Mapa del caciquismo en España
17-may-2014 13:32
#1
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¿Qué es un cacique? La Real Academia Española lo define como: cacique, ca. (De or. caribe). 1. m. y f. Señor de vasallos en alguna provincia o pueblo de indios. 2. m. y f. Persona que en una colectividad o grupo ejerce un poder abusivo. 3. m. y f. coloq. Persona que en un pueblo o comarca ejerce excesiva influencia en asuntos políticos. 4. f. coloq. p. us. Mujer del cacique. Real Academia Española © Todos los derechos reservados En el mapa de 1898 que voy a poner al final del hilo aparecen representados los distintos caciques que gobernaban cada provincia a finales del siglo XIX. ¿Nos atrevemos a hacer uno igual actualizado de cómo estarían las cosas en 2014? Podemos empezar por un listado de caciques provinciales y autonómicos. Es posible que en cada gallinero haya más de un gallo o una alternancia de gallos, no importa vamos a intentar ponerlos a todos y hacerlo o más detallado que sea posible. Alicante - Enrique Ortiz Almería - Gabriel Amat Castellón - Carlos Fabra Burgos - Méndez Pozo Madrid - Gallardón, Aguirre, Ignacio González Orense - Baltar Zaragoza - Belloch Caciques autonómicos: Andalucía - Cháves Aragón - José Ángel Biel Cataluña - Pujol Venga shurs, no me creo que entre todo FC no seamos capaces de completar la lista. La idea sería hacer algo así y darle difusión por las redes sociales: No hemos cambiado nada en 116 años. Edito para añadir una versión del mapa en el que se pueden leer los apellidos: ![]() Edito: Tenemos que distinguir entre la figura del cacique y la figura de un político ambicioso que aprovecha todos los recursos a su alcance para obtener poder y lucro sin límites territoriales. El cacique suele estar circunscrito a un territorio determinado. Se siente muy cómodo en su terruño, donde todos le conocen y le quieren/temen, que cuando vaya a la cafetería le digan, don Loquesea, ¿le pongo lo mismo de siempre? Verse siempre elogiado en la portada del periodicucho local (previa subvención de la administración que preside): ahora luchando en defensa de los intereses de la provincia, luego inaugurando no se qué, con niños, con jubilados, con inmigrantes... ¿Para qué marcharse a la capital de la comunidad autónoma, a Madrid o a Bruselas si en casa está como pez en el agua? Además por su control absoluto de la economía de su provincia y sus relaciones puede ganar mucho más de lo que ganaría en esos lugares. El político ambicioso no tiene apego por su terruño porque la política es solo un medio de ganar dinero. En esta categoría podríamos encontrar a gente como Zapl... Pepiñ o Magdal... Van saltando de administración a administración: Hay-huntamiento, diPUTAción, autonoMÍA, menesterios... y así hasta llegar a su meta que es la gran empresa privada, las empresas del IBEX 35, grandes instituciones internacionales... engordando sus cuentas corrientes por el camino tanto como el cargo se lo permite. |
Editado: 18-may-2014 16:13 -
17-may-2014 22:04
#6
| esta complicado se esconden bien ahora. Mejor seria sacar los nombres de las pocas familias que controlan el IBEX |
17-may-2014 22:06
#8
Ellos se encargaban de hacer que el pucherazo, el falseamiento electoral, se hiciese correctamente. Hoy en día qué papel tendrían?
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17-may-2014 22:10
#12
| Me gustaría saber quien es cada uno de esos personajes...curioso cuanto menos, seguro que alguno de los colocados aún comparte parentesco |
17-may-2014 22:13
#14
| El de Badajoz va con el chorizo ya incorporado de serie |
Editado: 17-may-2014 22:48 -
17-may-2014 22:13
#16
En Aragon tenemos a Jose Angel Biel, el puto tartaja para los amigos![]() Y particularmente en Zaragoza a Belloch
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17-may-2014 22:15
#17
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Lo de arriba no hay nada como la familia para perpetuarlo |
17-may-2014 22:59
#19
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Añado los que habéis dicho y pongo lo que he encontrado por la red de la dinastía Fabra que parece ser la mejor documentada: Carlos Fabra posó en 1996 con los retratos de sus antepasados. Victorino Fabra Gil, conocido como el 'abuelo Pantorrilles', se alineó con O'Donnell, pero luego llevó a sus seguidores hasta el Partido Conservador. Fue presidente de la Diputación de Castellón durante varias legislaturas entre 1874 y 1892. Victorino Fabra Adelantado era sobrino del 'abuelo Pantorrilles', miembro del Partido Liberal Conservador. Junto a su hermano Hipólito alternó la presidencia de la Diputación entre 1885 y 1906. Luis Fabra Sanz, hijo de Victorino Fabra Adelantado y bisabuelo de Andrea. Fundó la Derecha Regional Agraria y fue diputado por la CEDA. Presidió la Diputación entre 1905 y 1917. Carlos Fabra Andres. Hijo de Luis Fabra Sanz y padre de Carlos Fabra y abuelo de Andrea. Ocupó la secretaría provincial del Movimiento, fue alcalde de Castellón y presidente de la Diputación entre 1955 y 1960. El ex presidente del PP de Castellón y de la Diputación provincial Carlos Fabra y su hija, la diputada popular por Castellón Andrea Fabra, en el XIII Congreso Provincial del PP de 2012 en el que Javier Moliner fue elegido para sustituirle como presidente provincial de los populares castellonenses. Andrea Fabra, en una sesión de Control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. "Si ser cacique es ejercer la autoridad en mi partido y ejercer de presidente, pues sí, soy cacique”. Al ya expresidente de la Diputación de Castellón y expresidente provincial del PP Carlos Fabra, nunca le ha importado que se utilizara el despectivo “cacique” para referirse a él. Desde el siglo XIX, cuando los Fabra comenzaron a llegar a la política, cacique ha sido el término que, de forma constante, aparecía unido a su apellido. Ahora, el “que se jodan” clamado por la última de la estirpe, Andrea Fabra, en medio de los aplausos de los diputados populares cuando el Congreso recibía el anuncio de los más duros recortes de esta democracia, le está quitando puestos. La unión del apellido con la política se remonta a hace dos siglos. Y, hasta hoy, seis Fabra han ocupado la presidencia de la Diputación de la más pequeña de las tres provincias de la Comunidad Valenciana. Actualmente, solo un miembro del clan permanece en la política activa: Andrea Fabra, la única de los cuatro hijos de Carlos Fabra que sigue los pasos del linaje. La ahora diputada se afilió al PP apenas cumplidos los 16 y desde entonces hasta ahora, con 39, su carrera ha estado marcada por su afiliación. Y su parentesco. Hasta en el PP admiten que la diputada ha ocupado escaños en el Senado y en el Congreso por su apellido Estudió Derecho en Madrid e hizo un programa de liderazgo en gestión pública, en el IESE, lejos de su familia, lejos de la pequeña ciudad de la que fue reina infantil de las fiestas y lejos de la posible perturbación que pudieran suponerle los asaltos de la vida política de su padre. En Castellón apenas se la recuerda tras su paso por el colegio privado La Magdalena, con una falda escocesa de tablas como uniforme. Sus compañeros la recuerdan como una alumna brillante en clase. Después cursó un único año en un instituto de la ciudad y se fue. Con apenas 25 años, fue nombrada asesora de un secretario de Estado, el de Hacienda, Juan Costa, diputado por Castellón, después de que su padre aprobara que fuera precisamente él quien encabezara la candidatura. Pasó por Telefónica y así, de la mano de su apellido, hasta llegar al Senado por designación de las Cortes valencianas, no por elección, y después al Congreso, tras superar dos comicios. Es decir, durante los últimos cinco años ha ocupado un escaño y hasta en el PP, siempre en privado, admiten que la meritocracia va en el apellido. Obviamente, ha cobrado por ello. Incluso, legalmente, sin renunciar a los desplazamientos por haber sido elegida por Castellón y aunque viva en Madrid. Porque, tras años afincada en la capital y metida de lleno en el ambiente, se casó con el ahora exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes, lo que la unió aún más a la política. Ese fue otro de los momentos en los que Andrea Fabra se ha hecho patente en la provincia que representa, en el de su boda, que se anunció con proclama y a la que acudieron, por ejemplo, Rodrigo Rato y el ahora condenado expresidente balear Jaume Matas. Con 25 años fue asesora de un secretario de Estado que era cabeza de lista por Castellón gracias a su padre Hasta ahora, el matrimonio podía compartir el “tengo un don natural para agradar a la gente” que profirió Güemes sobre sí mismo. Pero tras el “que se jodan”, y pese a la supuesta cándida contrición pública, la red, los funcionarios, los parados, y muchos de los afectados por los recortes han tomado sus palabras como un lema contra la clase política. Y no la creen. En esta legislatura, en la que forma parte de cinco comisiones, su trabajo, al menos el visible, ha consistido en la formulación de dos preguntas orales sobre RTVE. Ha intervenido en 16 comisiones y ha firmado, junto a otros compañeros, nueve preguntas al Gobierno. Todo el mundo sabe dónde vive, con sus tres hijos, porque Andrea Fabra fue investigada en el mismo asunto judicial que salpica a su padre desde hace casi nueve años. La investigación de sus cuentas y su patrimonio desveló la compra de una vivienda, en régimen de gananciales, en Pozuelo de Alarcón, en una destacada urbanización, de la que les queda por pagar más de 300.000 euros, según su declaración de bienes. Además posee un 20% de una de las viviendas familiares, la que los Fabra tienen en la urbanización Les Platgetes, en Oropesa, sobre la que aún pesa una hipoteca de más de un millón. Pese a la distancia, “Andrea siempre ha estado al tanto de lo que hacía su padre y lo ha aprobado”, asegura uno de sus compañeros del PP de Castellón. Todo, menos la vida personal por la que ha optado Carlos Fabra, separado y unido ahora a una mujer de la edad de su hija que ahora ocupa una vicepresidencia de la Diputación, a la que también llegó de la mano del “presidente”. La ojeriza entre ambas es patente y conocida. Aun así, han compartido actos de partido, aunque a metros de distancia física y kilómetros de emocional. El clan Fabra, conservador y de profesión político, nunca fue anodino. Sus maneras han destacado sobre las de la moderación. Su fascinación por el poder y su anhelo de mando les ha llevado a distinguirse. Su afán por sobresalir les ha llegado a poner en aprietos, aunque ninguno de ellos dejó el cargo por voluntad propia. Pero el linaje podría estar próximo a su fin. O no. Los ojos están puestos ahora en el futuro de Andrea, que tras su reacción ha sido amonestada en público por el mismo presidente del Congreso. La diputada ha pedido disculpas, pero por escrito. De su boca solo se ha podido oír que fue un “reproche desafortunado e impropio de mí”. Nada más. La casta viene de lejos. En los últimos años del siglo XIX, el abuelo Pantorrilles vestía un calzón corto que dejaba ver sus gemelos, motivo por el que se impuso el sobrenombre, y fue el primer Fabra que presidió la Diputación de Castellón. La historia lo presenta como un labrador que cambiaba votos por favores, aunque poco importara el signo político de quien pudiera facilitar los objetivos que perseguía. “Era el hombre que hacía favores y ofrecía protección, dominaba a los suyos con una mezcla de coerción y fidelidad personal”, añaden, en lo que bien podría ser la definición del último Fabra que ha ocupado el mismo puesto, uno de los más famosos de la estirpe, Carlos Fabra. No en vano “el que paga, manda” fue una de las sentencias proferidas por este último y en referencia a la pleitesía que debía guardarle la universidad por la concesión de financiación y en un claro síntoma de la inexistente raya entre el Gobierno y el mando que ha regido en sus mandatos. Cobra legalmente por sus desplazamientos desde Castellón al Congreso, aunque vive en Madrid En aquellos finales del XIX, las formas del abuelo Pantorrilles pronto llevaron a renombrar la Unión Liberal que lideraba como cossi, palabra valenciana que designa el barreño donde se lava la ropa sucia. Su destreza, éticamente cuestionable, fue más allá del Gobierno de turno. De tal manera, Victorino Fabra Gil, Pantorrilles, primero alternó y luego dejó en herencia la presidencia de la Diputación a dos de sus sobrinos: Victorino Fabra Adelantado e Hipólito Fabra Adelantado, que ocuparon el puesto hasta principios del siglo XX. De ellos descienden el abuelo y padre de Carlos Fabra, y por tanto, el bisabuelo y abuelo de Andrea Fabra. Al “último” Fabra presidente tampoco le ha temblado el pulso a la hora de exigir, a quien fuera y con distinto resultado, favores. Lo hizo con su amigo “Paco”, entonces ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos, quien le firmó el interés general de un aeropuerto que, un año después de su inauguración, solo ha visto el avión que corona una estatua inspirada en el propio Fabra. También el expresidente José María Aznar, de quien fue vecino de veraneo, o la esposa de este y ahora alcaldesa de Madrid, Ana Botella, a la que paseó y divirtió con fiestas y chistes para después jactarse en público de que sus llamadas a La Moncloa tenían contestación. En la primera década del siglo XX, otro Fabra, el cuarto, llegó a la presidencia de la Diputación. Fue Luis Fabra Sanz, hijo de Victorino Fabra Adelantado, abuelo de Carlos y bisabuelo de Andrea. En su historia política figura el ser fundador de la Derecha Regional Agraria y miembro de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), siempre en alianzas antirrepublicanas, de derechas y católicas. La humildad no ha ido en los genes de esta familia, que nada tiene que ver con el actual presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra. De hecho, ha sido ese otro Fabra el que ha ido poniendo límites a la desmesurada actitud y arrogancia de Carlos Fabra, acusado de tráfico de influencias, cohecho y fraude fiscal por beneficiarse, supuestamente, de su cargo para cobrar favores políticos que no declaró a la Hacienda Pública. La coincidencia del apellido no es óbice para discernir entre el poder que le han dado repetidamente las urnas y la extralimitación de quien siempre ha querido que le llamaran “presidente”, aunque solo lo fuera de la Diputación. La genética es clara entre Andrea y su padre. Ambos ganan en la distancia corta y son cautivadores Fabra, Carlos, logró someter a un alcalde. Consiguió que la presión hiciera dimitir a un compañero y sin embargo enemigo político, José Luis Gimeno, quien, en cualquier caso, se buscó un cobijo antes de dejar la alcaldía de Castellón, una sociedad pública de la que aún hoy, después de siete años, sigue cobrando. La salida de Gimeno fue la que encumbró al actual presidente de la Generalitat, que ocupó la vacante del puesto de alcalde desde el que, por su prudencia, saltó a la presidencia de la Generalitat. “Y nos lo paga así”, debe de pensar el clan Fabra. En 1955, la herencia corrió de nuevo y Carlos Fabra Andrés, hijo de Luis Fabra Sanz, padre de Carlos y abuelo de Andrea, fue nombrado presidente de la Diputación. Durante la dictadura, como en otros lugares, ejerció su papel de recibir a los alcaldes que se desplazaban a la capital a pedir un favor a quien se hacía llamar “don Carlos”. La reverencia era el paso necesario para solucionar problemas. Aun así, en la mayoría de los casos, “don Carlos” no se recuerda con resentimiento. Ni con la exasperación que ha provocado su hijo, Carlos Fabra Carreras, padre de Andrea, que adaptó esa fórmula clientelar al sistema democrático de partidos. Andrea Fabra reside en una de las urbanizaciones más exclusivas de Madrid, llena de millonarios Antes de 1995, fecha en la que el sexto Fabra llegó a la Diputación de Castellón, este ya era más que conocido. Tampoco ahora se le conoce solo por su apariencia y su personalidad. Dos han sido los hechos que le han llevado a ser portada de periódicos, protagonista en televisión y estrella en montajes informáticos cargados de burla: sus imputaciones judiciales y la inauguración de un aeropuerto peatonal. El primero de ellos le salpica desde 2003, cuando fue denunciado por quien hasta entonces era amigo suyo, un empresario que le acusó de cobrarle cantidades millonarias a cambio de favores políticos. La investigación desveló que sus declaraciones de renta, durante los años que fue investigado, le salieron a devolver y que había sido agraciado con varios premios de lotería. Según los peritos que indagaron en sus cuentas, Fabra y su entonces esposa, la madre de Andrea, defraudaron 1,2 millones de euros a las arcas públicas. La crítica a su permanencia en el cargo pese a las imputaciones —con el beneplácito de todo el PP, incluido Mariano Rajoy, que lo calificó de “ciudadano y político ejemplar”— fue motivo de las más caldeadas broncas en el salón de plenos de la corporación provincial. “Payasos”, “hijo de puta”, “ineptos” han sido algunas de las maneras con las que se ha referido a los miembros de la oposición que han tratado, durante años, que diera alguna explicación pública más allá del “soy inocente” que siempre ha proclamado y con el que, de momento, no ha conseguido que se archive la causa. Andrea siempre ha acudido a los actos de apoyo a su padre. Siempre ha estado a su lado. Hace más de un año, Carlos Fabra inauguró su ansiado, pese a su fobia a volar, aeropuerto de Castellón. También entonces estuvo acompañado por su hija y por sus nietos, esos a los que preguntó: ¿Os gusta el aeropuerto del abuelo? La inauguración fue justo antes de las elecciones, cuando en la placa inaugural aún podía figurar su nombre, y pese a que las instalaciones carecían, como ahora, de permiso de vuelos. “Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones”, proclamó para justificar aquella apertura en la idea de habilitar la torre de control y la pista de aterrizaje para que “cualquier ciudadano que lo desee pueda visitarlas y caminar por ellas, cosa que no podrían hacer si fueran a despegar aviones”, dijo, para mofa de muchos. Esta misma semana, la vanidad le ha llevado a promover la llegada del, de momento, único avión a las instalaciones, el que corona la estatua inspirada en él mismo, ubicada en la rotonda de acceso. La misma que, con un coste de 300.000 euros, 24 metros de altura y 33 toneladas de peso, ha servido para que The New York Times la considere “símbolo de la ruina y el despilfarro” en España. Su padre está imputado por tráfico de influencias, cohecho y por defraudar a hacienda 1,2 millones El año 2011 fue el inicio del fin de la carrera política de Carlos Fabra porque así lo decidió él mismo y esa fue la fecha que se marcó para apearse de la presidencia de la Diputación, no sin antes designar a un sucesor. Su ilusión, en aras del nepotismo que desde siglos atrás desplegó su familia, hubiera sido ceder la vara de mando a su hija Andrea, por la que ha peleado para mantenerla en un lugar público. La genética es clara entre ambos. Los dos ganan en la distancia corta. Pueden ser extremadamente cautivadores y seductores, cualidades con las que visten una gran dureza y frialdad. Los logros de su hija han llevado a que Carlos Fabra cuente en público algunas de sus “hazañas” políticas. “De Cospedal”, dijo, en referencia a la secretaria general del PP, “le ha puesto un despacho en Génova. Es la única castellonense con un despacho allí”, voceó en una reunión multitudinaria. No fue exactamente así, ya que el lugar que ocupa en la sede del PP nacional fue a propuesta del vicesecretario de Organización, Carlos Floriano. Y es que Andrea, la última del linaje de los Fabra, ha visto cómo su padre bajaba peldaños en la escalera del poder, mientras ella tenía que subirlos ya sola. Quizá esa premeditada intención, o necesidad, de significarse para seguir en la política fue la que le llevó, a ella más que a otros, a confundir el Pleno del Congreso con un mitin en el que se procura la exaltación al líder, diga lo que diga. Pero las circunstancias eran otras, y el contexto, muy distinto. Su efusividad en el aplauso y, sobre todo, sus palabras la han puesto en la picota. Y quizá el “que se jodan” le haga tener que reconsiderar su escenario político. Quizá vuelva a la provincia en la que, pase lo que pase en los tribunales o en la calle, les “absuelven las urnas”, tal como dijo su padre, para que el retrato de otro Fabra cuelgue de las paredes de la Diputación de Castellón. http://politica.elpais.com/politica/...94_925358.html La vida ejemplar del ciudadano Fabra La saga del presidente de la Diputación impregna todo un siglo de vida política en la provincia de Castellón JOAN GARÍ Castellón 25/09/2008 08:10 Actualizado: 25/09/2008 11:41 124 Comentarios 12345Media: 4.2Votos: 41 Aumentar fuente Disminuir fuente Vista de impresión Meneame Tuenti De izquierda a derecha: Victoriano Fabra Gil, iniciador de la saga, Victoriano Fabra Adelanto y Luis Fabra Sanz. De izquierda a derecha: Victoriano Fabra Gil, iniciador de la saga, Victoriano Fabra Adelanto y Luis Fabra Sanz. Ampliar imagen NOTICIAS RELACIONADAS La Justicia reactiva la investigación sobre Fabra El PP dice que el delito de Carlos Fabra es ganar elecciones Quizá nunca lo sospechó, pero Victorino Fabra Gil, alias el agüelo pantorrilles, hizo algo más que batirse el cobre contra los carlistas en el Maestrazgo durante la segunda mitad del siglo XIX. Su alias, en valenciano castellanizado, lo debe a la costumbre de usar calzón corto, pero su fe liberal no fue mucho más larga: pronto se pasaría con sus huestes al Partido Conservador y, desde allí, controlaría una provincia convulsa. Sin saberlo, estaba inaugurando una fecunda saga de políticos castellonenses que, durante más de 100 años, impregnaría la política local con los aromas afrutados del caciquismo. Él fue el tío del bisabuelo de Carlos Fabra Carreras (Castellón, 1946), actual presidente de la Diputación de Castellón. Le seguirían Victorino, Hipólito y Plácido, tres sobrinos que para sí hubieran querido los papas Borgia. La Diputación de Castellón, de hecho, parece hecha a medida de los Fabra. Al fin y al cabo, Carlos la heredó de su padre Carlos Fabra Andrés, y este del suyo, Luis Fabra Sanz. Del franquista Fabra Andrés, que fue alcalde de la ciudad en la durísima posguerra y ahora da nombre a un trofeo de golf, leí hace poco una necrológica retrospectiva en un periódico local donde se le atribuía “el gran despegue de Castellón como una ciudad moderna, abierta, luminosa y mediterránea” (sic). Inconfundible estampa Cada Fabra ha añadido su granito de arena a la leyenda. Carlos, por ejemplo, tiene una inconfundible estampa gracias a sus sempiternas gafas de cristales ahumados. En realidad, oscurece su visión no para infundir temor a sus enemigos, sino para ocultar un ojo de cristal que perdió en una reyerta infantil. Con esa vista sesgada tiene en un puño a su partido y a la provincia. No contento con ello, en las últimas elecciones aupó a su hija Andrea Fabra al senado. Andrea está casada con Juan José Güemes, consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre y está incluida, por cierto, en el sumario que se sigue contra su padre por múltiples delitos. Con su vista sesgada tiene en un puño a su partido y a toda una provincia Antes de que los abruptos términos cohecho, prevaricación y tráfico de influencias se dieran de bruces con él, Carlos Fabra era un ciudadano ejemplar que se dedicaba al honrado negocio de la política, como todos sus antepasados. No hace mucho tiempo, Mariano Rajoy tuvo que utilizar ese apelativo –“ciudadano ejemplar”– para referirse al todopoderoso presidente de la Diputación, pero para entonces la vida había deparado a Fabra la inmersión en una kafkiana causa judicial urdida por un socio despechado. Vicente Vilar, en efecto, le acusó de haber mediado ante altas instancias del Gobierno de Aznar para legalizar fraudulentamente determinados productos fitosanitarios. Vilar cumple actualmente condena por haber violado a su esposa (nadie es perfecto). Acostumbrado a que nadie le tosa y a que todos le besen la mano, Fabra no lleva bien ser objeto de una eternizada investigación judicial que busca saber, entre otras cosas, cuál es el origen de los 600.000 euros que en 1999 tenía repartidos en 19 cuentas. Para un hombre al que la declaración de la renta le sale a devolver no es una pregunta baladí. A la justicia, sin embargo, también le interesa saber si es cierto que medió en el Ministerio de Agricultura para conseguir la legalización de los fitosanitarios de marras. Algunos ex ministros de Aznar fueron citados a Nules para aclarar esos asuntillos, aunque prefirieron pudorosamente testificar por escrito. Fabra se ha convertido ya en icono del conservadurismo más recalcitrante Cinco años después, el llamado caso Fabra es un molesto legajo que los jueces de Nules se van sacudiendo de encima uno tras otro. Ya van ocho jueces y cuatro fiscales. Mientras tanto, al interfecto le ha tocado varias veces la lotería (millones de euros, ya ven) y, de paso, tuvo a bien atribuir a la madre del jefe de la oposición en la Diputación –Francesc Colomer– un oficio poco halagüeño. A lo mejor tiene razón él y, en ese caso, “hijo de puta” sería una frase habitual en boca de cualquier castellonense de buen linaje, y ser agraciado con la suerte de la loto es lo propio de todo multimillonario que dedique algunos eurillos a la cosa del azar. En caso de no tener razón, sin embargo, mentar la madre seguiría siendo algo muy feo –y más para todo un presidente de Diputación– y el truco de la lotería un sistema muy acreditado para, presuntamente, blanquear dinero. Estatus de héroe El episodio en que Fabra mentaba a la madre de Colomer originó un corolario divertido al tiempo que patético, cuando un equipo del programa Caiga quien caiga de La Sexta intentó entrevistarle durante el pleno que siguió al insulto. Ni que decir tiene que ni siquiera pudieron acercarse al presidente, protegido inopinadamente por una guardia de armarios del canal Intereconomía. Este episodio parece revelar que Fabra se ha convertido ya en un icono de los sectores del conservadurismo más recalcitrante y su impunidad judicial está a punto de granjearle el estatus de héroe para los que admiran la dureza, al tiempo en la mano y en el rostro. Genio y figura, Carlos Fabra aguanta lo que le echen. Harán falta otros ocho jueces juntos para su caso y otros cinco años, si cabe, de suspense judicial. Sólo en ese momento, este “ciudadano ejemplar” dejará de sonreír bajo la sombra alargada de su nariz, aunque puede que ni siquiera entonces deje de rellenar distraídamente la bonoloto, contemplando la visión especular del retrato del agüelo pantorrilles. http://www.publico.es/espana/154036/...iudadano-fabra |
17-may-2014 23:06
#22
| Lo que me pregunto es si hay pucherazo hoy en día o algún tipo de manipulación de los resultadis |
17-may-2014 23:13
#25
| En Almería tenemos a uno que vino de la sierra de la Alpujarra y ya es dueño de media provincia, y sin estudios de ningún tipo eh. |
17-may-2014 23:20
#27
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17-may-2014 23:23
#28
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¿Cómo se llama? ¿Cómo llego a amasar su fortuna y a adueñarse de la provincia? Shur, mejor dar nombres, y ya si se quiere rizar el rizo: fotos, enlaces a noticias sobre sus vidas y milagros para que todos los foreros sean de donde sean puedan conocer la intachable trayectoria del personaje en cuestión. Podemos hasta hacer un ranking del top 5 caciquil con encuesta incluida
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17-may-2014 23:27
#29
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¿Podrías echar una mano poniendo los de Badajoz, Cáceres y Extremadura? mis dies |


