Españoles Ilustres Olvidados (Cap.II) Pedro Páez de Jaramillo
01-sep-2007 02:24
#1
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«Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver el rey Ciro, el gran Alejandro y Julio César»
Estudió en la universidad de Coimbra y con 18 años ingresó en la Compañía de Jesús, fundada 30 años antes. Salió de España en 1588 y ya jamás regresó. Los intereses estratégicos del Imperio Español requerían atraer a Etiopía a la órbita española, en el cerco al que se quería someter al Imperio Otomano. Y así atenazar el peligro que suponían en el Mediterráneo, ultimando el toque de gracia acaecido en Lepanto en 1571. Esta circunstancia y el naciente espíritu misionero jesuita fueron los impulsores de la aventura de Páez. Viajó primero a Goa (La India), donde permaneció un año y, acompañado del padre Antonio de Montserrat, tomó rumbo a Etiopía. Los capturaron los árabes y los vendieron como esclavos a los turcos, de una forma ya recurrente en nuestra Historia. Durante ese cautiverio cruzaron a pie el desierto yemenita de Hadramaut y parte del desierto de Rub'al Khali, en la península Arábiga. Siendo también, los primeros occidentales en cruzar esas inhóspitas tierras. Tras siete años, fueron rescatados y trasladados gravemente enfermos y desnutridos de regreso a Goa, donde Montserrat murió. En 1603, tras recuperarse, Paéz volvió a entrar en Etiopía; Su formación como arquitecto y su conocimiento de lenguas, su diplomacia y simpatía le permitieron ganarse el favor de los emperadores etíopes Za Dengel y Susinios Segued III, a los que convirtió a la fe católica, trazando lo que debía ser el principio de sendas alianzas con Roma y España. En uno de los viajes con Segued III alcanzó, en 1618, las fuentes del Nilo Azul. En 1603, disfrazado de nuevo de armenio logró cruzar el Mar Rojo y entrar en Etiopía. En su estancia africana dedicó sus esfuerzos no sólo a la tarea pastoral, sino al estudió de etíope, su lengua, religión y costumbres. Se hizo amigo del emperador Susinios, a quién acompañó en varios de sus viajes, en los que en uno de ellos alcanzaría a ver las fuentes del pequeño Nilo y la salida del Nilo Azul en el lago Tana. De esta forma se convertía en el primer europeo en realizar este logro. Políglota, hombre de acción pero no de armas sino de palabras, intelectual y arquitecto levantó un palacio de piedra de dos plantas en las orillas del lago Tana. Después de 19 años en Abisinia, Pedro Páez muere el 25 mayo de 1622, y es enterrado en la capilla principal de la antigua iglesia de Górgora, que élmismo había diseñado, donde nace el Nilo Azul. Su tumba está en tal nivel de deterioro que dentro de poco desaparecerá entre la maleza... Como dato curioso, añadir que Pedro Páez de Jaramillo, fue también el primer occidental en probar el café, y así lo atestigua en sus escritos, describiendo la popular bebida. |
01-sep-2007 02:26
#2
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Viaje conmemorativo del 400 aniversario del descubrimiento de las fuentes del Nilo. ENLACE La Wikipedia en lengua inglesa, plantea la duda sobre el hecho, ya que Bruce, consideró que el alemán Atanasio Kircher, magnificó la vida y obra de Pedro Páez por ser ambos jesuitas: ENLACE Sobre este punto poco hay que hablar, y no es mi intención desacreditar al viajero más importante del SXVIII, a pesar de que no fue el primero en llegar al nacimiento del mítico Río. La Influencia Española en la vida de James Bruce. ENLACE |
01-sep-2007 02:28
#3
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El Nilo: El descubrimiento de las fuentes del Nilo también tiene su historia. El segundo río más largo del Mundo, y el Río que más a aportado a la Civilización, descubrir qué había más al Sur de Egipto, fue obsesivo para personajes de la relevancia histórica como Julio César, Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte. Hasta la Biblia hace referencia al Río: Brotaba de Edén un río para regar el vergel, y desde allí dividíase y formaba cuatro brazos. ![]() Para los antiguos egipcios el principio del río quedaba oculto por la Mitología. El historiador griego Herodoto viajó en el 457 a.C. aguas arriba del Nilo, pero se detuvo en la primera catarata. Un poco más tarde, en el siglo II a.C., Erastótenes esbozó una ruta casi perfecta del Nilo y fue el primero que sugirió la existencia de lagos como principio de sus aguas. Lo cierto es que a principios del siglo XIX la búsqueda de las fuentes del Nilo se convirtió en un tema nacional en Inglaterra. Un explorador, John Hanning Speke, se aventuró en 1859 por tierras africanas y llegó a la conclusión de que las fuentes de este gran río procedían del lago Victoria. Pero no fue hasta 10 años después cuando le dieron por completo la razón. Speke, que trabajaba como oficial de la Armada india, murió en un accidente de caza con 34 años, sin conocer las consecuencias de su genialidad. El Nilo nace en Burundi, en el río Kagera. Después recorre Sudán y todo Egipto, desembocando en el Mediterráneo, al norte de El Cairo, formando un amplio delta. Lo cierto es que la vida de Egipto depende de este río, única arteria que irriga su suelo. Una vez al año se desbordaba, por lo que construyeron la presa de Asuán.
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01-sep-2007 22:46
#4
El Tana es el más grande de todos los lagos etíopes, con 75 kilómetros de largo y 65 de ancho. Se extiende a unos 1.700 metros de altura sobre el nivel del mar y su profundidad nunca va más allá de los 14 metros. ![]() Es un lago tranquilo, apenas azotado por las tormentas, y cuenta en su interior con 37 islas. Aparte de algunas lanchas para turistas, el único medio local de transporte lacustre es un viejo transbordador, el Tanana, que navega de Sur a Norte los domingos, del puerto de Bahr Dar al de Gorgora, y de Norte a Sur los miércoles. En condiciones normales, el viaje duraría cinco o seis horas. Pero como este barco es una especie de lechera, pues se detiene en varios puertos de las islas y el litoral, el viaje lleva al final un día y medio. A pesar de que ya caminamos en el siglo XXI, en el Tana sobrevive otra forma de navegación cuya antigüedad es imposible de calcular, quizás más de 1.000 años. Se trata de pequeñas canoas que los habitantes de la región conocen como tankwas, construidas a base de papiro, bambú y cuerdas, y movidas a remo. Los tankwas no tienen más de tres o cuatro metros de eslora y carecen de quilla. De manera que cuando van muy cargados se hunden en el agua hasta la borda. Duran unos cuatro meses antes de que el contacto con el agua los pudra. Pero hacer uno nuevo no lleva, en los astilleros de Bahr Dar, más de tres días. Sus aguas tienen abundante pesca, sobre todo perca, pez gato y tilapia, y hay algunas familias de hipopótamos, muy peligrosos para los frágiles tankwas. En las agrestes orillas abundan las serpientes pitón y mamba negra, hienas y, en ocasiones, leopardos. Las principales ciudades de la región del lago son Bahr Dar, al Sur, y Gorgora y Gondar, en el Norte. Bahr Dar es una bonita ciudad, populosa y alegre, arbolada de majestuosas jacarandás, palmeras, almendros indios y frangipanis. Huele a flores en sus riberas, que abundan en cormoranes, pelícanos y milanos negros. Todos los sábados, la ciudad congrega el mercado más grande de la región y Bahr Dar se llena de gentes venidas de los pueblos vecinos. En el extremo oriental de la localidad brota el Nilo Azul, ancho, manso y solemne, y desde allí emprende su largo viaje, atravesando el occidente etíope y el Sur de Sudán, al encuentro de su hermano el Nilo Blanco en Jartúm. A unos 30 kilómetros de Bahr Dar, hacia el Sur, se produce el primer gran salto del río, en las cataratas de Tis Isat, un imponente espectáculo de la naturaleza, con el vapor del agua llenando los aires bajo uno de los cielos más limpios de África. No en balde, Tis Isat quiere decir en lengua amárica el humo sin fuego. El puerto de Gorgora abre la puerta a la ciudad de Gondar, que fue capital del imperio durante algo más de un siglo en los días de la dinastía de los Fasilidas. En Gondar se alzan varios de los castillos que hicieron construir los emperadores y por esa razón la ciudad se conoce como el Camelot de África. HUELLAS DEL PASADO. Los constructores de los imponentes castillos de piedra fueron artesanos portugueses, que llegaron con tropas lusas a la región en el siglo XVI para ayudar a los reyes etíopes a combatir una invasión de los musulmanes. También, aquellos portugueses dejaron varios puentes, con todas las trazas de la arquitectura medieval europea. En los alrededores de Gondar, y especialmente en la aldea de Wolleka, quedan algunas decenas de miembros de una comunidad judía cuya existencia, dicen allí, se remonta 2.500 años en el tiempo. Se los llama falachas y ellos se nombran a sí mismos Bet Israel, pueblo de Israel. Según la leyenda, viajaron desde Jerusalén con el rey Menelik I, alrededor del siglo VI a. C., y con ellos trajeron el Arca de la Alianza que, según la leyenda, permanece oculta en la iglesia de Santa María de la ciudad de Axun, en Tigray, al Norte de Gondar. Los falachas son muy pocos, pues la mayoría de ellos fueron rescatados por Israel en 1990, en plena guerra civil, por medio del envío de varias decenas de aviones de transporte, en una empresa que Tel Aviv bautizó como Operación Salomón. Los falachas, a la entrada de Wolleka, han puesto un cartel donde se lee «Welcome to Sion». Viven en extrema pobreza y a los turistas que se acercan hasta allí, por lo general judíos de Europa y América, les venden una curiosa artesanía: una cajita donde yacen después de copular Salomón y la reina de Saba, regia cópula que dió origen, hace dos milenios y medio y según la mitología etíope, a la dinastía de sus reyes. CIVILIZACIÓN ÚNICA. Etiopía es un país de religión cristiana ortodoxa, obediente de la Iglesia copta de Egipto. Rodeado por países de fe musulmana, ha mantenido su liturgia, influida por el Islam y el judaísmo, casi intocada desde muchos siglos atrás. Si se tiene en cuenta que Etiopía es el único país africano nunca colonizado, aunque fue invadido varias veces, la última por las tropas de Mussolini, hay que convenir que estamos ante una civilización sumamente original en el gran continente negro, única, y muy orgullosa de sí misma. Muchas de las mejores expresiones de su cultura están en la región del Tana. Primero, en la islas, en 20 de las cuales se alzan templos y monasterios, algunos del siglo XVII. En Kentran-Gabriel una comunidad de monjes mantienen una iglesia de aquel siglo en la que pueden verse bellísimas pinturas murales del arte etíope, de corte bizantino. Hay allí un rústico y pequeño museo donde se guardan viejos códices, crónicas reales, trípticos con pinturas religiosas, y sables y coronas de antiguos emperadores. En varias de estas comunidades de las islas del Tana no pueden entrar las mujeres, pero en una de ellas existe una pequeña comunidad, con tan sólo dos monjas, en la que quienes tienen prohibida la entrada son los hombres. En la pequeña isla de Daga-Estifanos se encuentran los nichos con las momias de algunos de los emperadores de la dinastía de los Fasilidas, entre ellos la de su fundador, Fasilides, y la de su padre, Susinios, convertido al catolicismo por el jesuita español Pedro Páez a comienzos del siglo XVII. En fin, no lejos del lago, vale la pena acercarse a la ciudad de Lalibela para admirar los monasterios coptos excavados en la piedra. Etiopía es un país único en África. Y la región del Tana, en cierta manera, su corazón y su santuario. |
22-sep-2007 16:50
#8
| Habría que hacer alguna web o algo ... que trate sobre los grandes españoles olvidados ... |
22-sep-2007 17:54
#9
| Otro hilo muy interesante al que le doy 5 estrellas. Buen trabajo Duranium, sigue así. |
25-sep-2007 09:50
#10
Gracias chicos ![]() Kaizen, tengo abundante información sobre numerosos personajes que, a pesar de sus méritos, han pasado al olvido. Lo malo es que no tengo ni idea de diseño WEB. |
24-feb-2021 10:33
#14
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Pedro Páez de Jaramillo, al contemplar las fuentes del Nilo.
Estudió en la universidad de Coimbra y con 18 años ingresó en la Compañía de Jesús, fundada 30 años antes. Salió de España en 1588 y ya jamás regresó. Los intereses estratégicos del Imperio Español requerían atraer a Etiopía a la órbita española, en el cerco al que se quería someter al Imperio Otomano. Y así atenazar el peligro que suponían en el Mediterráneo, ultimando el toque de gracia acaecido en Lepanto en 1571. Esta circunstancia y el naciente espíritu misionero jesuita fueron los impulsores de la aventura de Páez. Viajó primero a Goa (La India), donde permaneció un año y, acompañado del padre Antonio de Montserrat, tomó rumbo a Etiopía. Los capturaron los árabes y los vendieron como esclavos a los turcos, de una forma ya recurrente en nuestra Historia. Durante ese cautiverio cruzaron a pie el desierto yemenita de Hadramaut y parte del desierto de Rub'al Khali, en la península Arábiga. Siendo también, los primeros occidentales en cruzar esas inhóspitas tierras. Tras siete años, fueron rescatados y trasladados gravemente enfermos y desnutridos de regreso a Goa, donde Montserrat murió. En 1603, tras recuperarse, Paéz volvió a entrar en Etiopía; Su formación como arquitecto y su conocimiento de lenguas, su diplomacia y simpatía le permitieron ganarse el favor de los emperadores etíopes Za Dengel y Susinios Segued III, a los que convirtió a la fe católica, trazando lo que debía ser el principio de sendas alianzas con Roma y España. En uno de los viajes con Segued III alcanzó, en 1618, las fuentes del Nilo Azul. En 1603, disfrazado de nuevo de armenio logró cruzar el Mar Rojo y entrar en Etiopía. En su estancia africana dedicó sus esfuerzos no sólo a la tarea pastoral, sino al estudió de etíope, su lengua, religión y costumbres. Se hizo amigo del emperador Susinios, a quién acompañó en varios de sus viajes, en los que en uno de ellos alcanzaría a ver las fuentes del pequeño Nilo y la salida del Nilo Azul en el lago Tana. De esta forma se convertía en el primer europeo en realizar este logro. Políglota, hombre de acción pero no de armas sino de palabras, intelectual y arquitecto levantó un palacio de piedra de dos plantas en las orillas del lago Tana. Después de 19 años en Abisinia, Pedro Páez muere el 25 mayo de 1622, y es enterrado en la capilla principal de la antigua iglesia de Górgora, que élmismo había diseñado, donde nace el Nilo Azul. Su tumba está en tal nivel de deterioro que dentro de poco desaparecerá entre la maleza... Como dato curioso, añadir que Pedro Páez de Jaramillo, fue también el primer occidental en probar el café, y así lo atestigua en sus escritos, describiendo la popular bebida. |




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