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He escrito una novela de ciencia ficción y me gustaría presentártela

 
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Viejo 30-nov-2020, 23:47   #1
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Ford Kuga

He escrito una novela de ciencia ficción y me gustaría presentártela

Hola a todos,


He pasado los últimos dieciocho meses escribiendo La Única Verdad, mi primera novela. Pensaba que la parte más difícil era escribirla, y es cierto que ha sido un trabajo duro, con muchísimo tiempo dedicado, muchísimas horas creando, reescribiendo, corrigiendo, descartando… Cuando pude decir que la novela estaba acabada y pasé a publicarla, descubrí que el primer paso, aunque difícil, no era más que eso, un primer paso. Darla a conocer, hacer que llegue, promocionarse… no parece un camino sencillo. Es aún más difícil respetando al máximo las reglas básicas de la autopromoción. Pero entendedme, como autoeditado no dispongo de más herramientas que mis propias manos, y es por eso que me tenéis aquí, escribiendo esta entrada, que no dudo que será calificada justificadamente como spam. Pero, si no soy yo, ¿quién lo va a hacer?


Esta es la portada:





Y aquí os dejo una pequeña sinopsis de la misma:
Un descubrimiento revolucionario cambió la sociedad para siempre: La Única Verdad. Un sistema predictivo que, gracias a la ingente cantidad de información que recoge y procesa, ha guiado durante décadas las decisiones de la humanidad, construyendo a su alrededor una realidad de ensueño. Perfecta. Pero, ¿qué secretos encierra alcanzar la plenitud como especie? ¿Qué sacrificios se asumieron para lograr tan brillante porvenir?

Martina descubrirá que todo lo que le rodea no es más que una pequeña porción de un universo mucho mayor, un tablero de ajedrez en el que tendrá que jugar una partida apasionante y plagada de obstáculos. ¿Será capaz de superarlos?
La novela está a la venta en Amazon por 1,54€. Os aseguro que no me voy a hacer rico vendiéndola, pero con un precio tan ajustado es más fácil alcanzar buenos puestos en los rankings de venta de Amazon y así poder llegar al máximo número de lectores posible.
Por último, os dejo en esta entrada el prólogo de la novela, y más abajo publicaré el primer y segundo capítulo de la misma. Quién sabe, a lo mejor consigo incluso que os pique la curiosidad.
Sea como sea, gracias.



Prólogo


Escribo para que quede constancia de todo lo que viví. Bueno, de todo lo que vivimos, que no fue poco para nuestra edad. Éramos muy jóvenes.
Quiero que tengas una actitud abierta. Que me permitas explicarme hasta el final aunque en ocasiones pueda sonar absurdo o irreal. Déjate llevar. Deja que primero termine de contarte esta historia para después juzgarme como creas conveniente. No será fácil, lo sé. Yo misma volviendo a leerme me doy cuenta de cómo sueno.
Puede que todo esto no sea necesario ya que los hechos, grabados en la historia del tiempo, podrán ser consultados y, por tanto, analizados sin sesgos desde un punto de vista neutral, como un observador que explica exactamente lo que sucedió. Porque una cosa es lo que pasó y otra distinta lo que viví. Una cosa es ser observador estacionario y otra ser objeto en movimiento. El tiempo, que transcurre imparable hacia delante, tiene ciertas peculiaridades. Deja, pues, tus prejuicios a un lado y hazte a la idea de que hay realidades que quizá desconozcas.
Verás. Hay ciertas decisiones que dependiendo del punto de vista pueden sonar equivocadas. Pero la realidad no es solo una, y los puntos de vista dependen de la posición del observador. Porque uno al final es tal y como otros ojos lo ven, y no todos tienen por qué tener la misma impresión. Además, no hay que olvidar que somos humanos y, como tales, cambiantes. Y yo soy una firme defensora del derecho a cambiar de opinión, porque la experiencia nos hace crecer, nos da más datos, nos hace tomar mejores decisiones. Y la información es poder. Lo difícil sería no cambiar. Además, este es un relato de profundos cambios.
Ese es mi único objetivo con este texto: acompañar aquellas decisiones con mi realidad. Creo que contar cómo las viví ayudará a darle un contexto que permita enriquecer la visión de los hechos. Tal vez tras escuchar mi versión tú también entiendas que lo que hice no fue tan malo, a pesar de la traición.
Mi nombre es Martina. Mi edad ahora no importa, pero cuando esta historia comenzó tenía dieciocho años.




UPDATE:


Amazon me ha cerrado la cuenta. Dice, básicamente que «Hemos detectado intentos de manipular los servicios de Kindle en su cuenta». Aquí mi palabra no es más que eso, una palabra, pero sé que toda la tracción que ha tenido el libro es 100% lícita. Ninguna práctica marrana ni nada similar ha salido de mi lado. He actuado con honestidad. He tratado de explicar todo lo que ha pasado y por qué ha podido saltar el algoritmo de amazon que me ha tachado de manipulador.
Lo tenéis aquí:
https://launicaverdad.com/mi-cuenta-...ido-eliminada/

Última edición por raymckoy fecha: 06-dic-2020 a las 11:08.
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Viejo 30-nov-2020, 23:48   #2
R.Daneel
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Ene 2020 | 737 Mens.
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Pillo pole futurista
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Viejo 30-nov-2020, 23:49   #3
Miserere
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Feb 2020 | 2.410 Mens.
Hay marcianos?
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Viejo 30-nov-2020, 23:50   #4
elpajotero
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May 2017 | 266 Mens.
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pillo sitio en la novela que cambiara lliteratura
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Viejo 30-nov-2020, 23:53   #5
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Ford Kuga

Os dejo el primer capítulo:


⠠⠵
Cambridge, Massachusetts
2033


⠠⠵ EL PRIMERO DEL TIEMPO

Ver a gente patinar sobre hielo en medio del Charles River era algo que seguía sorprendiéndole.
Ya le avisaron de lo duros que podían ser los inviernos en Boston. Para él, bajar de 4 ºC ya era un frío insoportable. Lo de los veinte grados bajo cero se encontraba fuera de los límites conocidos. «Sal de tu zona de confort», le decían. Y vaya si salió.
No llevaba más de dos meses allí. Hacerse a una nueva ciudad nunca es fácil, pero fue en ese momento, montado en la línea roja del metro mientras cruzaba el río, cuando sintió que tenía el control. Que la ciudad ya era suya. Y esa sensación le inundó.
Era una de las pocas cosas que aún le faltaban. Se sentía satisfecho con el trabajo que había conseguido, pero hasta ese momento no era más que un forastero en una ciudad enorme, en un país lejano y con una cultura muy distinta. Problema resuelto.
Lo cierto era que el aprendizaje automático —o Machine Learning, como dicen los anglosajones— se había convertido por derecho propio en la revolución más importante de la historia de la humanidad. Lo que empezó siendo un compendio de algoritmos y técnicas imposibles por culpa de las limitaciones de la computación pasó, en un cuarto de siglo, a convertirse en toda una realidad. A partir del año 2010 comenzaron a perderse de vista los límites computacionales y arrancó con fuerza lo que se consideró la revolución más importante de la historia de la humanidad.
Los primeros éxitos ya auguraban un futuro lleno de oportunidades. En 2015 AlphaGo batió al mejor jugador de Go del mundo en un duelo a cinco partidas con una victoria aplastante: cuatro a uno. Fue una revolución, ya que un juego de tablero como el Go —con más de 2500 años de antigüedad— requería de cierta intuición y estrategia que nunca antes una máquina había podido simular.
El aprendizaje automático aterrizó más tarde en el mundo de los videojuegos. World of Warcraft o League of Legends fueron los primeros en sucumbir a esta revolución. Se desarrollaron inteligencias artificiales tan avanzadas que ni los mejores jugadores del mundo pudieron derrotarlas. Una máquina, por primera vez, era capaz de vencer a las estrategias, intuiciones y decisiones de un equipo de humanos, algo que no se contemplaba como posible.
Lo que más impactó del inicio de esta revolución fue que en ocasiones las inteligencias artificiales tomaban decisiones que un humano consideraba tremendamente disparatadas. Sin embargo, esa era la clave. Muchos de nuestros actos suelen estar influenciados por sentimientos, costumbres o asunciones que la propia condición humana nos impone de manera inconsciente. Una inteligencia artificial toma decisiones basadas en cuestiones estadísticas y, es por eso que, ajena a cualquier influencia, siempre elige el camino que matemáticamente mejor resultado entrega.
A pesar de los éxitos cosechados, fue la aparición de la computación cuántica, en el año 2021, lo que verdaderamente catalizó una revolución capaz de colapsar a cualquiera solo con pensar en las posibilidades que se abrían. Y en el medio de todo ahí estaba él, con la cara pegada en el cristal empañado, viendo cómo la gente patinaba sobre el río congelado que cada día cruzaba.


Al llegar a la estación de Kendall agarró la mochila negra que descansaba entre sus piernas y bajó del metro con ella al hombro. Aunque ya llevaba dos meses con la misma rutina, el corazón se le seguía encogiendo cada vez que llegaba a la puerta del MIT, la institución para la que trabajaba.
—No te esperaba hoy por aquí, Nolan Baltar —dijo Mark, «el guardián de la puerta», un corpulento friki camuflado con el uniforme de un guardia de seguridad que pedía amablemente que lo llamaran así. A Nolan le hacía gracia que lo llamara usando su nombre y apellido. Pese a no ser necesario, le parecía divertido.
—Bueno, parece que no tengo nada mejor que hacer. —Encogió los hombros dejando entrever cierta resignación.
—Iba a estar yo aquí un sábado por iniciativa propia —ironizó Mark—. ¡Debería estar prohibido trabajar por placer! Si por mí fuera, haría uso de mi preciada réplica a tamaño real de la vara astillada de Gandalf y te gritaría: «¡No puedes pasar!».
—No funcionaría conmigo —replicó Nolan—. Gritaría: «Mira detrás de ti. ¡Un mono de tres cabezas!», causándote +3 en confusión y pasaría sin ningún problema.
—¡Ja, ja, ja! ¡Tú ganas! Anda, no termines muy tarde y disfruta del sábado. Boston es una ciudad llena de vida, ¡y te la estás perdiendo!
—¡No hay vida que soporte estas temperaturas! ¡No saldré a la puerta de la calle hasta mayo, como mínimo! —dijo mientras cruzaba el arco de seguridad.
Nolan agradecía la impronta de un tipo tan divertido como Mark. Ayudó a que su proceso de adaptación fuera más rápido. En ocasiones se preguntaba si era casualidad o si la propia institución lo había puesto ahí adrede.
Subió a su despacho y encendió el monitor de su ordenador. Lo cierto era que sentía cierta ansia. Estaba involucrado en un proyecto llamado DIAIS (Digital Intuition Artificial Intelligence System). Su cometido era trabajar en el desarrollo de un sistema de inteligencia colectiva a través de datos. Era un proyecto increíblemente ambicioso, enorme en envergadura, pero, bajo su punto de vista, realizable. El objetivo del mismo era crear un sistema inteligente que, alimentado con todo tipo de dato posible, pudiera adelantarse, predecir y ayudar a la toma de decisiones con el fin de hacer del mundo un lugar mejor. Era un proyecto colaborativo inspirado en los más exitosos proyectos científicos, como el Event Horizon Telescope, que, gracias a la colaboración de multitud de científicos de todo el mundo, consiguió mediante interferometría que nuestro propio planeta se convirtiera en un radiotelescopio gigante con el que pudieron fotografiar un agujero negro, tarea impensable tan solo unos años antes de que sucediera. Sin embargo, sucedió.
La propuesta, que nació apoyada por los gobiernos de la mayoría de países, se inició años atrás con la apertura de una convocatoria a nivel mundial en la que se instaba a entidades privadas e individuos de todo el mundo a aportar información a una base de datos global. Cualquier tipo de dato. Y «cualquiera» significaba cualquiera. Los gobiernos, a su vez, se comprometían a introducir todos aquellos datos que generaban o a los que tenían acceso. En esa base de datos podíamos encontrar información sobre tráfico, salud, contaminación, transacciones financieras, clima, generación y consumos eléctricos... Cualquier dato, por irrelevante que pareciera, tenía cabida.
La dimensión de la base de datos tras varios años de recogida era de cientos de miles de zettabytes. Un zettabyte equivale a mil millones de terabytes. Una cifra inimaginable. Y crecía día a día.
Tan solo unos años antes del inicio del proyecto, aquella titánica tarea habría sido imposible de realizar. Dada la gran cantidad de datos a analizar, las estimaciones más optimistas arrojaban tiempos de proceso de décadas solo para alimentar el modelo. Obviamente luego tendrían que ponerlo en marcha y comprobar que funcionaba, cosa que no sucedía ni a la primera ni a la segunda. Tampoco a la tercera. La cantidad de repeticiones necesarias para afinar un modelo de esta dimensión lo convertía en un proyecto inabarcable. Existía la metodología, y el camino ya se había recorrido en multitud de ocasiones para proyectos muchísimo más pequeños, pero la cantidad de fuentes de datos, la dimensión de estos, los tiempos necesarios para alimentar el modelo y, por último, los procesos finales que comprobaban la ratio de error y su efectividad, transformaban el proyecto en algo cercano a una eternidad. Pero la computación cuántica había llegado para quedarse.
Equipos de todo el mundo habían pasado los últimos años trabajando en un algoritmo cuántico que era capaz de entender qué datos eran más relevantes para alimentar al modelo, cómo era mejor recogerlos, con qué otros datos era valioso cruzarlos y que, en definitiva, había sentado las bases para que el desarrollo del modelo predictivo pasase de necesitar varios millones de desarrolladores a una cifra cercana a los diez mil. Aunque el algoritmo seguía siendo desarrollado, ya había sido puesto en marcha y disponían de una prematura versión entrenada que había ofrecido ciertos resultados que se prometían esperanzadores.
Uno de los hitos conseguidos por este sistema de inteligencia colectiva fue la predicción de un tsunami en las costas de Japón, lo que ayudó a tomar medidas y salvó miles de vidas. La información aportada por la Asociación Geográfica del sudeste de Asia sobre los sismos que sucedieron en la zona durante los doce meses anteriores no fue la única clave para conseguir una predicción acertada. Se introdujeron datos de otras fuentes, como los que entregaban las estaciones que monitorizan el nivel del mar o los niveles de oxígeno en agua, el estado de los corales de la volcánica costa de Japón, los niveles de azufre en aire y proporción del mismo comparado históricamente... El algoritmo no solo cruzaba las referencias que fueran relevantes, sino también aquellas que en un primer lugar no lo parecieran. Porcentaje de puntualidad de los trenes y variación de la misma dependiendo de la estación, número de averías de vehículos y zonas calientes donde más sucedían, aumento o disminución relevante de distintos tipos de enfermedades y un largo etcétera. Toda esta información, bien curada y procesada, fue importantísima para predecir y anticiparse a un grave terremoto y posterior tsunami que pudo haber tenido consecuencias catastróficas, pero que al final quedó en nada gracias a la predicción arrojada por el sistema. Este éxito evidenció que todo dato podía tener relación aunque fuera de manera indirecta.
En otra ocasión fue capaz de inferir a través de los datos de un nuevo proceso bioquímico por el que cualquier proteína desnaturalizada podía volver a su estado plegado inicial, lo que abrió las puertas a nuevas áreas de desarrollo de fármacos en lo que pronto se convertiría en una revolución en el tratamiento de enfermedades. El cambio climático era un hot topic, y gracias a la cantidad de predicciones acerca de los desastres causados por el calentamiento global, ciertos gobiernos parecían empezar a tomar verdadera conciencia de la importancia del asunto aplicando medidas, restricciones y políticas en pos de revertir lo que hasta hacía poco era un controvertido tema con opiniones muy diversas y con difícil solución.
Sin embargo, en otras ocasiones, el modelo no solo no acertaba sino que fallaba estrepitosamente. El sistema predijo un sinfín de catástrofes, pandemias y conflictos geopolíticos que finalmente no tuvieron lugar.


Nolan era uno de esos desarrolladores. No estaba allí por casualidad. Había demostrado sus dotes tiempo atrás y fue el propio MIT el que se interesó por él y lo convenció para viajar a Boston y trabajar en el proyecto.
Una vez sentado, con el equipo encendido y con la mente preparada, se puso sus auriculares y pulsó el botón de play. Sonó Héroes del sábado de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Abrió su editor de código y se conectó a la base de datos.
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Viejo 30-nov-2020, 23:53   #6
Condiloma80
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May 2020 | 404 Mens.
Lugar: Barcelona

Ford Focus

Cita:
Originalmente Escrito por raymckoy Ver Mensaje
Hola a todos,


He pasado los últimos dieciocho meses escribiendo La Única Verdad, mi primera novela. Pensaba que la parte más difícil era escribirla, y es cierto que ha sido un trabajo duro, con muchísimo tiempo dedicado, muchísimas horas creando, reescribiendo, corrigiendo, descartando… Cuando pude decir que la novela estaba acabada y pasé a publicarla, descubrí que el primer paso, aunque difícil, no era más que eso, un primer paso. Darla a conocer, hacer que llegue, promocionarse… no parece un camino sencillo. Es aún más difícil respetando al máximo las reglas básicas de la autopromoción. Pero entendedme, como autoeditado no dispongo de más herramientas que mis propias manos, y es por eso que me tenéis aquí, escribiendo esta entrada, que no dudo que será calificada justificadamente como spam. Pero, si no soy yo, ¿quién lo va a hacer?


Esta es la portada:





Y aquí os dejo una pequeña sinopsis de la misma:
Un descubrimiento revolucionario cambió la sociedad para siempre: La Única Verdad. Un sistema predictivo que, gracias a la ingente cantidad de información que recoge y procesa, ha guiado durante décadas las decisiones de la humanidad, construyendo a su alrededor una realidad de ensueño. Perfecta. Pero, ¿qué secretos encierra alcanzar la plenitud como especie? ¿Qué sacrificios se asumieron para lograr tan brillante porvenir?

Martina descubrirá que todo lo que le rodea no es más que una pequeña porción de un universo mucho mayor, un tablero de ajedrez en el que tendrá que jugar una partida apasionante y plagada de obstáculos. ¿Será capaz de superarlos?
La novela está a la venta en Amazon por 1,54€. Os aseguro que no me voy a hacer rico vendiéndola, pero con un precio tan ajustado es más fácil alcanzar buenos puestos en los rankings de venta de Amazon y así poder llegar al máximo número de lectores posible.
Por último, os dejo en esta entrada el prólogo de la novela, y más abajo publicaré el primer y segundo capítulo de la misma. Quién sabe, a lo mejor consigo incluso que os pique la curiosidad.
Sea como sea, gracias.



Prólogo


Escribo para que quede constancia de todo lo que viví. Bueno, de todo lo que vivimos, que no fue poco para nuestra edad. Éramos muy jóvenes.
Quiero que tengas una actitud abierta. Que me permitas explicarme hasta el final aunque en ocasiones pueda sonar absurdo o irreal. Déjate llevar. Deja que primero termine de contarte esta historia para después juzgarme como creas conveniente. No será fácil, lo sé. Yo misma volviendo a leerme me doy cuenta de cómo sueno.
Puede que todo esto no sea necesario ya que los hechos, grabados en la historia del tiempo, podrán ser consultados y, por tanto, analizados sin sesgos desde un punto de vista neutral, como un observador que explica exactamente lo que sucedió. Porque una cosa es lo que pasó y otra distinta lo que viví. Una cosa es ser observador estacionario y otra ser objeto en movimiento. El tiempo, que transcurre imparable hacia delante, tiene ciertas peculiaridades. Deja, pues, tus prejuicios a un lado y hazte a la idea de que hay realidades que quizá desconozcas.
Verás. Hay ciertas decisiones que dependiendo del punto de vista pueden sonar equivocadas. Pero la realidad no es solo una, y los puntos de vista dependen de la posición del observador. Porque uno al final es tal y como otros ojos lo ven, y no todos tienen por qué tener la misma impresión. Además, no hay que olvidar que somos humanos y, como tales, cambiantes. Y yo soy una firme defensora del derecho a cambiar de opinión, porque la experiencia nos hace crecer, nos da más datos, nos hace tomar mejores decisiones. Y la información es poder. Lo difícil sería no cambiar. Además, este es un relato de profundos cambios.
Ese es mi único objetivo con este texto: acompañar aquellas decisiones con mi realidad. Creo que contar cómo las viví ayudará a darle un contexto que permita enriquecer la visión de los hechos. Tal vez tras escuchar mi versión tú también entiendas que lo que hice no fue tan malo, a pesar de la traición.
Mi nombre es Martina. Mi edad ahora no importa, pero cuando esta historia comenzó tenía dieciocho años.
Yo también
Condiloma80 está desconectado   Responder Con Cita
Viejo 30-nov-2020, 23:58   #7
King of Mars
ForoCoches: Usuario
 
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Jul 2020 | 4.731 Mens.
Lugar: Marte

Opportunity

¿Si te hago una portada forocochera la cambiarías?

Suerte.
King of Mars está desconectado   Responder Con Cita
Viejo 30-nov-2020, 23:59   #8
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
Lugar: Murcia

Ford Kuga

Cita:
Originalmente Escrito por King of Mars Ver Mensaje
¿Si te hago una portada forocochera la cambiarías?

Suerte.
Gracias!
No creo que la cambiase, pero ahora me pica la curiosidad!
raymckoy está desconectado   Responder Con Cita
Viejo 01-dic-2020, 00:00   #9
Totusmuertos
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Ene 2014 | 8.654 Mens.
El argumento me suena, creo que lo he leido en un relato o una novela de pk dick
Totusmuertos está desconectado   Responder Con Cita
Viejo 01-dic-2020, 00:04   #10
raymckoy
ForoCoches: Usuario
 
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Feb 2016 | 132 Mens.
Lugar: Murcia

Ford Kuga

Y por aquí os dejo el segundo. Espero que os guste!



Murcia, España
2033


◯ LA LLEGADA

Acabábamos de pasar ese momento de la vida en el que sientes que la madurez llega de repente, o al menos lo parece. El comienzo de la universidad, el carné de conducir, ejercer el derecho al voto… Poco importaba la evolución que cada uno, de manera personal, desarrollara. A partir de los dieciocho años se nos abrían las puertas del mundo adulto y, con ello, se acababan muchas de las restricciones que se nos imponían y de las que no habíamos experimentado alternativa.
Con esa edad, además, el mundo comienza a llenarse de responsabilidades, pero, llevando toda la vida siendo alguien dependiente, las recibes con ganas, incluso diría que con ilusión. Quince años más tarde miraríamos con añoranza lo perdido con ese cambio, como cualquier ser humano. Pero cada época tiene sus momentos, sus ventajas e inconvenientes. Y en esa etapa de emociones a flor de piel, de ilusión, de pasión y de profunda exaltación de la amistad, nos hacía especial ilusión nuestro primer viaje en grupo. Porque 2033 fue el año en que viviríamos esa experiencia por primera vez.
No éramos un grupo de amigos demasiado grande, tampoco es que yo hubiera preferido otra cosa. A pesar de mi actitud extrovertida, siempre me he sentido más cómoda en círculos pequeños, en entornos controlados. Esos espacios donde no hay mucho hueco para la sorpresa o el desconcierto. O al menos es lo que creía.
Saber bien con quién estás, conocer profundamente a los que te rodean, no es un trabajo sencillo. Por eso siempre creí que menos es más.
—Ponemos la nevera al fondo, que ocupa más espacio, y delante algunas maletas —dijo Pedro mientras tratábamos de organizar el maletero de su coche.
Conocimos a Pedro después de que repitiera curso. Si en su momento me hubieran pedido que lo definiera en una sola palabra, esa palabra habría sido «noble». Era su más destacado principio, aunque ello, en ocasiones, pudiera jugar en su contra. Sorprende que cuando empiezas a rascar te das cuenta de que no hay tanta gente con esa esencia. La esencia de lo bueno. El ser humano es egoísta por naturaleza, pero siempre hay honrosas excepciones. Pedro era una. En esas ocasiones donde la duda te podía inundar, siempre era un placer preguntarle a ese delgado conjunto de rizos negros andante con un look al estilo de Robert Sheehan en Misfits, porque su respuesta siempre era la más adecuada, aunque pocas veces coincidía con la que querías escuchar.
Su afición a la música rozaba lo enfermizo. No solo la disfrutaba en cualquier situación, también conocía los nombres de los componentes de sus bandas preferidas, sus biografías, cotilleos y anécdotas más graciosas. Una enciclopedia musical humana enardecida por su padre, del que heredó tanto sus gustos como el profundo apego a la misma.
—¡No, no! Mejor meter en un coche todas las maletas y en el otro toda la compra —dijo Yago—, así, al llegar, nos centramos lo-primero-de-todo —la forma de decirlo rozaba el estricto tono militar— en llenar el frigorífico, y que los litros de cerveza se enfríen lo antes posible.
Yago era el otro conductor. Buen tío, algo superficial y quizá excesivamente soez, pero no era una época donde, sinceramente, nos preocupásemos mucho por el lenguaje y sus formas. A pesar de lo que pudiera aparentar, siempre estaba al cargo de la comida. Cocinaba unas paellas y unas migas increíbles, y era muy protocolario con todo lo que tuviera que ver con la cerveza. Desde la temperatura perfecta (4ºC) a la forma de servirla.
¿Nuestro destino? Una casa rural que habíamos alquilado en Granada. Allí teníamos todo lo necesario. Una zona cubierta con un jacuzzi que había provocado que cualquier otra oferta turística quedara relegada a un segundo plano.
Si dijera que fue la fortuna la que hizo que yo viajase en el coche de Pedro, mentiría. Yago era un poco más, ¿cómo decirlo?, «flexible» con las normas de circulación. Me sentía más segura en el coche de Pedro. Delante, María. Detrás, a mi lado, Nagore.
María era la pareja de Pedro y la persona más inteligente que nunca he conocido. No exagero. Dotada de una memoria prodigiosa y una agilidad mental para el cálculo y la lógica que nunca antes había visto. Esto, curiosamente, la hacía también una tía tremendamente divertida, pues siempre tenía, milisegundos después de cualquier situación, el mejor comentario posible en la recámara de su boca. En su contra, tener un cerebro tan ágil hacía que hablar para ella fuera un proceso muy poco eficiente. Quizá por eso hablaba tan terriblemente rápido o completaba todas las frases, porque básicamente se inquietaba teniendo que aguantar el ritmo de los demás. Aprendí a manejarlo pese a lo mucho que me molestaba. Merecía la pena el esfuerzo.
Nagore era la última integrante del coche y la mejor de mis amigas. Una curiosa combinación de belleza y osadía. Su larga melena ondulada de color rubio oscuro o sus dulces facciones quedaban eclipsadas por el azul de sus ojos. No era del tipo que endurece la mirada. Al contrario, en el profundo e hipnótico azul de sus ojos sentías que se podía navegar. A pesar de su belleza, tenía un interés especial por lo prohibido. La atracción por lo desconocido que en ciertos momentos podría parecer suicida, como aquellos pilotos de aviación japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Ese sentimiento primario de experimentar aquello que no está al alcance de nuestra mano estaba muy desarrollado en ella. No era simple curiosidad. Era algo más parecido a una especie de filia por lo oscuro, peligroso, complicado o simplemente denegado. Además, kamikaze significaba «viento divino», y esa definición encajaba perfectamente con ella. Nagore derrochaba personalidad, creaba tendencia, inspiraba a otros, tomaba la iniciativa. Era un viento que en ocasiones nos movía a todos.
Una vez iniciado el viaje, Pedro activó la conducción automática, giró su asiento justo después de que lo hiciera María y disfrutamos de una grandísima selección musical de clásicos de los veinte primeros años del siglo alrededor de la mesa del vehículo.
—Asociar los buenos momentos con una banda sonora los hace aún mejores y nos ayuda a retenerlos con firmeza. ¡Y este fin de semana necesita la mejor banda sonora!
—¡Y isti fin di simini nicisiti li mijir bindi siniri! —dijo Nagore mientras comenzaba a hacer muecas.
Reímos a carcajada limpia. Pedro también, a sabiendas de que aunque tuviera que soportar cierta sorna, en el fondo éramos un público que iba a agradecer y disfrutar con lo que nos tenía preparado.
Su intención era la de pintar todo nuestro viaje con grandes y épicas obras. Empezó sonando Arcade Dreams, de The Midnight, una instrumental y evocadora obra homenaje a los salones de videojuegos tan populares en los años 80 y 90 del siglo XX.
Disfrutábamos de la música mientras escuchábamos curiosas anécdotas sobre cada canción, introducidas entre nuestras conversaciones acerca de los planes del fin de semana, los momentos épicos del pasado, algún que otro cotilleo y, en definitiva, la charla que cuatro amigos pueden tener alrededor de una mesa. A pesar de que tampoco habíamos vivido tanto, podíamos estar horas hablando, contando mil y una anécdotas y riendo como si fuera la primera vez que las escuchábamos. Todo aderezado con la emoción de nuestra primera escapada.


Llegamos a Granada quince minutos después que el coche de Yago. La conducción autónoma no iba con él. Prefería tener las manos al volante antes de que cualquier máquina lo llevase, decía. Eso y que le desesperaba que la inteligencia artificial del vehículo respetase tan estrictamente las normas de circulación. Por suerte la compra iba en su coche, y cuando llegamos, las cervezas ya llevaban un rato en la nevera. Porque, tal y como decía, «lo primero es lo primero».
—Podríais haber llegado más tarde si hubierais querido, así habría estado todo en su sitio y la comida hecha. La pena es que no llevásemos nosotros los equipajes para prepararos las habitaciones —ironizó Juanjo con su característica sorna, mientras ayudaba a Yago a terminar de meter la compra en la nevera.
—¡Oh, Dios mío! ¡Documentad esto! ¡Juanjo se está moviendo! ¡Que no nos vea o se asustará! —Traté de devolverle con ingenio su no tan fina ironía.
No exagero si digo que nunca conocí a nadie más vago que Juanjo. Evitaba cualquier trabajo innecesario. En lo único en lo que realmente se esforzaba era en justificar su inactividad. Un día te podía decir que sufría astenia primaveral aunque fuera verano, otoño o invierno; otro, que lo suyo era una enfermedad y que estaba diagnosticado.
Al poco de terminar de descargar el coche, Yago abrió un par de litros de cerveza y nos sirvió con la delicadeza de un sumiller. Brindamos con orgullo en la cocina. Con la ilusión de un niño y una cerveza en la mano nos dirigimos a la zona cubierta en busca del agua caliente del jacuzzi y, sin dejar de sonreír, nos dedicamos a organizar nuestro largo fin de semana al son del burbujeo y el vapor. Al fondo, a través de los cristales ligeramente empañados de las puertas correderas que daban acceso al exterior de la casa, podía verse la Alhambra en todo su esplendor. Ella nos daba su aprobación, y nosotros nos deleitábamos con su majestuosidad al tiempo que el agua caliente bañaba nuestras piernas, en contraste con el frío de febrero a los pies de Sierra Nevada.
—¡Sí, sí, sí, lo que queráis, pero a las seis nos arreglamos y bajamos a Granada! —interrumpió exultante Cloe la conversación en la que decidíamos si hacíamos paella o barbacoa para comer—. ¡No voy a dejar tapa sin probar! —volvió a gritar mientras se dejaba caer al agua con un vaso de cerveza en la mano. Aclarar que, aparte del vaso, vestía vaqueros, suéter y unos deportivos que quedaron tan mojados como sus rizos, aplastados sobre su cara tras bucear entre burbujas. Aprovechó para quedarse sentada dentro y disfrutar del afrodisíaco efecto del jacuzzi, como si lo más normal del mundo fuera hacerlo vestida y con un vaso de cerveza aguada en una mano.
Cloe siempre buscaba cómplices con los que alargar una juerga. Siempre había una última copa, una última canción o un último bar. Con ella ninguna excusa funcionaba. Por eso aprendí desde muy pronto a desaparecer haciendo la clásica «bomba de humo». Sospechaba que esa noche no iba a ser menos.
Finalmente preparamos una barbacoa y dimos buena cuenta de ella dentro de la zona cubierta. Nos acompañaba la ilusión, la agradable temperatura, buena música y un jacuzzi que nos miraba con ojos golosos esperando que acabáramos de comer para acogernos de nuevo bajo sus cálidas y ligeras aguas. El que no nos acompañó fue Juanjo, que acabó pronto de comer y decidió irse a dormir la siesta. Cada uno tenía sus prioridades.


Llegamos al centro de Granada a las ocho de la tarde. Comenzamos, bar a bar, a disfrutar de la noche, de nuestra aventura y de nuestra amistad. Una vez con los estómagos bien llenos, llegó la tan esperada frase de Cloe.
—¡Una última tapa! ¡De verdad! ¡Lo prometo! —En cualquier otra situación habría detectado instantáneamente en el tono de voz su estado de embriaguez. Pero no era la única. Habíamos bebido más que suficientes cervezas, enmascaradas por la cantidad de hamburguesas, calamares rebozados, patatas al ajillo, migas y un sinfín de platos que habían dejado a nuestros estómagos completamente satisfechos.
—¡No puedes tener hambre! ¡Es imposible! —dijo Nagore.
—Es cierto. Lo confieso. ¡Lo que quiero es otra cerveza! —afirmó tratando de ponerse muy seria, pero no aguantando más de unos segundos.
—¡Pues entonces pide solo una cerveza! —gritamos todos, casi al unísono.
—¡Yo me encargo! —respondió Yago mientras se giraba a la barra y pedía una última ronda, especificando que por favor esta vez no la acompañasen con nada.
Tuvimos que brindar dos veces. Nuestro primer intento se vio frustrado porque Pedro, más pendiente del móvil con el que grababa el momento, derramó por completo la cerveza que llevaba en la otra mano. Y no se puede brindar con un vaso vacío. Está escrito.
Repetimos la escena derramando, esta vez, la mitad de nuestras cervezas al chocar nuestros vasos. Sin embargo, la de Pedro permaneció intacta. Reímos a mandíbula abierta, lo cual contrastaba con el gesto de desaprobación del camarero.
Tras terminarnos la última caña, decidimos ir directos a la zona de marcha universitaria. Un jueves era un fantástico día para comerse el mundo en una ciudad como Granada. Disponíamos de sitios de sobra y del espíritu necesario para recorrerlos. Comenzamos por La Chupitería, donde ordenamos una ronda directa al paladar. No éramos los únicos, así que hicimos cola y, uno a uno, fuimos pasando, poniéndonos de espaldas y apoyando la cabeza en la barra mientras la camarera regaba nuestra boca con los ingredientes del cóctel. Tras completar la receta, la camarera nos incorporó y, en una coreografía perfecta en su ejecución, agitó nuestras cabezas como si de unas maracas se tratasen. Una palmada en la frente nos indicó que era el momento de tragar. El fuego se apoderó entonces de nuestra garganta.
—¡Mezclado, no agitado! —gritó Cloe a la camarera levantando el puño al acabar.
El siguiente destino, ya bien entrada la madrugada, fue una discoteca de dos plantas conocida como Sentry. Se notaba que Granada era una ciudad universitaria, y que el jueves era su día preferido. La música electrónica nos impedía hablar, a pesar de gritarnos a un metro de distancia. Lo que no nos impedía era beber, pero todo cuerpo tiene un límite y el mío ya estaba llegando al suyo. Entre la sensación de pesadez de las tapas, y el alcohol regando mi cuerpo desde que llegamos a Granada, empecé a sentir el agotamiento que precede a la rendición.
—¡Voy al baño! —le dije a Nagore.
—¡Te acompaño! —creí escuchar que respondía ella.
No fue ninguna sorpresa descubrir la cola para entrar al baño femenino. Tras aproximadamente quince minutos esperando, finalmente llegó nuestro turno.
—¡Madre mía, qué noche! —balbuceó Nagore mientras sujetaba la puerta y las antiguas ocupantes del aseo salían.
—¡Yo estoy al límite! —afirmé con la poca efusividad que me permitía el estado que había ido trabajándome, sin descanso, a lo largo de la noche.
Un instante después de cerrar la puerta del baño, sentí de repente como todo se dividía. No era una experiencia familiar, no estaba tan bebida. Había llegado al límite en otras ocasiones, incluso había llegado a desvanecerme, pero aquello era otra cosa. Mirase donde mirase todo parecía clonarse. Durante un instante pude ver con claridad que mis manos eran cuatro. También me fijé en las dos Nagores que veía. Ellas estaban igual de extrañadas. Y justo cuando su caras se volvieron a unir, se hizo oscuro y todo se apagó.


El despertador sonó a las nueve de la mañana. Teníamos un largo día por delante, y yo, fiel a mi puntualidad, no quería que se me hiciera tarde. Tras una ducha bien caliente, un café y unas tostadas, elegí cuidadosamente la ropa que me iba a llevar. Sorprende mucho lo organizada y metódica que soy, a pesar del caos que reina en mi familia.
Habíamos quedado en la puerta de casa, lo que me hizo muy fácil la espera. Tras la llegada del resto comenzamos a organizarnos para iniciar el viaje cuanto antes. Queríamos llegar con tiempo para ubicarnos y preparar nuestra primera comida allí, a los solemnes pies de Sierra Nevada.
—Ponemos la nevera al fondo, que ocupa más espacio, y delante algunas maletas —dijo Pedro mientras tratábamos de organizar su maletero.
—¡No, no! Mejor meter en un coche todas las maletas y en el otro toda la compra —dijo Yago—, así, al llegar, nos centramos lo-primero-de-todo en llenar el frigorífico, y que los litros se enfríen lo antes posible.
Tras terminar de organizarnos me monté en el coche de Pedro junto a María y Nagore. Pasamos el viaje escuchando buena música alrededor de la mesa hasta que llegamos a la casa rural, donde descargamos las maletas y nos sentamos al borde del fantástico jacuzzi que nos iba a acompañar todo el fin de semana. Jacuzzi que, por cierto, estrenó Cloe con la ropa puesta, dejándose caer como quien no quiere la cosa.
Nos arreglamos y bajamos a Granada cuando ya era de noche. Recorrimos casi una decena de bares de tapas. En cada uno de ellos acompañaban nuestra caña de cerveza con generosos y diversos platos recién cocinados. Brindamos y reímos hasta el último momento, cuando quedó demostrado que Pedro, como buen hombre, es incapaz de hacer dos cosas a la vez, y derramó toda su cerveza al tiempo que estaba pendiente de grabar nuestro brindis con el móvil.
Con el estómago lleno, la euforia acrecentada por el alcohol y la disposición a seguir con la diversión, cambiamos de lugar. Nos dirigimos a una chupitería, donde tras varias rondas directas al paladar, acabamos, aún más eufóricos, camino del último punto de la noche, una discoteca llamada Sentry, donde entramos ya desgastados después del largo día que habíamos vivido.
Tras alguna visita a la barra y varios intentos de comunicarnos a gritos, me dirigí casi gesticulando a Nagore.
—¡Voy al baño! —le dije.
—¡Te acompaño! —creí escuchar que respondía ella.
Quince minutos de cola después conseguimos entrar.


El despertador sonó a las nueve de la mañana. El despertador sonó a las nueve de la mañana. El despertador sonó a las nueve de la mañana. El despertador sonó a las nueve de la mañana...
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Viejo 01-dic-2020, 00:06   #11
KwK43
Forocochia65
 
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Abr 2009 | 13.908 Mens.
Lugar: Forocoches

Panther 2, VK4502A, E-25, E-75, E-50M, E-100, Maus

Te deseo muy buena suerte shur! A ver si lo vemos en los cines dentro de un par de años!

Plataforma "Las mujeres de verdad tienen curvas" Socio número 0
Plataforma "Plataforma fanáticos de los FPS Clásicos" Socio número 18
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Viejo 01-dic-2020, 00:07   #12
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Ford Kuga

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Te deseo muy buena suerte shur! A ver si lo vemos en los cines dentro de un par de años!
Muchísimas gracias! Que Monesvol te oiga!
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Viejo 01-dic-2020, 00:08   #13
helio
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Oct 2017 | 1.838 Mens.
Yo la descargue ayer y de momento no está mal. Me está resultando entretenida y original.
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Viejo 01-dic-2020, 00:09   #14
sarge2016
*AutoBan Spam/Flood/Troll*
 
Ene 2017 | 3.775 Mens.
Enhorabuena shur.
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Viejo 01-dic-2020, 00:09   #15
ARP
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Oct 2017 | 3.369 Mens.
Ánimo y mucha suerte! Yo también estoy empezando a escribir algo y miedo me da lo de publicarlo porque no tengo ni idea qué hacer pero bueno, todo a su tiempo! Te lo compraré

Y admito que me ha hecho gracia (sin ninguna ofensa, es cosa mía) ver una novela ci fi que menciona a Murcia 2033 jejeje



Salu2
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Viejo 01-dic-2020, 00:10   #16
OFC_mancuso
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Jul 2017 | 224 Mens.
Comprada shur, ya te diré qué tal, enhorabuena por la aventura en la que te has embarcado!
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Viejo 01-dic-2020, 00:11   #17
Llamalo-x
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Nov 2015 | 6.933 Mens.
Suerte!
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Viejo 01-dic-2020, 00:13   #18
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Ford Kuga

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Yo la descargue ayer y de momento no está mal. Me está resultando entretenida y original.
Qué guay que te la estés leyendo! Mantenme informado!
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Viejo 01-dic-2020, 00:13   #19
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Ford Kuga

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Originalmente Escrito por sarge2016 Ver Mensaje
Enhorabuena shur.
Muchas gracias!
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Viejo 01-dic-2020, 00:14   #20
Pico 3
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Sep 2018 | 2.434 Mens.
Lugar: Zaragoza

Alfa Romeo Giulietta Super 1.4 TB MAIR

Me la compro shur!

El precio es para darle una oportunidad y se agradece.

EDIT: Shur estas Nº1 en ventas de ebooks ciencia ficcion. Forocoches is ur army.

Yo era Pico Tres, Ilitri me baneo injustamente y los cabrones de [email protected] no contestan los correos.

Última edición por Pico 3 fecha: 01-dic-2020 a las 00:18.
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Viejo 01-dic-2020, 00:15   #21
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Originalmente Escrito por ARP Ver Mensaje
Ánimo y mucha suerte! Yo también estoy empezando a escribir algo y miedo me da lo de publicarlo porque no tengo ni idea qué hacer pero bueno, todo a su tiempo! Te lo compraré

Y admito que me ha hecho gracia (sin ninguna ofensa, es cosa mía) ver una novela ci fi que menciona a Murcia 2033 jejeje



Salu2
La murciandad, que me puede! Entiendo que te choque. No estamos acostumbrados, pero qué cojones, es una novela escrita aquí!


En cuanto a escribir, no te ralles. Escribe, deja reposar, relee, corrige, reescribe, y tras unas cuantas veces, tendrás material que sacar! Todo es cuestión de ponerse. Mucho ánimo!
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Viejo 01-dic-2020, 00:15   #22
Algarete
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Jun 2013 | 1.553 Mens.
Lugar: Beverly

Golf gti V

Enhorabuena por el currazo, shur! Como amante de la ciencia ficcion le daré una oportunidad!
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Viejo 01-dic-2020, 00:16   #23
titoesteba
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Oct 2006 | 673 Mens.
Lugar: Ribagorzça

R1Kenobi

¿Sólo se puede comprar en Amazon?. Tiene buena pinta y buenas críticas, aunque la ciencia ficción no sea mi fuerte, seguramente lo compre.
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Viejo 01-dic-2020, 00:16   #24
raymckoy
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Originalmente Escrito por OFC_mancuso Ver Mensaje
Comprada shur, ya te diré qué tal, enhorabuena por la aventura en la que te has embarcado!
Gracias por pillarla. Sí que es una aventura. Pero estoy emocionado y me encanta sentirme así!
Me encantaría escuchar tu opinión!
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Viejo 01-dic-2020, 00:16   #25
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
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Originalmente Escrito por Llamalo-x Ver Mensaje
Suerte!
Mil gracias!
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Viejo 01-dic-2020, 00:17   #26
MasterRecio
Gegen die Rote Pest
 
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Feb 2018 | 1.927 Mens.
Lugar: Madrid
Te lo upeo shur. Mucha suerte y a ver si cuando vuelva a casa de viaje te la pillo, que aquí no tengo el Kindle.

Und der Teufel der lacht nur dazu...
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Viejo 01-dic-2020, 00:17   #27
raymckoy
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Feb 2016 | 132 Mens.
Lugar: Murcia

Ford Kuga

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Originalmente Escrito por Pico 3 Ver Mensaje
Me la compro shur!

El precio es para darle una oportunidad y se agradece.
Espero de corazón que te guste! Y cualquier review en Amazon o GoodReads es más que bienvenida!
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Viejo 01-dic-2020, 00:18   #28
taperwer
ForoCoches: Miembro
 
Dic 2011 | 125 Mens.
Lugar: Madrid

Peugeot 308SW

Por 1.54 te la compro animo
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Viejo 01-dic-2020, 00:18   #29
Dyonisius
Per aspera, Ad astra
 
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Feb 2008 | 20.393 Mens.
Lugar: Galicia

SEAT Ateca

Mucha suerte con ello!

☀ AMANTES DEL UNIVERSO ☀ Et lux in tenebris lucet, et tenebrae eam non comprehenderunt.
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Viejo 01-dic-2020, 00:18   #30
raymckoy
ForoCoches: Usuario
 
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Feb 2016 | 132 Mens.
Lugar: Murcia

Ford Kuga

Cita:
Originalmente Escrito por Algarete Ver Mensaje
Enhorabuena por el currazo, shur! Como amante de la ciencia ficcion le daré una oportunidad!
Si te gusta la ciencia ficción, elementos en la novela no te van a faltar. Otra cosa es que te guste lo que cuento y sobre todo cómo lo cuento!
Ya me contarás!
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