidamente al fuego enemigo. En cualquier Ejército del mundo, el suicidio sólo se considera "aceptable" cuando quien lo comete escapa así a una situación que implique deshonor. Y el teniente Rose, un militar por los cuatro costados, no había cometido hecho alguno que implicara deshonor. Por tanto, no cree que buscara la muerte como una forma de escapismo. Por otra parte, siempre había soñado con tomar parte en el combate en primera línea. En la Guerra Civil española las circunstancias quisieron que tuviera que limitarse a las tareas de un instructor. Y en la División Azul desempeñó las de traductor y oficial de información. Pero en la primera ocasión que tuvo de batirse con las armas en la mano, el teniente Rose no lo dudó. Alegando las misiones que le habían sido asignadas, podía haberse quedado a cubierto en el Puesto de Mando regimental, o replegarse a retaguardia. Pero no lo hizo. Al contrario, se lanzó al combate y el fuego enemigo segó su vida. Actuó conforme se esperaba que hiciera un oficial, alemán o español. Su esperanza de tener ocasión de morir vistiendo el uniforme feldgrau se hizo trágica realidad. Sin embargo, dado lo extremo de las condiciones en que se libró el combate, durante los días siguientes hubo no poca confusión a la hora de establecer el número y tipo de las bajas sufridas por la División Azul española. Por ejemplo, en el Parte oficial de la batalla firmado por el General Esteban lnfantes nos encontramos con que se califica como muertos a oficiales que habían caído prisioneros (por ejemplo, el capitán Oroquieta), y en cambio no se dice ni una palabra sobre oficiales que habían caído prisioneros (por ejemplo, el teniente Rosaleny) o habían resultado heridos. En este contexto, que la baja de Rose fuera catalogada como "Desaparición" en vez de como "Muerte en Combate" no tiene nada de extraño, se explica perfectamente por haber pasado los últimos momentos de su vida combatiendo junto a noruegos y además queda justificada por no haberse encontrado el cuerpo, que quedó sobre terreno ocupado por los soviéticos.

La Representación de la División Azul en Madrid anotó en el Expediente personal del teniente Rose, que había causado baja el 10 de febrero como desaparecido, "según lista recibida en esta representación el día 26 de febrero". Otra anotación en su ficha, muy poco explícita, reza: "Nota: Oficina Agregado Militar Embajada alemana", lo que quizás signifique que la Representación consideraba oportuno dar parte de esta baja a la Embajada alemana, toda vez que Rose seguía teniendo esa ciudadanía. Y muy poco después, en abril de 1943, esa Representación de la División se dirigía a la Inspección de la Legión para que se le notificara a qué unidad de la Legión Española había pertenecido Rose. La Comisión Liquidadora encargada de tramitar todos los papeles relativos al personal que había servido en Banderas Legionarias ya desactivadas respondió, el mismo mes de abril, que Rose había prestado servicio en la XVª Bandera, sin decir palabra sobre su paso por la IVª Bandera, añadiendo que carecía de cualquier dato sobre la residencia del teniente Rose. En definitiva, todo indica que por parte de la División Azul se realizaron todos los trámites oportunos en relación con la baja causada por el teniente Rose.

Aquí debemos recurrir de nuevo a la memoria de Don César Ibáñez y a los testimonios por él recogidos. Según éstos, desde el Cuartel General de la División Azul se dirigieron a la Plana Mayor de Enlace alemana, para comunicar la baja del teniente Rose y preguntar qué hacer con la maleta con sus efectos personales. Fue entonces cuando desde la Plana Mayor de Enlace alemana se respondió que el tema no era de su incumbencia, ya que Rose era judío, afirmando de paso que su desaparición era un poco extraña (¿una forma de sugerir una deserción?). Así pues, parece que era en la Plana Mayor de Enlace alemana, y no en el Cuartel General de la División Azul, donde Rose tenía algún enemigo. Johann Hoffmann, que conocía a Rose desde España y pertenecía a esa Plana Mayor, podía haber informado al General Schnez sobre este tema, pero ya vimos como prefirió desviar su atención hacia unas eventuales malas relaciones de Rose con sus camaradas españoles (poco o nada creíbles, como se ha expuesto).

La noticia de que el teniente Rose había causado baja llegó de alguna manera, aunque con perfiles muy imprecisos, a sus familiares y amigos en Alemania y en su expediente divisionario se incluye una carta remitida por la Cruz Roja alemana "en nombre de sus familiares" preguntando por el paradero de Erich Rose del que se afirma que había resultado "herido grave en las proximidades de Staraia Russa.

Pese a los rumores difundidos desde la Plana Mayor de Enlace alemana sobre lo extraño de su desaparición, o las confusas noticias que llegaron a familiares y amigos en Alemania, no hay datos razonables que desmientan la información contenida en la "Relación de Personal Distinguido en los combates del 10 de Febrero", es decir, su muerte en combate. Si Rose, oficial de la División Azul, hubiese resultado herido grave y se le hubiese evacuado a un hospital militar alemán, en función del azar de los combates, antes o después se le hubiese trasladado a un hospital español. Si Rose hubiera caído prisionero en manos de los soviéticos, su caso habría dejado huella en la más que amplia bibliografía dedicada al tema de los prisioneros de guerra de la División Azul. Y si Rose hubiera desertado al campo soviético, su caso habría sido aireado hasta la saciedad por los historiadores militares soviéticos, cuyos estudios sobre la División Azul se dedican casi exclusivamente a explotar los testimonios obtenidos de prisioneros y desertores.

No, no hay razón alguna para imaginar que Rose no murió en Krasny Bor, aunque su baja quedara para siempre oficialmente catalogada como "Desaparecido en combate". Su expediente como miembro de la División Azul termina con la copia de un certificado, expedido en octubre de 1949 por el Ministerio del Ejército español, en el que se declara que el teniente Don Erich Rose Rose fue dado por desaparecido el 10 de febrero de 1943 en Krasny Bor. Quien pidió tal certificación, no consta, pero debió ser algún familiar o amigo y por algún motivo relacionado con la herencia de la familia.

Cuando Rose encontró la muerte en combate en Krasny Bor llevaba ya diecinueve meses de servicio en la División Azul. Para entonces, la mayor parte de los oficiales, suboficiales y soldados que se habían unido a ella en julio de 1941, ya había regresado a España en sucesivos Batallones de Repatriación. Rose cumplía todas las condiciones para ser repatriado y sin duda lo habría sido caso de haberlo solicitado. Visto lo que estaba sucediendo con su familia, todo el mundo habría comprendido sus razones para deshacerse de su uniforme alemán. Pero no lo hizo. Siguió en campaña, cumpliendo puntual y fielmente sus obligaciones como oficial.

En la II Guerra Mundial murieron decenas de millones de personas. Otras tantas sufrieron atroces padecimientos en forma de heridas y mutilaciones. El caso concreto de este teniente alemán, Erich Rose, al que la circunstancia de tener antepasados de fe judía llevó a tener que servir en las filas de la División Azul, es sólo un ejemplo más de los innumerables dramas que aquel conflicto provocó. Extenderse sobre su caso sirve, en primer lugar, para hacernos comprender las dimensiones de aquella tragedia. Demasiado a menudo se habla pura y simplemente de cifras de caídos, prisioneros, heridos, etc.; cifras abstractas, que no poseen la capacidad para evocarnos los sufrimientos que hay detrás de cada uno de esos números. En segundo lugar, el caso del teniente Rose muestra de manera elocuente los absurdos de los que partía la política racista de Hitler y las espantosas consecuencias que de ella se derivaron, y lo hace desde un ángulo que no es el habitual, por lo que su capacidad de denuncia es más grande.

Finalmente, y como conclusión puramente personal de Caballero, señalar que en el teniente Erich Rose Rose he visto ejemplificados tres grandes valores. La Libertad, la Voluntad y el Patriotismo. La Libertad, porque, en efecto, él actuó con completa libertad. En una época en que fanáticos armados con conceptos pseudocientíficos trataron de imponerle el hecho de que él era judío, decidió que él era alemán y que deseaba seguir siéndolo a toda costa. Obviamente, no habría nada malo en que hubiera tomado la otra decisión, afirmarse como judío. Pero esa hubiera sido la decisión "fácil". A los ojos de los nazis y de los judíos ultraortodoxos, quien es de estirpe judía, lo es para siempre, quiera o no. Rose demostró que no era así, y ejerciendo el más alto don de ser humano, su libertad, tomó una decisión propia, no la que se le imponía.

Y no fue fácil. De ahí que el teniente Rose encarnara también el valor de la Voluntad. Ya hemos visto a lo largo de este artículo cuanto empeño tuvo que poner de su parte para lograr cumplir lo que era su objetivo: morir como soldado sirviendo a su Patria.

Y finalmente está el Patriotismo. Porque si Rose hubiera antepuesto el interés personal al de su Patria, su historia había sido muy distinta. Habría permanecido en España, o regresado a ella cuanto antes desde las filas de la División Azul. Pero, como su padre, el teniente Rose había llegado a la conclusión de que el comunismo era el enemigo número uno de su Patria, y obró en consecuencia.

En esto, Rose fue mucho más clarividente que los líderes nazis alemanes. Éstos fijaron para el III Reich un objetivo absurdo, la hegemonía de la raza alemana, y designaron un enemigo equivocado, el judaismo. Debido a esos dos grandes errores, a la hora del combate decisivo, la gran campaña contra el comunismo soviético, Alemania se iba a ver privada en definitiva del concurso de millones de europeos, que no estaban dispuestos a convertirse en ilotas en una eventual Esparta germánica. De no haber sido por ese racismo, millones de europeos de todas las nacionalidades, y desde luego la mayor parte de los alemanes de ascendencia judía, se habrían sentido muy cómodos participando en la batalla final para extirpar el comunismo. Pero no fue así. Todos los pueblos de Europa sufrieron lo indecible y Alemania pagó, y muy caro, aquel error. Si en vez de en peregrinas teorías racistas y antisemitas Alemania hubiera basado su política en establecer una genuina (y no meramente propagandística ) amplia coalición de fuerzas anticomunistas, todo podría haber ocurrido de una manera muy distinta.

Rose pudo comprobar in situ, en la martirizada Rusia, los horrores del comunismo. Y ratificarse así en su convicción de que aquella doctrina era el enemigo a batir. No es de extrañar, por tanto, que el teniente Rose se sintiera muy a gusto en las filas de la División Azul. Y no sólo porque gracias a ella pudo volver a vestir su guerrera feldgrau y lucir sobre ella la Cruz de Hierro, sino porque la unidad expedicionaria española tenía como origen y motor de su existencia la misma idea que él albergaba desde su juventud y que había recibido de su padre: la de que el comunismo era el enemigo más peligroso para el mundo. Fiel a esa convicción, Rose sirvió como un buen soldado. No me refiero a esos pseudohéroes de celuloide que aniquilan enemigos a mansalva, sino a los soldados reales, los de carne y hueso, a los que cumplen silenciosa y abnegadamente su labor, a menudo poco brillante e incluso tediosa. Pero que están dispuestos también a entregar su sangre si es necesario, como hizo el teniente de la División Azul Erich Rose Rose. Creo sincera y profundamente que su historia merecía ser rescatada del olvido para las nuevas generaciones. Descanse en paz.
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Viejo 10-sep-2010, 22:43   #209
ajesm0
:::..ROTO2..:::
 
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Feb 2010 | 705 Mens.

Hyundai matrix

Esto... Moros: 70.000

Y despues los echaron a patadas....

Yo participé en el roto2 gigante de Drawball Socio nº:2
[Plataforma] Yo estuve en el hilo mítico de BananaMan nº61
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Viejo 11-sep-2010, 12:28   #210
IL3
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Sep 2009 | 7.869 Mens.

Una mula y un buey



John Amery. Amery vivió siempre a la sombra de su padre, y se esforzó probar su propio valor. Era un anticomunista fanático que abrazó las doctrinas fascistas de la Alemania Nazi. Salió de Inglaterra y se enroló junto a los nacionalistas de durante la Guerra Civil. conoció en España al líder fascista francés, Doriot.

En Septiembre de 1942 cuando el Hauptmann Werner Plack llevó a Amery a Berlín para hablar con el Comité anglo-alemán. Fue durante esta reunión que Amery sugirió que los alemanes formen una legión británica antibolchevique. Adolf Hitler quedó impresionado por Amery y permitió que permaneciera en Alemania como huésped del Tercer Reich, donde realizó una serie de emisiones por radio dirigidas al Reino Unido y favorables a Alemania.

Quiso buscar la clase de hombres necesaria para organizar dicha unidad al servicio de Alemania entre los prisioneros de guerra británicos. Sugirió igualmente que la unidad podría formar a más reclutas para otras unidades militares alemanas compuestas por personas que no fuesen de origen alemán.

Amery comenzó su labor de reclutamiento para una unidad que se denominó Legión Británica de San Jorge. Logró sus primeros reclutamientos en los campos de internamiento, dirigiéndose a grupos de 40 a 50 internos procedentes de Gran Bretaña y los países de la Commonwealth, y repartió material de reclutamiento. Sus primeros esfuerzos en el reclutamiento resultaron completos fracasos, pero persistió en el intento y solo obtuvo cuatro reclutas.

Con la falta de resultados de los esfuerzos de reclutamiento de Amery, tuvo una nueva idea, la de cortejar a prisioneros de guerra para reclutarlos. Dadas las duras condiciones de vida en los campos de prisioneros de guerra en Alemania y los territorios ocupados, se decidió organizar un día de asueto para los posibles reclutas. Se necesitaba a un británico como posible jefe de los voluntarios y para ello se eligió al sargento John Henry Owen, de la Artillería real. Owen había sido antes de la guerra miembro de la Unión Británica de Fascistas (BUF), siendo igualmente un devoto cristiano. Había sido hecho prisionero en las playas de Dunquerque en mayo de 1940, durante la Operación Dinamo. Los alemanes lo convirtieron en líder del campo 517.

El nombre de Legión de San Jorge se rechazó por ser demasiado religioso, y el de Legión Británica no era tampoco aceptable ya que era utilizado por un grupo inglés de veteranos de la Primera Guerra Mundial.
En estas condiciones, Alfred Minchin sugirió el nombre de Britisches Freikorps tras conocer la existencia del Freikorps Danmark. Su sugerencia fue unánimemente aceptada.
Todos los componentes dijeron a Roepke que deseaban luchar contra los rusos (o eso era lo que los alemanes deseaban oír). Se decretó que ningún miembro del Britisches Freikorps podría tomar parte en acciones contra tropas inglesas o de la Commonwealth, ni tampoco podría utilizársele para labores de espionaje. Hasta que no se enrolase en la unidad algún oficial que resultase conveniente para asumir su mando, el Britisches Freikorps se colocaría bajo mando alemán. Se decidió también que los miembros del Britisches Freikorps no recibiesen el tatuaje del grupo sanguíneo como los SS, que no tuviesen que realizar el juramento de fidelidad a Hitler y que no se encontrasen sujetos a la legislación militar alemana. Recibirían la misma paga que los soldados alemanes. Finalmente, se decidió equipar a la unidad con los uniformes estándard de las SS, dotados con las insignias apropiadas.




















Oficialmente, el Britisches Freikorps vio la luz el 1 de enero de 1944. Antes de febrero de 1944, la unidad fue trasladada a Hildesheim y Kloster, un antiguo monasterio, convertido ahora en el Centro de Estudios Nórdicos de las SS, así como en cuartel para los trabajadores extranjeros que trabajaban para las SS.

Roepke ordenó a los componentes de la unidad que asumiesen nombres falsos para los documentos oficiales. El impulso de las labores de reclutamiento llevó al Britisches Freikorps hasta la cifra de 23 hombres. En agosto de 1944, cuatro reclutas se alistaron, incluyendo al teniente William Shearer. Sin embargo, tres de estos reclutas fueron chantajeados para su alistamiento. Dos de ellos fueron alistados por tener relaciones con mujeres alemanas: uno había dejado embarazada a su novia (lo que era un delito castigado con la muerte), y la Gestapo descubrió el matrimonio de otro de los chantajeados.

El 1 de marzo de 1945, un vehículo les trasladó al frente, a una unidad blindada de las SS. Durante el viaje, la mayoría de los miembros se quitaron sus insignias del Britisches Freikorps. A su llegada, sufrió un bombardeo de la artillería rusa, aunque no causó bajas.
El 22 de marzo de 1945, el Britisches Freikorps fue adscrito a la 11ª SS Voluntarios Panzergrenadier Division Nordland, ubicada en Angermunde. Concretamente, se les adscribió al batallón de reconocimiento (11.SS-Panzer-Aufklärungs-Abteilung), desplegado en Grussow. Permanecieron un mes en el frente, pero la experiencia de combate no pudo cohesionar a la unidad y se pidió su disolución.
Un rumor afirma que un miembro de los Britisches Freikorps participó en la batalla de Berlín, destruyendo un tanque soviético. Pudiera tratarse de Bob Rossler, el único miembro que se conoce combatiendo con el uniforme del Britisches Freikorps. Bob Rossler seguía en la División Nordland cuando ésta tomó parte en la batalla por la defensa de Berlín.

Amery fue arrestado en Italia y condenado a muerte por traición. Algunos se defendieron con éxito de todos los cargos, y fueron absueltos. El MI5 indicó que su propósito era alistarse para escapar y también de sabotear esta unidad. Después de la guerra, se había visto una lista sobre de 1.100 Británicos que se decía que habían luchado contra la Union Soviética
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